Un análisis del portal The New York Times (NYT) determinó que la devastación ocurrida en Venezuela producto del doblete sísmico del pasado 24 de junio se debió a una combinación de factores que actuaron como un cóctel explosivo.
El medio estadounidense explicó que la ruptura inicial en la falla de Boconó y su propagación hacia el este (zonas densamente pobladas) fue el desencadenante de la tragedia que, según cifras oficiales, ha dejado hasta el momento casi 4 000 fallecidos.
El NYT detalló que la energía sísmica atravesó directamente la región central por la falla de San Sebastián. La poca profundidad de ambos eventos, solo 10 kilómetros bajo tierra, causó que las sacudidas generaran más destrozos, y afectaron incluso a zonas alejadas del epicentro.
Aquí las claves del análisis que realizó The New York Times:
No fue uno, fueron dos
Aunque muchos venezolanos percibieron que fue un solo terremoto, los análisis determinaron que fueron 2 eventos de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente, con una separación de tan solo 39 segundos. Esto prolongó el movimiento y aumentó los daños estructurales.
“Es casi seguro que lo que pasó fue que el primer terremoto desencadenó el segundo”, dijo David Oglesby, profesor de geofísica en la Universidad de California, campus Riverside.
Direcciones opuestas y desplazamiento de terreno
William Barnhart, geofísico del programa de riesgos sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos, explicó que las zonas al norte de la falla se deslizaron hacia el este, mientras que las del sur se desplazaron hacia el oeste.
Un ejemplo de esto es que la mitad norte del aeropuerto internacional Simón Bolívar se desplazó hacia el este, mientras que la mitad sur se desplazó en la dirección opuesta.

Según las comparaciones de las imágenes satelitales realizadas por los geólogos antes y después del terremoto, en regiones costeras, como La Guaira, el terreno se desplazó hasta 45 centímetros hacia el oeste.
El efecto de “directividad”
El geólogo Oglesby afirmó que el efecto de directividad pudo haber aumetado la intensidad del temblor al este de la ruptura. Explicó que este efecto es como el de las olas del mar que generan inestabilidad.
“Es muy probable que la directividad contribuyera al fuerte movimiento del suelo en Caracas y en toda la zona, y esto podría marcar la diferencia entre que un edificio se mantenga en pie, aunque con daños, y que se derrumbe por completo”, dijo.
Ambos fueron superficiales
Los terremotos comenzaron solo a unos 10 kilómetros bajo tierra, por lo que las sacudidas se sintieron con especial intensidad en la superficie y generaron tantos daños.
“Es casi lo más superficial que puede ser”, dijo Vitor Silva, jefe de ingeniería de riesgos de la Global Earthquake Model Foundation.
Los expertos afirman que a menor profundidad, mayor violencia en la superficie.
Suelo blando
El análisis realizado por el medio señala que muchas zonas urbanas estaban construidas sobre sedimentos blandos que aumentaron la vibración, ya que cuando la frecuencia del suelo coincide con la de un edificio, los daños son severos.
En Caraballeda, los análisis por satélite muestran que al menos 152 edificios quedaron destruidos y que hay decenas más dañados. Cerca de la localidad de Playa Grande, como mínimo 246 edificios quedaron destruidos y casi todos estaban construidos sobre el mismo suelo blando.
La mayoría de estos edificios estaban situados a lo largo de la costa, en zonas bajas, construidos sobre terrenos no consolidados que pueden amplificar las sacudidas.
Otros factores
Según las normas de construcción venezolanas relativas a los sismos, las del país están entre las mejores de Latinoamérica, pero la destrucción sugiere que muchos edificios no se construyeron con ajuste a la normativa.
Entre las fallas típicas que señalan los expertos destacan: “pisos débiles” en planta bajos, columnas sin refuerzo y estructuras antiguas sin actualización.
El doblete, la ruptura hacia zonas pobladas, directividad, poca profundidad, suelo blando y fallas constructivas se fusionaron para crear una tormenta que ha dejado miles de muertos, heridos y un sinfín de desaparecidos.
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