Lo arrollará el pueblo por Pompeyo Márquez

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Henrique Capriles está más claro que el agua cristalina. En la entrevista que le concede al periodista Roberto Giusti en El Universal del domingo 3/11/13, enfatiza sobre la importancia de las elecciones del 8-D, pero al mismo tiempo coloca el problema del cambio en lugar fundamental

Henrique Capriles está más claro que el agua cristalina. En la entrevista que le concede al periodista Roberto Giusti en El Universal del domingo 3/11/13, enfatiza sobre la importancia de las elecciones del 8-D, pero al mismo tiempo coloca el problema del cambio en lugar fundamental. Si el pueblo habla votando el 8-D, eso será una señal más de la necesidad del cambio de gobierno y de régimen, y si el Gobierno no comprende dicha señal sería arrollado por el pueblo. Y agrega, además, que tiene la convicción profunda de que las Fuerzas Armadas del presente no se prestarían a abalear a ese pueblo.

La experiencia del período que va en los años 2003-2004 es aleccionadora. Como lo demuestra el profesor Martínez en su obra titulada Apaciguamiento, en aquel entonces, al centrarse todo en la salida electoral, no se tomó en cuenta que lo que estaba en disputa era la lucha entre dos concepciones sobre la democracia, y cómo al apoderarse Chávez del país, de todos sus poderes a través de una autocracia militarista, la confrontación no sólo era electoral.

El chavismo-madurismo tiene quince años en el poder. Tuvo respaldo popular, dominaba todo el poder público, tuvo todo el dinero del mundo y el régimen fracasó, fracaso que acentúa Maduro poniendo de relieve lo inviable del régimen, del tipo de sociedad que tratan de implantar y, al mismo tiempo su ineptitud e ineficacia en el manejo de las políticas públicas.

La situación ha cambiado. Hoy las fuerzas del cambio son mayoritarias. Tienen una política de unidad nacional, de reconciliación a partir de la idea clave de que Venezuela Somos Todos. Hay una dirección política emergente y nos encontramos en un momento de auge de las aspiraciones de cambio y en que la crisis es profunda.

El 8-D, las grandes masas de votantes decidirán si quieren que continúe este país en manos de Maduro, con la inflación más alta del mundo, con 73% que dice que la nación va mal, con inseguridad, corrupción, desabastecimiento, carestía de la vida, desempleo, ausencia de Estado de Derecho, o un país que sea normal, donde funcionen las instituciones, los servicios, la justicia, y un gobierno para todos sin excepción. Que haya igualdad, justicia social y libertad. Eso es lo que está en discusión este 8-D, de allí su gran trascendencia y cómo puede convertirse en un día de inflexión política orientada hacia un cambio democrático.

Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve

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Henrique Capriles está más claro que el agua cristalina. En la entrevista que le concede al periodista Roberto Giusti en El Universal del domingo 3/11/13, enfatiza sobre la importancia de las elecciones del 8-D, pero al mismo tiempo coloca el problema del cambio en lugar fundamental

Henrique Capriles está más claro que el agua cristalina. En la entrevista que le concede al periodista Roberto Giusti en El Universal del domingo 3/11/13, enfatiza sobre la importancia de las elecciones del 8-D, pero al mismo tiempo coloca el problema del cambio en lugar fundamental. Si el pueblo habla votando el 8-D, eso será una señal más de la necesidad del cambio de gobierno y de régimen, y si el Gobierno no comprende dicha señal sería arrollado por el pueblo. Y agrega, además, que tiene la convicción profunda de que las Fuerzas Armadas del presente no se prestarían a abalear a ese pueblo.

La experiencia del período que va en los años 2003-2004 es aleccionadora. Como lo demuestra el profesor Martínez en su obra titulada Apaciguamiento, en aquel entonces, al centrarse todo en la salida electoral, no se tomó en cuenta que lo que estaba en disputa era la lucha entre dos concepciones sobre la democracia, y cómo al apoderarse Chávez del país, de todos sus poderes a través de una autocracia militarista, la confrontación no sólo era electoral.

El chavismo-madurismo tiene quince años en el poder. Tuvo respaldo popular, dominaba todo el poder público, tuvo todo el dinero del mundo y el régimen fracasó, fracaso que acentúa Maduro poniendo de relieve lo inviable del régimen, del tipo de sociedad que tratan de implantar y, al mismo tiempo su ineptitud e ineficacia en el manejo de las políticas públicas.

La situación ha cambiado. Hoy las fuerzas del cambio son mayoritarias. Tienen una política de unidad nacional, de reconciliación a partir de la idea clave de que Venezuela Somos Todos. Hay una dirección política emergente y nos encontramos en un momento de auge de las aspiraciones de cambio y en que la crisis es profunda.

El 8-D, las grandes masas de votantes decidirán si quieren que continúe este país en manos de Maduro, con la inflación más alta del mundo, con 73% que dice que la nación va mal, con inseguridad, corrupción, desabastecimiento, carestía de la vida, desempleo, ausencia de Estado de Derecho, o un país que sea normal, donde funcionen las instituciones, los servicios, la justicia, y un gobierno para todos sin excepción. Que haya igualdad, justicia social y libertad. Eso es lo que está en discusión este 8-D, de allí su gran trascendencia y cómo puede convertirse en un día de inflexión política orientada hacia un cambio democrático.

Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve

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