La oposición no da marcha atrás y confía en el referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro como herramienta para el diálogo y la paz. Dirigentes y manifestantes intentaron ayer, por segunda vez, llegar al Consejo Nacional Electoral para exigir que se cumplan los lapsos que activan la consulta, pero el chavismo cumplió a la fuerza su amenaza y no permitió que lo hicieran.
Como aliados operaron seguidores del oficialismo y los cuerpos de seguridad del Estado, que activaron varios muros de contención para frenar la marcha. El primero fue de militantes del PSUV, que sorprendieron desde temprano al apertrecharse en Plaza Venezuela y evitar que opositores se reunieran ahí a las 10:00 am, como pidió Henrique Capriles. Se les unieron decenas de motorizados con banderas de Venezuela que se escondieron bajo un puente cerca de la sede del Poder Electoral en la zona.
El tercer muro fue de la Guardia Nacional Bolivariana y de la Policía Nacional Bolivariana, que tomaron Plaza Venezuela desde temprano, lo que obligó a opositores a reunirse un par de cuadras hacia el este, en la torre La Previsora. “¿Por qué ellos sí pueden estar aquí y nosotros no? ¡Las calles no son de ellos!”, reclamaba una mujer mayor a un policía.




