Allegados a la familia Luna Roa dicen que, por influencia de Rosa, corrieron de la casa a un hermano de la joven mamá de la niña recién nacida porque supuestamente “tenía un demonio por dentro”.
Rosa Edilia García es el nombre de la mujer que habría convencido a un grupo de familiares de La Grita, estado Táchira, a resguardarse del “fin del mundo”.
De acuerdo con una nota publicada por Bleima Márquez en el medio aliado La Nación, todo apunta a que García tomó el rol de “guía espiritual.
Presuntamente, la mujer tuvo suficiente poder de persuasión para que las personas partieran con ella a un supuesto “encuentro con Dios o con la Virgen”, a un lugar de la montaña, por los páramos del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza, entre Táchira y Mérida.
Los familiares cercanos y algunos vecinos relatan que García mantenía una extremada “pasión religiosa”, lo que califican como fuera de lo común.
Mientras pasan los días de septiembre, continúan las interrogantes sobre la desaparición de al menos 20 personas, quienes estarían en un retiro religioso.
Según la gente, ella se obsesionó. “Pasó de una práctica religiosa al fanatismo (…) Se la pasaba dándose golpes de pecho”.
Aparentemente, García no tenía un lugar fijo para las reuniones del grupo que guiaba junto a otro hombre de La Grita.
Asimismo, se conoció que algunos encuentros se dieron en Santa Ana del Valle, sector donde habitan los integrantes de la familia Luna Roa, los primeros que reportaron como desaparecidos.
Allegados a la familia dicen que, por influencia de Rosa, corrieron de la casa a un hermano de la joven mamá de la niña recién nacida porque supuestamente “tenía un demonio por dentro”.
El hijo de este hombre –al que corrieron de la casa- también se encuentra en la lista de los desaparecidos. Aparentemente todos salieron sin decir nada a nadie. Comentan que durante varios días estuvieron comprando mucho mercado.
El poder de Rosa
Los habitantes de la localidad no comprenden cómo fue que Rosa Edilia García convenció a tantas personas, incluso algunos profesionales universitarios.
Aunque algunos especulan que podría haber algo desconocido más allá, no deja de ser un rumor, una suposición.
Se pudo conocer en las calles del municipio Jáuregui que ella no tiene hijos, forma parte de una familia de 14 hermanos, diez mujeres y cuatro hombres, de los cuales uno ya falleció.
Un familiar señaló que el fanatismo de García era “muy intenso”.
También, un vecino de la comunidad dijo que en sus prácticas religiosas siempre la acompañaba un hombre, Adolfo Rosales, quien tiene cierta discapacidad visual. Él no está con ella en esta oportunidad, lo que califican como extraño.
“Ella se metió a carismática en un principio con un señor de nombre Adolfo Rosales, que vive más o menos cerca de la casa de Simón Bolívar. Siempre la acompañaba para todos lados”, dijo.
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