
Cabrujas sentenciaba nuestra falta de identidad ciudadana con representaciones muy elocuentes. Una mañana se levantó y vio a una cuadrilla reparando un poste de luz que no marchaba por años, al frente de su casa en San Bernardino. Se asustó. Hasta pensó que venÃan a robar el bombillo por lo que quiso alertarles que no lo hicieran, porque no servÃa… Para el dramaturgo este paÃs era como un vetusto y abandonado poste de luz. No una expresión seria de alumbrado, sino una sugerencia de luz, de estado; un quizás, un ni de vaina; una vaga esperanza de que algo pasará. Mientras tanto, nadie se queja. Igual se paga o no el servicio. La empresa tampoco rinde cuenta. Permanecer en la oscuridad es lo normal. Sólo un milagro hará la luz. Y asà vamos de milagro en milagro, de plegaria en plegaria, sobreviviendo este paÃs. Que nadie levante queja del servicio porque no faltará el que diga: “ve a arreglarlo tu”-sic-agregando el correspondiente y cálido epÃteto: gafo; por decir lo menos… Hoy algunos lectores nos critican cuando cuestionamos el fulano diálogo entre MUD y gobierno. “No es el momento Orlando”. “Tenemos que remar unidos”. “Otro sabio desde un ordenador mandando a los jóvenes a que se maten”. “Con tan buena voz y no pone Ud. el pellejo”… Si bien no desmerezco el sentimiento genuino de nuestros crÃticos por evitar la perdida de más vidas inocentes, es bueno aclarar que para que exista una verdadera unidad ciudadana, un diálogo coherente y fuerza en el logro de objetivos, la vocerÃa no debe ser una sugerencia, un endoso, un poste aislado, sino un pacto alineado y disciplinado de todos los involucrados. Si no es asÃ, todo termina siendo un simulacro, un corto circuito, un mal teatro. Después de tantos años de abuso de poder, despilfarro, violencia y ninguneo, sin que el paÃs decente haya podido contener la bacanal, es muy fácil concluir que es lo que ha impedido revertir el oprobio: i.-Nuestro hedonismo y subsecuente incapacidad e indisciplina para compartir responsabilidades; ii.-Nuestra banalidad y consecuente imposibilidad de identificar (y luchar) por valores superiores y iii.- Nuestra externalidad y dramática facilidad para delegar en otro(s), nuestros deberes y derechos. Y asà vamos. Como un desaliñado poste de luz, que no alumbra nada, y por el contrario, corre el peligro que nos de un corrientazo fatal.
“Están matando a nuestros muchachos”. Tanto se dice fácil esta expresión sin que ocurra en Venezuela una verdadera insurrección (lo cual desdice de nuestra identidad real), como van a cortacorriente y sin dolientes, diez apóstoles que nadie invistió (ni eligió), a negociar puestos y privilegios con un gobierno que les estepa en cara, yo no negocio, ni dialogo, ni libertad otorgo. Y que le importa a la MUD sentarse a puerta cerrada a que le den bofetadas, si igual saben que pocos le reclamarán. Por el contrario, muchos los tendrán como héroes. ¡Son ellos quienes hacen la tarea! ¡Son ellos la unidad, el deber y el derecho! ¡La MUD es la luz!… Mientras freguemos el piso ciudadano con las bragas de la MUD, regÃmenes populistas y autócratas como el chavismo (con tres lustros a la vÃspera), sobrevivirán, porque saben que campaneando a unos pocos, a todos devolverán al corral. Saben que somos una sugerencia ciudadana… Una madre pasando por una guarimba, suspiró: “Qué dolor ver a nuestros hijos defendiéndose con piedras y palos por un paÃs mejor”. Sin embargo señora mÃa os digo con el mismo dolor: un grueso de la población opositora se siente satisfecha con los “quince minutos de Henry Ramos Allup”; feliz por las “verdades” bien dichas por Capriles y delirante por la intervención “moderada” de Aveledo, el mismo que le dijo que no era serio a Alfredo Romero por defender estudiantes desde el Foro Penal. A riesgo de ser tildado de gafo, me importa poco lo que dijo Henry, asà lo haya dicho en cadena nacional, y su “brillante análisis” ¡sea una verdad del tamaño de un templo! Este paÃs no necesita mas sugerencias, ni mas análisis… ¡Me importa poco “la templanza de Aveledo” porque lo que no es serio es no mencionar por un segundo, el dolor de las madres que perdieron sus hijos a quemarropa. Me sorprende el decir del Sr. Velásquez sobre que nada espera de este diálogo, por ser una grotesca redundancia, y poco o nada importa que se diga que era una oportunidad que no se podÃa desperdiciar, porque el único que la aprovechó fue el gobierno; fue Diosdado, Jorge, Aristóbulo y Nicolás. Entre tanto el TSJ ya dialogó: prohibió las protestas.



