Es un hecho, la inteligencia artificial llegó para quedarse y transformar todo lo que le indique un humano a través de una orden o prompt. Ante el vertiginoso avance de la herramienta y la popularidad que ha alcanzado en todo el mundo, la educación también ha sido tocada por esta tecnología.
Con la llegada de la IA a la educación, la búsqueda de información y la ejecución y planificación de contenidos está cambiando las dinámicas entre alumnos y docentes.
Sistemas educativos de otros países emplean la inteligencia artificial principalmente para potenciar el aprendizaje, automatizar las tareas e impulsar habilidades. En Venezuela, a pesar de la crisis multifactorial del sector, los docentes han comenzado a utilizar la IA para hacer consultas y gestionar contenidos.
El pasado 30 de octubre, en los espacios del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), tuvo lugar el foro Educación con IA: ¿Automatizamos el conocimiento o potenciamos el ser?, en donde un panel de expertos abordaron desde distintas aristas los beneficios de la herramienta y su uso en el contexto educativo.
La IA en las aulas venezolanas
Durante el foro, Carlos Alberto Hernández, gerente de educación digital de la Fundación Telefónica Movistar Venezuela, presentó los datos de un estudio sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación venezolana.
Con una muestra de 1726 docentes de primaria a escala nacional, la investigación arrojó que el 79% de los docentes que usan IA la emplean para buscar información.
“Venezuela se encuentra en un estado exploratorio en el uso de la IA”, concluye el estudio.
Otro hallazgo importante de la investigación es sobre la diferencia generacional en la familiaridad con la IA. 80% de los docentes jóvenes afirman conocer la tecnología, mientras que 54% de docentes mayores de 65 años aseguraron conocerla.
La investigación también identificó una brecha en el conocimiento sobre esta tecnología. Los docentes indicaron que utilizan herramientas genéricas como ChatGPT (37%), Bing (22%) y Gemini (18%) para búsquedas de información, pero desconocían la existencia de softwares diseñados con propósito educativo como Grammarly (10%) y Tutor.ai (11%).
Aliada pedagógica
Para Carlos Alberto Hernández la inteligencia artificial debe ser considerada como una aliada pedagógica que permite acceder rápidamente a información actualizada, apoyo en la planificación y el refuerzo de los contenidos para los estudiantes.
Hernández explicó que estas herramientas que se manejan con IA, sin duda, pueden ayudar a los docentes a generar contenidos personalizados y optimizar el tiempo de planificación de las actividades.
Además, se potencia el aprendizaje “más allá del aula” con tutores virtuales que ofrecen retroalimentación y sistemas de evaluación automática.
Destacó que con la IA hasta se reducen la desigualdades y se potencia la inclusión con aplicaciones como D-Tech que utiliza “machine learning” o aprendizaje automático para detectar dislexia con precisión, o DAT IA, un traductor de clases a más de 70 lenguaje de señas para estudiantes con discapacidad auditiva.
Hernández citó el ejemplo de “Matemáticas Profuturo”, un programa piloto en cuatro colegios de Venezuela, en el que la aplicación realiza un diagnóstico inicial y luego regula el proceso de aprendizaje, planteando problemas y clases al ritmo de cada estudiante.
Futuro de la educación con la IA
Claudia Álvarez Ortiz, profesora del IESA y especialista en pensamiento crítico, explicó los retos que presentan estas herramientas para el desarrollo cognitivo de estudiantes y docentes.
Álvarez Ortiz comenzó su ponencia aclarando que “la IA ya no es una simple herramienta de apoyo, sino una forma de vida”. Explicó que la herramienta en la actualidad es tan omnipresente como la electricidad.
Frente a esa realidad señaló que tanto estudiantes como docentes tienen un rol importante ante el uso de la IA, que no solo se traduce en aprender a usarla de manera eficiente, sino también en hacer uso de ella con ética y responsabilidad.
Alvarez explicó que el rol del docente siempre ha de ser el de “protector y formador” y recalcó que con las nuevas tecnologías la prioridad es enseñar a pensar así como se enseña a leer y escribir. Esto, según la especialista, implica fomentar la argumentación y la reflexión. “Ahora enseñar a pensar es más importante que nunca antes”, enfatizó.
Álvarez consideró que el uso de la IA en adultos y profesionales debe emplearse como un “copiloto”, pues todo lo que se hacía antes “ahora debe hacerse con inteligencia artificial”.
La profesora del IESA no dejó de lado las carencias por las que atraviesa el sistema educativo, pero invitó a trabajar arduamente para cerrar la brecha digital y para fortalecer “sin descanso” el pensamiento crítico.
“El verdadero reto es asegurar que las nuevas generaciones sepan usar la IA como un acelerador de su potencial, sin que esta suplante su capacidad de razonar, elegir con conciencia y crear de forma auténtica”, concluyó.
Formación del alma
Manuel García, Especialista en Logoterapia y Cambio Organizacional y presidente del Instituto de Logoterapia de Venezuela reflexionó sobre el uso de la IA especialmente en el contexto educativo.
Para García, labor educativa debe centrarse en la formación del alma. “La IA enseña qué pensar, el educador enseña por qué vale la pena pensar”, afirmó.
El director del Instituto de Logoterapia explicó las diferencias ente la inteligencia artificial y la natural: la IA calcula y predice, el ser humano comprende y elige; la IA simula empatía, el ser humano ama de verdad.
“Detrás de cada pantalla hay un corazón, detrás de cada algoritmo, una decisión humana, y detrás de cada clase, una oportunidad de despertar el alma”, finalizó.



