La negociación le dio a Nicolás Maduro tiempo para fortalecerse en el poder

Encuentros y conversaciones en Noruega, Suecia y Barbados no produjeron resultado alguno para dar solución a la crisis política de Venezuela, mientras que la negociación en la mesa de diálogo nacional  hasta ahora ha demostrado ser también estéril

Luego de la precaria situación económica en la que entraba Venezuela por la fuerte caída de los precios del petróleo, la merma en la producción de crudo y la hiperinflación, parecía que el gobierno de Nicolás Maduro se encontraba contra la pared a principios de 2019. Sin embargo, el Ejecutivo apeló como en anteriores oportunidades a una negociación y esto le permitió ganar tiempo suficiente para capear el temporal, fortalecerse en el poder y dejar que la oposición se desgastara en sus diatribas internas y sus cuestionables desempeños.

La gestión del “heredero” de Hugo Chávez atravesó serios problemas a partir del 5 de enero, cuando Juan Guaidó asumió la presidencia de la Asamblea Nacional (AN-Parlamento) y aseguró que Nicolás Maduro estaría usurpando la presidencia de la República una vez culminado el período constitucional el 10 de enero (por el cuestionamiento, por parte de la oposición, a las elecciones del 20 de mayo de 2018 en las que el mandatario resultó reelecto sin que los sectores más importantes de los que le adversa participaran en las mismas)

Las dificultades se acentuaron semanas después, específicamente el 23 de enero, cuando Juan Guaidó se proclamó presidente encargado de Venezuela y recibir el respaldo de más de 100 países, especialmente EEUU, Canadá y varios de la Unión Europea, lo que estrechó el cerco a las posibilidades financieras del gobierno chavista.

Más información en TalCual.

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Encuentros y conversaciones en Noruega, Suecia y Barbados no produjeron resultado alguno para dar solución a la crisis política de Venezuela, mientras que la negociación en la mesa de diálogo nacional  hasta ahora ha demostrado ser también estéril

Luego de la precaria situación económica en la que entraba Venezuela por la fuerte caída de los precios del petróleo, la merma en la producción de crudo y la hiperinflación, parecía que el gobierno de Nicolás Maduro se encontraba contra la pared a principios de 2019. Sin embargo, el Ejecutivo apeló como en anteriores oportunidades a una negociación y esto le permitió ganar tiempo suficiente para capear el temporal, fortalecerse en el poder y dejar que la oposición se desgastara en sus diatribas internas y sus cuestionables desempeños.

La gestión del “heredero” de Hugo Chávez atravesó serios problemas a partir del 5 de enero, cuando Juan Guaidó asumió la presidencia de la Asamblea Nacional (AN-Parlamento) y aseguró que Nicolás Maduro estaría usurpando la presidencia de la República una vez culminado el período constitucional el 10 de enero (por el cuestionamiento, por parte de la oposición, a las elecciones del 20 de mayo de 2018 en las que el mandatario resultó reelecto sin que los sectores más importantes de los que le adversa participaran en las mismas)

Las dificultades se acentuaron semanas después, específicamente el 23 de enero, cuando Juan Guaidó se proclamó presidente encargado de Venezuela y recibir el respaldo de más de 100 países, especialmente EEUU, Canadá y varios de la Unión Europea, lo que estrechó el cerco a las posibilidades financieras del gobierno chavista.

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