El diputado opositor Luis Florido negó hoy que exista una negociación con el Gobierno de Nicolás Maduro que haya permitido la salida de Leopoldo López de prisión gracias a una medida de arresto domiciliario que recibió el sábado.
Florido, uno de los principales dirigentes de Voluntad Popular, la formación fundada por López, rechazó las informaciones que sugieren que el benefició que recibió el opositor fue producto de un acuerdo con el Gobierno para desmovilizar la ola de protestas venezolanas que superó ayer los 100 días.
Es falso que “se esté acortando la calle (…) reiteramos que esta lucha es para salir de la dictadura”, señaló a través de un comunicado.
Las dudas sobre los motivos que permitieron la salida de López de la cárcel militar en la que estaba desde principios de 2014 surgieron luego de que funcionarios del Gobierno asegurarán que el beneficio es producto del diálogo, y que el político fuera llevado a su casa por la excanciller Delcy Rodríguez y su hermano, el alcalde chavista Jorge Rodríguez.
La esposa de López, Lilian Tintori, junto con el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, negaron igualmente cualquier negociación con el Gobierno de Maduro. A través de un video publicado la noche del sábado, día de la noticia de casa por cárcel del líder opositor, Tintori recalcó que la medida fue tomada unilateralmente por “el régimen”. En complemento a esta declaración Guevara dijo: “Entiendo que estamos en momentos difíciles y que hemos sufrido mucho, pero si hay un venezolano que se mantiene es Leopoldo. Porque si él quisiera negociar para salir y haberse ido del país, como se lo propusieron, ya lo habría hecho”.
“Nosotros no nos vendemos. Queda muy claro que esto el régimen podría querer venderlo como un intento de que la gente deje la calle y la enfríe y no contaría con nosotros. O también podría ser que habría algo de conciencia de que esto no puede seguir así”, dijo Guevara.
Florido, quien preside la Comisión de Política Exterior del Parlamento, recordó que están a una escasa semana de la consulta popular impulsada por la Cámara para preguntar a los venezolanos sobre la Asamblea Nacional Constituyente, el rol de la Fuerza Armada, y la conformación de un nuevo gobierno de unidad.
El referendo se hará el próximo domingo con el respaldo de varias universidades del país y sin el aval del Consejo Nacional Electoral, acusado de servir al chavismo.
“Todos tenemos grandes tareas de organización y motivar a millones para así quebrar el fraude de la constituyente de Nicolás Maduro”, dijo al tiempo que señaló la “inmensa tarea de organización y movilización para el plebiscito convocado para el próximo domingo 16 de julio”.
El chavismo ha calificado este proceso como ilegal porque asegura que la figura de plebiscito no está contemplada en la Constitución vigente, y para esa misma jornada ha convocado un simulacro electoral para ensayar la maquinaria que usarán la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.
Un sector del chavismo crítico con Maduro expresó su apoyo a la consulta, pero hizo cuestionamientos a las preguntas y pidió una reformulación.
La exdefensora del Pueblo Gabriela Ramírez, antigua aliada del Gobierno y que ahora forma parte de este grupo disidente, negó los argumentos de los oficialistas en contra del proceso impulsado por los opositores.
Ramírez sostiene que “el pueblo puede ser convocado por líderes o puede autoconvocarse cuando así lo desee”, que no puede haber ningún freno a la soberanía popular y que un mecanismo de consulta ciudadana es especialmente pertinente cuando se ha cerrado la válvula electoral.




