El Gobierno escondió las cifras económicas debajo de la alfombra

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@robertodeniz

La crisis económica estalló y el Gobierno escondió las cifras. Lo que comenzó en 2013 de forma parcial con algunos indicadores macroeconómicos, se convirtió en una práctica generalizada. Silenciar el deterioro económico se ha tornado en una política de Estado.

“Ya las cifras ni siquiera se publican, eso es un error político, la gente no va a creer”, se quejó Jorge Giordani, ex ministro de Planificación y mentor económico de Hugo Chávez, en la entrevista que concedió recientemente al portal aporrea.org.

“Escondimos el sofá, eso es un error político (…) Si es mala (la cifra), hay que explicarla, ahora no sabemos, se rompieron los termómetros”, criticó el ex ministro de Planificación.

Ese silencio en materia económica involucra al Banco Central  de Venezuela (BCV) y al Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El BCV, por ejemplo, parece haber guardado bajo llave la data sobre la escasez, la inflación o el Producto Interno Bruto (PIB), entre algunos de los indicadores más relevantes. En el caso del (INE) el mutismo está relacionado, especialmente, con las cifras de la pobreza.

“Hay indicadores que tienen un retraso importante y no se publican porque los resultados son malos”, opina Anabella Abadi, economista y analista en ODH Grupo Consultor.

Los retrasos en el BCV varían. El índice de escasez no se publica desde enero de 2014. “El índice de escasez lo debe tener el Gobierno, no es un índice político. Nosotros le estamos suministrando al Ejecutivo la información correspondiente. No queremos que los índices se conviertan en índices políticos que favorezcan a unos y perjudiquen a otros”, argumentó Nelson Merentes, presidente del BCV, en marzo del año pasado.

escasez

Esa ha sido la única explicación oficial para justificar el incumplimiento en la divulgación de las estadísticas. El último dato disponible del PIB corresponde al tercer trimestre del año pasado, ya que el BCV mantiene en reserva la publicación del comportamiento de la economía del cuarto trimestre de 2014 y del primer trimestre de este año.

De la inflación el último dato oficial corresponde a diciembre del año pasado. En otras palabras, el BCV no ha reportado el comportamiento de los precios durante el primer semestre de este año, omitiendo incluso, las disposiciones legales contenidas en una resolución conjunta del BCV y el INE de 2008. Según el artículo 4 de esa norma, el “Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) será divulgado mensualmente, dentro de los primeros diez (10) días de cada mes”.

inflacion

La Constitución de la República también le fija al BCV responsabilidades en ese sentido. El artículo 319 establece que ese organismo “rendirá informes periódicos sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas del país y sobre los demás asuntos que se le soliciten e incluirá los análisis que permitan su evaluación”.

Desde Econométrica consideran que no revelar el comportamiento de la inflación genera un efecto aún más negativo en las expectativas de la población, ya que  “ha generado el perfecto caldo de cultivo para que comiencen a circular todo tipo de afirmaciones sobre el comportamiento de los precios”, según se lee en un reporte que la consultora envió recientemente a sus clientes.

“Los agentes venezolanos han sido privados de una información vital y esta ilegal decisión solo responde a intereses políticos; ese interés es ocultar el notable incremento de la inflación que ha ocurrido en los últimos meses”, sostiene Econométrica.

El INE, por su parte, no divulga los indicadores de pobreza, medida por ingresos, desde el año pasado. La última cifra correspondiente a ese indicador es la de 2013. En el desempleo también hay un rezago, ya que la última cifra publicada es de enero de 2015.

Sin termómetro, pero con fiebre

El ocultamiento de las cifras no ha frenado el deterioro económico. La población lo constata cuando hace largas colas, al ver los anaqueles vacíos, al pagar más por los productos y al comprobar cómo su salario rinde cada vez menos. “Es una decisión para tratar de tapar la crisis, pero la realidad no se puede tapar porque los venezolanos la viven a diario”, resume Anabella Abadi.

Las mediciones que realizan consultoras nacionales e internacionales sobre el tema de la inflación señalan que los precios siguen acelerándose y están muy por encima del 68,5%, la inflación registrada en 2014. Todas las proyecciones coinciden en que al cierre de 2015 Venezuela tendrá la inflación más alta de su historia económica, por encima del 106% de 1996. Sobre el comportamiento de la economía, las estimaciones conservadoras apuntan a una contracción que oscilará entre 4% y 5% este año.

Los cálculos privados sobre el problema del desabastecimiento tampoco son alentadores. Según Datanálisis, la escasez de alimentos básicos registrada en Caracas en mayo fue de 60,7%. Eso se traduce en que la población no consigue cotidianamente en los anaqueles el 61% de los productos que está buscando.

Para Abadi la no publicación de las cifras oficiales está relacionada con el discurso de la “guerra económica”. Así en la medida que no se publiquen los datos que confirman la crisis, las autoridades pueden mantener ese argumento intentando endosar la responsabilidad de lo que ocurre a otros actores.

Considera que existen “varias recetas” para que Venezuela pueda superar las dificultades económicas, pero todas parten de la “transparencia” en la data oficial y en el reconocimiento de los problemas. “Publicar las cifras no debe ser una demanda. Para empezar a ganar la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales tiene que haber transparencia en las cifras”, afirma la economista.

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