Medicina en retroceso por escasez de insumos

insumos-medicos

Es alarmante la falta de reactivos para los exámenes más rutinarios

En vez de ir progresando, la medicina venezolana vive un período de involución por la falta de insumos: ya casi no se realizan intervenciones laparoscópicas y se ha tenido que retomar la vieja práctica de las cirugías abiertas (menos efectivas y que implican mayor tiempo de recuperación), están muy limitadas las operaciones para reducción de obesidad, no hay sondas para cateterizar la uretra o la vejiga ni vías centrales o tubos endotraquiales para conectar a pacientes en terapia intensiva, por lo que se deben conectar a un ventilador, tal y como se hacía hace muchos años.

A nivel de laboratorios las fallas son alarmantes, como lo refiere María Cabrera, del Colegio de Bioanalistas: no hay reactivos para pruebas de VIH o VDRL (para descartar sífilis), que son indispensables en un perfil preoperatorio, y también hacen falta insumos básicos como tubos de ensayo para pruebas de coagulación o hematología o incluso inyectadoras.

Hoy es muy complicado lograr hacerse pruebas hormonales, sobre todo las que tienen que ver con tiroides, pues no se consiguen los materiales para realizar pruebas de contraste o ecos tiroideos, como el yodo o el tecnesio, y lo mismo sucede con las pruebas renales, pues ni hay urea ni hay creatinina.

La asociación de Distribuidores de Laboratorios no ha recibido este año el certificado de No Producción que otorga Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y Comercio, indispensable para obtener dólares a través de Cadivi. Resultado: para la primera quincena de marzo no habrá reactivos y no se podrán hacer ni los exámenes más básicos como glicemia o colesterol.

El Colegio de Bioanalistas introdujo un documento ante la Defensoría del Pueblo explicando la gravedad de la situación, porque lo que está en juego es la vida de los pacientes. Cabrera está alarmada: “Pareciera que no entienden la importancia del laboratorio clínico. Un paciente en terapia intensiva, por ejemplo, solo puede ser monitoreado por pruebas de laboratorio, no puedes seguirlo de otra manera”, dice.

En el complejo hospitalario El Algodonal, María Yánez advierte que el mismo no ha recibido recursos del Gobierno desde hace tres meses, y que es gravísima la falta de insumos básicos como antisépticos y gasas, antibióticos, anestésicos, analgésicos y hasta soluciones para hidratar al paciente. En medicamentos específicos le preocupa sobre todo la falta de Digoxina (para tratar insuficiencias cardíacas) o Dopamina (para shocks s´epticos).

En el Centro Médico, Aquiles Salas explica que faltan materiales para intervenciones rutinarias de vesícula, no hay sondas para ciertos procedimientos de orden menor y confrontan muchos problemas para cirugías cardiovasculares, pues no hay material para tomar exámenes de apoyo a las mismas como la determinación de gases arteriales para ver cómo están los niveles de oxígeno.

Eduardo Mathison, quien dirige una de las mayores y más avanzadas clínicas de la ciudad, el Centro Médico Docente La Trinidad, explica que debido a los problemas cambiarios y a las regulaciones que impuestas desde el Gobierno, ellos debieron suspender todas las inversiones no indispensables, y allí están las inversiones en tecnología: “Si salía un tomógrafo nuevo de 64 cortes o más, la institución se trazaba la meta de tenerlo en 90 días. Quirófanos inteligentes, telemedicina, equipos de última generación… a todo eso estamos renunciando, desde junio no hemos renovado tecnología”.

Además dice que se están planteando medidas como poner una enfermera cada dos camas en terapia intensiva en vez de una, y en hospitalización una por cada ocho en lugar de una por cada cuatro camas como sucede hoy. “Se está provocando el colapso de un servicio de salud que llegó a ser el ejemplo de Latinoamérica”.

Caring Bello, encargada del local, señala que desde octubre vienen presentando problemas con los proveedores, a quienes no les están liquidando las divisas y ahora deben enfrentar más trabas para importar.

“Pido 10 cajas de tubos de ensayo para hematología, indispensables para el diagnóstico de cualquier enfermedad y me llega una, y no hay implementos tan básicos como inyectadoras. Logramos mantenernos abiertos porque fuimos previsivos y compramos de más, pero estamos llegando al fin”. dice. No hay reactivos para hacer la prueba de HIV y la TCH (tiroides) hace meses costaba 50 bolívares y ahora no puede ser ofrecida por menos de 200.

La situación no solo se vive en este laboratorio. “Cuando no tenemos el material enviamos a la persona a un laboratorio de referencia y en los últimos días hemos visto como cada vez se van reduciendo las opciones”, agrega Bello.

FUENTE: El Universal

TelegramWhatsAppFacebookX

insumos-medicos

Es alarmante la falta de reactivos para los exámenes más rutinarios

En vez de ir progresando, la medicina venezolana vive un período de involución por la falta de insumos: ya casi no se realizan intervenciones laparoscópicas y se ha tenido que retomar la vieja práctica de las cirugías abiertas (menos efectivas y que implican mayor tiempo de recuperación), están muy limitadas las operaciones para reducción de obesidad, no hay sondas para cateterizar la uretra o la vejiga ni vías centrales o tubos endotraquiales para conectar a pacientes en terapia intensiva, por lo que se deben conectar a un ventilador, tal y como se hacía hace muchos años.

A nivel de laboratorios las fallas son alarmantes, como lo refiere María Cabrera, del Colegio de Bioanalistas: no hay reactivos para pruebas de VIH o VDRL (para descartar sífilis), que son indispensables en un perfil preoperatorio, y también hacen falta insumos básicos como tubos de ensayo para pruebas de coagulación o hematología o incluso inyectadoras.

Hoy es muy complicado lograr hacerse pruebas hormonales, sobre todo las que tienen que ver con tiroides, pues no se consiguen los materiales para realizar pruebas de contraste o ecos tiroideos, como el yodo o el tecnesio, y lo mismo sucede con las pruebas renales, pues ni hay urea ni hay creatinina.

La asociación de Distribuidores de Laboratorios no ha recibido este año el certificado de No Producción que otorga Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y Comercio, indispensable para obtener dólares a través de Cadivi. Resultado: para la primera quincena de marzo no habrá reactivos y no se podrán hacer ni los exámenes más básicos como glicemia o colesterol.

El Colegio de Bioanalistas introdujo un documento ante la Defensoría del Pueblo explicando la gravedad de la situación, porque lo que está en juego es la vida de los pacientes. Cabrera está alarmada: “Pareciera que no entienden la importancia del laboratorio clínico. Un paciente en terapia intensiva, por ejemplo, solo puede ser monitoreado por pruebas de laboratorio, no puedes seguirlo de otra manera”, dice.

En el complejo hospitalario El Algodonal, María Yánez advierte que el mismo no ha recibido recursos del Gobierno desde hace tres meses, y que es gravísima la falta de insumos básicos como antisépticos y gasas, antibióticos, anestésicos, analgésicos y hasta soluciones para hidratar al paciente. En medicamentos específicos le preocupa sobre todo la falta de Digoxina (para tratar insuficiencias cardíacas) o Dopamina (para shocks s´epticos).

En el Centro Médico, Aquiles Salas explica que faltan materiales para intervenciones rutinarias de vesícula, no hay sondas para ciertos procedimientos de orden menor y confrontan muchos problemas para cirugías cardiovasculares, pues no hay material para tomar exámenes de apoyo a las mismas como la determinación de gases arteriales para ver cómo están los niveles de oxígeno.

Eduardo Mathison, quien dirige una de las mayores y más avanzadas clínicas de la ciudad, el Centro Médico Docente La Trinidad, explica que debido a los problemas cambiarios y a las regulaciones que impuestas desde el Gobierno, ellos debieron suspender todas las inversiones no indispensables, y allí están las inversiones en tecnología: “Si salía un tomógrafo nuevo de 64 cortes o más, la institución se trazaba la meta de tenerlo en 90 días. Quirófanos inteligentes, telemedicina, equipos de última generación… a todo eso estamos renunciando, desde junio no hemos renovado tecnología”.

Además dice que se están planteando medidas como poner una enfermera cada dos camas en terapia intensiva en vez de una, y en hospitalización una por cada ocho en lugar de una por cada cuatro camas como sucede hoy. “Se está provocando el colapso de un servicio de salud que llegó a ser el ejemplo de Latinoamérica”.

Caring Bello, encargada del local, señala que desde octubre vienen presentando problemas con los proveedores, a quienes no les están liquidando las divisas y ahora deben enfrentar más trabas para importar.

“Pido 10 cajas de tubos de ensayo para hematología, indispensables para el diagnóstico de cualquier enfermedad y me llega una, y no hay implementos tan básicos como inyectadoras. Logramos mantenernos abiertos porque fuimos previsivos y compramos de más, pero estamos llegando al fin”. dice. No hay reactivos para hacer la prueba de HIV y la TCH (tiroides) hace meses costaba 50 bolívares y ahora no puede ser ofrecida por menos de 200.

La situación no solo se vive en este laboratorio. “Cuando no tenemos el material enviamos a la persona a un laboratorio de referencia y en los últimos días hemos visto como cada vez se van reduciendo las opciones”, agrega Bello.

FUENTE: El Universal

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.