El padre Janssens quería que Venezuela fuera un país de gente feliz - Runrun
El padre Janssens quería que Venezuela fuera un país de gente feliz

Cofundador de Cesap y otras iniciativas de desarrollo social, el sacerdote nacido en Bélgica falleció a los 85 años de edad

Llegó a la parroquia Lídice, en Caracas, en marzo de 1965. Vino a trabajar con jóvenes de los liceos públicos y más nunca se fue del país. “Yo me enamoré de Venezuela”, le dijo a Milagros Socorro en una entrevista publicada en El Nacional en el año 2008. Armando Janssens (Amberes, Bélgica, 1933), Doctor en Sociología  de la Universidad de París IV y cofundador de Centro al Servicio de la Acción Popular (CESAP), Sinergia, Bangente, Proadopción y Conciencia Activa, murió en Caracas la noche del domingo 30 de diciembre a los 85 años de edad después de haber visto en progreso y el declive del país que amó.

“Cuando llegué a Venezuela, la democracia estaba en su mejor momento. Yo vi crecer el país. Vi al sector popular crecer con escuelas, hospitales, universidades, carreteras. Vi construir el hospital de Magallanes, ¡un tronco de hospital! Llegué a pueblos donde el día antes habían instalado la electricidad. Sentí que estaba participando en una historia de progreso, especialmente para los sectores populares”, le contó a Socorro cuando cumplió 75 años.

“Sí que voy a celebrar su vida. Pero Janssens es de esos seres que primero se duelen al partir”, escribió en su cuenta de Twitter la nutricionista experta en acción humanitaria Susana Raffalli. El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, también publicó sus condolencias: “Tarde me entero de la muerte del padre Janssens, un héroe y santo moderno. Confío que desde el cielo pedirá por Venezuela, el país que hizo suyo y al que tanto amó”.

En un artículo publicado en abril de 2017 en la Revista SIC, Janssens continúa hablando de planes para el país: “Nuestro objetivo no es el poder –eso se lo dejamos a los partidos– sino más bien la reconstrucción de la convivencia cuidada (…) Formemos no solo un dique para detener este tsunami de malas situaciones, sino que también logremos una sola voz, una sola acción y un solo resultado: un país de gente feliz”.