A un costo de 60 millones de dólares, en 2009 se presentó el proyecto de un cable submarino entre Venezuela y Cuba, bajo el espectro de la empresa binacional Telecomunicaciones Gran Caribe.
A pesar de un acuerdo firmado para compartir gastos, el Gobierno de Caracas asumió el costo de manera unilateral.
Declaraciones de expertos de la empresa de telecomunicaciones venezolana CANTV revelaron a DIARIO LAS AMÉRICAS irregularidades notificadas a la directiva estatal, en manos del general Wilfredo José Morales Marques, compañero de estudios de militares golpistas que secundaron a Hugo Chávez en el intento de golpe de Estado que protagonizó en 1992.
Según los expertos, Morales Marques fue favorecido por su participación en este proyecto. Sus vínculos escalaron hasta la participación en las compras millonarias de la estatal Corpoelec (Corporación Eléctrica Nacional), responsabilizada del suministro de energía eléctrica en Venezuela.
Morales Márquez fue compañero de promoción del exministro para la energía eléctrica, Jesse Chacón, funcionario que asumió este cargo durante la presidencia de Nicolás Maduro y no logró restablecer la normalidad del servicio que interrumpen constantemente en todo el país.
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