“​Tengo claro cuáles son aquellas carencias de las que no participo….​”​
Hay actitudes que nos reducen y nos incomodan. No pretendo relajar responsabilidades ciudadanas propias, reprochando la de otros. Pero tengo claro cuáles son aquellas carencias de las que no participo, por ser causa demoledora de cómo somos y de por qué no salimos de donde estamos. Como decÃa H. Arendt, no quiero escribir sobre la base critica de “reacciones impulsivas”, sino sobre nuevos desafÃos, misterios y libertades. Y nuestra displicencia grupal sigue siendo, ¡un gran misterio!
Me entristeció como pocas veces, una conversación con un amigo opositor. “Orlando, Venezuela está como siempre (!?). La gente se está marchando con lo cual dejan “el mercado” abierto para que tomen esos espacios. FÃjate, mi pana, que estoy vendiendo la res de ganado a Bs. 100.000 a puerta de corral. Me la arrancan de la mano. Es decir, la vendo a precio internacional promediando el dólar a Bs. 65, siendo que semanalmente me dan Sicad, y para ñapa, crédito agrÃcola (al 6%). El kilo de queso lo vendo a Bs. 5,80, lo mismo que me pagan si lo exporto a ¡Arabia Saudita! Entretanto, pago jornales a 30 US$ la semana (Bs. 2.000); mis costos operativos son mÃnimos (gasolina, electricidad, agua, pasto y cebo), no vendo más porque no produzco más. Todo el mundo “contento”. Me da tiempo para ir al gym todas las mañanas, volar a Margarita (en mi avioneta), sentarme a degustar unos camaroncitos a pie de playa, y salir a descansar del “caos” de cuando en vez, a Europa (donde está mi hijo) o a EEUU, donde aprovecho para ir a Disney y abastecerme. Pero lo mÃo es Venezuela, hermano: mi finca, mis vacas, mis contactos, porque ahà -con o sin Chávez- es donde yo sé hacer real…”.
Mientras escuchaba esta adaptación de enchufe-opositor, pensaba en los jóvenes caÃdos, torturados o aún tras las rejas; en el dolor de sus padres y en los propios hijos del enchufado opositor. ¿Qué ejemplo les está dando? No alcancé responder. Me dolió dudar si valÃa pena. ¡Que Viva Giordani!, le faltó decir. Y concluÃ: ¡Maduro estará hasta el 2021, y más! Se cansa uno.




