La acumulación de grasa en el hÃgado (una patologÃa que se conocÃa de la cirrosis: algunos individuos alcohólicos podÃan desarrollar hÃgado graso y eso podÃa convertirse en una cirrosis o no) se extiende al 30% de la población estadounidense. Y eso es más alarmante en niños, y en niños obesos Yo estudié medicina en el Uruguay hace más de treinta años”, dijo a Infobae Alejandro Gugliucci , profesor de BioquÃmica y decano adjunto de Investigación en Touro University de California, coautor de un estudio que limitó el azúcar en niños obesos y diabéticos y halló que en 10 dÃas mejoraban la presión sanguÃnea, el colesterol, la glucosa y la insulina . “En aquella época las tasas de obesidad infantil eran muchÃsimo más bajas. Todos los médicos empezaron a ver un aumento en la obesidad en todas las edades. Pero en los últimos veinte años es que los diabetólogos empezaron a alarmarse por los cambios de la diabetes en los niños “.
La diabetes de tipo 1 es, normalmente, una enfermedad autoinmune, determinada por la herencia genética, que se presenta en la infancia. En cambio la diabetes del adulto, de tipo 2, se da en personas que han ganado peso en las décadas tercera, cuarta y quinta de la vida. “Hay 10 veces más diabéticos de tipo 2 que de tipo 1, que no tiene cura y necesita insulina”, dijo Gugliucci. ” Los diabetólogos se empezaron a alarmar porque encontraron que cada vez habÃa más niños diabéticos de tipo 2, es decir, como los adultos “.
El factor de la falta de ejercicio y los juegos de computadora, desde luego, son parte de la explicación, pero lo que más dramáticamente aumentó fue el consumo de azúcar
¿Qué habÃa cambiado en ese tiempo?
Principalmente, el consumo de azúcar habÃa aumentado de manera extraordinaria.
La enfermedad se trasladó de la cuarta década de la vida a la primera o a la adolescencia , detalló el especialista. “Pasó con una velocidad alarmante”.
Alejandro Gugliucci, profesor de BioquÃmica y decano adjunto de Investigación en Touro University No fue el único mal que pasó de los adultos a los niños. “Hace una década, o una década y media, se descubrió que la acumulación de grasa en el hÃgado (una patologÃa que se conocÃa de la cirrosis: algunos individuos alcohólicos podÃan desarrollar hÃgado graso y eso podÃa convertirse en una cirrosis o no) se extiende al 30% de la población estadounidense. Y eso es más alarmante en niños, y en niños obesos”, agregó el investigador de Touro University.
“Una teorÃa dice que cuando el hÃgado tiene demasiada grasa no responde a la insulina: cada vez que uno come, el hÃgado necesita mucha más insulina para responder al almacenamiento de la comida: esa insulino-resistencia es la primera fase del desarrollo de la diabetes”, explicó Gugliucci.
Para que una persona desarrolle diabetes de tipo 2, durante una cantidad de años necesitó que el páncreas le segregara más insulina para que cada vez que comiera pudiese evitar que el azúcar subiera a niveles peligrosos, y el organismo pudiera guardar el exceso de energÃa en el cuerpo. “Cuando uno necesita más insulina durante un periodo muy largo, el páncreas se cansa y cede. Llega un momento en el cual uno, a pesar de que está segregando cuatro o cinco veces más insulina que una persona normal, no alcanza para mantener el azúcar en nivel normal en ayunas”, concluyó el investigador: en ese momento el médico hace el diagnóstico de la diabetes.
En los últimos veinte años es que los diabetólogos empezaron a alarmarse por los cambios de la diabetes en los niños Shutterstock”¿Por qué es grave que, a diferencia de lo que pasaba antes, haya niños con diabetes de tipo 2?
“Antes el proceso tardaba quince o veinte años: lo alarmante es que ahora se ve en niños de diez o doce años. Aumentó la velocidad del proceso, pero si la genética, obviamente, no cambió en tan pocos años, ¿qué pasó? Cambió el medioambiente donde crecen los niños.
“¿El azúcar en la dieta?
” El factor de la falta de ejercicio y los juegos de computadora, desde luego, son parte de la explicación, pero lo que más dramáticamente aumentó fue el consumo de azúcar . Y hay que establecer si ese aumento en el consumo de azúcar tiene relación con la diabetes. Si uno estudia el fenómeno, se da cuenta de que una relación importante tiene que haber. Y nosotros contribuimos a mostrar que la hay.
“Isocaloric fructose restriction and metabolic improvement in children with obesity and metabolic syndrome” (“Restricción isocalórica de la fructuosa y mejora metabólica en niños con obesidad y sÃndrome metabólico”), que se difundió en la publicación cientÃfica Obesity , evaluó la restricción del azúcar agregado en las dietas de los niños con sÃndrome metabólico para ver si sus problemas se resolvÃan. Asà se verificó que, en efecto y en sólo diez dÃas, los daños del azúcar”y en especial, la fructuosa? son independientes del valor energético o de su impacto en el peso.
Una de las preguntas principales del equipo de investigadores era si habÃa diferencia entre una calorÃa y otra: los resultados parecen indicar que la calorÃa del azúcar, además de ser vacÃa, es peligrosa para el sistema metabólico.





