Morales gana contundente reelección en Bolivia

Evo Morales

 

LA PAZ, Bolivia (AP) — El presidente Evo Morales se declaró ganador en las elecciones presidenciales y legislativas del domingo y dedicó su victoria a Fidel Castro y al fallecido Hugo Chávez luego de que los conteos rápidos de las cadenas de televisión le dieran un 60% de los votos. “Estoy sorprendido, es un triunfo de los anticolonialistas y antiimperialistas”, dijo desde el balcón del palacio de gobierno en La Paz ante centenares de partidarios que celebraron la victoria de su partido el Movimiento al Socialismo el domingo en la noche. “Seguimos creciendo y vamos a seguir con el proceso de liberación económica”. Su fácil triunfo le da un tercer mandato sin precedentes en la historia de Bolivia en buena medida debido al crecimiento económico del país y a la estabilidad política que el dirigente cocalero ha traído al país andino. “El país optó por la continuidad de un gobierno y por el caudillismo”, dijo el ex vicepresidente boliviano Víctor Hugo Cárdenas. Su principal contendiente, el empresario de centroderecha Samuel Doria Medina, de la alianza de centroderecha Unidad Demócrata, admitió su derrota. “Vamos a seguir trabajando para hacer un mejor país”, dijo al finalizar la jornada. La encuestadora Ipsos informó para la red de televisión ATB que Morales obtuvo el 59,7% de los votos con base en un conteo rápido sobre el 100% de las mesas contabilizadas. El opositor de centroderecha, Samuel Doria Medina, logró el 25% de los votos. El Tribunal Supremo Electoral anunció que se tendrán resultados parciales oficiales para las primeras horas del lunes. Según los sondeos, el oficialismo tiene 104 de los 166 escaños del legislativo y no controlará los dos tercios del parlamento, lo que impediría a Morales de reformar la Constitución e incluir una relección indefinida como temía la oposición. Morales no podrá presentarse a una nueva relección en 2020 y pese a que emprendió una millonaria campaña presidencial, los resultados son agridulces: no pudo superar el 64% de votos que obtuvo en 2009, pero logró ganar en ocho de las nueve regiones del país incluyendo Santa Cruz, bastión de la oposición y motor de la economía. Indígena aymara de 55 años oriundo de la pobre meseta boliviana acechada por vientos feroces, Morales no ha dicho si buscará un cuarto mandato, y que respetara la Constitución. En una entrevista televisiva ofrecida la semana pasada dijo que no creía que los mayores de 60 años no deberían ser presidentes. Su triunfo también fue posible al pobre desempeño de la oposición que no tuvo la capacidad de plantear una candidatura única ni un proyecto alternativo sólido, según analistas consultados. “El modelo político que tiene Bolivia hoy le debe mucho al papel que desempeñó la oposición que no se perfila como una alternativa ni es creíble”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de política internacional de la Florida International University. El gobernante, primer indígena que preside como jefe de estado de Bolivia, asumirá el 22 de enero de 2015 y se convertirá en el mandatario que más años ha gobernado en forma ininterrumpida al país andino. Así eclipsará al Mariscal Andrés de Santa Cruz, uno de los fundadores de la república, que estuvo en el poder desde 1829 hasta 1839. Conocido internacionalmente por su retórica anti-imperialista y de corte socialista, Morales ha sacado partido de un auge en los precios de las materias primas, que permitió aumentar los ingresos por exportaciones en nueve veces, acumular 15.500 millones de dólares en reservas internacionales y un crecimiento económico que ha promediado el 5% anual, muy por encima del promedio de la región. El mandatario también es muy popular por haberle llevado a las masas el gas natural y la riqueza mineral de Bolivia. “Yo voté por Morales; no confío en otro candidatos, todos los demás se quemaron (fallaron). Morales no es lo mejor que tenemos, hay corrupción pero confío en él y creo que tiene malos colaboradores”, dijo Ronal Velásquez, un profesional de 38 años. La desaceleración de Brasil, el mayor socio comercial del país, no ha afectado a la economía boliviana pero expertos dicen que el buen momento está declinando. El panorama económico pinta “razonablemente bueno” para 2015, pero “lo que vaya a ocurrir del 2016 en adelante es otra historia”, escribió el ex presidente Carlos Mesa en su columna de prensa el domingo. Medio millón de personas han salido de la pobreza desde que Morales llegó al poder en 2006. Su mandato también se ha caracterizado por la construcción de obras públicas, incluyendo un satélite diseñado para ofrecer Internet a las escuelas rurales, una planta de fertilizantes y reluciente sistema de teleférico en La Paz. Su más reciente promesa es generar luz usando energía nuclear. “De confrontador ha pasado a benefactor con los empresarios y eso le ha permitido consolidar su victoria a nivel nacional”, comento a la AP el analista Gustavo Pedraza. Sus críticos dicen que ha gastado decenas de millones del gobierno en su campaña, lo que le ha dado una ventaja injusta mientras que los defensores de la libertad de prensa lo acusan de silenciar gradualmente a los medios críticos a su mandato ayudando a sus aliados a comprar esos medios, una fórmula que también ha sido usada por los herederos del mandato del fallecido Hugo Chávez. Morales ha sacado ventaja de su imagen hombre común y corriente mientras que su partido ha afianzado su control de las instituciones del Estado. También ha sido exitoso en astillar a la oposición, nacionalizar los servicios públicos y renegociar los contratos de gas natural para dar al estado una mayor participación en sus utilidades. Sin embargo, ha roto con los ecologistas y muchos de sus antiguos aliados indígenas por promover la minería y una carretera que atravesará la selva a través de una reserva indígena. Pese a los avances económicos, Bolivia todavía se encuentra entre los países más pobres de América del Sur. Casi uno de cada cinco bolivianos vive con menos de un dólar al día. Muchos economistas también creen la economía boliviana depende demasiado de la explotación de los recursos naturales y que es susceptible a la flexibilización de la demanda de materias primas de China. En el primer semestre de 2014, el gas natural y la explotación de minerales representaron el 82 por ciento de los ingresos del país por exportaciones. La economía subterránea de la coca también se lleva parte del crédito por el auge económico. Morales promueve los usos tradicionales de la coca pero no permite el uso de la cocaína. A lo largo de los años, los creadores de su imagen han construido un culto a su personalidad. En estadios, mercados, escuelas, empresas estatales e, incluso, un pueblo lleva el nombre de Morales, que ha gobernado desde 2006 virtualmente sin sobresaltos ni contrapesos, con pleno dominio de la Asamblea Legislativa e influencias en el Poder Judicial, según opositores. Los obispos católicos han denunciado un sesgo “autoritario” del gobernante y muchos líderes opositores han sido arrinconados con juicios y varios de ellos salieron del país tras denunciar ser objeto de persecución. Su plan apunta a impulsar la industrialización de las materias primas, acabar con la pobreza que afecta a poco más del 40% de la población y asegurar servicios básicos para todos los bolivianos hasta finalizar la década. Sueña convertir sus reservas de litio en fábricas de baterías y tiene planes para crear una importante acería para fundir hierro.

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Su principal contendiente, el empresario de centroderecha Samuel Doria Medina, de la alianza de centroderecha Unidad Demócrata, admitió su derrota. “Vamos a seguir trabajando para hacer un mejor país”, dijo al finalizar la jornada. La encuestadora Ipsos informó para la red de televisión ATB que Morales obtuvo el 59,7% de los votos con base en un conteo rápido sobre el 100% de las mesas contabilizadas. El opositor de centroderecha, Samuel Doria Medina, logró el 25% de los votos. El Tribunal Supremo Electoral anunció que se tendrán resultados parciales oficiales para las primeras horas del lunes. Según los sondeos, el oficialismo tiene 104 de los 166 escaños del legislativo y no controlará los dos tercios del parlamento, lo que impediría a Morales de reformar la Constitución e incluir una relección indefinida como temía la oposición. Morales no podrá presentarse a una nueva relección en 2020 y pese a que emprendió una millonaria campaña presidencial, los resultados son agridulces: no pudo superar el 64% de votos que obtuvo en 2009, pero logró ganar en ocho de las nueve regiones del país incluyendo Santa Cruz, bastión de la oposición y motor de la economía. Indígena aymara de 55 años oriundo de la pobre meseta boliviana acechada por vientos feroces, Morales no ha dicho si buscará un cuarto mandato, y que respetara la Constitución. En una entrevista televisiva ofrecida la semana pasada dijo que no creía que los mayores de 60 años no deberían ser presidentes. Su triunfo también fue posible al pobre desempeño de la oposición que no tuvo la capacidad de plantear una candidatura única ni un proyecto alternativo sólido, según analistas consultados. “El modelo político que tiene Bolivia hoy le debe mucho al papel que desempeñó la oposición que no se perfila como una alternativa ni es creíble”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de política internacional de la Florida International University. El gobernante, primer indígena que preside como jefe de estado de Bolivia, asumirá el 22 de enero de 2015 y se convertirá en el mandatario que más años ha gobernado en forma ininterrumpida al país andino. Así eclipsará al Mariscal Andrés de Santa Cruz, uno de los fundadores de la república, que estuvo en el poder desde 1829 hasta 1839. Conocido internacionalmente por su retórica anti-imperialista y de corte socialista, Morales ha sacado partido de un auge en los precios de las materias primas, que permitió aumentar los ingresos por exportaciones en nueve veces, acumular 15.500 millones de dólares en reservas internacionales y un crecimiento económico que ha promediado el 5% anual, muy por encima del promedio de la región. El mandatario también es muy popular por haberle llevado a las masas el gas natural y la riqueza mineral de Bolivia. “Yo voté por Morales; no confío en otro candidatos, todos los demás se quemaron (fallaron). Morales no es lo mejor que tenemos, hay corrupción pero confío en él y creo que tiene malos colaboradores”, dijo Ronal Velásquez, un profesional de 38 años. La desaceleración de Brasil, el mayor socio comercial del país, no ha afectado a la economía boliviana pero expertos dicen que el buen momento está declinando. El panorama económico pinta “razonablemente bueno” para 2015, pero “lo que vaya a ocurrir del 2016 en adelante es otra historia”, escribió el ex presidente Carlos Mesa en su columna de prensa el domingo. Medio millón de personas han salido de la pobreza desde que Morales llegó al poder en 2006. Su mandato también se ha caracterizado por la construcción de obras públicas, incluyendo un satélite diseñado para ofrecer Internet a las escuelas rurales, una planta de fertilizantes y reluciente sistema de teleférico en La Paz. Su más reciente promesa es generar luz usando energía nuclear. “De confrontador ha pasado a benefactor con los empresarios y eso le ha permitido consolidar su victoria a nivel nacional”, comento a la AP el analista Gustavo Pedraza. Sus críticos dicen que ha gastado decenas de millones del gobierno en su campaña, lo que le ha dado una ventaja injusta mientras que los defensores de la libertad de prensa lo acusan de silenciar gradualmente a los medios críticos a su mandato ayudando a sus aliados a comprar esos medios, una fórmula que también ha sido usada por los herederos del mandato del fallecido Hugo Chávez. Morales ha sacado ventaja de su imagen hombre común y corriente mientras que su partido ha afianzado su control de las instituciones del Estado. También ha sido exitoso en astillar a la oposición, nacionalizar los servicios públicos y renegociar los contratos de gas natural para dar al estado una mayor participación en sus utilidades. Sin embargo, ha roto con los ecologistas y muchos de sus antiguos aliados indígenas por promover la minería y una carretera que atravesará la selva a través de una reserva indígena. Pese a los avances económicos, Bolivia todavía se encuentra entre los países más pobres de América del Sur. Casi uno de cada cinco bolivianos vive con menos de un dólar al día. Muchos economistas también creen la economía boliviana depende demasiado de la explotación de los recursos naturales y que es susceptible a la flexibilización de la demanda de materias primas de China. En el primer semestre de 2014, el gas natural y la explotación de minerales representaron el 82 por ciento de los ingresos del país por exportaciones. La economía subterránea de la coca también se lleva parte del crédito por el auge económico. Morales promueve los usos tradicionales de la coca pero no permite el uso de la cocaína. A lo largo de los años, los creadores de su imagen han construido un culto a su personalidad. En estadios, mercados, escuelas, empresas estatales e, incluso, un pueblo lleva el nombre de Morales, que ha gobernado desde 2006 virtualmente sin sobresaltos ni contrapesos, con pleno dominio de la Asamblea Legislativa e influencias en el Poder Judicial, según opositores. Los obispos católicos han denunciado un sesgo “autoritario” del gobernante y muchos líderes opositores han sido arrinconados con juicios y varios de ellos salieron del país tras denunciar ser objeto de persecución. Su plan apunta a impulsar la industrialización de las materias primas, acabar con la pobreza que afecta a poco más del 40% de la población y asegurar servicios básicos para todos los bolivianos hasta finalizar la década. Sueña convertir sus reservas de litio en fábricas de baterías y tiene planes para crear una importante acería para fundir hierro.

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