Venezuela fue alertada por Washington desde el año pasado de posibles sanciones por enviar gasolina a Irán

El gobierno de Chávez monta una estrategia de propaganda como respuesta a las “sanciones” mínimas que le impone el gobierno de Estados Unidos. Esconde que ya en dos oportunidades el año pasado fueron alertados, tanto la embajada venezolana en Washington como la cancillería y el ministerio de Energía de la posibilidad de sanciones si seguían enviando gasolina, a través de terceros, a Teherán.

Hay dos cartas públicas entre los funcionarios de ambos gobiernos. Unas declaraciones de Rafael Ramírez, el año pasado, negando los envíos fueron la respuesta oficial del régimen venezolano tras conocerse la aprobación en julio del año pasado de sanciones a quienes cooperaran con Irán.

Reproduzco a continuación parte de mi columna del pasado 13 de enero de este año. Resaltaré en negrilla lo que tiene que ver directamente con lo que aquí informo:

IRÁN, PDVSA, CITGO & LA OEA

Conociendo al régimen venezolano no dejó de sorprenderme una noticia dada a conocer por Pdvsa en la que por un lado parece indicar que tiene una buena relación con el gobierno de EEUU y por otro señala que su relación económica con el régimen iraní ha estado signada por algunas inconveniencias.

Dando cuenta de una nota enviada por la Cámara de Representantes estadounidense el 24 de septiembre al ministro Rafael Ramírez en la que le advierten de las posibles sanciones que enfrentaría Venezuela si continuaba exportando sus productos a Irán, la noticia sorprende por la diligencia expresada por Pdvsa al aclarar que los envíos fueron antes de las sanciones a Irán. (“Los envíos de gasolina a Irán no han sido frecuentes… los despachos se hicieron antes de que se impusieran las sanciones”, dijo Rafael Ramírez en 2010 a Bloomberg). Enfatizaron que no se envían despachos de gasolina a Irán desde el año pasado, aunque la empresa estatal asegura que “la suspensión no responde a la exhortación que hizo el Congreso de EEUU sobre las posibles sanciones que afrontaría si continuaba con las exportaciones a esa nación asiática”.

Como el gobierno no está dado a dar esas explicaciones en forma pública llama la atención la entrega de la noticia a los medios. Averiguando en Washington pude saber que la embajada venezolana se enteró por boca de un funcionario del Departamento de Estado que estaba en curso una investigación para saber si aquel anuncio del presidente venezolano de que enviaría gasolina venezolana a Teherán para ayudar a su par Ahmadinejad en la escasez del combustible se había concretado o era uno de los tantos anuncios del “comandante caudillo presidente” de mera retórica propagandística. Como Irán está en la mira no solo del “imperio estadounidense” sino de la Unión Europea y las Naciones Unidas hay que estar pendientes de las acciones a tomarse en los meses por venir en cuanto a las relaciones de “algunos países” que han tratado de violentar el embargo global contra el régimen de los ayatolas mientras no cumpla con la supervisión internacional en sus desarrollos nucleares.

El más reciente acuerdo suscrito entre los Gobiernos de Caracas y Teherán fue la formación de una empresa mixta entre Pdvsa y Petropars para la exploración y explotación del campo Dobokubi, de crudos maduros en el área de El Tigre, y el área Ayacucho de la faja petrolífera del Orinoco. Lo que demuestra esta “voluntaria explicación de la petrolera venezolana” es la angustia que provoca una acusación de esa naturaleza al jefe del Estado entorno a los negocios que tienen con la nación norteña que es la única que paga los verdaderos precios del petróleo que se le envía. Basta recordar el cable de Wikileaks donde aparecieron a $ 5 los barriles venezolanos enviados a China. Solo pensar en Citgo debe ponerlos a meditar. Hay que estar pendientes de lo que por estos días se diga en la capital estadounidense. No solo en el Congreso o en Departamentos de Estado o de Energía”.

LA RESPUESTA DE AYER

El canciller Nicolás Maduro habló: “El Gobierno Bolivariano manifiesta su más contundente repudio a esta decisión por constituir una acción hostil situada al margen del derecho internacional, violatoria de los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas”

El presidente, Hugo Chávez, respondió  a la decisión de Estados Unidos a través de su cuenta oficial en Twitter. Irónicamente, comentó las sanciones así: “BienvenidasMrObama!NoOlvideQSomosLosHijosDeBolivar!” (sic). Chávez ha apoyado también las declaraciones de Maduro y ha añadido que “el verdadero impacto de la nueva agresión gringa es la potenciación de la moral nacionalista y patriótica de Venezuela”.

El presidente de la Asamblea nacional, Fernando Soto Rojas no se quedó atrás. Fue así que en medio de un debate para emitir un acuerdo condenando a Estados Unidos y apoyando al régimen de Ahmadinejad se lanzó esta demagógica cantaleta: “resistiremos con ñame y sardina pero no hipotecamos nuestra dignidad como pueblo”. Dicha afirmación la explicó refiriéndose al “supuesto chantaje” que tiene el Imperialismo con “la cuota petrolera”, en donde alerta a la población a resistir. “A nosotros nadie nos va a chantajear. Por ello tenemos que hablar de historia: cuando nos decían lo de la bendita cuota petrolera, como una nación segura, los acontecimientos de lo que pasa en el mundo demuestra la multipolaridad, por eso tenemos que abrir el campo al mundo”.

Por lo que aquí se ve, la decisión del Departamento de Estado le viene como anillo al dedo a un gobierno incapaz, sumido en retrocesos en todas las áreas principales, comenzando por la petrolera y por las permanentes fallas en el suministro eléctrico nacional, con la mayor tasa de inflación y el número de muertos por violencia del mundo.

Sin querer queriendo, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, en medio de su encendido discurso anti capitalista, ligando los casos árabes de Libia y Siria a una guerra contra la OPEP por parte de Estados Unidos y la OTAN, puso el tema en el justo lugar:” los que han hablado son funcionarios de baja categoría, nosotros no solicitamos crédito a ningún banco gubernamental gringo, no compramos lo que señalan como prohibido y mucho menos le vendemos nuestro petróleo al gobierno de Obama. Lo vendemos a empresas privadas.

Exactamente, esos puntos, claves para entender las “sanciones”, dan el marco referencial cierto. En ningún momento se  deja de comprar petróleo a Venezuela que envía a Citgo, filial de Pdvsa, y otras empresas un aproximado de 900 mil barriles diarios. Para rematar el jefe de Pdvsa enfatizó que una cosa es que ellos nos sigan comprando y otras es que nosotros decidamos seguirles vendiendo.

Las medidas que el Departamento de Estado anunció contra PDVSA y otras empresas internacionales de menor tamaño por violar las sanciones que fueron impuestas contra Teherán -por su presunto programa para desarrollar armas nucleares- son parte de la ampliación del alcance de las medidas contra firmas que han exportado o transportado a Irán productos refinados de petróleo, como la gasolina.

El anuncio ocurrió un día después de que el presidente Barack Obama promulgara una orden ejecutiva que amplía las facultades a los departamentos del Tesoro y de Estado para que actúen contra compañías vinculadas al sector energético de Irán.

Estados Unidos pretende con esta decisión apremiar con más fuerza a Irán a fin de que atienda las exigencias de la comunidad internacional y muestre que su programa nuclear está orientado a fines pacíficos.

Las sanciones son las primeras adoptadas específicamente contra las exportaciones de productos petroleros a Irán desde la implementación por parte de Obama de la ley que prevé medidas de este tipo y que aprobó el Congreso el año pasado.

“Afrontarán graves consecuencias las partes que persistan en la irresponsabilidad de apoyar al sector energético de Irán y que contribuyan a las acciones de ese país para evadir las sanciones de Estados Unidos”, dijo el subsecretario de Estado, James Steinberg. Además de PDVSA, las compañías sancionadas incluyen a la naviera Tanker Pacific, de Singapur; Ofer Brothers Group, de Israel; Associated Shipbroking, de Mónaco; Petrochemical Commercial Company International, de Jersey e Irán; el grupo Royal Oyster de Emiratos Arabes Unidos; y Speedy Ship, de Emiratos Árabes Unidos e Irán.

El caso ha tenido varias interpretaciones en diferentes medios globales. El País de Madrid dice que Estados Unidos sanciona a Petróleos de Venezuela por venderle gasolina a Irán, algo que acaba beneficiando, asegura Washington, al programa nuclear de Teherán. A la compañía pública venezolana se le prohíbe recibir ningún contrato del Gobierno norteamericano, pero se le permite seguir vendiendo crudo a EE UU o a empresas estadounidenses, como la petrolera Citgo. Venezuela es el quinto país en cantidad de crudo exportado a Estados Unidos, con unos 900.000 barriles diarios vendidos.

Obama ha permitido recientemente que se incrementen las sanciones a empresas que suministran fuentes de energía a Irán. Busca así que el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad abra sus instalaciones nucleares a inspectores internacionales y demuestre que su uso es pacífico y civil.

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El gobierno de Chávez monta una estrategia de propaganda como respuesta a las “sanciones” mínimas que le impone el gobierno de Estados Unidos. Esconde que ya en dos oportunidades el año pasado fueron alertados, tanto la embajada venezolana en Washington como la cancillería y el ministerio de Energía de la posibilidad de sanciones si seguían enviando gasolina, a través de terceros, a Teherán.

Hay dos cartas públicas entre los funcionarios de ambos gobiernos. Unas declaraciones de Rafael Ramírez, el año pasado, negando los envíos fueron la respuesta oficial del régimen venezolano tras conocerse la aprobación en julio del año pasado de sanciones a quienes cooperaran con Irán.

Reproduzco a continuación parte de mi columna del pasado 13 de enero de este año. Resaltaré en negrilla lo que tiene que ver directamente con lo que aquí informo:

IRÁN, PDVSA, CITGO & LA OEA

Conociendo al régimen venezolano no dejó de sorprenderme una noticia dada a conocer por Pdvsa en la que por un lado parece indicar que tiene una buena relación con el gobierno de EEUU y por otro señala que su relación económica con el régimen iraní ha estado signada por algunas inconveniencias.

Dando cuenta de una nota enviada por la Cámara de Representantes estadounidense el 24 de septiembre al ministro Rafael Ramírez en la que le advierten de las posibles sanciones que enfrentaría Venezuela si continuaba exportando sus productos a Irán, la noticia sorprende por la diligencia expresada por Pdvsa al aclarar que los envíos fueron antes de las sanciones a Irán. (“Los envíos de gasolina a Irán no han sido frecuentes… los despachos se hicieron antes de que se impusieran las sanciones”, dijo Rafael Ramírez en 2010 a Bloomberg). Enfatizaron que no se envían despachos de gasolina a Irán desde el año pasado, aunque la empresa estatal asegura que “la suspensión no responde a la exhortación que hizo el Congreso de EEUU sobre las posibles sanciones que afrontaría si continuaba con las exportaciones a esa nación asiática”.

Como el gobierno no está dado a dar esas explicaciones en forma pública llama la atención la entrega de la noticia a los medios. Averiguando en Washington pude saber que la embajada venezolana se enteró por boca de un funcionario del Departamento de Estado que estaba en curso una investigación para saber si aquel anuncio del presidente venezolano de que enviaría gasolina venezolana a Teherán para ayudar a su par Ahmadinejad en la escasez del combustible se había concretado o era uno de los tantos anuncios del “comandante caudillo presidente” de mera retórica propagandística. Como Irán está en la mira no solo del “imperio estadounidense” sino de la Unión Europea y las Naciones Unidas hay que estar pendientes de las acciones a tomarse en los meses por venir en cuanto a las relaciones de “algunos países” que han tratado de violentar el embargo global contra el régimen de los ayatolas mientras no cumpla con la supervisión internacional en sus desarrollos nucleares.

El más reciente acuerdo suscrito entre los Gobiernos de Caracas y Teherán fue la formación de una empresa mixta entre Pdvsa y Petropars para la exploración y explotación del campo Dobokubi, de crudos maduros en el área de El Tigre, y el área Ayacucho de la faja petrolífera del Orinoco. Lo que demuestra esta “voluntaria explicación de la petrolera venezolana” es la angustia que provoca una acusación de esa naturaleza al jefe del Estado entorno a los negocios que tienen con la nación norteña que es la única que paga los verdaderos precios del petróleo que se le envía. Basta recordar el cable de Wikileaks donde aparecieron a $ 5 los barriles venezolanos enviados a China. Solo pensar en Citgo debe ponerlos a meditar. Hay que estar pendientes de lo que por estos días se diga en la capital estadounidense. No solo en el Congreso o en Departamentos de Estado o de Energía”.

LA RESPUESTA DE AYER

El canciller Nicolás Maduro habló: “El Gobierno Bolivariano manifiesta su más contundente repudio a esta decisión por constituir una acción hostil situada al margen del derecho internacional, violatoria de los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas”

El presidente, Hugo Chávez, respondió  a la decisión de Estados Unidos a través de su cuenta oficial en Twitter. Irónicamente, comentó las sanciones así: “BienvenidasMrObama!NoOlvideQSomosLosHijosDeBolivar!” (sic). Chávez ha apoyado también las declaraciones de Maduro y ha añadido que “el verdadero impacto de la nueva agresión gringa es la potenciación de la moral nacionalista y patriótica de Venezuela”.

El presidente de la Asamblea nacional, Fernando Soto Rojas no se quedó atrás. Fue así que en medio de un debate para emitir un acuerdo condenando a Estados Unidos y apoyando al régimen de Ahmadinejad se lanzó esta demagógica cantaleta: “resistiremos con ñame y sardina pero no hipotecamos nuestra dignidad como pueblo”. Dicha afirmación la explicó refiriéndose al “supuesto chantaje” que tiene el Imperialismo con “la cuota petrolera”, en donde alerta a la población a resistir. “A nosotros nadie nos va a chantajear. Por ello tenemos que hablar de historia: cuando nos decían lo de la bendita cuota petrolera, como una nación segura, los acontecimientos de lo que pasa en el mundo demuestra la multipolaridad, por eso tenemos que abrir el campo al mundo”.

Por lo que aquí se ve, la decisión del Departamento de Estado le viene como anillo al dedo a un gobierno incapaz, sumido en retrocesos en todas las áreas principales, comenzando por la petrolera y por las permanentes fallas en el suministro eléctrico nacional, con la mayor tasa de inflación y el número de muertos por violencia del mundo.

Sin querer queriendo, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, en medio de su encendido discurso anti capitalista, ligando los casos árabes de Libia y Siria a una guerra contra la OPEP por parte de Estados Unidos y la OTAN, puso el tema en el justo lugar:” los que han hablado son funcionarios de baja categoría, nosotros no solicitamos crédito a ningún banco gubernamental gringo, no compramos lo que señalan como prohibido y mucho menos le vendemos nuestro petróleo al gobierno de Obama. Lo vendemos a empresas privadas.

Exactamente, esos puntos, claves para entender las “sanciones”, dan el marco referencial cierto. En ningún momento se  deja de comprar petróleo a Venezuela que envía a Citgo, filial de Pdvsa, y otras empresas un aproximado de 900 mil barriles diarios. Para rematar el jefe de Pdvsa enfatizó que una cosa es que ellos nos sigan comprando y otras es que nosotros decidamos seguirles vendiendo.

Las medidas que el Departamento de Estado anunció contra PDVSA y otras empresas internacionales de menor tamaño por violar las sanciones que fueron impuestas contra Teherán -por su presunto programa para desarrollar armas nucleares- son parte de la ampliación del alcance de las medidas contra firmas que han exportado o transportado a Irán productos refinados de petróleo, como la gasolina.

El anuncio ocurrió un día después de que el presidente Barack Obama promulgara una orden ejecutiva que amplía las facultades a los departamentos del Tesoro y de Estado para que actúen contra compañías vinculadas al sector energético de Irán.

Estados Unidos pretende con esta decisión apremiar con más fuerza a Irán a fin de que atienda las exigencias de la comunidad internacional y muestre que su programa nuclear está orientado a fines pacíficos.

Las sanciones son las primeras adoptadas específicamente contra las exportaciones de productos petroleros a Irán desde la implementación por parte de Obama de la ley que prevé medidas de este tipo y que aprobó el Congreso el año pasado.

“Afrontarán graves consecuencias las partes que persistan en la irresponsabilidad de apoyar al sector energético de Irán y que contribuyan a las acciones de ese país para evadir las sanciones de Estados Unidos”, dijo el subsecretario de Estado, James Steinberg. Además de PDVSA, las compañías sancionadas incluyen a la naviera Tanker Pacific, de Singapur; Ofer Brothers Group, de Israel; Associated Shipbroking, de Mónaco; Petrochemical Commercial Company International, de Jersey e Irán; el grupo Royal Oyster de Emiratos Arabes Unidos; y Speedy Ship, de Emiratos Árabes Unidos e Irán.

El caso ha tenido varias interpretaciones en diferentes medios globales. El País de Madrid dice que Estados Unidos sanciona a Petróleos de Venezuela por venderle gasolina a Irán, algo que acaba beneficiando, asegura Washington, al programa nuclear de Teherán. A la compañía pública venezolana se le prohíbe recibir ningún contrato del Gobierno norteamericano, pero se le permite seguir vendiendo crudo a EE UU o a empresas estadounidenses, como la petrolera Citgo. Venezuela es el quinto país en cantidad de crudo exportado a Estados Unidos, con unos 900.000 barriles diarios vendidos.

Obama ha permitido recientemente que se incrementen las sanciones a empresas que suministran fuentes de energía a Irán. Busca así que el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad abra sus instalaciones nucleares a inspectores internacionales y demuestre que su uso es pacífico y civil.

Todavia hay más
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