Rafael Uzcátegui: Saab y Ruiz auparon y toleraron graves crímenes contra la humanidad

En una nueva edición del espacio Runrunes, conducido por Luis Ernesto Blanco, Rafael Uzcátegui, coordinador del Laboratorio de Paz analizó el complejo tablero político venezolano tras los eventos del 3 de enero de 2026 y la reciente sacudida en las instituciones del Estado.

Para Uzcátegui, la salida de Tarek William Saab de la Fiscalía y de Alfredo Ruiz de la Defensoría del Pueblo, tienen que valorarse como positivas porque ha sido “piezas clave en el engranaje represivo de los últimos años”. Se trata de una “oportunidad para que se reinstitucionalice que ellos fueron el fiscal y el defensor del pueblo que auparon, toleraron, estimularon y contribuyeron a la comisión de graves crímenes contra la humanidad en nuestro país”.

Para el activista no se puede hablar de una transición real si los rostros de la represión permanecen en sus despachos y en el caso de Alfredo Ruiz, su gestión estuvo marcada por la subordinación total, afirmando que el ahora exdefensor “no movía un dedo dentro de la Defensoría sin tener la anuencia, sin tener el visto bueno de Tarek William Saab”. Calificó su labor como “absolutamente pusilánime”, lo que derivó en que la institución perdiera toda credibilidad e independencia internacional.

Pero Uzcátegui advierte que estas salidas no borran el pasado. “El señor Tarek William Saab y el señor Alfredo Ruiz tendrán que explicar en un futuro frente a organismos internacionales su responsabilidad sobre todo lo ocurrido cuando ellos ejercieron sus funciones”.

Y aunque insiste en lo necesario de las salidas de Saab y Ruiz, Uzcátegui mostró su preocupación por el ascenso de Larry Devoe a la Fiscalía (aunque sea de forma interina), describiéndolo como un funcionario que “permanentemente ha sido un negacionista de las violaciones de derechos humanos” en instancias internacionales.

Autoamnistía y olvido

Con relación a la reciente aprobación de la Ley de Amnistía, el coordinador del Laboratorio de Paz denunció que el texto contiene artículos que permiten eliminar expedientes de las víctimas, lo cual funciona como un “dispositivo de olvido para eliminar evidencia” de violaciones de Derechos Humanos.

Para Uzcátegui es importante tener claro que la transición solo llegará hasta donde la empuje la ciudadanía organizada. La liberación de presos políticos fue posible gracias a la movilización de sus familiares y eso prueba que la  sociedad no debe conformarse con cambios cosméticos: Sin embargo, el activista reconoció que hay un “miedo estructural” impuesto tras el 28 de julio, pero la respuesta debe estar en retomar la exigencia en la calle. “Es hora de pedirlo todo… ser realistas y pedir lo imposible”, añadió.

Para Uzcátegui hay dos agendas que se encuentran en este momento, que están coincidiendo circunstancialmente, pero que se encuentran en una tensión permanente. Que una es la mirada que tiene Estados Unidos sobre su programa para Venezuela. basado en este nuevo mantra de estabilización, recuperación y transición. Pero frente a esa mirada de Estados Unidos, existe una mirada diferente, que es la mirada de los Rodríguez. Porque aquí hay que ratificar, ellos nunca hablan en términos de transición. Ellos están hablando en términos de convivencia, de reconciliación o de paz. Entonces estas dos miradas están convergiendo en este momento en la necesidad, porque es cierto que es una necesidad de recuperar la economía venezolana, que finalmente mejore. Pero “el gran desafío de la sociedad venezolana es darle contenido a este nuevo mantra, en base a las necesidades, a la agenda democratizadora que tenemos todos los venezolanos”.

El Factor Enrique Márquez

Sobre la presencia de Enrique Márquez en el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, Uzcátegui valoró positivamente que se visualice un perfil de izquierda democrática que fue “privado injustamente de su libertad”. Considera positivo su reconocimiento en EE. UU. porque “complejiza el debate internacional”, al mostrar que incluso sectores de izquierda y exrectores del CNE fueron víctimas de detenciones arbitrarias.

Enrique Márquez, exrector del Consejo Nacional Electoral y excandidato presidencial fue detenido luego de exigir la publicación de los resultados electorales del 28 de julio de 2024 y estuvo preso hasta febrero de 2025 cuando fue liberado luego de que Jorge Rodríguez anunciara un “número importante” de excarcelación de presos políticos. Su presencia en la reunión del Estado de la Unión sorprendió a muchos y generó especulaciones por el hecho de que el mandatario norteamericano haya favorecido a Márquez y no haya considerado a María Corina Machado.

“Yo creo que estamos en el momento de la diversificación de las vocerías. Necesitamos gente que hable en diferentes tonos, en diferentes lenguajes y desde diferentes lugares sobre lo que está sucediendo en Venezuela”, dijo Uzcátegui.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Coordinador del Laboratorio de Paz mostró su preocupación por el ascenso de Larry Devoe a la Fiscalía (aunque sea de forma interina), describiéndolo como un funcionario que "permanentemente ha sido un negacionista de las violaciones de derechos humanos" en instancias internacionales.
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En una nueva edición del espacio Runrunes, conducido por Luis Ernesto Blanco, Rafael Uzcátegui, coordinador del Laboratorio de Paz analizó el complejo tablero político venezolano tras los eventos del 3 de enero de 2026 y la reciente sacudida en las instituciones del Estado.

Para Uzcátegui, la salida de Tarek William Saab de la Fiscalía y de Alfredo Ruiz de la Defensoría del Pueblo, tienen que valorarse como positivas porque ha sido “piezas clave en el engranaje represivo de los últimos años”. Se trata de una “oportunidad para que se reinstitucionalice que ellos fueron el fiscal y el defensor del pueblo que auparon, toleraron, estimularon y contribuyeron a la comisión de graves crímenes contra la humanidad en nuestro país”.

Para el activista no se puede hablar de una transición real si los rostros de la represión permanecen en sus despachos y en el caso de Alfredo Ruiz, su gestión estuvo marcada por la subordinación total, afirmando que el ahora exdefensor “no movía un dedo dentro de la Defensoría sin tener la anuencia, sin tener el visto bueno de Tarek William Saab”. Calificó su labor como “absolutamente pusilánime”, lo que derivó en que la institución perdiera toda credibilidad e independencia internacional.

Pero Uzcátegui advierte que estas salidas no borran el pasado. “El señor Tarek William Saab y el señor Alfredo Ruiz tendrán que explicar en un futuro frente a organismos internacionales su responsabilidad sobre todo lo ocurrido cuando ellos ejercieron sus funciones”.

Y aunque insiste en lo necesario de las salidas de Saab y Ruiz, Uzcátegui mostró su preocupación por el ascenso de Larry Devoe a la Fiscalía (aunque sea de forma interina), describiéndolo como un funcionario que “permanentemente ha sido un negacionista de las violaciones de derechos humanos” en instancias internacionales.

Autoamnistía y olvido

Con relación a la reciente aprobación de la Ley de Amnistía, el coordinador del Laboratorio de Paz denunció que el texto contiene artículos que permiten eliminar expedientes de las víctimas, lo cual funciona como un “dispositivo de olvido para eliminar evidencia” de violaciones de Derechos Humanos.

Para Uzcátegui es importante tener claro que la transición solo llegará hasta donde la empuje la ciudadanía organizada. La liberación de presos políticos fue posible gracias a la movilización de sus familiares y eso prueba que la  sociedad no debe conformarse con cambios cosméticos: Sin embargo, el activista reconoció que hay un “miedo estructural” impuesto tras el 28 de julio, pero la respuesta debe estar en retomar la exigencia en la calle. “Es hora de pedirlo todo… ser realistas y pedir lo imposible”, añadió.

Para Uzcátegui hay dos agendas que se encuentran en este momento, que están coincidiendo circunstancialmente, pero que se encuentran en una tensión permanente. Que una es la mirada que tiene Estados Unidos sobre su programa para Venezuela. basado en este nuevo mantra de estabilización, recuperación y transición. Pero frente a esa mirada de Estados Unidos, existe una mirada diferente, que es la mirada de los Rodríguez. Porque aquí hay que ratificar, ellos nunca hablan en términos de transición. Ellos están hablando en términos de convivencia, de reconciliación o de paz. Entonces estas dos miradas están convergiendo en este momento en la necesidad, porque es cierto que es una necesidad de recuperar la economía venezolana, que finalmente mejore. Pero “el gran desafío de la sociedad venezolana es darle contenido a este nuevo mantra, en base a las necesidades, a la agenda democratizadora que tenemos todos los venezolanos”.

El Factor Enrique Márquez

Sobre la presencia de Enrique Márquez en el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, Uzcátegui valoró positivamente que se visualice un perfil de izquierda democrática que fue “privado injustamente de su libertad”. Considera positivo su reconocimiento en EE. UU. porque “complejiza el debate internacional”, al mostrar que incluso sectores de izquierda y exrectores del CNE fueron víctimas de detenciones arbitrarias.

Enrique Márquez, exrector del Consejo Nacional Electoral y excandidato presidencial fue detenido luego de exigir la publicación de los resultados electorales del 28 de julio de 2024 y estuvo preso hasta febrero de 2025 cuando fue liberado luego de que Jorge Rodríguez anunciara un “número importante” de excarcelación de presos políticos. Su presencia en la reunión del Estado de la Unión sorprendió a muchos y generó especulaciones por el hecho de que el mandatario norteamericano haya favorecido a Márquez y no haya considerado a María Corina Machado.

“Yo creo que estamos en el momento de la diversificación de las vocerías. Necesitamos gente que hable en diferentes tonos, en diferentes lenguajes y desde diferentes lugares sobre lo que está sucediendo en Venezuela”, dijo Uzcátegui.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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