Ángelo Marinilli, doctor en Ingeniería Estructural y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), propuso poner en marcha un plan nacional de revisión y adecuación de estructuras para mitigar los riesgos de colapso ante sismos de mediana o gran magnitud.
En una nota de prensa de El Ucabista, Marinilli anunció inscripciones para la Especialización en Ingeniería Estructural de la UCAB, la cual, según el sitio web de dicha especialización, busca formar ingenieros civiles de alto nivel, con sólidos conocimientos teóricos y prácticos, y liderazgo técnico para diseñar y construir edificaciones con buen desempeño estructural y sismorresistente.
Esta propuesta llega a propósito de los múltiples sismos de baja magnitud registrados en septiembre y lo que va de octubre de 2025, según reportes de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). La entidad afectada en mayor medida fue Zulia, donde se registraron daños estructurales en el Hospital Luis Razetti (Pueblo Nuevo), el Hospital General del Sur, el puente de San Pedro y la torre de la iglesia Santa Bárbara en Maracaibo, además de fallas eléctricas, interrupciones en semáforos y caída de objetos en comercios locales.
De acuerdo con el ingeniero civil Ángelo Marinilli, en varias regiones del país se encuentran activas una serie de fallas sismogénicas (fracturas en la corteza terrestre) que provocan movimientos telúricos de diversa intensidad y pueden ocasionar afectaciones en las edificaciones e infraestructura.
“Tenemos una sismicidad activa, que potencialmente puede generar terremotos fuertes que causen daños en todo tipo de construcción. Estas se encuentran en la zona del eje andino, zona centro costera y en la zona nororiental del país”, afirmó.
Para el doctor en Ingeniería Estructural, la única alternativa ante estos eventos, casi imposibles de prever, sigue siendo “preparar nuestras construcciones para que se comporten adecuadamente ante estos eventos”.
Del diseño al mantenimiento: algunos factores de vulnerabilidad estructural
Son varios los factores que, según el profesor Marinilli, pueden aumentar el riesgo de colapso de las edificaciones venezolanas. Además del diseño y la construcción, el especialista resaltó la antigüedad y el mantenimiento de las estructuras como una de las variables importantes.
“Muchas construcciones se califican como antiguas, ya que fueron construidas con normas que ya no están vigentes, son vulnerables y eso es un problema que se debe atender. Hay que evaluarlas, establecer si requieren algún tipo de intervención para hacerlas seguras, de acuerdo al conocimiento actual sobre amenazas y comportamiento sismorresistente”, comentó el docente.
También hizo referencia a las llamadas “irregularidades verticales”, presentes sobre todo cuando se construyen paredes a media altura entre dos columnas, “siendo perniciosas para el comportamiento sismorresistente”. “Hay casos donde hay plantas bajas que son susceptibles a tener flexibilidades muy superiores a las de los demás pisos y resultan pocos resistentes, conduciendo a fallas localizadas que influyen en el colapso de los edificios”, detalló Marinilli.
Ante esta situación, el experto reiteró la necesidad de realizar un trabajo continuo de preparación comunitaria. Recordó que buena parte de la población vive en zonas vulnerables.
“No debemos ser alarmistas, pero sí ponernos en acción, tomando todas las medidas posibles para mitigar los efectos que pueda generar un terremoto. Las personas deben saber que están en sitios proclives a sufrir terremotos, que éstos pueden generar daños en las construcciones y saber cómo comportarse ante ellos. Se trata de un conjunto de actividades que dependen no solamente del Estado en cualquiera de sus niveles, desde el municipal hasta el nacional, sino también de la ciudadanía. Es un trabajo que debe hacerse sostenidamente, no solo cuando vienen los temblores”, recomendó el ingeniero.
*Con información de nota de prensa



