Para el continente americano, las elecciones presidenciales de Brasil no deben pasar desapercibidas. Sus resultados son una clara señal para quienes ejercen mandatos en los diferentes países de la región, específicamente para quienes conducen gobiernos en América Latina e incluso para los mandatarios de las dos economías más desarrolladas de Norteamérica: EE. UU. y Canadá.
Esto no es obra de la casualidad. Brasil es la economía más desarrollada de América Latina, con un PIB de 2,6 billones de dólares, secundada por México, con 2,1 billones, y solo es superada por la economía de EE. UU., la primera a escala mundial, con 31,6 billones, ya que el PIB de Canadá es de 2,4 billones. Estos datos resumen la importancia de Brasil a escala global, donde se ubica en el décimo puesto entre las economías.
Por tanto, lo que sucede en Brasil repercute en nuestros países. Se confirmó el sorpresivo triunfo de Lula, descalificado por las diferentes encuestadoras luego del resultado de la primera vuelta del 4 de octubre, cuando el senador derechista Flávio Bolsonaro obtuvo una ventaja de 2,5 millones de votos sobre el candidato del Partido de los Trabajadores. ¿Qué pasó para que en solo tres semanas Lula remontara al 51,7 % de los apoyos frente al 48,2 % de Bolsonaro, según el Tribunal Superior Electoral (TSE)?
Ideología frente a condiciones de vida
En primera instancia, el resultado significa un freno a quienes pronosticaban el triunfo de la ola derechista en América Latina; algo así vociferaban, en la otra cancha, los «profetas del chavismo», cuando se jactaban, en medio de la ola roja, de que «la espada de Bolívar” caminaba “por América Latina».
Ambas apreciaciones parten erróneamente del criterio de que en la decisión de los pueblos prevalece el triunfo de la ideología sobre el ejercicio del poder y las condiciones reales de vida de la población.
Quienes profesan esa visión creen que no importa si un mandatario es autoritario o si no es capaz de lograr una vida digna para sus pueblos, pues solo es relevante su capacidad de imponer su proyecto ideológico de izquierda o de derecha, de modo que queda en un segundo plano si el pueblo sufre las calamidades del hambre o el desempleo. Este ha sido el origen de la demagogia electoral desde ambas visiones: desde la derecha, al señalar de comunista al adversario así no lo sea; o desde la izquierda, al flagelarse rodilla en tierra con aquella frase infame «Con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo».
Dos propuestas en disputa
Las propuestas de Flávio Bolsonaro se centraron en menos burocracia, más control del gasto y una respuesta más dura frente al crimen organizado. Su programa planteó reducir el tamaño de la administración pública y un Estado orientado hacia la actividad privada, con el traslado de parte de las decisiones hacia las familias, las empresas y los estados. Asimismo, propuso un ajuste de las cuentas públicas y una mayor digitalización de los servicios. En materia de seguridad, planteó construir cinco cárceles al estilo de Nayib Bukele, bajar la edad penal y aplicar la castración química. En definitiva, el objetivo era superar el comunismo representado por el PT y Lula.
Lula da Silva propuso para su nuevo Gobierno dar continuidad a buena parte de las políticas que han marcado su actual mandato, desde Bolsa Familia hasta el fortalecimiento del Sistema Único de Salud y de la educación. A esa agenda suma planes para impulsar la industria, el empleo, la infraestructura y la transición energética, con una mayor coordinación del Gobierno federal en áreas como seguridad y cuidados.
Su lema es «Más Estado para sostener las políticas sociales y más inversión pública para reducir las desigualdades»; también propone mantener el combate a la deforestación y avanzar hacia la meta de deforestación cero en 2030, además de desarrollar nuevas cadenas productivas vinculadas a la economía verde y reducir la jornada laboral semanal de seis a cinco días.
Soberanía y memoria democrática
Ante las dos propuestas, el pueblo brasileño se manifestó. En su decisión influyeron igualmente las amenazas a la soberanía nacional por los continuos aumentos de los aranceles, de hasta el 50 %, a los productos brasileños impuestos por la Administración Trump, que exigía la libertad de Jair Bolsonaro, hoy en prisión domiciliaria.
En esa dirección, la tendencia al autoritarismo manifestada en la gestión de Jair Bolsonaro y en el asalto al palacio de Planalto en enero de 2023, sede del Ejecutivo en Brasilia. Proclamar un fraude ante el triunfo de Lula en las anteriores elecciones, indicaba para la opinión pública el peligro para la democracia en caso de triunfar el candidato del Partido Liberal, hoy derrotado.
El triunfo de la democracia en Brasil supone duras lecciones para quienes aspiran al poder o lo ejercen en América Latina, que deben tomarse en cuenta ante la decisión de los pueblos de no permitir manipulaciones ideológicas. Por el contrario, exigir calidad y transparencia en el ejercicio del poder. En resumen, gobernar para el pueblo y no para las élites.
Si al fallecido presidente Hugo Chávez, el Banco Central de Venezuela (BCV) le dio su “millardito” como en el 2000, así como dice la canción de Danny Ocean, Elena Rose y Jerry Di, por qué Delcy Rodríguez no habría de regalarle un millón de barriles de petróleo a su nuevo mejor amigo: Donald Trump.
Según el mandatario republicano, el Rodrigato le regaló un cargamento de un millón de barriles de petróleo, mientras los conductores deben de esquivar los huecos en calles y avenidas del país, el servicio eléctrico sufre constantes cortes y fluctuaciones, y la gasolina subsidiada es cada vez más escasa.
Trump pide convertir a Venezuela en el estado 51 durante un rally:
“Convirtámosle en el estado 51, y en lugar de tener elecciones presidenciales, tenemos elecciones para gobernador, qué tal eso…” https://t.co/XQGsFL3eDe
“Tomamos Venezuela con gran éxito y me han enviado como regalo un cargamento de un millón de barriles de petróleo. Y yo se lo daré a Estados Unidos”, declaró Trump antes de abordar una aeronave que lo llevaría al municipio texano de Corpus Christi, donde espera que llegue el cargamento. De acuerdo al diario The New York Post, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tenía previsto alcanzar al presidente en suelo texano para esperar el envío, supuestamente cortesía de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).
“Este es solo el primer envío de miles de millones de barriles que están por venir”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
A juicio del mandatario los constantes envíos provenientes de Venezuela ayudarán a bajar el precio de la gasolina en Estados Unidos que ha sufrido un alza inusitada debido a la guerra en Irán, iniciada por el propio Trump a finales de febrero de este año.
De acuerdo a datos suministrados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés) durante el mes de julio de este año, Venezuela es uno de los países que más ha importado crudo a Estados Unidos con entre 645 y 700 mil barriles.
¿El peor trato del mundo?
En el ostracismo por tener diferencias con Nicolás Maduro y ser sospechoso de presuntos casos de corrupción se encuentra el expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, quien permanece asilado en Roma.
De acuerdo a Ramírez, Venezuela hizo el peor pacto petrolero en la historia con Estados Unidos.
En un análisis hecho en X, Ramírez señala que las exportaciones están controladas principalmente por empresas extranjeras y que Venezuela debe descontar las importaciones de nafta para calcular sus ventas netas de petróleo.
De acuerdo a Ramírez, Venezuela exportó 292,7 millones de barriles de petróleo entre enero y septiembre de 2026, equivalentes a unos 22520 millones de dólares a precios de mercado.
Ramírez sostuvo que los ingresos generados por esas ventas se destinaron a un fondo creado mediante la Orden Ejecutiva 14.373, firmada por el presidente Trump, el 9 de enero de 2026.
Según el texto, estos recursos son administrados por el Departamento de Estado estadounidense.
Ramírez cuestionó las declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien habría asegurado que el Gobierno venezolano mantiene el control sobre esos recursos.
El ex ministro consideró necesario que las autoridades expliquen dónde se encuentran los miles de millones de dólares generados por las exportaciones petroleras.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
—¡Llegó María Corina! ¡Llegó María Corina! —gritan dos señoras al unísono desde el balcón de un edificio residencial en la avenida principal de Colinas de Bello Monte, una urbanización de clase media al este de Caracas. Una de ellas saca una bandera de Venezuela que ondea con su mano derecha. El reloj marca las 11:50 de la mañana de un día soleado del domingo 25 de octubre de 2026, con el cerro Ávila despejado de nubes.
Unos minutos después, unos carros circulan en caravana desde el elevado de Las Mercedes en dirección a Bello Monte. Sus conductores tocan las cornetas sin parar en lo que parece ser una celebración colectiva de algo menor pero que no pasa inadvertida por el ruido. En la esquina Don Bosco de Colinas de Bello Monte, la luz roja del semáforo detiene la marcha de la fila de vehículos frente al rayado o paso de cebra. Una mujer se baja de un carro escarlata que va a la vanguardia y, en medio de la avenida, ondea también una bandera con el tricolor venezolano.
—¡María Corina regresó! —grita a los cuatro vientos.
En el Parque Lineal de Colinas de Bello Monte, un nuevo espacio público con una caminería y una ciclovía inaugurado en la ribera del río Guaire, unos corredores observan la escena y se detienen. “¿Qué está pasando?”, comienzan a preguntarse. Paulatinamente, varias personas que hacen ejercicios en una rutina dominical se reúnen bajo un árbol. Un ciclista se incorpora al círculo y hace de pregonero, llega con la novedad.
—María Corina está en Venezuela. Llegó —dice el ciclista y montando en su bicicleta lee en su celular el post que la líder política venezolana publicó en la red social X. “Estoy aquí, con ustedes”, ese fue el mensaje que puso María Corina —agrega y muestra la pantalla del teléfono como evidencia. Los corredores se abrazan, unos aplauden y agradecen la noticia.
En una cafetería de Las Mercedes, pasadas las dos de la tarde, el sitio está atiborrado. Suele ser un punto de encuentro, pero hay más clientes de lo habitual por ser domingo y la víspera o previa del partido Real Madrid y Barcelona Fútbol Club, el clásico de la Liga Española de Fútbol. Un joven mesero cambia la señal del canal deportivo ESPN y sintoniza NTN24 en YouTube en el televisor del salón. El canal internacional de noticias transmite una cobertura especial que informa del regreso de María Corina Machado a Venezuela.
En la emisión de NTN24 titulan “se conocen las primeras fotografías de María Corina tras su llegada”.
—Está en el santuario de la Divina Pastora en Santa Rosa. Está en Barquisimeto, llegó por Lara —explica el mesero a sus compañeras de trabajo que despachan en la caja de la cafetería, mientras las imágenes de la Premio Nobel de la Paz —en su primera aparición pública en Venezuela desde su salida del país hace diez meses— son el foco de todos los clientes en el local, quienes en su mayoría buscan más información en sus teléfonos móviles.
En un recorrido vespertino por la ciudad de oeste a este se hace evidente que la noticia se esparció como pólvora. Son las cuatro de la tarde en la Plaza Sucre de Catia, en las cercanías del restaurante Don Brasas, al final de la avenida Sucre, cercano a la entrada de Gramoven, un grupo de militantes del partido Vente Venezuela se concentran en el lugar con banderines donde se lee: “Vente Catia”.
—María Corina ya salió para acá. Viene por la Regional del Centro y llegará a Caracas por la autopista Valle-Coche. Estamos esperando a unos compañeros y de aquí nos vamos todos para allá a recibirla —explica María José Pérez, de 58 años, residente de La Silsa.
Una media hora más tarde, en las inmediaciones de la Plaza La Candelaria, ocurre una escena similar. A unos pasos de la enorme estatua de San José Gregorio Hernández que develaron en la plaza luego de su canonización, y frente a la fachada de la Iglesia de La Candelaria, aún en remodelación por los daños sufridos tras el terremoto, se congregan unas 50 personas de Vente Venezuela con camisetas celestes que tienen inscritas en sus espaldas la frase: “Parroquia Candelaria, con María Corina hasta el final”.
—Que nuestro santo bendiga a Venezuela. Hoy es un día en el que retomamos la esperanza —dice Carlos Prieto, de 29 años. No soy miembro del partido, pero tengo amigos acá y, por supuesto, me sumo a celebrar la llegada de María Corina. Estábamos esperándola. Ella es la líder legítima —agrega.
En torno al Obelisco, en la Plaza Altamira, en el este de Caracas, a las 5:15 de la tarde, hay un gran alboroto. El lugar es una fiesta. Decenas de personas con pitos, banderas de Venezuela, pancartas e incluso tambores, festejan. El tráfico de vehículos es lento en la avenida San Juan Bosco por la cantidad de personas apostadas a ambos lados de la vía. Sin embargo, con cornetazos de apoyo los conductores también se suman al festejo.
Con la ayuda de un megáfono, un señor que lleva puesta una camiseta de los Tiburones de La Guaira de nombre Miguel Ángel Ortiz, de 79 años, reporta a los presentes en la Plaza Altamira los avances de la ruta de la líder opositora hacia Caracas.
—Salió de Lara, ya pasó por Yaracuy y llegó a Carabobo. Se va a parar en el Peaje de Guacara y Palo Negro, en Maracay. De ahí sigue a Caracas. Va a entrar por la Valle-Coche y el punto de recibimiento es en Santa Mónica. Todos pa’ la autopista. ¡Llegó la que faltaba! —anunció el señor Miguel Ángel.
—Teníamos fe de que ella iba a entrar para defender los derechos de todos los venezolanos. El cambio no lo detiene nadie —asegura Rina Palma, de la parroquia Los Teques, municipio Guaicaipuro, quien se desplazó desde su residencia en el estado Miranda hasta Altamira.
Al caer la noche en Caracas los últimos vestigios de la luz del día producen un crepúsculo rojizo. A partir de las 7 pm, las caravanas con cornetazos de carros y motos aumentan por doquier, así como algunos cacerolazos en balcones y terrazas y expresiones de júbilo, como gente bailando en algunas calles y esquinas, se observan en distintos puntos de la ciudad: La Redoma de Petare, El Marqués, Los Dos Caminos, La Carlota, Los Ruices, Chacao.
En esta noche no todos los caminos conducen a Roma, el foco es la autopista Francisco Fajardo a la altura de Santa Mónica. Desde la estación del Metro de Plaza Venezuela de la Línea 1, un peregrinar de personas se ve camino a la zona de los estadios, en la Ciudad Universitaria. Otros hacen lo propio desde la estación Los Símbolos de la Línea 3 del Metro, en Los Chaguaramos. Todos buscan la autopista.
Del lado de Los Próceres colapsa el acceso de vehículos y el distribuidor de Santa Mónica es un estacionamiento. Una marabunta de gente también se desplaza caminando desde Valle Abajo, suben desde el Templo de San Pedro para conectar con el puente que da acceso a la Valle-Coche. Otra procesión viene desde el distribuidor de La Bandera. Son ríos de gente.
En la autopista, los canales en ambas direcciones están abarrotados. La principal entrada terrestre a la capital de Venezuela desde el centro-occidente del país colapsa. No cabe un alma a las ocho de la noche en un trayecto de unos cinco kilómetros. El pueblo salió a la calle como hacía mucho tiempo no se veía en Caracas.
—Se acabó el miedo. Venezuela necesita ser libre —dice Orlando Sanoja, de 32 años, quien vino desde Guarenas junto a su esposa y sus tres hijos.
—El pueblo quiere Cambio. Aquí está el pueblo. Vine desde La Guaira, soy sobreviviente de los terremotos. Vine porque deseo un mejor país para mis hijos, ellos lo merecen —afirma Josefina Suárez Rondón, de 47 años, habitante de la parroquia Catia La Mar.
Una seguidilla de camiones de verduras se abre paso entre la multitud en el canal que viene desde Coche. Son los verduleros de La Grita, estado Táchira, quienes arriban la noche del domingo con su cargamento de papas, cebollas, zanahoria, tomates, apios y hortalizas para abastecer los mercados de los caraqueños a partir del lunes.
Sobre unos sacos de papas y encima de un camión Ford modelo 350, un verdulero andino dice a la muchedumbre:
—El gocho de La Grita grita: “Llegooó, llegó, llegó, llegó… María Corina Llegooó” —el hombre inicia un canto a un ritmo que le sigue el conductor del camión a punta de cornetazos. La hilera de camiones y gandolas que vienen detrás también se unen al pregón de cornetas junto a los vítores de la gente. El ruido es ensordecedor y la multitud toma la batuta:
—¡Llegooó, llegó, llegó, llegó… Llegooó! —Es un cántico en masa que retumba la autopista.
—¡Libertad, Libertad, Libertad! ¡Elecciones libres ya! —es otra de las consignas que se repiten una y otra vez.
—¡El pueblo quiere cambio! ¡Venezuela quiere cambio! —se escucha con reiteración.
Son miles y miles de personas con banderas de todos los tamaños y pancartas. Desde el puente del distribuidor de Santa Mónica, sobre la autopista, se leen con claridad los mensajes de los carteles desplegados. “María Corina, bienvenida”. “Queremos democracia, elecciones y libertad”. “Delcy, nadie te eligió”. “Venezuela se respeta”. “Estados Unidos, gracias por el 3E, pero el petróleo es nuestro”. “Rodrigato, ¡zape gato!”.
Un vendedor de helados circula con gran dificultad campaneando su “carrito” de granizados y chupi-chupi por el canal derecho de la autopista, justo debajo del letrero vial que dice Santa Mónica, Los Chaguaramos, Valle Abajo. Del canal del otro lado de la vía, unos jóvenes se agolpan en la isla de concreto que separa ambos canales de la autopista para comprar “heladitos”. En una demostración de fuerza colectiva, la gente alza al vendedor por el aire entre brazos y lo pasan sobre la isla divisoria. Tras él, también alzan y cruzan el carrito de productos. En pocos minutos el comerciante vende todos sus helados. Hace su agosto en octubre.
Son más de las 10 de la noche y las expectativas por la inminente llegada de María Cochina Machado a Caracas crecen. No cabe una persona más en la autopista. Se corre la voz de que la líder opositora ya llegó al peaje de Tazón. La algarabía es enorme. El embotellamiento también.
A la altura de Coche y El Valle, se desbordan los accesos a la autopista. La única manera de llegar es en moto o a pie. Los vecinos de estas comunidades populares salen por centenares a recibir a la dirigente política frente al complejo militar de Fuerte Tiuna, un punto donde hay un cuello de botella que retrasa la caravana, al menos una hora, debido al exceso de personas.
El reloj marca las 11:45 pm cuando, finalmente, María Corina Machado llega al distribuidor de Santa Mónica, el punto de encuentro de su llegada a Caracas y donde la espera el mayor número de ciudadanos.
A la vista de la gente, aparece de pie en el techo descubierto de una camioneta de doble tracción, rodeada de motocicletas de seguidores, vestida de blue jean y una franela blanca de manga larga. Lleva un sinnúmero de rosarios con crucifijos y santas vírgenes colgados a su cuello. Aunque no se baja, el vehículo se detiene por unos 20 minutos en el epicentro de la concentración. Saluda a todos quienes se acercan. Los vítores, consignas y cantos se entremezclan en una algarabía que sube en decibeles.
—¡Viva Venezuela! ¡Viva Venezuela libre! —es la consigna del momento.
—Trae de vuelta a mis hijos —le dice una madre que logra darle la mano y obsequiarle un rosario.
—Los traeremos de regreso— le grita María Corina a todo pulmón doblada sobre el techo del auto ante los presentes.
En el clímax de la noche desde los edificios más altos de Valle Abajo lanzan fuegos artificiales que causan unos estruendos, iluminan la multitud en la explanada y permiten ver que hay varios drones con cámaras registrando la escena en cenital.
—¿No va a dar un discurso? —pregunta un señor.
—No necesita hablar. Ya el pueblo habló —le responde una señora que lleva puesta una camiseta de la Vinotinto que dice: “Templanza, el tiempo de Dios es perfecto”.
La ONG venezolana Conexión Segura, bajo su programa VE Sin Filtro, denunció este 27 de octubre una nueva tendencia para censurar la prensa venezolana en redes sociales: las denuncias falsas de derecho de autor para quitar el contenido o bloquear a los usuarios. En los últimos seis meses la ONG ha atendido 20 casos de medios de comunicación, de periodistas y de activistas bajo esta modalidad, la mayoría en la plataforma Instagram.
«Los mecanismos de revisión de Meta no detectan ni frenan eficazmente este abuso, que provoca suspensiones y restringe la difusión de información de interés público», alertó VE Sin Filtro en sus redes sociales. «Quienes presentan denuncias fraudulentas deben responder por este abuso. Meta debe reforzar sus procedimientos para detectarlo y proteger a las cuentas afectadas. Están en juego la libertad de expresión y el derecho de las audiencias a buscar y recibir información».
Uno de los primeros casos ocurrió con el diario El Nacional, el pasado 26 de julio. La cuenta de Instagram de El Nacional se suspendió después de recibir varias denuncias sobre derechos de autor, denunció el medio. Hasta la fecha el usuario no ha sido restituido.
Desde entonces, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa ha documentado acciones similares contra medios como La Gran Aldea, Armando.info, Con La Lupa, El Pitazo y La Verdad de Vargas.
Hasta ahora, el patrón se ha detectado en la publicación de contenido crítico al gobierno interino de Delcy Rodríguez, bajo el aval de Estados Unidos, y las instituciones relacionadas al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Tal caso ocurrió con la Red de Periodistas de la Amazonía Venezolana, quienes sufrieron una ola de denuncias de infracciones al derecho de autor desde el 12 de agosto, luego de que publicaran un video en vivo (Live) sobre el asedio de grupos armados al Territorio Ancestral Mapoyo, en el estado Bolívar, y el secuestro y asesinato de Julio Rodríguez, capitán del pueblo indígena jivi. La cuenta de Instagram la Red se bloqueó el 19 de agosto. Desde entonces informan desde una cuenta alterna mientras siguen en contacto con Meta para restituir la cuenta original.
Cazadores de Fake News, un medio venezolano dedicado a la verificación de bulos, alertó el 29 de septiembre que la estrategia de bloqueo de cuentas también se aplica a partidos políticos. Tal fue el caso del Partido Camina y su fundador, Carlos Lozano Parra, exdiputado de la Asamblea Nacional para el estado Carabobo: su cuenta personal recibió 24 denuncias por derecho de autor y la cuenta de su partido recibió otras 14 denuncias.
«Lozano entregó a Cazadores de Fake News las capturas de las notificaciones que Meta le envió por correo electrónico por cada reclamo, en las que la plataforma identifica al supuesto titular de los derechos y la dirección de quien presentó la denuncia. Esas capturas muestran que los 38 reclamos fueron presentados desde 28 direcciones de correo distintas, siete de las cuales se repiten en al menos dos reclamos cada una. Las 28 direcciones de correo pertenecen a cuatro servicios gratuitos que permiten crear cuentas sin una verificación estricta de identidad», denunció Cazadores de Fake News.
Cazadores de Fake News también destacó la creación de un personaje creado con inteligencia Artificial Generativa, «Ramón Cero», que incentiva a su público a denunciar contenido crítico al PSUV. El contenido de este personaje es difundido por la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), institución creada por el PSUV, y la diputada del PSUV Tania Díaz, rectora del LAUICOM.
Un personaje creado con IA por una academia de comunicadores oficialista enseña a la audiencia a censurar cuentas en redes sociales
“Ramón Cero” se presenta como un verificador de bulos sobre la emergencia sísmica en Venezuela, pero se trata de un personaje generado con… pic.twitter.com/7VAv1Atn3m
Este 27 de octubre la organización internacional Freedom House publicó su edición anual del informe Freedom on the Net y Venezuela presentó la categoría«No libre» respecto a sus derechos digitales, con una puntuación de 26 sobre 100.
Freedom House recalcó que el gobierno interino del PSUV bajo el aval de Estados Unidos «mantiene un estricto control sobre la expresión en línea y el acceso a la información en línea. El bloqueo generalizado y prolongado de sitios de noticias, redes sociales y plataformas de comunicación, así como de herramientas contra la censura, continua».
El último balance de VE Sin Filtro, publicado el 6 de octubre, documentó que 143 dominios web siguen bloqueados en Venezuela. En ese grupose encuentran 24 medios de comunicación independiente. Hasta la fecha, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) no ha informado de cambios en sus políticas de bloqueo pese a que el interinato del PSUV declaró el 25 de septiembre que la censura digital a estas plataformas debería levantarse como parte de la transición a la democracia.
La Asamblea Nacional (AN) publicó la convocatoria oficial para el proceso de selección de magistrados y magistradas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). A través de su cuenta en X, el Parlamento detalló los requisitos, la documentación exigida y los lapsos para que los profesionales del Derecho presenten sus candidaturas.
La AN publicó las bases legales y los nueve requisitos indispensables a cumplir por los candidatos que aspiren a integrar el máximo tribunal del país.
El pasado 23 de octubre, se aprobó la designación de las 12 personas de la Sociedad Civil que integrarán el Comité de Postulaciones Judiciales, instancia encargada de desarrollar el proceso de selección de candidatos a magistrados del TSJ.
Amparados en los artículos 37, 64, 70, 263 y 270 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el Parlamento informó que para ser magistrado es necesario tener nacionalidad venezolana por nacimiento, conducta ética y moral intachables, ser abogado de reconocida honorabilidad y competencia, estar en plena capacidad mental, no haber sido condenada o condenado penalmente y haber renunciado a cualquier militancia político-partidista.
Entre otros requisitos están no tener vínculo, hasta el segundo grado de consanguinidad o el tercer grado de afinidad, con las magistradas o magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, con el presidente de la República, ministros y defensor del Pueblo, además de poseer título universitario de especialización, maestría o doctorado en el área de ciencia jurídica.
Requisitos a consignar
Los postulados o postuladas deberán consignar ante el Comité los documentos que se especifican a continuación, los cuales deben presentarse en una carpeta de fibra marrón, tamaño oficio, con ganchos, debidamente identificada con el cargo al cual fue postulado, foliada y firmada en cada una de sus páginas.
La carpeta debe tener carta de postulación, carta de aceptación, fotocopia ampliada de la cédula de identidad, copias de los títulos universitarios de abogado, especializaciones, maestrías o doctorados en el área del derecho que deben estar traducidos si están en otro idioma. Fotocopia ampliada del carnet de afiliación del Colegio de Abogados y del Instituto de Previsión Social del Abogado. Examen de salud mental certificado por una psicóloga o un Psicólogo, médico o psiquiatra colegiado.
En la carpeta debe estar la declaración de no militancia política-partidista, la síntesis curricular actualizada, en hoja tamaño carta, acompañada de dos (2) fotos tamaño carnet vigentes, que contemple: datos personales, estado civil, ocupación actual, dirección de habitación y trabajo, teléfonos y correo electrónico.
El comité informó este lunes las fases del proceso para la elección. La recepción de documentos inicia el 28 de octubre y concluye el 11 de noviembre. Las impugnaciones se realizarán entre el 23 y el 26 de noviembre. Las entrevistas a los aspirantes se llevarán a cabo entre el 25 y 30 de noviembre y el nombramiento definitivo está previsto para el 11 de diciembre.
“Venezuela necesita a los mejores“
A propósito de los requisitos y lapsos para postularse como magistrados al TSJ, la politóloga Paola Bautista Alemán señaló que “¡Venezuela necesita a los mejores!” e hizo un llamado a quienes cumplen con todos los requisitos a que se postulen y se sumen a la reinstitucionalización del país “para avanzar hacia la democracia”.
Entre el 28 de octubre y el 11 de noviembre estarán abiertas las postulaciones para ser magistrado del Tribunal Supremo de Justicia.
Venezuela necesita a los mejores para avanzar hacia la democracia.
¡Corre la voz!
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*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este jueves 29 de octubre, diversos sectores laborales venezolanos exigirán al Gobierno mejoras salariales y condiciones de trabajo dignas.
La convocatoria se produce ante la falta de respuesta de la administración de Delcy Rodríguez al pliego de exigencias que representantes de los trabajadores entregaron el pasado 13 de octubre en las inmediaciones del Palacio de Miraflores.
El presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), José Gregorio Afonso, afirmó que el Ejecutivo no ha respondido a las demandas presentadas por los trabajadores, motivo por el cual decidieron retomar las acciones de calle.
“El jueves se cumplen 15 días y no hemos recibido respuestas”, declaró a los medios de comunicación el representante sindical.
#Protesta | ¡Los trabajadores de Venezuela en protesta activa este jueves 29 de octubre!
@delcyrodriguezv Pagar migajas por lo que realmente nos corresponde de salarios y bonificaciones es trasladar al trabajador el peso de su mal manejo económico del país.
#SalarioDignoYa https://t.co/NRDXURQnf6
El dirigente gremial explicó que las actividades comenzarán a las 9 de la mañana en la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la UCV, donde representantes de distintas asociaciones recorrerán el recinto universitario. Posteriormente, se incorporarán a la movilización de los jubilados en las calles del centro de Caracas.
Magisterio organizará visitas a centros educativos
La jornada de protesta también contará con la participación del sector educativo.
Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), informó que los docentes realizarán visitas a distintos planteles y reuniones con padres y representantes para exponer la situación que atraviesan los trabajadores de la educación.
“Estamos muy claros de nuestras acciones, nuestro andar no tiene carácter político, tiene carácter absolutamente gremial, estamos trabajando por los trabajadores de Venezuela”, expresó.
Por su parte, Judith León, presidenta de la Federación de Colegios de Bioanalistas de Venezuela, destacó la necesidad de que el pago de los aguinaldos se calcule tomando como referencia el Bono de Responsabilidad Profesional.
A juicio de León, adoptar esta medida representaría una señal de voluntad por parte de las autoridades frente a las dificultades económicas que enfrentan los trabajadores.
“No podemos continuar en la situación en que estamos en estos momentos”, afirmó la representante gremial.
“Estamos organizados, articulados, tenemos los objetivos claros, y sabemos cuál es la lucha que tenemos que realizar”, agregó.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
El Comité del Premio Nobel celebró este 27 de octubre el retorno a Venezuela de María Corina Machado, galardonada por el Premio Nobel de la Paz en 2025. A través de un comunicado de prensa la institución de origen noruego recalcó que Venezuela aún no ha vivido una transición democrática y que Machado representa «una figura clave para la demanda de elecciones libres y de un gobierno representativo» en el país americano.
«El Comité expresa su esperanza de que su retorno fortalezca la oposición democrática y su lucha pacífica por la democracia», se lee en el comunicado. «Mucho ha cambiando en los meses recientes, pero el objetivo sigue siendo el mismo: Venezuela sigue necesitando una transición democrática basada en los derechos fundamentales, la participación política y las elecciones libres».
Machado tuvo que salir de forma clandestina de Venezuela para recibir el premio. Era diciembre de 2025 y el gobierno, quien llevó el control autoritario del Consejo Nacional Electoral y proclamó a Nicolás Maduro como presidente en 2024 sin ofrecer datos disgregado de los resultados, la perseguía. En enero de 2025 la detuvieron arbitrariamente por varias horas y desde junio de 2024 el PSUV había detenido arbitrariamente a más de 100 representantes del partido que lidera Machado: Vente Venezuela.
Para recibir el premio, Machado tuvo que irse en bote por el estado Falcón, al occidente del país, para llegar hasta la isla de Aruba. De allí viajó a Noruega. Sin embargo, fue su hija, Ana Corina Sosa, quien recibió el Premio Nobel a su nombre. Desde entonces estuvo exiliada de Venezuela: pasó 10 meses hasta su regreso. De acuerdo con voceros de Vente Venezuela, Machado trató de regresar al país 7 veces en los últimos 3 meses.
El 25 de octubre, Machado anunció su regreso a Venezuela y reapareció en un acto religioso en Barquisimeto, desde donde partió en caravana que atravesó seis estados hasta llegar a Caracas.
Una transición a la democracia
Han pasado 297 días desde que el gobierno estadounidense extrajera a Maduro y a Cilia Flores de Caracas. Si bien existe una mesa de negociación entre el PSUV y una sección de la oposición liderada por Dinorah Figuera —ambos bajo el aval de Estados Unidos—, la plataforma Installing Democracy asevera que la transición a la democracia en Venezuela apenas lleva el 9 %.
La plataforma, conformada por 20 analistas políticos venezolanos y extranjeros, destacó que los avances en el país se han permeado en la libertad en el derecho a la protesta y la cooperación internacional, especialmente luego del doble terremoto del 24 de junio de 2026.
Entre las 60 variables que mide la plataforma, el retorno al país sin riesgo de los perseguidos políticos avanzó hasta alcanzar el 42 %. Mientras tanto, otras variables como el desmantelamiento de los grupos armados irregulares bajo el control del régimen del PSUV siguen en 10 % después de diez meses de la extracción de Maduro y Flores.
La noche del domingo 25 de octubre de 2026, dos hechos sacudieron la agenda de los medios latinoamericanos. Mientras que en Venezuela se seguía el regreso de María Corina Machado al país, a lo largo de un recorrido de más de 10 horas entre las ciudades de Barquisimeto y Caracas, en Brasil se contabilizaban los votos de las elecciones presidenciales que dieron la victoria al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre Flávio Bolsonaro, cuya familia es la máxima representante de la derecha extrema y un seguidor declarado del jefe de Estado estadounidense Donald Trump.
Lula, quien mantuvo una sólida amistad con Hugo Chávez a lo largo de sus 14 años de gobierno, también fue aliado de Nicolás Maduro y de todo el chavismo. Ese nexo, por cierto, lo recordó Bolsonaro durante el primer debate presidencial cuando dijo que entre sus camaradas estaba el depuesto exgobernante venezolano y así como el expresidente de Irán, el fallecido Mahmud Ahmadineyad.
Esa postura, sin embargo, cambió a partir de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio como ganador a Maduro, pese a que la oposición venezolana, liderada por María Corina Machado y el entonces candidato Edmundo González Urrutia, denunció fraude y mostró las actas electorales que nunca publicó el ente comicial.
Aunque muchas declaraciones han ido y venido desde entonces, dos analistas de la política exterior brasileña conversaron con Runrun.es sobre cómo sería la relación entre Caracas y Brasilia cuando Lula asuma, en 2027, su cuarto (y posiblemente último) período como presidente del vecino del sur.
Lula, de azul, declara a la prensa tomando la mano de André Janones, responsable de la articulación digital de su campaña en las últimas tres semanas. Fotos: Web PT
Una relación deteriorada
Las elecciones de 2024 terminaron por erosionar las relaciones entre Lula y el chavismo gobernante. El excanciller Celso Amorim, quien entonces era el asesor de asuntos internacionales del presidente brasileño, fue enviado a Caracas para “acompañar” aquella jornada electoral. Al día siguiente, calificó la situación como “compleja” y dijo que estaba a la espera de que el CNE mostrara las pruebas del triunfo de Maduro. También apuntó que Brasilia debía ser cautelosa sobre el tema.
Lula declaró varias veces sobre este asunto. Dos días después de los comicios, señaló en una televisora que la disputa se resolvía presentando las actas. “El Tribunal Electoral reconoció a Maduro como ganador pero la oposición aún no. Entonces, es un proceso. No veo nada grave. Veo que la prensa brasileña lo trata como si fuera la Tercera Guerra Mundial, pero no hay nada anormal”, dijo el mandatario. Para ese momento, Maduro había ordenado la prisión de más de 2.000 personas que reclamaron el fraude electoral y se había registrado la muerte de 25 personas en las protestas poselectorales.
Sin embargo, en un comunicado, el Ejecutivo brasileño señaló que la divulgación del registro de votos en cada mesa electoral era “indispensable para la transparencia, credibilidad y legitimidad del resultado electoral”.
Con el correr de las semanas, Lula fue cambiando de posición: sugirió la posibilidad de que se hicieran nuevos comicios o que se designara un gobierno de coalición para acabar con la crisis política del país.
Lula y Maduro durante una reunión en 2023. Foto: Web PT
En esos mismos días declaró: “Venezuela vive un régimen muy desagradable“, pero también afirmó que no creía que el país estuviese bajo una dictadura, sino que tenía “un gobierno con sesgo autoritario”.
“Yo pienso que la relación entre Brasil y Venezuela, desde las elecciones de 2024, se ha hecho muy distante porque, en aquel momento, el gobierno brasileño se sintió engañado por Maduro”, indicó Guilherme Casarões, doctor en ciencias políticas e investigador de la política externa brasileña.
Casarões recordó que cuando se firmó el Acuerdo de Barbados –el pacto entre el chavismo gobernante y la oposición de 2023 en el que mediaron varios países del continente americano–, Brasil esperaba que se cumplieran las condiciones de los comicios presidenciales convenidas en las discusiones. “Eso puso no solo puso a Brasil, sino también a México, Colombia y al mismo Estados Unidos, en una situación muy embarazosa, porque había una promesa de que las elecciones serían limpias y libres y hubo muchos indicios de fraude electoral”, afirmó.
Manifestaciones poselectorales en Venezuela dejaron 25 muertos
Aunque el investigador brasileño residenciado en Estados Unidos admitió que, en el pasado, Lula había tenido “alguna simpatía” por el gobierno de Nicolás Maduro, lo que sucedió en 2024 hizo que el ejecutivo brasileño se diera cuenta de que la relación con Venezuela “no se encaminaría hacia ningún un lado positivo”.
El académico, quien es profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, enfatizó que después de las elecciones de 2024, el gobierno brasileño fue muy criticado por Venezuela, tanto que figuras como el entonces fiscal general de la república, Tarek William Saab, dijo que Lula era uno de los portavoces de la izquierda latinoamericana cooptada por la CIA (la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).
En octubre de 2024 sucedió otro hecho que continuó el desgaste de las relaciones bilaterales. Lula vetó la petición de Venezuela de sumarse a los BRICS –la asociación de economías emergentes concebida como una alternativa al G7– por considerar que Maduro abusó de su confianza tras incumplir la promesa de presentar las actas con los resultados electorales. En respuesta, el entonces gobernante venezolano dijo que tal acción constituía “una agresión a Venezuela y un gesto hostil” por parte de la cancillería brasileña y evitó señalar mandatario brasileño.
Pero los desencuentros no quedaron allí. Un mes después, Lula continuó el alejamiento con el Ejecutivo venezolano y decidió dejar atrás el tema electoral. “Tenemos que tener mucho cuidado cuando lidiamos con otros países y otros presidentes. Yo creo que Maduro es un problema de Venezuela, no es un problema de Brasil”, declaró en una entrevista con la cadena de televisión RedeTV.
Aunque expresó su deseo de que Venezuela “viva bien” y “con dignidad”, agregó que no podía continuar preocupándose o peleándose con Venezuela o Nicaragua.
“Eso hizo que la relación quedara, realmente, muy mal. Brasil, claro, no dejó el intercambio comercial con Venezuela, no dejó de reconocer al gobierno ni de mantener en funciones a la embajada. Pero fue una relación que, políticamente, quedó mucho más distante que antes de mediados de 2024. Entonces, ahora las relaciones se mantendrán en esa situación: distantes, funcionales, pero sin ningún tipo de proximidad política”, afirmó Casarões.
“Parece que Estados Unidos es el jefe de Delcy”
Tras los bombardeos de Estados Unidos sobre Caracas la madrugada del 3 de enero de 2026, que tuvieron como resultado la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, Lula llamó a Delcy Rodríguez para informarse de primera mano sobre lo ocurrido. Horas más tarde, el Palacio de Itamaraty (sede de la cancillería brasileña) confirmó que Brasil reconocía a Rodríguez como presidenta interina, porque su designación se ajustaba a la Constitución venezolana y al derecho internacional.
Pero esa convalidación no quería decir que las relaciones estuviesen mejor. Tampoco que apoyara la intervención de Washington en Caracas.
En septiembre pasado, en entrevista con la periodista Christiane Amanpour en CNN y en plena campaña por su reelección, Lula reiteró estar en contra de la injerencia de Trump en el país. “Es muy grave lo que Estados Unidos hizo con Venezuela”, expresó y apuntó que la situación significaba el fin de la soberanía de la nación.
“Por cómo Estados Unidos trata a Delcy, parece que Estados Unidos es el jefe de Delcy”, dijo el presidente brasileño, quien tampoco perdió la oportunidad de lanzar su opinión sobre lo que debería hacer el Ejecutivo venezolano: “si fuera Delcy, la presidenta, llamaría a elecciones, elecciones nacionales para que la gente elija quién será el próximo presidente del país”. También acotó que si Maduro había cometido un delito, debía ser investigado y procesado.
Viendo desde la distancia
Rubens Barbosa, quien fue embajador de Brasil en Reino Unido y Estados Unidos entre finales de los 90 y principios de los 2000, aseguró que con Lula, las relaciones seguirían el mismo camino que han recorrido hasta ahora: las de la normalización. Y que continuará aceptando el hecho de que Delcy Rodríguez esté al mando del país pese a su ilegitimidad en el cargo.
“Todos los países están aceptando esta situación. Aquí en la región no hubo nadie que se rebeló en contra, ¿entiendes? Es una situación muy extraña, diferente, nunca sucedió esto. Pero lo que interesa, en el caso de Brasil, es la estabilidad económica en Venezuela y una relación mayor con Brasil”, dijo el otrora diplomático y presidente del Instituto de Relaciones Internacional y Comercio Exterior (Irice), un think tank sobre política externa y comercio en São Paulo.
Desde la perspectiva política, el embajador retirado apuntó que la presencia norteamericana en Venezuela hará que el gobierno de Lula mantenga unos vínculos más alejados con Caracas de los que hubiese tenido Flávio Bolsonaro, quien era el favorito de Trump.
Recalcó que Lula evitará tomar partido en la política interna de Venezuela y descartó que, en un futuro, pueda actuar como mediador.
“No sé si está en consideración. Creo que es muy delicado porque, como hay una influencia americana muy grande en Venezuela, será muy difícil para cualquier país intervenir en estas cuestiones. Creo que ningún país va a querer estar contra el gobierno actual de Venezuela y contra la influencia americana. Aquí en la región, con excepción de Brasil y Uruguay, todos los países ahora están a la derecha, muy cerca de Estados Unidos”, concluyó.