Instalaciones deportivas en Venezuela se enfrentan al abandono y las promesas vacías

La situación del Brígido Iriarte se repite en los polideportivos, estadios de fútbol y otros centros de entrenamiento del resto del país

 

Como los hospitales, las escuelas o empresas públicas, las instalaciones deportivas en Venezuela se enfrentan al abandono y el deterioro. Los estadios o gimnasios son otra muestra de un país que parece caerse a pedazos y que vive sumergido entre la esperanza de ver mejoras y las promesas vacías.

El principal centro de entrenamiento, el estadio Brígido Iriarte de Caracas, clama desde hace ocho años una pista de atletismo, pero también atención al resto de sus instalaciones. El desgaste es tan visible que ya no se lee con claridad el nombre del recinto en la fachada. Las letras se están cayendo.

El gimnasio de boxeo está sumergido en el desamparo y el descuido. Con un cuadrilátero reparado con cinta adhesiva, unas bolsas de arena vencidas, espejos y baños dañados entrenan profesionales y futuros boxeadores que, como la mayoría de venezolanos, exigen condiciones aptas para poder prepararse o trabajar.

El presidente de la Federación Venezolana de Atletismo (FVA), Wilfredys León, explicó a Efe que desde hace ocho años están “luchando” por conseguir una pista apta en el Brígido Iriarte, pero en el último tiempo se han sumado más demandas.

“Nosotros, para tener lanzadores (…), necesitamos los discos, las balas, todo ese tipo de materiales que necesitan los atletas de alto rendimiento, y tener un equipo multidisciplinario que acompañe a los atletas en todos los eventos”, indicó León, quien resaltó que la labor que desempeñan los atletas también es un trabajo.

La situación del Brígido Iriarte no es la única, la misma se repite en los polideportivos, estadios de fútbol y otros centros de entrenamiento del resto del país, incluidos los más emblemáticos, como el estadio Monumental de Maturín, en el este de la nación, o el José Encarnación Romero de Maracaibo, en el noroeste.

León es consciente de que la situación de Venezuela es complicada y que ha afectado al deporte, pero aún así exige atención al sector y señala que espera que el presidente Nicolás Maduro cumpla con la promesa de invertir en el deporte, tras la victoria de cuatro atletas -que se entrenaron en el exterior- en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

*Con información de EFE

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La situación del Brígido Iriarte se repite en los polideportivos, estadios de fútbol y otros centros de entrenamiento del resto del país

 

Como los hospitales, las escuelas o empresas públicas, las instalaciones deportivas en Venezuela se enfrentan al abandono y el deterioro. Los estadios o gimnasios son otra muestra de un país que parece caerse a pedazos y que vive sumergido entre la esperanza de ver mejoras y las promesas vacías.

El principal centro de entrenamiento, el estadio Brígido Iriarte de Caracas, clama desde hace ocho años una pista de atletismo, pero también atención al resto de sus instalaciones. El desgaste es tan visible que ya no se lee con claridad el nombre del recinto en la fachada. Las letras se están cayendo.

El gimnasio de boxeo está sumergido en el desamparo y el descuido. Con un cuadrilátero reparado con cinta adhesiva, unas bolsas de arena vencidas, espejos y baños dañados entrenan profesionales y futuros boxeadores que, como la mayoría de venezolanos, exigen condiciones aptas para poder prepararse o trabajar.

El presidente de la Federación Venezolana de Atletismo (FVA), Wilfredys León, explicó a Efe que desde hace ocho años están “luchando” por conseguir una pista apta en el Brígido Iriarte, pero en el último tiempo se han sumado más demandas.

“Nosotros, para tener lanzadores (…), necesitamos los discos, las balas, todo ese tipo de materiales que necesitan los atletas de alto rendimiento, y tener un equipo multidisciplinario que acompañe a los atletas en todos los eventos”, indicó León, quien resaltó que la labor que desempeñan los atletas también es un trabajo.

La situación del Brígido Iriarte no es la única, la misma se repite en los polideportivos, estadios de fútbol y otros centros de entrenamiento del resto del país, incluidos los más emblemáticos, como el estadio Monumental de Maturín, en el este de la nación, o el José Encarnación Romero de Maracaibo, en el noroeste.

León es consciente de que la situación de Venezuela es complicada y que ha afectado al deporte, pero aún así exige atención al sector y señala que espera que el presidente Nicolás Maduro cumpla con la promesa de invertir en el deporte, tras la victoria de cuatro atletas -que se entrenaron en el exterior- en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

*Con información de EFE

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