La ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado se convirtió en un escenario de fuerte condena contra la administración de Nicolás Maduro, con el discurso del presidente del Comité Noruego del Nobel, Jorgen Watne Frydnes, centrado en las violaciones a los derechos humanos del Estado venezolano y en una demanda directa al gobernante.
En el punto culminante de su intervención, Frydnes dirigió un mensaje explícito y contundente a Nicolás Maduro, exigiendo el reconocimiento de la voluntad popular expresada el 28 de julio de 2024 y el abandono del poder: “Señor Maduro: Debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo. Debe sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia. Porque esa es la voluntad del pueblo venezolano”.
El discurso enfatizó que la administración de Maduro no es el garante de la paz, sino la “fuente de la violencia” en el país. El presidente del Comité Noruego del Nobel advirtió a los líderes autoritarios en general, y a Maduro en particular, que su control no es eterno: “Su poder no es permanente. Su violencia no prevalecerá sobre un pueblo que se levanta y resiste”.
Aunque Machado no pudo estar presente en la ceremonia, sí participaron algunos familiares. Su hija, Ana Corina Sosa, recibió el reconocimiento en lugar de su madre y pronunció el discurso que había preparado Machado para la ceremonia.

Denuncia de un “Estado brutal y autoritario”
Frydnes dedicó una parte significativa de su discurso a narrar las arremetidas del Estado contra la sociedad civil y dirigentes políticos, calificando al de Maduro como un “Estado brutal y autoritario sumido en una profunda crisis humanitaria y económica”. El presidente del Comité Noruego del Nobel utilizó historias específicas de víctimas para ilustrar el terror sistemático:
En primer lugar, se refirió al caso de la adolescente Samantha Sofía Hernández, de 16 años, quien fue “brutalmente secuestrada por hombres enmascarados de las fuerzas de seguridad del régimen de Maduro”. Según Frydnes, el único pecado de la joven fue un parentesco: es hermana del teniente Cristhian Hernández, militar venezolano exiliado.
Asimismo, recordó el caso del dirigente político Juan Requesens, recordando que hubo imágenes en las que lo mostraron “de pie, en ropa interior, cubierto de heces y con la mirada perdida y confusa”, supuestamente tras confesar haber planeado un golpe de Estado sin pruebas, enfatizando la promesa de Requesens: “Yo me niego a rendirme”.
Finalmente, mencionó la muerte de Alfredo Díaz, exgobernador de Nueva Esparta, ocurrida el pasado 6 de diciembre mientras se encontraba recluido en la sede del Sebin de El Helicoide, “la mayor cámara de tortura de América Latina”, de acuerdo con lo expresado por el presidente del comité del Nobel.
Frydnes subrayó que “estas historias no son únicas” y que así es la “Venezuela de hoy”.
“Es como el régimen venezolano trata a sus propios ciudadanos”, sentenció, al tiempo que recordó que incluso los niños son víctimas y que más de 200 menores de edad fueron detenidos tras las elecciones de 2024, sufriendo torturas que, según las Naciones Unidas, “constituyen crímenes de lesa humanidad”.
“La paz del miedo”
El Comité del Nobel respaldó el triunfo de la oposición en las elecciones de 2024 (documentado en las actas recogidas por el Comando ConVzla) y señaló la naturaleza antidemocrática de las acciones posteriores de Maduro. En el discurso, se reiteró que la oposición, liderada por María Corina Machado, había documentado que había ganado por un margen claro. Sin embargo, la administración madurista “lo negó todo”: “Falsificó los resultados electorales y se aferró al poder, recurriendo a la violencia”.
El discurso también confrontó la retórica del gobierno de Maduro, que se presenta como supuesto garante de la paz. Frydnes fue claro al desestimar esta narrativa: “Una paz basada en el miedo, el silencio y la tortura no es paz; es sumisión presentada como estabilidad”.
Además, el presidente del Comité lamentó que muchos en el mundo hayan traicionado moralmente a los defensores de la libertad en Venezuela, aferrándose a “viejas narrativas” o anteponiendo “convicciones ideológicas a la solidaridad humana”.
Al honrar a María Corina Machado, el Comité envió un mensaje de apoyo y esperanza al pueblo venezolano: “Que nos escuchen ahora. Que sepan que el mundo no les da la espalda. Que la libertad se acerca. Y que Venezuela volverá a ser un país pacífico y democrático”.
Lea acá el discurso completo del presidente del Comité Noruego del Nobel, Jorgen Watne Frydnes.
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