A mayor control, mayor despelote por Francisco J. Quevedo

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El Gobierno ha caído en un círculo vicioso, mientras más distorsiones observa en la economía, más disparates comete y más despelote ocasiona. Los controles de precios generan escasez y en lugar de abaratarlos, encarece los productos que a la final se consiguen. El Ejecutivo reacciona haciendo más de lo mismo, aprieta los controles, lo cual genera más desabastecimiento y una escalada inflacionaria que fuerza entonces mayores controles, fiscalizaciones y decomisos que lo que hacen es empeorar otra vez las cosas. Lo ocurrido con las aerolíneas es un claro ejemplo. Las sanciones restringen los ya escasos cupos aéreos.

Comprender el efecto del control de precios en la oferta y la demanda es sencillo. Solo supongamos que al Gobierno se le ocurre decretar que los taxis no podrán cobrar más que el Metro, que un autobús o un carrito por puesto. ¿Qué ocurriría? Por un lado, cualquiera preferirá agarrar un taxi en lugar del transporte público masivo para ir fresquecito de punto a punto, sin espera y sin caminata. La demanda se disparará. Por el otro, los taxistas se convertirían en “por puestos” de inmediato para poder cobrar la tarifa regulada a cada uno de cinco pasajeros, uno tras otro. Desaparecerían los taxis, es decir, la oferta se contraería. Haga el ejercicio con las trabajadoras domésticas y piense que pasaría si se les controla el día a Bs. 100. ¿Quién consigue mucama?

Pero repasemos los textos de economía para comprender lo que ocurre cuando un Gobierno decide limitar el precio que pueden cobrar los productores por sus productos (ver gráfica). El control se manifiesta en la diferencia entre Pe y Pc, el precio de equilibrio vs. el precio controlado. Al ocurrir eso, la oferta se contrae de Qe a Oc, la cantidad de equilibrio vs. el volumen controlado, normalmente por razones de costos. Muchos productores no podrán vender al precio que se les impone. Y la demanda aumenta de Qe a Dc, de nuevo, la cantidad de equilibrio vs. la cantidad demandada al precio controlado que se convierte, paradójicamente, en una demanda descontrolada, un frenesí de compras. La diferencia entre Oc, la oferta bajo los efectos del control de precios, y Dc, la demanda a ese precio, es la escasez, y la merma en la producción se traduce en ineficiencia.

 

EfectosdeControldePrecio

Salgamos de los libros ahora y pensemos en la realidad. En Venezuela, casi la mitad de la fuerza laboral se desempeña en la informalidad. Consecuentemente, separemos los efectos del control de precios en el sector formal de la economía, los cuales estarían descritos en la gráfica, y a lo cual solo debemos agregar que ante el riesgo de fiscalización y de ser acusados de acaparamiento, y confiscados, los industriales y comerciantes optarán por mantener inventarios mínimos, agravando así la escasez que causan los controles.

En el sector informal, separemos el efecto del control de precios en el buhonero, y consideremos al final lo que pasa en el mercado negro cambiario. Para el vendedor ambulante, los controles, las capta-huellas, la prohibición de vender bienes de primera necesidad y demás disparates solo encarecen el costo de hacer cola y la matraca al policía o los fiscales públicos o populares que han hecho del martillo un símbolo más que revolucionario. Si le limitan la compra a tantos kilos por persona, tendrá que pagarle a más personas para conseguir lo que su público y mercado necesitan, pero pensar que desaparecerá la harina PAN de los tarantines es tan ingenuo como creer que Chávez resucitó como un pajarito.

En materia cambiaria, dos cosas ocurren, primero, lo que señala la grafica, mientras más barato sea el dólar, más demanda habrá por esas divisas. Si le sumamos la matraca, evidentemente, el dólar de 6,30 se convierte en Bs. 12 y el de 12 pasa a Bs. 24. Y luego, mientras más restrinjan la oferta de dólares oficiales, Sicad 1 o viajero, y Sicad 2, mayor será la demanda en el paralelo, lo cual encarecerá su precio. Sencillito.

Por último, vale acotar que el Gobierno se está metiendo con un avispero al criminalizar al buhonero y quitarle su negocio y sustento de vida. El problema no son los buhoneros, el problema son los controles que generan desabastecimiento. Los buhoneros son una solución para el público, cuan costosa resulte ser, pero solución al fin. Ojo, se metió con los colectivos y salió con las tablas en la cabeza. Y los buhoneros e informales son más, sobre seis millones, y eso es muchos votos y mucho más alboroto.

@qppasociados

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El Gobierno ha caído en un círculo vicioso, mientras más distorsiones observa en la economía, más disparates comete y más despelote ocasiona. Los controles de precios generan escasez y en lugar de abaratarlos, encarece los productos que a la final se consiguen. El Ejecutivo reacciona haciendo más de lo mismo, aprieta los controles, lo cual genera más desabastecimiento y una escalada inflacionaria que fuerza entonces mayores controles, fiscalizaciones y decomisos que lo que hacen es empeorar otra vez las cosas. Lo ocurrido con las aerolíneas es un claro ejemplo. Las sanciones restringen los ya escasos cupos aéreos.

Comprender el efecto del control de precios en la oferta y la demanda es sencillo. Solo supongamos que al Gobierno se le ocurre decretar que los taxis no podrán cobrar más que el Metro, que un autobús o un carrito por puesto. ¿Qué ocurriría? Por un lado, cualquiera preferirá agarrar un taxi en lugar del transporte público masivo para ir fresquecito de punto a punto, sin espera y sin caminata. La demanda se disparará. Por el otro, los taxistas se convertirían en “por puestos” de inmediato para poder cobrar la tarifa regulada a cada uno de cinco pasajeros, uno tras otro. Desaparecerían los taxis, es decir, la oferta se contraería. Haga el ejercicio con las trabajadoras domésticas y piense que pasaría si se les controla el día a Bs. 100. ¿Quién consigue mucama?

Pero repasemos los textos de economía para comprender lo que ocurre cuando un Gobierno decide limitar el precio que pueden cobrar los productores por sus productos (ver gráfica). El control se manifiesta en la diferencia entre Pe y Pc, el precio de equilibrio vs. el precio controlado. Al ocurrir eso, la oferta se contrae de Qe a Oc, la cantidad de equilibrio vs. el volumen controlado, normalmente por razones de costos. Muchos productores no podrán vender al precio que se les impone. Y la demanda aumenta de Qe a Dc, de nuevo, la cantidad de equilibrio vs. la cantidad demandada al precio controlado que se convierte, paradójicamente, en una demanda descontrolada, un frenesí de compras. La diferencia entre Oc, la oferta bajo los efectos del control de precios, y Dc, la demanda a ese precio, es la escasez, y la merma en la producción se traduce en ineficiencia.

 

EfectosdeControldePrecio

Salgamos de los libros ahora y pensemos en la realidad. En Venezuela, casi la mitad de la fuerza laboral se desempeña en la informalidad. Consecuentemente, separemos los efectos del control de precios en el sector formal de la economía, los cuales estarían descritos en la gráfica, y a lo cual solo debemos agregar que ante el riesgo de fiscalización y de ser acusados de acaparamiento, y confiscados, los industriales y comerciantes optarán por mantener inventarios mínimos, agravando así la escasez que causan los controles.

En el sector informal, separemos el efecto del control de precios en el buhonero, y consideremos al final lo que pasa en el mercado negro cambiario. Para el vendedor ambulante, los controles, las capta-huellas, la prohibición de vender bienes de primera necesidad y demás disparates solo encarecen el costo de hacer cola y la matraca al policía o los fiscales públicos o populares que han hecho del martillo un símbolo más que revolucionario. Si le limitan la compra a tantos kilos por persona, tendrá que pagarle a más personas para conseguir lo que su público y mercado necesitan, pero pensar que desaparecerá la harina PAN de los tarantines es tan ingenuo como creer que Chávez resucitó como un pajarito.

En materia cambiaria, dos cosas ocurren, primero, lo que señala la grafica, mientras más barato sea el dólar, más demanda habrá por esas divisas. Si le sumamos la matraca, evidentemente, el dólar de 6,30 se convierte en Bs. 12 y el de 12 pasa a Bs. 24. Y luego, mientras más restrinjan la oferta de dólares oficiales, Sicad 1 o viajero, y Sicad 2, mayor será la demanda en el paralelo, lo cual encarecerá su precio. Sencillito.

Por último, vale acotar que el Gobierno se está metiendo con un avispero al criminalizar al buhonero y quitarle su negocio y sustento de vida. El problema no son los buhoneros, el problema son los controles que generan desabastecimiento. Los buhoneros son una solución para el público, cuan costosa resulte ser, pero solución al fin. Ojo, se metió con los colectivos y salió con las tablas en la cabeza. Y los buhoneros e informales son más, sobre seis millones, y eso es muchos votos y mucho más alboroto.

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