Trinidad y Tobago: el nuevo frente de tensión diplomática de Maduro

La relación diplomática y energética entre Venezuela y Trinidad y Tobago se convirtió en otro frente de tensiones luego de que Puerto España acogiera ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos.

Este lunes, 27 de octubre, el gobernante Nicolás Maduro anunció la suspensión inmediata de todos los acuerdos gasísticos con el gobierno trinitense, acusando a su primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, de convertir su país en un “portaaviones del imperio estadounidense”.

Esta escalada de tensiones ocurre mientras Estados Unidos intensifica su presencia militar en el Caribe, alegando operaciones antidrogas, con al menos 10 ataques contra “narcolanchas” en diferentes espacios del Caribe y el Pacífico.

El detonante: La llegada del USS Gravely a Puerto España

El factor desencadenante del conflicto fue la llegada del buque de guerra estadounidense USS Gravely a Trinidad y Tobago. El buque arribó a Puerto España para participar en ejercicios de entrenamiento conjuntos con las Fuerzas de Defensa de Trinidad y Tobago y permanecerá atracado hasta el próximo jueves.

La presencia del USS Gravely forma parte de una estrategia más amplia lanzada por la administración Trump para combatir las organizaciones narcotraficantes en toda América Latina, poniendo especial atención en Venezuela.

Las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico en el Caribe se han intensificado en las últimas semanas, donde el Ejército de EEUU ha reportado la destrucción de al menos diez embarcaciones vinculadas al narcotráfico, lo que ha provocado la muerte de hasta 40 personas.

La respuesta de Maduro y sus voceros

Nicolás Maduro anunció este lunes, 27 de octubre, la suspensión de todos los acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago calificando la situación como una “medida cautelar”.

En el anuncio, el gobernante también acusó a la primera ministra Kamla Persad-Bissessar de ser una “alcahueta propulsora de la guerra por sus propias debilidades personales, físicas, mentales y morales”. Además arremetió contra la primera ministra al afirmar que busca convertir a Trinidad y Tobago en el “portaaviones del imperio estadounidense contra Venezuela y Sudamérica”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, criticó el “gran ejercicio” en Trinidad y Tobago. El funcionario sostuvo que Trinidad y Tobago es víctima del “imperialismo norteamericano”. Acusó también al país de prestar su territorio de “manera abyecta” como base militar extranjera.

“Nosotros, tranquilos y serenos, eso sí, no se equivoquen con estar inventando falsos positivos, no se equivoquen con estar violando nuestra soberanía nacional, estamos llamados a defender nuestra patria, vamos a estar tranquilos”, añadió Padrino López.

Trinidad y Tobago responde

El gobierno de Trinidad y Tobago defendió la presencia del buque estadounidense y rechazó las acusaciones de Maduro. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar expresó su apoyo al despliegue de tropas en sus aguas para luchar contra el crimen organizado internacional.

En un comunicado, el gobierno trinitense señaló que la presencia del USS Gravely busca “reforzar la lucha contra el crimen transnacional y construir resiliencia” mediante capacitación y cooperación en seguridad. El gobierno de Persad-Bissessar aseguró que valora la relación del país con el pueblo venezolano.

En respuesta a la suspensión del acuerdo energético, Persad-Bissessar señaló que su país “no es susceptible a ningún chantaje político”. Además, enfatizó que “nuestro futuro no depende de Venezuela y nunca lo ha hecho”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

En un comunicado, el gobierno trinitense señaló que la presencia del USS Gravely busca "reforzar la lucha contra el crimen transnacional y construir resiliencia" mediante capacitación y cooperación en seguridad
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La relación diplomática y energética entre Venezuela y Trinidad y Tobago se convirtió en otro frente de tensiones luego de que Puerto España acogiera ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos.

Este lunes, 27 de octubre, el gobernante Nicolás Maduro anunció la suspensión inmediata de todos los acuerdos gasísticos con el gobierno trinitense, acusando a su primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, de convertir su país en un “portaaviones del imperio estadounidense”.

Esta escalada de tensiones ocurre mientras Estados Unidos intensifica su presencia militar en el Caribe, alegando operaciones antidrogas, con al menos 10 ataques contra “narcolanchas” en diferentes espacios del Caribe y el Pacífico.

El detonante: La llegada del USS Gravely a Puerto España

El factor desencadenante del conflicto fue la llegada del buque de guerra estadounidense USS Gravely a Trinidad y Tobago. El buque arribó a Puerto España para participar en ejercicios de entrenamiento conjuntos con las Fuerzas de Defensa de Trinidad y Tobago y permanecerá atracado hasta el próximo jueves.

La presencia del USS Gravely forma parte de una estrategia más amplia lanzada por la administración Trump para combatir las organizaciones narcotraficantes en toda América Latina, poniendo especial atención en Venezuela.

Las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico en el Caribe se han intensificado en las últimas semanas, donde el Ejército de EEUU ha reportado la destrucción de al menos diez embarcaciones vinculadas al narcotráfico, lo que ha provocado la muerte de hasta 40 personas.

La respuesta de Maduro y sus voceros

Nicolás Maduro anunció este lunes, 27 de octubre, la suspensión de todos los acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago calificando la situación como una “medida cautelar”.

En el anuncio, el gobernante también acusó a la primera ministra Kamla Persad-Bissessar de ser una “alcahueta propulsora de la guerra por sus propias debilidades personales, físicas, mentales y morales”. Además arremetió contra la primera ministra al afirmar que busca convertir a Trinidad y Tobago en el “portaaviones del imperio estadounidense contra Venezuela y Sudamérica”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, criticó el “gran ejercicio” en Trinidad y Tobago. El funcionario sostuvo que Trinidad y Tobago es víctima del “imperialismo norteamericano”. Acusó también al país de prestar su territorio de “manera abyecta” como base militar extranjera.

“Nosotros, tranquilos y serenos, eso sí, no se equivoquen con estar inventando falsos positivos, no se equivoquen con estar violando nuestra soberanía nacional, estamos llamados a defender nuestra patria, vamos a estar tranquilos”, añadió Padrino López.

Trinidad y Tobago responde

El gobierno de Trinidad y Tobago defendió la presencia del buque estadounidense y rechazó las acusaciones de Maduro. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar expresó su apoyo al despliegue de tropas en sus aguas para luchar contra el crimen organizado internacional.

En un comunicado, el gobierno trinitense señaló que la presencia del USS Gravely busca “reforzar la lucha contra el crimen transnacional y construir resiliencia” mediante capacitación y cooperación en seguridad. El gobierno de Persad-Bissessar aseguró que valora la relación del país con el pueblo venezolano.

En respuesta a la suspensión del acuerdo energético, Persad-Bissessar señaló que su país “no es susceptible a ningún chantaje político”. Además, enfatizó que “nuestro futuro no depende de Venezuela y nunca lo ha hecho”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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