Editorial: Nos vemos en la mesa por Nelson Eduardo Bocaranda

 

Viendo la gran hazaña que nos toca asumir en tres días comienzan los nervios y las angustias. Como a un jugador profesional antes del “Gran Partido”. Los nervios no comienzan antes del pitazo inicial, sino cuando comienza a calar la idea de la grandeza de la hazaña que le toca asumir a cada jugador.

Esta semana creo que ninguna persona que está a favor de la democracia ha podido dejar de perder una noche de sueño –como esta- tan solo pensando en los múltiples escenarios que pueden desarrollarse en las próximas 48 horas. Llevamos 14 años sufriendo las consecuencias de un gobierno ineficaz e ineficiente, incapaz de cumplir sus promesas, inepto en asumir sus errores. Y 14 años tienen consecuencias… Consecuencias graves. Los indicadores de seguridad, mortalidad y criminalidad son los más importantes, pero no los únicos. Nuestra economía, nuestra imagen y credibilidad internacional, el deterioro del campo, el estado de las importaciones versus nuestra única exportación –el petróleo-, la condición actual de la industria petrolera, la deuda asumida por nuestro país –y en consecuencia la asumida por nuestros nietos-, una inflación galopante, un sistema de cambio controlado e inexistente, un sistema judicial viciado, un sistema penitenciario inhumano, el mayor índice de secuestros de la región, una fuerza militar –en parte- al servicio del narcotráfico… La lista pareciera ser infinita. Si Usted no se da cuenta de estos problemas, Usted no es chavista u opositor, Usted simplemente es un imbécil. Para alguien de mi edad (28 años) esta es una realidad con la que nos toca vivir desde que cobramos conciencia política.

Mi generación lleva más de media vida bajo el control de Chávez. Para las elecciones de 1999 no teníamos derecho a votar. Pensar en que conocimos la vida durante “la cuarta” es imposible y aún más imposible resulta pensar que fue peor que los últimos 14 años. Mi generación nunca ha tenido una verdadera opción al momento de votar. Siempre nos vimos escogiendo entre dos candidatos… Chavez vs. Salas Romer vs. Rosales. Ahora espero que esta sea la última vez que debo escoger entre el camino de la democracia y el de la perdición. Mi generación quiere tener más opciones, quiere ejercer su derecho a escoger, tal y como lo pudimos hacer por primera vez en las primarias.

En 48 horas tenemos más que un chance. Tenemos una obligación de generar un cambio. Es la hora de dar nuestro todo. De ponerle un parado a un Presidente que está enfermo de poder -y de salud-. Es hora de demostrarle al mundo que siguen existiendo Venezolanos que queremos un mejor país, un sistema de gobierno justo, una economía digna para el emprendimiento empresarial y una vida sin miedos.

En 14 años he visto partir a mis mejores amigos. Unos buscando futuros más prometedores en otras latitudes, pero más lamentable todavía nos ha tocado ver a muchos otros partir de manera obligada por culpa de una bala fría o un criminal sin corazón, ni cabeza, que por robar una moto, un carro, unos zapatos o un celular es capaz de halar el gatillo por que sabe y entiende que 8 de cada 10 crímenes en este país quedan sin ser recriminados.

No puedo, ni quiero, pensar en seis años más de derroche gubernamental, de mentiras y promesas, de insultos televisados, de ladrones, de leyes hechas a la medida de los legisladores y de un pueblo que ha aprendido a callar por miedo a perder lo que es legítimamente de él: su libertad.

Venezuela tiene un último chance de mejorar. Estoy claro que el reto que viene después del 7-O necesitará de sacrificios, pero quiero pensar que existirá un camino de desarrollo y oportunidades para aquellos que ayuden a reconstruir los pedazos del país que alguna vez fuimos.

George Bernard Shaw dijo que “la democracia es una herramienta que asegura que el pueblo sea gobernado como merece ser gobernado”. Demostremos que nos merecemos ser gobernados por alguien capaz que comprenda las necesidades y los retos que tenemos como sociedad y país. El que mejor lo dijo fue Robin Williams: “Los políticos son como los pañales. Se deberían cambiar a menudo y por la misma razón”. Y viendo el estado de nuestro Estado debemos demostrar que necesitamos un cambio y que ese cambio solo debe venir mediante el voto.

Sal y vota. Sal y ejerce tu derecho. Sal y reclama tu libertad.

Nos vemos en las mesas de votación.

 

Nelson Eduardo Bocaranda
Editor en Jefe
Runrun.es

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Viendo la gran hazaña que nos toca asumir en tres días comienzan los nervios y las angustias. Como a un jugador profesional antes del “Gran Partido”. Los nervios no comienzan antes del pitazo inicial, sino cuando comienza a calar la idea de la grandeza de la hazaña que le toca asumir a cada jugador.

Esta semana creo que ninguna persona que está a favor de la democracia ha podido dejar de perder una noche de sueño –como esta- tan solo pensando en los múltiples escenarios que pueden desarrollarse en las próximas 48 horas. Llevamos 14 años sufriendo las consecuencias de un gobierno ineficaz e ineficiente, incapaz de cumplir sus promesas, inepto en asumir sus errores. Y 14 años tienen consecuencias… Consecuencias graves. Los indicadores de seguridad, mortalidad y criminalidad son los más importantes, pero no los únicos. Nuestra economía, nuestra imagen y credibilidad internacional, el deterioro del campo, el estado de las importaciones versus nuestra única exportación –el petróleo-, la condición actual de la industria petrolera, la deuda asumida por nuestro país –y en consecuencia la asumida por nuestros nietos-, una inflación galopante, un sistema de cambio controlado e inexistente, un sistema judicial viciado, un sistema penitenciario inhumano, el mayor índice de secuestros de la región, una fuerza militar –en parte- al servicio del narcotráfico… La lista pareciera ser infinita. Si Usted no se da cuenta de estos problemas, Usted no es chavista u opositor, Usted simplemente es un imbécil. Para alguien de mi edad (28 años) esta es una realidad con la que nos toca vivir desde que cobramos conciencia política.

Mi generación lleva más de media vida bajo el control de Chávez. Para las elecciones de 1999 no teníamos derecho a votar. Pensar en que conocimos la vida durante “la cuarta” es imposible y aún más imposible resulta pensar que fue peor que los últimos 14 años. Mi generación nunca ha tenido una verdadera opción al momento de votar. Siempre nos vimos escogiendo entre dos candidatos… Chavez vs. Salas Romer vs. Rosales. Ahora espero que esta sea la última vez que debo escoger entre el camino de la democracia y el de la perdición. Mi generación quiere tener más opciones, quiere ejercer su derecho a escoger, tal y como lo pudimos hacer por primera vez en las primarias.

En 48 horas tenemos más que un chance. Tenemos una obligación de generar un cambio. Es la hora de dar nuestro todo. De ponerle un parado a un Presidente que está enfermo de poder -y de salud-. Es hora de demostrarle al mundo que siguen existiendo Venezolanos que queremos un mejor país, un sistema de gobierno justo, una economía digna para el emprendimiento empresarial y una vida sin miedos.

En 14 años he visto partir a mis mejores amigos. Unos buscando futuros más prometedores en otras latitudes, pero más lamentable todavía nos ha tocado ver a muchos otros partir de manera obligada por culpa de una bala fría o un criminal sin corazón, ni cabeza, que por robar una moto, un carro, unos zapatos o un celular es capaz de halar el gatillo por que sabe y entiende que 8 de cada 10 crímenes en este país quedan sin ser recriminados.

No puedo, ni quiero, pensar en seis años más de derroche gubernamental, de mentiras y promesas, de insultos televisados, de ladrones, de leyes hechas a la medida de los legisladores y de un pueblo que ha aprendido a callar por miedo a perder lo que es legítimamente de él: su libertad.

Venezuela tiene un último chance de mejorar. Estoy claro que el reto que viene después del 7-O necesitará de sacrificios, pero quiero pensar que existirá un camino de desarrollo y oportunidades para aquellos que ayuden a reconstruir los pedazos del país que alguna vez fuimos.

George Bernard Shaw dijo que “la democracia es una herramienta que asegura que el pueblo sea gobernado como merece ser gobernado”. Demostremos que nos merecemos ser gobernados por alguien capaz que comprenda las necesidades y los retos que tenemos como sociedad y país. El que mejor lo dijo fue Robin Williams: “Los políticos son como los pañales. Se deberían cambiar a menudo y por la misma razón”. Y viendo el estado de nuestro Estado debemos demostrar que necesitamos un cambio y que ese cambio solo debe venir mediante el voto.

Sal y vota. Sal y ejerce tu derecho. Sal y reclama tu libertad.

Nos vemos en las mesas de votación.

 

Nelson Eduardo Bocaranda
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