Aún cuando quizás todavía estemos lejos de avizorar una salida a la enorme crisis que vivimos los venezolanos, creo vale la pena revisar la historia contempóranea de la humanidad para extraer de ella elementos que nos permitan hacer aportes útiles.
La literatura y la política nos han resaltado siempre la figura del héroe clásico; ese que gana batallas, logra grandes conquistas y es reconocido por su gran valía moral. Sin embargo ha surgido un nuevo tipo de héroe, si se quiere, infravalorado en el momento concreto de su “aparición” pero que luego la historia, en función de los logros obtenidos, reconoce su valía y juzga amablemente. Se trata del héroe de la retirada que en nuestra opinión será muy importantes en los días por venir.
Desmontar un régimen como el actual requerirá la participación de muchos y será un camino largo y lleno de numerosos obstáculos y críticas viscerales de unos y otros por lo que sus protagonistas requerirán de unas características muy particulares para mantenerse en dicha tarea, ya que no representarán ni el triunfo ni la conquista, sino por el contrario, serán representantes de la renuncia, la demolición y el desmontaje.
El ensayista y poeta alemán Hans Magnus Enzensberger describe con maestría a este nuevo héroe especialista de la negociación que tanto necesitaremos, ya que como bien se ha señalado, la retirada en todos los escenarios incluyendo obviamente a la política, resulta siempre la operación más difícil de todas.
Reconocer a una situación como insostenible y acordar por ende abandonarla requiere de una gran tenacidad, coraje y agudeza que permita sortear el rocoso camino.
Si la grandeza de un héroe se mide por la dificultad de la misión con que se enfrenta, entonces este héroe moderno que abandona sus posiciones -que dicho sea de paso conoce muy bien porque ayudó a construirlas- socavándose a si mismo, requiere de una gran valía moral quizás alejada de los estándares tradicionales.
Las posturas que sólo reconocen los blancos o negros, deben ser desechadas para dar paso a una escala de grises que sin duda muchas veces resultan antipáticas pero que seguramente permitirán abonar el camino para la transición.
Ejemplos tenemos mucho pero quizás uno que considero debemos evaluar y revisar es el caso de la transición española post Franco.
Adolfo Suárez fue participante y beneficiario del régimen de Franco; si no hubiera pertenecido al círculo más íntimo del poder no habría estado en disposición de desmontar el régimen que él mismo contribuyó a establecer, ya que se requería conocer al monstruo desde adentro. Al mismo tiempo, su pasado le aseguró la desconfianza insuperable de todos los demócratas. Para unos fue un traidor y para otros un oportunista …
Pareciera entonces que lo único que tienen garantizados estos héroes modernos, al menos inicialmente, es la ingratitud de la patria. Sin embargo el futuro siempre tiende a tener mejor criterio que el presente y juzga con benevolencia por lo que sabrá agradecer.
María Elena Arcia




