
Victor Grao
La Pizarra del DT
“Usted no puede vender, poner a la venta, revender, subastar o donar su entrada, ni actuar como agente comercial de otra parte ni transferir en modo alguno su entrada sin el consentimiento previo, específico y por escrito de la FIFA”.
Con esas palabras inicia un artículo en la página oficial de la FIFA sobre la reventa de entradas. Un invitado fijo en los grandes eventos deportivos. Páginas en internet trabajan desde la primera apertura de venta para el Mundial en diciembre de 2017, en la reventa, basándose también en la ambigüedad del reglamento.
Algunas páginas en internet como Viagogo ha podido subastar tickets de la Copa del Mundo a través de su plataforma, en 4 o 5 veces el precio de la entrada. Para poder contrarrestar este fenómeno, la FIFA abrió un portal dentro de su misma web a fin de poner en venta una entrada en caso de no asistir al partido. Si se vende, se devolverá el precio de la entrada menos el 10% por costo de servicio. No obstante, debe realizarse con al menos 3 días antes del compromiso. Es decir, si el partido es el 24 de junio, la reventa tuvo que hacerse el día 21.
Como se habrán dado cuenta, la totalidad de las entradas no fueron vendidas. Varios partidos están a medio llenar o se ven con asientos vacíos. A excepción de partidos de alto rodaje o de compromisos en las principales ciudades, es difícil apreciar compromisos totalmente llenos.
Como medida secundaria, la FIFA también estableció como requisito el FAN ID. Es un carnet que se puede solicitar una vez que se hizo la compra para una entrada y que es un requisito obligatorio a la hora de ingresar a algún estadio. Esto hará que personas que no hayan comprado ninguna entrada con anterioridad y hayan realizado el debido proceso para la solicitud del documento, no puedan entrar de igual forma a un estadio, reduciendo en un pequeño porcentaje la reventa.
Reventa física
Alejados de la tecnología, todavía se ve la reventa de entradas a la antigua. “Comerciantes” buscan vender entradas a las afueras del estadio. Se ve con mucha regularidad este suceso. Carteles de aficionados con el texto escrito en inglés y en ruso con un “Need tickets” hace que los revendedores se acerquen para ofrecerte las entradas.
Para el partido entre Bélgica y Túnez de la fecha 2 de fase de grupos, los revendedores pedían 300$ o 400$ por una entrada de las más económicas. En fechas previas y por la página oficial se hubiese vendido en 105$. Jugar con la necesidad o con los ánimos de los aficionados resulta el negocio ideal.
Lo increíble del asunto es que, tras pasados 30 minutos y con el marcados 2-1, una pareja se acercó a un revendedor. Este le ofreció dos entradas en 550$. Al decirle que no, la bajó a 500$. Es decir, 250$ por cada entrada para un partido con 3 goles ya en el marcador. No parece lógico.
La desesperación de los revendedores también se hace notar. Tras haber comenzado el partido entre tunecinos y belgas, se le pregunta sobre la posibilidad de comprar una entrada para el Brasil – Serbia. Partido que también será en Moscú. El revendedor hace saber que tiene entradas para todos los partidos, pero que “por favor” ahora no. Está intentando vender las entradas que le quedan del partido de hoy. Hace un gesto e invita a venir el mismo día del partido, que seguro se conseguirán revendidas.
Centro de ventas de la FIFA
La FIFA también habilitó un centro de ventas donde se pueden encontrar entradas para partidos que aún no se han vendido en su totalidad. Cuando la venta de entradas está agotada, puedes optar por el mercado negro.
A las afueras del centro de ventas también hay revendedores. Generalmente de origen árabe. Se comunican entre ellos en su lengua y con el público con un inglés muy básico. La compra de un boleto para un partido con anticipación suele quintuplicar el precio inicial de la entrada. Siempre hay quien las compre.
Para ningún revendedor es negocio quedarse con entradas en la mano, pero tampoco “regalarlas” en precio. Si venden una entrada, ya tienen 2, 3 o 4 entradas que pagaron su precio. Es decir, si una entrada la vendieron en 500$ y les costó 100$, tendrán otras 4 entradas a 100$ que las pagaron con la venta de un solo ticket.
No todos los partidos son negocio para los revendedores, pero hay algunos, donde hay exceso de clientes. En el Argentina – Islandia por fase de grupos, el “Need tickets” a las afueras del estadio se veía con muchísima regularidad, haciendo que se tuviese mucha demanda y poca oferta, por lo que el precio posiblemente haya ascendido de manera notoria.




