Editorial: El problema con la costumbre por Nelson Eduardo Bocaranda

El otro día mientras me disponía a ver el “Miss Universo” pasó algo que de ser otro día lo hubiese desechado como cualquiera de los cientos de episodios pasados.

Justo a las 7.30 PM de la noche apareció la voz, que al mejor estilo orwelliano del Big Brother sabía que yo estaba ahí para escucharlo: “La cadena nacional de radio y televisión pasa a transmitir de manera conjunta…” y así empezó la cadena mejor planificada de la historia de este gobierno. Si el Socialismo del Siglo XXI tuviese su Joseph Goebbels, este sería su momento de gloria.

El Gobierno reinante ha aprendido, ha evolucionado y ha aprendido a conocer a su audiencia. Si bien saben que nadie ve ni escucha los medios oficialistas que repiten incesantemente los mismos mensajes retrógrados, el Gobierno sabe cómo y cuándo atacarnos con sus mensajes.

Sí, yo –seguramente al igual que Ud.- cambie de canal en el cable y listo. Siéntase dichoso… El común denominador no cuenta con esa cajita negra que alberga en su interior un número exagerado de canales llenos de programación alternativa. El Venezolano promedio tuvo dos opciones: apagar el televisor o ver la cadena.

Pero este no es el único ejemplo de que el régimen está maquinando más opciones para atacarnos. Los insípidos comerciales del Banco de Venezuela también han evolucionado y ahora son piezas audiovisuales de excelente producción y contenido proselitista.

El primer comercial fue el del campesino que se montaba el tren y llega a Caracas a pedir un préstamo que le es aprobado. Si bien el tren existe, no llega tan lejos como para traer al señor de los llanos centrales donde verdaderamente necesitamos prestamos para el sector agricultor.

Es más si quitamos el del idiota de: “hola, hola, hola… Traje… Pollito!” cada uno de los comerciales se torna más y más chavista pero solo en su forma pues en su fondo no tiene sustento alguno en la realidad del Venezolano promedio que o apaga o le toca ver la cadena.

Ciertamente estamos ante un gobierno propagandista que ha despertado ante una terrible necesidad: Vienen las elecciones, toda pauta es propaganda.

Al aprovechar de las cadenas, las pautas publicitarias y  cualquier espacio al que ya nos hemos acostumbrado a ver invadido -o mejor dicho expropiado- la misma costumbre nos hace olvidar que como todo en la vida, hasta el gobierno más revolucionario y menos evolucionario evoluciona.

Nelson Eduardo Bocaranda

Editor en Jefe

Runrun.es

TelegramWhatsAppFacebookX

El otro día mientras me disponía a ver el “Miss Universo” pasó algo que de ser otro día lo hubiese desechado como cualquiera de los cientos de episodios pasados.

Justo a las 7.30 PM de la noche apareció la voz, que al mejor estilo orwelliano del Big Brother sabía que yo estaba ahí para escucharlo: “La cadena nacional de radio y televisión pasa a transmitir de manera conjunta…” y así empezó la cadena mejor planificada de la historia de este gobierno. Si el Socialismo del Siglo XXI tuviese su Joseph Goebbels, este sería su momento de gloria.

El Gobierno reinante ha aprendido, ha evolucionado y ha aprendido a conocer a su audiencia. Si bien saben que nadie ve ni escucha los medios oficialistas que repiten incesantemente los mismos mensajes retrógrados, el Gobierno sabe cómo y cuándo atacarnos con sus mensajes.

Sí, yo –seguramente al igual que Ud.- cambie de canal en el cable y listo. Siéntase dichoso… El común denominador no cuenta con esa cajita negra que alberga en su interior un número exagerado de canales llenos de programación alternativa. El Venezolano promedio tuvo dos opciones: apagar el televisor o ver la cadena.

Pero este no es el único ejemplo de que el régimen está maquinando más opciones para atacarnos. Los insípidos comerciales del Banco de Venezuela también han evolucionado y ahora son piezas audiovisuales de excelente producción y contenido proselitista.

El primer comercial fue el del campesino que se montaba el tren y llega a Caracas a pedir un préstamo que le es aprobado. Si bien el tren existe, no llega tan lejos como para traer al señor de los llanos centrales donde verdaderamente necesitamos prestamos para el sector agricultor.

Es más si quitamos el del idiota de: “hola, hola, hola… Traje… Pollito!” cada uno de los comerciales se torna más y más chavista pero solo en su forma pues en su fondo no tiene sustento alguno en la realidad del Venezolano promedio que o apaga o le toca ver la cadena.

Ciertamente estamos ante un gobierno propagandista que ha despertado ante una terrible necesidad: Vienen las elecciones, toda pauta es propaganda.

Al aprovechar de las cadenas, las pautas publicitarias y  cualquier espacio al que ya nos hemos acostumbrado a ver invadido -o mejor dicho expropiado- la misma costumbre nos hace olvidar que como todo en la vida, hasta el gobierno más revolucionario y menos evolucionario evoluciona.

Nelson Eduardo Bocaranda

Editor en Jefe

Runrun.es

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.