Intención de migrar en los venezolanos persiste pese a medidas de EEUU

Tomás Páez, director del Observatorio de la Diáspora Venezolana, dijo en una entrevista con Fedecámaras Radio el pasado 9 de junio, que pese a las recientes restricciones migratorias tomadas por la administración de Donald Trump, la intencionalidad de migrar permanece entre los venezolanos y que en la medida en que las condiciones persistan, -crisis económica en el país- “continuará el proceso migratorio”.

El experto señaló que durante la última década los migrantes venezolanos han elegido otros destinos de América Latina y Europa; Colombia, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y España, en busca de mejores oportunidades de vida, tendencia que históricamente cambió a partir del 2015, donde Estados Unidos era el primer país más concurrido.

“Hay una inclusión de la migración hacia Guyana (…) el Caribe y a partir de allí a países europeos como Portugal, Italia, España y Francia, entonces sigue creciendo el éxodo, básicamente por las vías tradicionales deja de ser por el Darién, por el cual el tránsito se ha reducido en más del 90%”, dice el profesor titular de la Universidad Central de Venezuela.

Por otro lado, Tomás Páez amplió que las deportaciones han causado efectos sobre la economía norteamericana “muy grandes”, particularmente en zonas donde hay predominante presencia de venezolanos, como Doral en la ciudad de Miami.

Sobre el discurso de criminalidad con el que se refieren a la diáspora venezolana, que se asocia a bandas delictivas, el sociólogo señaló que esta situación estigmatiza a la población y que no tiene “asideros en la realidad”.

“La ‘leyenda urbana’ que se ha construido en muchos países, entre ellos algunos voceros en Estados Unidos, asociando a migración con delincuencia carece de ‘asidero’ (…) estigmatiza a la población”, aseveró Páez quien, también destacó la hospitalidad que en la mayoría de los países le han brindado a los venezolanos.

Las medidas de restricción que buscan disuadir a migrantes indocumentados de llegar a Estados Unidos han enfrentado al presidente de ese país, Donald Trump, con el poder judicial local, aunque, hasta ahora, esto no ha sido un impedimento para llevar a cabo la política migratoria que prometió durante la campaña presidencial.

La primera política migratoria que impulsó la nueva administración fue ponerle fin al parole humanitario, programa creado por el expresidente Joe Biden para reducir las entradas irregulares por la frontera sur, de México. Esta decisión afectó a 532 000 personas aproximadamente, procedentes de Cuba, Nicaragua, Haití y Venezuela, que se les había concedido el permiso de permanecer en el país por dos años.

Por otro lado, en marzo de este año, el gobierno norteamericano envió a 238 venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), prisión de máxima seguridad en El Salvador, a pesar de que un juez federal le habia impedido hacerlo. El gobierno de Trump los acusó de supuestamente pertenecer a la banda delincuencial Tren de Aragua.

Más tarde se reveló que más de la mitad de los deportados no tenían antecedentes penales. En el trabajo de investigación Más de la mitad de los venezolanos enviados a El Salvador solo tenía delitos migratorios en EE.UU”, elaborado por una alianza de medios internacionales y un equipo de periodistas de Venezuela, en el que participó Runrunes, se reveló que el gobierno norteamericano sabía que la gran mayoría de los venezolanos enviados al Cecot no había recibido condena por algún crimen y que sólo 32 había sido condenados, en su mayoría por delitos no violentos. 

En la medida más reciente en contra los venezolanos, que entró en vigencia el pasado 9 de junio, el gobierno de los Estados Unidos aprobó restringir la entrada total o parcial al país a ciudadanos de 19 nacionalidades, incluido Venezuela, argumentando que el país “carece de una autoridad central competente o cooperativa para la emisión de pasaportes o documentos civiles, y no cuenta con medidas adecuadas de selección e investigación”, así como también que el gobierno “se ha negado históricamente a aceptar el regreso de sus nacionales sujetos a deportación”.

Protestas contra el ICE en Los Ángeles

La arremetida migratoria de Donald Trump no solo ha sido contra presuntos criminales y bandas delictivas, sino contra trabajadores migrantes. En los últimos días han sido virales redadas practicadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), lo que ha generado rechazo entre la población.

Este viernes 6 de junio, luego de distintas redadas migratorias, se llevaron a cabo protestas en la ciudad de Los Ángeles en rechazo a la persecución de migrantes indocumentados, manifestaciones que se han extendido en Nueva York, Chicago, Filadelfia, San Francisco, Texas y otros lugares del país.

vaca mediática
Tomás Páez, director del Observatorio de la Diáspora Venezolana, rechazó los discursos estigmatizantes conta la diáspora venezolana
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Tomás Páez, director del Observatorio de la Diáspora Venezolana, dijo en una entrevista con Fedecámaras Radio el pasado 9 de junio, que pese a las recientes restricciones migratorias tomadas por la administración de Donald Trump, la intencionalidad de migrar permanece entre los venezolanos y que en la medida en que las condiciones persistan, -crisis económica en el país- “continuará el proceso migratorio”.

El experto señaló que durante la última década los migrantes venezolanos han elegido otros destinos de América Latina y Europa; Colombia, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y España, en busca de mejores oportunidades de vida, tendencia que históricamente cambió a partir del 2015, donde Estados Unidos era el primer país más concurrido.

“Hay una inclusión de la migración hacia Guyana (…) el Caribe y a partir de allí a países europeos como Portugal, Italia, España y Francia, entonces sigue creciendo el éxodo, básicamente por las vías tradicionales deja de ser por el Darién, por el cual el tránsito se ha reducido en más del 90%”, dice el profesor titular de la Universidad Central de Venezuela.

Por otro lado, Tomás Páez amplió que las deportaciones han causado efectos sobre la economía norteamericana “muy grandes”, particularmente en zonas donde hay predominante presencia de venezolanos, como Doral en la ciudad de Miami.

Sobre el discurso de criminalidad con el que se refieren a la diáspora venezolana, que se asocia a bandas delictivas, el sociólogo señaló que esta situación estigmatiza a la población y que no tiene “asideros en la realidad”.

“La ‘leyenda urbana’ que se ha construido en muchos países, entre ellos algunos voceros en Estados Unidos, asociando a migración con delincuencia carece de ‘asidero’ (…) estigmatiza a la población”, aseveró Páez quien, también destacó la hospitalidad que en la mayoría de los países le han brindado a los venezolanos.

Las medidas de restricción que buscan disuadir a migrantes indocumentados de llegar a Estados Unidos han enfrentado al presidente de ese país, Donald Trump, con el poder judicial local, aunque, hasta ahora, esto no ha sido un impedimento para llevar a cabo la política migratoria que prometió durante la campaña presidencial.

La primera política migratoria que impulsó la nueva administración fue ponerle fin al parole humanitario, programa creado por el expresidente Joe Biden para reducir las entradas irregulares por la frontera sur, de México. Esta decisión afectó a 532 000 personas aproximadamente, procedentes de Cuba, Nicaragua, Haití y Venezuela, que se les había concedido el permiso de permanecer en el país por dos años.

Por otro lado, en marzo de este año, el gobierno norteamericano envió a 238 venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), prisión de máxima seguridad en El Salvador, a pesar de que un juez federal le habia impedido hacerlo. El gobierno de Trump los acusó de supuestamente pertenecer a la banda delincuencial Tren de Aragua.

Más tarde se reveló que más de la mitad de los deportados no tenían antecedentes penales. En el trabajo de investigación Más de la mitad de los venezolanos enviados a El Salvador solo tenía delitos migratorios en EE.UU”, elaborado por una alianza de medios internacionales y un equipo de periodistas de Venezuela, en el que participó Runrunes, se reveló que el gobierno norteamericano sabía que la gran mayoría de los venezolanos enviados al Cecot no había recibido condena por algún crimen y que sólo 32 había sido condenados, en su mayoría por delitos no violentos. 

En la medida más reciente en contra los venezolanos, que entró en vigencia el pasado 9 de junio, el gobierno de los Estados Unidos aprobó restringir la entrada total o parcial al país a ciudadanos de 19 nacionalidades, incluido Venezuela, argumentando que el país “carece de una autoridad central competente o cooperativa para la emisión de pasaportes o documentos civiles, y no cuenta con medidas adecuadas de selección e investigación”, así como también que el gobierno “se ha negado históricamente a aceptar el regreso de sus nacionales sujetos a deportación”.

Protestas contra el ICE en Los Ángeles

La arremetida migratoria de Donald Trump no solo ha sido contra presuntos criminales y bandas delictivas, sino contra trabajadores migrantes. En los últimos días han sido virales redadas practicadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), lo que ha generado rechazo entre la población.

Este viernes 6 de junio, luego de distintas redadas migratorias, se llevaron a cabo protestas en la ciudad de Los Ángeles en rechazo a la persecución de migrantes indocumentados, manifestaciones que se han extendido en Nueva York, Chicago, Filadelfia, San Francisco, Texas y otros lugares del país.

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