Marco Ruiz: “Es urgente que Conatel abandone su posición de censor”

A inicios de 2026, el ecosistema de medios en Venezuela transita por una “nueva etapa” marcada por señales de apertura que contrastan con una estructura represiva que permanece intacta. En una reciente edición de Espacio Runrunes, Luis Ernesto Blanco conversó con Marco Ruiz, secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), para analizar la compleja “fotografía” del ejercicio periodístico tras los sucesos del 3 de enero y la promulgación de la Ley de Amnistía.

Una libertad a medias

A pesar del discurso oficial sobre una transición, Ruiz advirtió que el entorno sigue siendo “muy restrictivo”, considerando que se mantiene con plena vigencia un aparato represivo y de persecución que no ha sido desmontado. A pesar del discurso oficial sobre una “nueva etapa”. sigue existiendo un discurso público de estigmatización y criminalización del trabajo periodístico en donde incluso entrevistas recientes con altos funcionarios han terminado con señales de hostigamiento hacia los entrevistadores, lo que perpetúa un ambiente de temor e inseguridad.

Aunque la Ley de Amnistía permitió la liberación de algunos comunicadores, el balance para el gremio es parcial. “El año 2026 comenzó con 30 periodistas encarcelados y al menos 58 sometidos a persecución judicial. A pesar de las excarcelaciones de los periodistas, la Ley de Amnistía no contempla beneficios para los casos en los que han sido señalados los comunicadores, Ruiz recordó que solo Marifel Lucena y Pedro Uribarrí recuperaron su libertad total y “el resto sigue esperando respuesta de los tribunales”. Casos como los de Nakari Ramos, Román Camacho y Carmela Longo quedaron fuera de los beneficios de la normativa.

Uno de los puntos destacados de la entrevista fue el regreso de canales y emisoras de señal abierta a la arena informativa. Sobre esto, Ruiz se mantuvo optimista y señaló que prefiere ver “el vaso medio lleno”. El secretario general del SNTP prioriza el flujo de información para las audiencias por encima de los juicios sobre el pasado aunque recordó que estos medios son responsables de negar a la gente el derecho a la información oportuna cuando más se necesitaba.

“ A pesar de las críticas por su silencio previo, prefiero apostar por la recuperación de espacios informativos que permitan a los ciudadanos tomar mejores decisiones”, dijo.

Las tres exigencias del SNTP

Para Ruiz, la superación de esta crisis pasa por un proceso real de reinstitucionalización que devuelva el derecho a la información. Esto implica que las instituciones abandonen la discrecionalidad y se apeguen a criterios técnicos y legales transparentes. El secretario del SNTP subrayó que incluso para el propio Estado es beneficioso contar con medios serios y plurales que den credibilidad a las versiones oficiales, evitando que la comunicación sea meramente un aparato propagandístico.

En este camino, Ruiz confirmó que se ha gestionado un espacio de interlocución a través del Programa de Convivencia y Paz. Se ha convocado a una reunión amplia de medios, organizaciones y periodistas con Ernesto Villegas, quien preside dicha instancia. Ruiz se mostró cauteloso y aseguró que el sindicato no saboteará ninguna oportunidad que sirva para construir garantías, recuperar libertades y generar condiciones de seguridad para el ejercicio profesional.

El secretario general del sindicato enumeró las prioridades que el sindicato ha puesto sobre la mesa para considerar que existen garantías reales en el país. En este sentido, destacó como indispensable no solo la excarcelación, sino el cese total de las medidas cautelares para todos los colegas judicializados. Además considera fundamental el desbloqueo inmediato de los más de 60 medios digitales restringidos por Conatel, una decisión que “no requiere reformas legales”. Finalmente, abogó por un cambio en el marco legal que criminaliza el trabajo periodístico, eliminando leyes que han servido para el hostigamiento y la persecución.

Ruiz denunció que los bloqueos digitales contra medios como Runrun.es se ejecutaron mediante órdenes informales, sin expedientes ni derecho a la defensa. Por ello, anunció una movilización ante Conatel para exigir transparencia sobre los casi 200 sitios web bloqueados y el cese de la asfixia contra las emisoras radiales. “Aquí habrá verdaderas garantías cuando cambie la manera de hacer las cosas que nos trajeron hasta aquí. Es urgente que Conatel abandone su posición de censor”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido es publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Las prioridades que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa ha puesto sobre la mesa para considerar que existen garantías reales en el país pasan por la libertad plena de los periodistas, el desbloqueo inmediato de los más de 60 medios digitales restringidos por Conatel y un “cambio profundo” en el marco legal que criminaliza el trabajo periodístico, eliminando y modificando las leyes que han servido para el hostigamiento y la persecución.
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A inicios de 2026, el ecosistema de medios en Venezuela transita por una “nueva etapa” marcada por señales de apertura que contrastan con una estructura represiva que permanece intacta. En una reciente edición de Espacio Runrunes, Luis Ernesto Blanco conversó con Marco Ruiz, secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), para analizar la compleja “fotografía” del ejercicio periodístico tras los sucesos del 3 de enero y la promulgación de la Ley de Amnistía.

Una libertad a medias

A pesar del discurso oficial sobre una transición, Ruiz advirtió que el entorno sigue siendo “muy restrictivo”, considerando que se mantiene con plena vigencia un aparato represivo y de persecución que no ha sido desmontado. A pesar del discurso oficial sobre una “nueva etapa”. sigue existiendo un discurso público de estigmatización y criminalización del trabajo periodístico en donde incluso entrevistas recientes con altos funcionarios han terminado con señales de hostigamiento hacia los entrevistadores, lo que perpetúa un ambiente de temor e inseguridad.

Aunque la Ley de Amnistía permitió la liberación de algunos comunicadores, el balance para el gremio es parcial. “El año 2026 comenzó con 30 periodistas encarcelados y al menos 58 sometidos a persecución judicial. A pesar de las excarcelaciones de los periodistas, la Ley de Amnistía no contempla beneficios para los casos en los que han sido señalados los comunicadores, Ruiz recordó que solo Marifel Lucena y Pedro Uribarrí recuperaron su libertad total y “el resto sigue esperando respuesta de los tribunales”. Casos como los de Nakari Ramos, Román Camacho y Carmela Longo quedaron fuera de los beneficios de la normativa.

Uno de los puntos destacados de la entrevista fue el regreso de canales y emisoras de señal abierta a la arena informativa. Sobre esto, Ruiz se mantuvo optimista y señaló que prefiere ver “el vaso medio lleno”. El secretario general del SNTP prioriza el flujo de información para las audiencias por encima de los juicios sobre el pasado aunque recordó que estos medios son responsables de negar a la gente el derecho a la información oportuna cuando más se necesitaba.

“ A pesar de las críticas por su silencio previo, prefiero apostar por la recuperación de espacios informativos que permitan a los ciudadanos tomar mejores decisiones”, dijo.

Las tres exigencias del SNTP

Para Ruiz, la superación de esta crisis pasa por un proceso real de reinstitucionalización que devuelva el derecho a la información. Esto implica que las instituciones abandonen la discrecionalidad y se apeguen a criterios técnicos y legales transparentes. El secretario del SNTP subrayó que incluso para el propio Estado es beneficioso contar con medios serios y plurales que den credibilidad a las versiones oficiales, evitando que la comunicación sea meramente un aparato propagandístico.

En este camino, Ruiz confirmó que se ha gestionado un espacio de interlocución a través del Programa de Convivencia y Paz. Se ha convocado a una reunión amplia de medios, organizaciones y periodistas con Ernesto Villegas, quien preside dicha instancia. Ruiz se mostró cauteloso y aseguró que el sindicato no saboteará ninguna oportunidad que sirva para construir garantías, recuperar libertades y generar condiciones de seguridad para el ejercicio profesional.

El secretario general del sindicato enumeró las prioridades que el sindicato ha puesto sobre la mesa para considerar que existen garantías reales en el país. En este sentido, destacó como indispensable no solo la excarcelación, sino el cese total de las medidas cautelares para todos los colegas judicializados. Además considera fundamental el desbloqueo inmediato de los más de 60 medios digitales restringidos por Conatel, una decisión que “no requiere reformas legales”. Finalmente, abogó por un cambio en el marco legal que criminaliza el trabajo periodístico, eliminando leyes que han servido para el hostigamiento y la persecución.

Ruiz denunció que los bloqueos digitales contra medios como Runrun.es se ejecutaron mediante órdenes informales, sin expedientes ni derecho a la defensa. Por ello, anunció una movilización ante Conatel para exigir transparencia sobre los casi 200 sitios web bloqueados y el cese de la asfixia contra las emisoras radiales. “Aquí habrá verdaderas garantías cuando cambie la manera de hacer las cosas que nos trajeron hasta aquí. Es urgente que Conatel abandone su posición de censor”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido es publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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