Incursión de EEUU: las voces que confrontan el “venezuelasplaining”

La incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, ha generado una ola de críticas en redes sociales por creadores de contenido extranjeros, quienes  promueven una narrativa contra el gobierno de Donald Trump y condenan la acción de la administración estadounidense, refiriendo violaciones al “derecho internacional” y a la “soberanía”.

Este aluvión de juicios externos se parece mucho al venezuelasplaining, un fenómeno —derivado del concepto mansplaining— en el que voces extranjeras explican de forma condescendiente a los venezolanos su propia realidad, priorizando la teoría política sobre la vivencia de la crisis en el terreno.

En ese extremo se encuentran creadores de contenido como el mexicano-brasileño Diego Ruzzarin, quien enfoca el evento únicamente como una movida de Estados Unidos para parchar su “decadencia económica” mediante el control de las reservas de petróleo y oro.

También entran voces cubanas, como la de la comunicadora Tere Felipe, quien condenó la incursión militar de Estados Unidos a Venezuela, calificándola como una como una “agresión cobarde perpetrada contra el pueblo hermano de Venezuela y su gobierno legítimo”. Según su perspectiva, este ataque es la “expresión más brutal de una doctrina imperial” que pretende decidir el destino de las naciones y socavar el “derecho sagrado a la paz y a la soberanía” mediante las fuerzas del “fascismo moderno”.

Pero para los venezolanos se trata de otra cosa. Creadores de contenido y comediantes venezolanos han reaccionado a las posiciones de crítica y han utilizado sus plataformas para rechazar la narrativa extranjera que ignora un punto vital: el sentimiento personal de cada venezolano, que no avala intervenciones militares, pero que clamaba por una salida a la situación en Venezuela.

Lejos de hacer apología a la intervención militar per se, reconocen que es una decisión radical por parte del gobierno estadounidense, pero que ya dentro del país se habían agotado todas las vías democráticas posibles contra un gobierno que ha sido denunciado ante múltiples organismos internacionales por violación a los derechos humanos, entre ellos la Corte Penal Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Haciendo uso del sarcasmo y la sátira, en el podcast La pareja más aburrida del mundo, utilizaron una cruda analogía para explicar la situación a los extranjeros: Venezuela es como una mujer en un edificio con un “marido maltratador” que le cae a golpes. Ella ha pedido ayuda a todos los vecinos y estos solo dicen: “Avísame si logras salir”. Cuando el vecino del penthouse (EE. UU.) —que siempre ha querido su puesto de estacionamiento (el petróleo)— baja a sacarla del maltrato a cambio del puesto, los demás vecinos saltan a criticarla por “perder el estacionamiento”.

La cultura pop para entender el contexto

El comediante y guionista venezolano Víctor Medina, conocido como “Nanutria”, utilizó la saga de películas de “Rápidos y Furiosos” como ejemplo para explicar por qué a los extranjeros les cuesta tanto procesar la crisis de Venezuela, afirmando que a quienes observan desde fuera “les falta contexto”. Según Nanutria, ver las noticias actuales sin conocer los años previos es equivalente a ver la primera película de la franquicia y saltar directamente a la décima.

Nanutria explica que al saltarse las primeras películas el espectador no entenderá por qué Toretto viajó al espacio: “Porque no vio las otras”. Él dice que, dentro de la lógica de la saga, eventos como tener un hijo, que sea secuestrado, viajar a Brasil o hacerse amigo de antiguos enemigos como “La Roca”, permiten que el desenlace actual sea coherente para quien siguió la historia: “Créame que en 10 películas, tiene sentido que Toretto está en el espacio”.

Pero además, utilizó la comparación con la actriz Sydney Sweeney para ilustrar cómo la comunidad internacional percibe a Venezuela únicamente a través de sus recursos naturales, ignorando su complejidad humana o social. Según explica el comediante, ambos comparten una realidad inevitable: ser buscados y valorados por sus atributos más evidentes y deseados por los demás.

“¿Ustedes creen que Sydney Sweeney no sabe que ella la quieren en las películas por las tetas? Pero es una realidad con la que los venezolanos y Sydney Sweeney tenemos que vivir. Los venezolanos tenemos las tetas más deseadas del mundo y siempre todo el mundo nos las quiere ver: los gringos las quieren ver ¿Ustedes creen que Rusia ayuda a Venezuela porque le gusta mucho Chino y Nacho? No, porque quiere el petróleo. China porque está metida en Venezuela porque quiere el petróleo. Cuba porque está porque quiere el petróleo”, dijo.

Infancias robadas y estrés postraumático

Desde el podcast Ni Me Ladilles, conducido por los comediantes Eugenia Siso y Santiago Castellanos, denuncian que la administración oficialista le “arrebató la infancia” a toda una generación. Consideraron que no es normal que un niño sepa de devaluación, del precio del petróleo o “cómo armar una bomba molotov”.

Eugenia Siso enfatizó en que cada venezolano somatiza la situación como puede. “Hay que respetar los sentimientos de estas personas porque a todos nosotros, si algo nos une como nación, es tener un trauma colectivo, nosotros tenemos estrés postraumático”, dijo.

A su vez, Santiago Castellanos consideró que pese a que cualquier persona puede emitir una opinión, cuando haya que votar por alguna transición, la opinión que importará es la de aquellos que participen en ese proceso.

“Nosotros nunca tuvimos un recurso”

Una de las mayores preocupaciones de los creadores de contenidos extranjeros es el petróleo venezolano. El youtuber Pedro Figueira, conocido popularmente como “La Divaza”, explicó que el país ya estaba hipotecado y que el ciudadano común nunca se benefició de este recurso.

“¿Por qué Venezuela, si es el país que tiene más petróleo en el mundo, está pasando por tanta crisis? Nosotros nunca tuvimos un recurso. El petróleo ya era de mis niñas Rusa, Irán y China. No te preocupes por nuestro petróleo, porque nosotros nunca vimos ese petróleo”, expresó La Divaza en un video publicado en YouTube.

Para el youtuber, los venezolanos, como él, saben que los intereses del gobierno de Estados Unidos están directamente ligados al crudo venezolano, y aunque no se le permite la entrada al país norteamericano, tiene derecho a “querer que algo pase”.

“Tú puedes ver a tu familia, tú no tienes que mandarle dinero a tu familia en Venezuela porque en Venezuela no alcanza”.

Sobre la vía pacífica

Estefanía León, miembro del podcast El Cuartico, responde con sarcasmo a quienes dicen que los venezolanos deben resolver ellos mismos sus problemas: “¡No se me había ocurrido!”. 

Durante la más reciente edición de este espacio, la comediante enumeró hechos que marcaron a la sociedad venezolana durante el chavismo: marchas donde asesinaron estudiantes universitarios, firmas, huellas y elecciones constantes en las que participó desde los 18 años. 

Precisamente, en este episodio, los comediantes explican que “los de afuera celebran” pero que la situación es distinta para quienes siguen “dentro del estadio”, porque aún no se puede celebrar. Esto se debe a que dentro de Venezuela se decretó un estado de conmoción que, de alguna forma, incentiva la represión y que ha propiciado que a los ciudadanos les revisen nuevamente los teléfonos, por ejemplo: “Sigue sin haber libertad de expresión”, denunciaron.

La soberanía y el derecho internacional

La politóloga y creadora de contenido Ana Milagros Parra se refirió a comentarios de tiktokers extranjeros que hablan sobre una “violación a la soberanía”, señalando que esta fue “violada” primero por el propio chavismo al permitir guerrillas colombianas y militares cubanos en el territorio, hecho confirmado con la muerte de 32 agentes de la isla que formaban parte del anillo de seguridad de Nicolás Maduro durante la incursión militar de Estados Unidos.

“Dentro de ese análisis, siempre está la mirada del accionar de Estados Unidos, nunca hacen un balance de todo lo que ha hecho Nicolás Maduro en el país: “No te puedes quedar en el medio diciendo, ‘yo no apoyo la dictadura, pero estas no eran las formas’. ¿Cuál era la forma? ¿Dónde están los mecanismos de la comunidad internacional que nos iban a permitir salir de la dictadura? ¿Dónde estaban los gobiernos de izquierda cuando ganamos unas elecciones y metieron a 2000 venezolanos presos?”, reflexionó Parra en un video que publicó en Instagram.

La analista concluye que, aunque los aliados no sean perfectos, se abrió una puerta que los venezolanos, por sí mismos, jamás hubiesen podido abrir.

A su vez, el comediante Ricardo del Búfalo consideró que los venezolanos ni siquiera gozan de “derecho internacional”.

“¿Qué hizo el derecho internacional por los venezolanos cuando fuimos con ellos? Fuimos a la ONU, fuimos a la OEA, a la Organización de Estados Americanos, fuimos a la Corte Penal Internacional. De vaina no fuimos a Caso Cerrado (…) No hicieron nada por nosotros. El derecho internacional fue tan inútil como la policía en Venezuela”, expresó.

También, la comediante Alejandra Matheus criticó que hay quienes se preocupan por los recursos naturales de Venezuela, pero guardaron silencio durante los asesinatos en protestas y la existencia de “centros de tortura”. Rechaza las “clases de derecho internacional” que a su juicio, pretenden dar los extranjeros que viven en democracias funcionales a los venezolanos. 

“Hoy entiendo que nos quieren dar clase de cómo ser venezolanos y del más finísimo derecho internacional. Pasa que ya lo conocemos de arriba a abajo. Fuimos a la ONU, a la OEA, a la Haya, a sus congresos”, dijo Matheus.

La mirada aliada

A diferencia de otros críticos, hay voces internacionales que empatizan con el venezolano. Mónica Baro, periodista cubana en el exilio, lanzó un desafío directo a quienes condenan la intervención: “¿Cuál es la forma correcta, ética y moral para acabar con el régimen de Nicolás Maduro?”. Baro enfatiza que el pueblo agotó todas las instancias y que la preocupación por el derecho internacional no puede estar por encima de la vida de los venezolanos.

@monica.baro Una pregunta para la gente que habla de derecho internacional ante lo ocurrido en #venezuela ♬ original sound – monica.baro

Desde España, el doctor en filosofía política Juan Urruti cita al experto brasileño Felipe Jason para desmontar el argumento de la “soberanía”. Sostiene que la soberanía no es un “escudo moral absoluto” para justificar el hambre y la tortura, sino un instrumento que se pierde cuando un régimen secuestra a su población y defrauda elecciones. Para ellos, defender que el pueblo resuelva solo su situación, sin intervención de fuerzas más poderosas es, en la práctica, “defender la perpetuidad del sufrimiento”.

@juan_urruti #Venezuela#DerechoInternacional#Etica#Trump ♬ sonido original – Urruti

 *El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El comediante y guionista venezolano Víctor Medina, conocido como “Nanutria”, utilizó la saga de películas de "Rápidos y Furiosos" como ejemplo para explicar por qué a los extranjeros les cuesta tanto procesar la crisis de Venezuela, afirmando que a quienes observan desde fuera "les falta contexto"
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La incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, ha generado una ola de críticas en redes sociales por creadores de contenido extranjeros, quienes  promueven una narrativa contra el gobierno de Donald Trump y condenan la acción de la administración estadounidense, refiriendo violaciones al “derecho internacional” y a la “soberanía”.

Este aluvión de juicios externos se parece mucho al venezuelasplaining, un fenómeno —derivado del concepto mansplaining— en el que voces extranjeras explican de forma condescendiente a los venezolanos su propia realidad, priorizando la teoría política sobre la vivencia de la crisis en el terreno.

En ese extremo se encuentran creadores de contenido como el mexicano-brasileño Diego Ruzzarin, quien enfoca el evento únicamente como una movida de Estados Unidos para parchar su “decadencia económica” mediante el control de las reservas de petróleo y oro.

También entran voces cubanas, como la de la comunicadora Tere Felipe, quien condenó la incursión militar de Estados Unidos a Venezuela, calificándola como una como una “agresión cobarde perpetrada contra el pueblo hermano de Venezuela y su gobierno legítimo”. Según su perspectiva, este ataque es la “expresión más brutal de una doctrina imperial” que pretende decidir el destino de las naciones y socavar el “derecho sagrado a la paz y a la soberanía” mediante las fuerzas del “fascismo moderno”.

Pero para los venezolanos se trata de otra cosa. Creadores de contenido y comediantes venezolanos han reaccionado a las posiciones de crítica y han utilizado sus plataformas para rechazar la narrativa extranjera que ignora un punto vital: el sentimiento personal de cada venezolano, que no avala intervenciones militares, pero que clamaba por una salida a la situación en Venezuela.

Lejos de hacer apología a la intervención militar per se, reconocen que es una decisión radical por parte del gobierno estadounidense, pero que ya dentro del país se habían agotado todas las vías democráticas posibles contra un gobierno que ha sido denunciado ante múltiples organismos internacionales por violación a los derechos humanos, entre ellos la Corte Penal Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Haciendo uso del sarcasmo y la sátira, en el podcast La pareja más aburrida del mundo, utilizaron una cruda analogía para explicar la situación a los extranjeros: Venezuela es como una mujer en un edificio con un “marido maltratador” que le cae a golpes. Ella ha pedido ayuda a todos los vecinos y estos solo dicen: “Avísame si logras salir”. Cuando el vecino del penthouse (EE. UU.) —que siempre ha querido su puesto de estacionamiento (el petróleo)— baja a sacarla del maltrato a cambio del puesto, los demás vecinos saltan a criticarla por “perder el estacionamiento”.

La cultura pop para entender el contexto

El comediante y guionista venezolano Víctor Medina, conocido como “Nanutria”, utilizó la saga de películas de “Rápidos y Furiosos” como ejemplo para explicar por qué a los extranjeros les cuesta tanto procesar la crisis de Venezuela, afirmando que a quienes observan desde fuera “les falta contexto”. Según Nanutria, ver las noticias actuales sin conocer los años previos es equivalente a ver la primera película de la franquicia y saltar directamente a la décima.

Nanutria explica que al saltarse las primeras películas el espectador no entenderá por qué Toretto viajó al espacio: “Porque no vio las otras”. Él dice que, dentro de la lógica de la saga, eventos como tener un hijo, que sea secuestrado, viajar a Brasil o hacerse amigo de antiguos enemigos como “La Roca”, permiten que el desenlace actual sea coherente para quien siguió la historia: “Créame que en 10 películas, tiene sentido que Toretto está en el espacio”.

Pero además, utilizó la comparación con la actriz Sydney Sweeney para ilustrar cómo la comunidad internacional percibe a Venezuela únicamente a través de sus recursos naturales, ignorando su complejidad humana o social. Según explica el comediante, ambos comparten una realidad inevitable: ser buscados y valorados por sus atributos más evidentes y deseados por los demás.

“¿Ustedes creen que Sydney Sweeney no sabe que ella la quieren en las películas por las tetas? Pero es una realidad con la que los venezolanos y Sydney Sweeney tenemos que vivir. Los venezolanos tenemos las tetas más deseadas del mundo y siempre todo el mundo nos las quiere ver: los gringos las quieren ver ¿Ustedes creen que Rusia ayuda a Venezuela porque le gusta mucho Chino y Nacho? No, porque quiere el petróleo. China porque está metida en Venezuela porque quiere el petróleo. Cuba porque está porque quiere el petróleo”, dijo.

Infancias robadas y estrés postraumático

Desde el podcast Ni Me Ladilles, conducido por los comediantes Eugenia Siso y Santiago Castellanos, denuncian que la administración oficialista le “arrebató la infancia” a toda una generación. Consideraron que no es normal que un niño sepa de devaluación, del precio del petróleo o “cómo armar una bomba molotov”.

Eugenia Siso enfatizó en que cada venezolano somatiza la situación como puede. “Hay que respetar los sentimientos de estas personas porque a todos nosotros, si algo nos une como nación, es tener un trauma colectivo, nosotros tenemos estrés postraumático”, dijo.

A su vez, Santiago Castellanos consideró que pese a que cualquier persona puede emitir una opinión, cuando haya que votar por alguna transición, la opinión que importará es la de aquellos que participen en ese proceso.

“Nosotros nunca tuvimos un recurso”

Una de las mayores preocupaciones de los creadores de contenidos extranjeros es el petróleo venezolano. El youtuber Pedro Figueira, conocido popularmente como “La Divaza”, explicó que el país ya estaba hipotecado y que el ciudadano común nunca se benefició de este recurso.

“¿Por qué Venezuela, si es el país que tiene más petróleo en el mundo, está pasando por tanta crisis? Nosotros nunca tuvimos un recurso. El petróleo ya era de mis niñas Rusa, Irán y China. No te preocupes por nuestro petróleo, porque nosotros nunca vimos ese petróleo”, expresó La Divaza en un video publicado en YouTube.

Para el youtuber, los venezolanos, como él, saben que los intereses del gobierno de Estados Unidos están directamente ligados al crudo venezolano, y aunque no se le permite la entrada al país norteamericano, tiene derecho a “querer que algo pase”.

“Tú puedes ver a tu familia, tú no tienes que mandarle dinero a tu familia en Venezuela porque en Venezuela no alcanza”.

Sobre la vía pacífica

Estefanía León, miembro del podcast El Cuartico, responde con sarcasmo a quienes dicen que los venezolanos deben resolver ellos mismos sus problemas: “¡No se me había ocurrido!”. 

Durante la más reciente edición de este espacio, la comediante enumeró hechos que marcaron a la sociedad venezolana durante el chavismo: marchas donde asesinaron estudiantes universitarios, firmas, huellas y elecciones constantes en las que participó desde los 18 años. 

Precisamente, en este episodio, los comediantes explican que “los de afuera celebran” pero que la situación es distinta para quienes siguen “dentro del estadio”, porque aún no se puede celebrar. Esto se debe a que dentro de Venezuela se decretó un estado de conmoción que, de alguna forma, incentiva la represión y que ha propiciado que a los ciudadanos les revisen nuevamente los teléfonos, por ejemplo: “Sigue sin haber libertad de expresión”, denunciaron.

La soberanía y el derecho internacional

La politóloga y creadora de contenido Ana Milagros Parra se refirió a comentarios de tiktokers extranjeros que hablan sobre una “violación a la soberanía”, señalando que esta fue “violada” primero por el propio chavismo al permitir guerrillas colombianas y militares cubanos en el territorio, hecho confirmado con la muerte de 32 agentes de la isla que formaban parte del anillo de seguridad de Nicolás Maduro durante la incursión militar de Estados Unidos.

“Dentro de ese análisis, siempre está la mirada del accionar de Estados Unidos, nunca hacen un balance de todo lo que ha hecho Nicolás Maduro en el país: “No te puedes quedar en el medio diciendo, ‘yo no apoyo la dictadura, pero estas no eran las formas’. ¿Cuál era la forma? ¿Dónde están los mecanismos de la comunidad internacional que nos iban a permitir salir de la dictadura? ¿Dónde estaban los gobiernos de izquierda cuando ganamos unas elecciones y metieron a 2000 venezolanos presos?”, reflexionó Parra en un video que publicó en Instagram.

La analista concluye que, aunque los aliados no sean perfectos, se abrió una puerta que los venezolanos, por sí mismos, jamás hubiesen podido abrir.

A su vez, el comediante Ricardo del Búfalo consideró que los venezolanos ni siquiera gozan de “derecho internacional”.

“¿Qué hizo el derecho internacional por los venezolanos cuando fuimos con ellos? Fuimos a la ONU, fuimos a la OEA, a la Organización de Estados Americanos, fuimos a la Corte Penal Internacional. De vaina no fuimos a Caso Cerrado (…) No hicieron nada por nosotros. El derecho internacional fue tan inútil como la policía en Venezuela”, expresó.

También, la comediante Alejandra Matheus criticó que hay quienes se preocupan por los recursos naturales de Venezuela, pero guardaron silencio durante los asesinatos en protestas y la existencia de “centros de tortura”. Rechaza las “clases de derecho internacional” que a su juicio, pretenden dar los extranjeros que viven en democracias funcionales a los venezolanos. 

“Hoy entiendo que nos quieren dar clase de cómo ser venezolanos y del más finísimo derecho internacional. Pasa que ya lo conocemos de arriba a abajo. Fuimos a la ONU, a la OEA, a la Haya, a sus congresos”, dijo Matheus.

La mirada aliada

A diferencia de otros críticos, hay voces internacionales que empatizan con el venezolano. Mónica Baro, periodista cubana en el exilio, lanzó un desafío directo a quienes condenan la intervención: “¿Cuál es la forma correcta, ética y moral para acabar con el régimen de Nicolás Maduro?”. Baro enfatiza que el pueblo agotó todas las instancias y que la preocupación por el derecho internacional no puede estar por encima de la vida de los venezolanos.

@monica.baro Una pregunta para la gente que habla de derecho internacional ante lo ocurrido en #venezuela ♬ original sound – monica.baro

Desde España, el doctor en filosofía política Juan Urruti cita al experto brasileño Felipe Jason para desmontar el argumento de la “soberanía”. Sostiene que la soberanía no es un “escudo moral absoluto” para justificar el hambre y la tortura, sino un instrumento que se pierde cuando un régimen secuestra a su población y defrauda elecciones. Para ellos, defender que el pueblo resuelva solo su situación, sin intervención de fuerzas más poderosas es, en la práctica, “defender la perpetuidad del sufrimiento”.

@juan_urruti #Venezuela#DerechoInternacional#Etica#Trump ♬ sonido original – Urruti

 *El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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