En la ciudad de Guarenas, en el estado Miranda, opera la Estación Productora de Agua Limpia (EPAL), una planta de tratamiento construida por el Grupo Leti que transforma millones de litros de aguas industriales al año, en un recurso seguro para reutilizar.Â
Bajo el inclemente sol de la localidad, cada dÃa se repite un ciclo fascinante en el que el agua desechada por la industria farmacéutica del Grupo Leti vuelve para ser tratada y luego reutilizada, un esfuerzo que combina ciencia, tecnologÃa y una apuesta sostenida con el cuidado ambiental.
Al llegar a la estación EPAL, lo primero que se impone a la vista son dos tanques profundos de concreto que están al aire libre y expuestos al sol y la lluvia, acompañados por una red de tuberÃas interconectadas. Desde una estrecha pasarela metálica es posible observar cómo el agua industrial inicia su recorrido de saneamiento.Â
En ambos tanques conviven millones de microorganismos (buenos y malos) que, aunque cumplen funciones distintas dentro del sistema, son los verdaderos protagonistas del proceso. Al tomar una muestra de agua de los tanques, a simple vista parece un lÃquido con un lodo marrón claro que se deposita en el fondo. Visto en el microscopio es una mezcla de bacterias, protozoarios, rotÃferos y otros microorganismos que se encargan de “devorar” la carga contaminante de las aguas residuales.
“Funcional igual que una pecera”, explicó el ingeniero ambiental Raynold Mata, quien detalló que en el fondo del reactor biológico —los tanques— los difusores de aire mantienen en constante movimiento a los microorganismos y asà cada gota de agua contaminada entra en contacto con la comunidad microbiana que la depura.Â
El equipo realiza pruebas al agua dos veces al dÃa en el laboratorio. La muestra se deja reposar 30 minutos y en un análisis cualitativo y cuantitativo se determina el volumen sedimentado, el color y el tamaño de los nódulos del lodo y estos, a su vez, indican si los microorganismos están jóvenes, maduros o ya envejecidos.
Según Mata, si el lodo se oscurece demasiado, si se sedimenta muy lento o muy rápido, o si las partÃculas se vuelven demasiado finas son señales que ameritan atención.Â
El ingeniero Mata detalló que el sistema no elimina todo el lodo, al final solo elimina entre el 15% y el 20% cada cierto tiempo, esto con la finalidad de que los microorganismos jóvenes reemplacen a los viejos. Las etapas fundamentales en el proceso de EPAL son: tanque de igualación, reactor biológico, clarificador, cámara de yodo, tanquilla de visión, recuperación. El sistema, según explicó el experto, neutraliza el ph y utiliza un sistema de sedimentación por gravedad que luego de que el agua es recuperada se convierte en desechos en forma de grava.
El agua procesada por la EPAL no es apta para el consumo humano. Su uso es exclusivo para el riego de áreas verdes de las instalaciones y otros procesos industriales internos. Gracias al saneamiento de 46 millones de litros de aguas industriales al año, la planta ahorra en la utilización de más de 16 millones de litros de agua potable.
La Estación Productora de Agua Limpia es relativamente nueva, tiene apenas un año desde su creación, aunque se tardó aproximadamente cinco años en materializar el proyecto.
Raynold Mata explicó que Epal opera bajo un “perÃodo de gracia” de dos años otorgado por el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas. Señaló que la normativa venezolana en materia de aguas residuales data de los años 70 y no ha sido actualizada desde entonces, mientras que paÃses como México, Colombia y Perú han modernizado sus estándares en la reutilización de aguas industrializadas.Â
Compromiso con el paÃsÂ
El compromiso del Grupo Leti con el ambiente se evidencia en los cuatro proyectos de sostenibilidad que se integran al modelo operativo de la empresa. Además de EPAL, el grupo impulsa el Proyecto NOVA, que sustituyó el uso de diésel en tres calderas industriales por gas directo. Con esto se disminuyó el consumo a cero de gasoil desde octubre y se evitó la emisión 570 toneladas de CO2 al año, el equivalente a que dejaran de funcionar 120 vehÃculos al año y un ahorro diario de 2.300 litros de combustible.Â
Otra iniciativa del Grupo Leti es la digitalización de los prospectos mediante un código QR. Al reducir la emisión del papel, se evitaron utilizar 439 toneladas de papel al año o el equivalente a la tala de más de 7.400 árboles.
La optimización de calderas con el sistema de generación de vapor ha dado como resultado 16.3 millones de litros de agua ahorrados, 55% de reducción en consumo de quÃmicos desde julio de 2025 y una tonelada menos de sal empleada en los procesos de regeneración.
Por estos avances, Leti se convirtió en el primer laboratorio farmacéutico en Venezuela y Latinoamérica en recibir la distinción R3 que otorga la organización Ecolab, la cual reconoce proyectos de reducción, reutilización y reciclaje y que solo el 5% de sus clientes globales lo reciben.



