Confidenciales: Cayó Gadafi pero no el precio del petróleo por Pedro Benítez

1) El coronel Muamar el-Gadafi fue asesinado el  jueves 20 pasado. Es un hecho.

2) Al día siguiente los precios internacionales del crudo, el marcador europeo Brent y el norteamericano WTI, apenas se movieron un poco al alza. Este es otro hecho.

3) La experiencia de otros países exportadores de petróleo nos indica que para Libia recuperar la producción le puede llevar tiempo. No obstante, esto está por verse.

En otros tiempos el conflicto libio (y el torbellino de manifestaciones en la región) hubieran elevado los precios del petróleo a $150 o $200. Ese era el deseo para nada disimulado de Chávez y Ahmadineyad. Sin embargo, eso no ocurrió. La cotización internacional del crudo ha tenido una sorprendente estabilidad desde que empezó la rebelión contra Gadafi en febrero pasado, y eso es un éxito de la política de precios impulsada por el reino de Arabia Saudita desde el seno de la OPEP.

Los saudíes se apresuraron a reemplazar el millón de barriles de crudo provenientes de Libia que el conflicto dejó fuera del mercado, atendiendo a sus clientes europeos muy sensibles a la posición geográfica de  este país.

Esa misma política, tendente a la estabilización, permitió una relativamente rápida recuperación de los precios del petróleo luego de la fuerte caída de 2009 (la cotización llegó a los $30) como consecuencia de la crisis financiera mundial. Entonces la OPEP se impuso un recorte en su suministro de hidrocarburos al mercado mundial. Pero dos años después hizo todo lo contrario, pues también impidió que la cotización se fuera muy por encima de los $100, que dada la presente situación de Europa y Estados Unidos hubiese lanzado al mundo a una crisis económica mucho mayor .

De modo que Arabia Saudita se ha convertido en un discreto puntal de la economía mundial en tiempos de borrascas. De eso, todos los países de la OPEP se han beneficiado.

Sin embargo, así como el precio del petróleo no salvó a Gadafi, tampoco impedirá que el gobierno venezolano pierda las elecciones en 2012. Eso dependerá de otras variables. Pero la estabilidad en los precios del crudo ha contribuido muchísimo a la estabilidad política de Venezuela y a la  permanencia de Chávez en el ejercicio del poder. Es algo que los actuales aspirantes a sucederle deben tomar nota, si quieren contar con la misma estabilidad para cuando les toque gobernar. La clave está en la OPEP. Recuerden 1998.

Por otro lado, Libia puede ser otro buen ejemplo de lo que cuesta recuperar la producción de petróleo luego de su caída por distintos motivos, así se tengan todas las reservas de hidrocarburos del mundo:

México luego de la conflictiva nacionalización de 1938 quedó fuera del mercado mundial por décadas, hasta el descubrimiento del yacimiento Cantarell en los setenta. La Rusia post-soviética necesitó más de una década para revertir la declinación de la producción petrolera de la última etapa de la URSS. Irán no ha logrado recuperar los niveles de producción previos a la revolución que derrocó al Sha en 1979 y a la siguiente guerra con Irak.

Este último  ahora es que se acerca a superar los niveles de producción de hace treinta años, con todo y la presencia masiva del ejercito de los Estados Unidos y de las transnacionales del petróleo.

Se podrá argumentar en el caso iraquí que la guerra insurgente ha retardado la recuperación de su industria petrolera. Es cierto. Pero las noticias siempre nos han reportado atentados en las principales ciudades, casi nunca en los campos petrolíferos o en los oleoductos. El problema ha sido más la reorganización del estado y la administración iraquí.

Precisamente parece que Libia va por el mismo camino: apenas los rebeldes se aseguraron el control de Trípoli, las empresas petroleras comenzaron a evaluar la situación de las instalaciones, para reiniciar lo antes posible el bombeo del oro negro.

Libia tiene las mayores reservas de petróleo de África, 42 mil millones de barriles y 1,3 billones de metros cúbicos de gas. Pero  su producción de petróleo se desplomó desde los casi 1.700.000 b/d antes que comenzara la guerra civil. El nuevo gobierno y las empresas europeas creen que el país podría estar produciendo 450.000 b/d  a comienzos del año que viene.

La italiana Eni ha asegurado que para diciembre reestablecerá el suministro de combustible a la población. Todavía la refinería de Zawiya, cerca de Trípoli, no ha entrado en pleno rendimiento, aunque salió casi ilesa de los combates y fue la única de las cinco que no dejó de funcionar. Todavía se tiene que evaluar la situación de las instalaciones al este del país: Sarir, Waha, el puerto de Es Sider o la terminal de Brega.  Expertos consultados indican que repararlas se llevará un año.

Es decir, incrementar la producción de crudo de un país no es como abrir el grifo del agua en la casa de uno. Casi el único país que puede hacer eso es Arabia Saudita por su capacidad cerrada de producción.

Esto es algo que los entusiastas de incrementar la producción petrolera venezolana en esta década deberían  tomar en cuenta.

Por cierto, aunque en los pasillos de las petroleras europeas se da casi por seguro que las empresas de los países más afines al antiguo régimen no serán bien vistas en la nueva Libia, los gobiernos respectivos: China, Rusia y Brasil no tardaron en acomodarse a la nueva situación. Nadie es imprescindible en la vida.

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1) El coronel Muamar el-Gadafi fue asesinado el  jueves 20 pasado. Es un hecho.

2) Al día siguiente los precios internacionales del crudo, el marcador europeo Brent y el norteamericano WTI, apenas se movieron un poco al alza. Este es otro hecho.

3) La experiencia de otros países exportadores de petróleo nos indica que para Libia recuperar la producción le puede llevar tiempo. No obstante, esto está por verse.

En otros tiempos el conflicto libio (y el torbellino de manifestaciones en la región) hubieran elevado los precios del petróleo a $150 o $200. Ese era el deseo para nada disimulado de Chávez y Ahmadineyad. Sin embargo, eso no ocurrió. La cotización internacional del crudo ha tenido una sorprendente estabilidad desde que empezó la rebelión contra Gadafi en febrero pasado, y eso es un éxito de la política de precios impulsada por el reino de Arabia Saudita desde el seno de la OPEP.

Los saudíes se apresuraron a reemplazar el millón de barriles de crudo provenientes de Libia que el conflicto dejó fuera del mercado, atendiendo a sus clientes europeos muy sensibles a la posición geográfica de  este país.

Esa misma política, tendente a la estabilización, permitió una relativamente rápida recuperación de los precios del petróleo luego de la fuerte caída de 2009 (la cotización llegó a los $30) como consecuencia de la crisis financiera mundial. Entonces la OPEP se impuso un recorte en su suministro de hidrocarburos al mercado mundial. Pero dos años después hizo todo lo contrario, pues también impidió que la cotización se fuera muy por encima de los $100, que dada la presente situación de Europa y Estados Unidos hubiese lanzado al mundo a una crisis económica mucho mayor .

De modo que Arabia Saudita se ha convertido en un discreto puntal de la economía mundial en tiempos de borrascas. De eso, todos los países de la OPEP se han beneficiado.

Sin embargo, así como el precio del petróleo no salvó a Gadafi, tampoco impedirá que el gobierno venezolano pierda las elecciones en 2012. Eso dependerá de otras variables. Pero la estabilidad en los precios del crudo ha contribuido muchísimo a la estabilidad política de Venezuela y a la  permanencia de Chávez en el ejercicio del poder. Es algo que los actuales aspirantes a sucederle deben tomar nota, si quieren contar con la misma estabilidad para cuando les toque gobernar. La clave está en la OPEP. Recuerden 1998.

Por otro lado, Libia puede ser otro buen ejemplo de lo que cuesta recuperar la producción de petróleo luego de su caída por distintos motivos, así se tengan todas las reservas de hidrocarburos del mundo:

México luego de la conflictiva nacionalización de 1938 quedó fuera del mercado mundial por décadas, hasta el descubrimiento del yacimiento Cantarell en los setenta. La Rusia post-soviética necesitó más de una década para revertir la declinación de la producción petrolera de la última etapa de la URSS. Irán no ha logrado recuperar los niveles de producción previos a la revolución que derrocó al Sha en 1979 y a la siguiente guerra con Irak.

Este último  ahora es que se acerca a superar los niveles de producción de hace treinta años, con todo y la presencia masiva del ejercito de los Estados Unidos y de las transnacionales del petróleo.

Se podrá argumentar en el caso iraquí que la guerra insurgente ha retardado la recuperación de su industria petrolera. Es cierto. Pero las noticias siempre nos han reportado atentados en las principales ciudades, casi nunca en los campos petrolíferos o en los oleoductos. El problema ha sido más la reorganización del estado y la administración iraquí.

Precisamente parece que Libia va por el mismo camino: apenas los rebeldes se aseguraron el control de Trípoli, las empresas petroleras comenzaron a evaluar la situación de las instalaciones, para reiniciar lo antes posible el bombeo del oro negro.

Libia tiene las mayores reservas de petróleo de África, 42 mil millones de barriles y 1,3 billones de metros cúbicos de gas. Pero  su producción de petróleo se desplomó desde los casi 1.700.000 b/d antes que comenzara la guerra civil. El nuevo gobierno y las empresas europeas creen que el país podría estar produciendo 450.000 b/d  a comienzos del año que viene.

La italiana Eni ha asegurado que para diciembre reestablecerá el suministro de combustible a la población. Todavía la refinería de Zawiya, cerca de Trípoli, no ha entrado en pleno rendimiento, aunque salió casi ilesa de los combates y fue la única de las cinco que no dejó de funcionar. Todavía se tiene que evaluar la situación de las instalaciones al este del país: Sarir, Waha, el puerto de Es Sider o la terminal de Brega.  Expertos consultados indican que repararlas se llevará un año.

Es decir, incrementar la producción de crudo de un país no es como abrir el grifo del agua en la casa de uno. Casi el único país que puede hacer eso es Arabia Saudita por su capacidad cerrada de producción.

Esto es algo que los entusiastas de incrementar la producción petrolera venezolana en esta década deberían  tomar en cuenta.

Por cierto, aunque en los pasillos de las petroleras europeas se da casi por seguro que las empresas de los países más afines al antiguo régimen no serán bien vistas en la nueva Libia, los gobiernos respectivos: China, Rusia y Brasil no tardaron en acomodarse a la nueva situación. Nadie es imprescindible en la vida.

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