LUEGO DE SEIS MESES DE 2017 y en más de 100 dÃas de alta conflictividad social, la balanza continúa inclinada hacia el lado de la violencia en el estado BolÃvar donde ocurrieron 316 homicidios durante ese primer semestre.
El asunto es que la violencia sigue siendo la realidad en BolÃvar, sea a través de la violencia delincuencial, o de la violencia estructural que se desarrolla frente las manifestaciones de la población.
Es asà que según cifras del Foro Penal en el estado, a lo largo de los más de 100 dÃas de protestas, BolÃvar ha reportado 259 detenciones en las manifestaciones, y 79 de ellas se generaron en el mes de junio.
A la fecha continúan una treintena de personas privadas de libertad y otro grupo importante de estudiantes han sido impuestos de medidas cautelares, pero previo cumpliendo de la presentación ante los tribunales penales de 8 o 10 fiadores por caso y cuyos ingresos sean de 2000 unidades tributarias.
El coordinador del OVV BolÃvar y director de la Escuela de Derecho de Ucab Guayana, Eligio RodrÃguez, indica que “el Estado posee como única agenda la violencia, esto es, la inicia, la sostiene y la cultiva. Con ella, coloca a la población en el único escenario donde sólo el gobierno puede actuar, criminalizar y justificar sus acciones. Frente a esto todo lo que legÃtimamente hagan los ciudadanos es delito”.
“La violencia por parte de los órganos de seguridad, mediante la represión de manifestaciones legÃtimas, detenciones arbitrarias, ante la irrupción y ataque en las urbanizaciones de la zona, caso Isla Dorada, Los Mangos, Residencias Villa Latina, Lomas del Caronà o Isla Dorada, son el vivo ejemplo de la conjunción de la violencia ejercida directamente por el Estado o permisivamente ejercida por la estructura delincuencial”, dice RodrÃguez.
Asà mismo, aseguró el experto que “la justicia ha dejado de funcionar en Venezuela, el sistema de administración de justicia está a la orden del Poder Ejecutivo y, sin pruebas y sin flagrancia, las personas son detenidas, imputadas y sujetas a medidas cautelares o la privación de su libertad, siendo simplemente inocentes. Se trata del juego del miedo y la búsqueda de la genuflexión de la población por parte del poder, con lo cual la crisis es constitucional, institucional y democrática”.



