¿Estamos o no dolarizados?

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No está en marcha un proceso de “dolarización” de la economía, al estilo de Ecuador. Pero las distorsiones económicas, el déficit de divisas que enfrenta el Gobierno y la acelerada devaluación del bolívar han empujado al dólar como moneda para la compra de bienes o como refugio ante la alta inflación

El dólar se va imponiendo en la Venezuela socialista. El billete verde se ha metido en la cotidianidad de los venezolanos, bien sea porque a diario le siguen la pista a las fluctuaciones del “paralelo” o porque necesitan ese billete para comprar bienes y servicios.

Las autoridades han descartado una “dolarización” de la economía al estilo de Ecuador, donde el dólar sustituyó al Sucre como moneda de curso legal. Sin embargo, la conjunción de las distorsiones económicas que se arrastran desde hace años y el desplome de los ingresos petroleros van empujando a la moneda norteamericana en la economía nacional.

“Afortunadamente en Venezuela no va  haber, ni ha habido, ni habrá dolarización. Nuestra moneda, orgullosamente, es y será siempre el bolívar”, dijo el 26 de mayo el presidente de la República, Nicolás Maduro. Pero el mandatario no se refirió al convenio suscrito entre el Ejecutivo nacional y Ford para la venta de vehículos en dólares, ni a lo que ocurre con los pasajes aéreos, dos de las actividades comerciales donde parcialmente se va imponiendo el dólar.

Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, también descarta que las autoridades tengan un plan para “dolarizar” toda la economía, pero advierte que por la vía de los “hechos” las señales indican otra cosa. “No va a ocurrir de derecho, pero está ocurriendo en la vida real: ya las líneas aéreas pasaron a sus dólares, se les está dando un permiso a las automotrices para que dolaricen y no descarten ver que hay mucha gente pactando sus operaciones comerciales en dólares porque la verdad verdadera, y que debemos tener tristeza como venezolanos, es que nadie quiere el bolívar, porque el bolívar no vale absolutamente nada”, declaró el Roig el 27 de mayo.

El dólar gana terreno. El 24 de marzo los ministros Rodolfo Marco Torres y José David Cabello, y el Superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, firmaron un acuerdo con Ford que permite a la ensambladora vender sus carros en dólares en la red de concesionarios, como alternativa para “reactivar” el ensamblaje y obtener unas divisas que el Gobierno no puede suministrar.

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Otras ensambladoras negocian un esquema similar, con lo cual la venta de autos en dólares podría convertirse en algo generalizado, tal y como ha ocurrido desde el año pasado con los pasajes aéreos.

El economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, explica que el desplome del precio del petróleo colocó al Gobierno en una posición deficitaria que le impide otorgar las divisas que requiere la economía para funcionar. “El gobierno tiene unas limitaciones de flujo de caja muy fuerte, nosotros la calculamos en 23 mil millones de dólares. No hay dólares para abastecer a todos los sectores”.

Oliveros no descarta que en otras áreas de la economía las autoridades apliquen una solución similar a la pactada con Ford, en lo que sería una especie de “dolarización parcial” para enfrentar ese déficit de dólares. “Van a venir otros sectores que van a querer entrar ahí, como electrodomésticos”.

Pasajes, carros… Boletos aéreos y carros no son una excepción. Para comprar un teléfono celular de alta gama también hay que acudir a los dólares, ya que la oferta en el mercado local es reducida por la caída de las importaciones. Cuando se consiguen en el mercado local, sus precios en bolívares están al alcance de muy pocos, ya que están calculados a la tasa Simadi o a la del paralelo. Con repuestos para vehículos ocurre algo similar, ya que la oferta de esos productos en el mercado local es escasa.

Datos de Ecoanalítica reflejan esa realidad. El tipo de cambio promedio en el sector de equipamiento del hogar es de 219 bolívares por dólar. En vestido y calzado llega a 195 bolívares por dólar.  “El peso del paralelo viene creciendo, el dólar negro se está incorporando a las estructuras de costos de empresas”, apunta Oliveros.

El dólar como refugio. Pero también está el temor a perder patrimonio. Cada vez más las ventas y alquileres de inmuebles se tasan en dólares, como fórmula para preservar el patrimonio.

La práctica se ha extendido de tal forma que desde la Cámara Inmobiliaria de Venezuela (CIV) han lanzado advertencias. “Son cuestiones ilegales que nosotros no avalamos (…) Existe gente que se ha visto obligada a salvaguardar su patrimonio porque las leyes están fuera de las realidades,  eso ya no es una hipótesis”, declaró recientemente el presidente de la CIV, Aquiles Martini, al diario Panorama.

Economistas explican que en esos casos los vendedores buscan protegerse del deterioro del bolívar en una “moneda dura”.

El bolívar se devalúa. La inflación se ha desatado. Las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) indican que hace dos años la inflación fue de 56,2% y en 2014 se aceleró aún más y llegó hasta 68,5%. Ese organismo aún no divulga los datos relacionados con el comportamiento de los precios en el primer cuatrimestre del año, pero las estimaciones de las consultoras coinciden en que al cierre de este año la inflación superará el 100%.

MegaDevaluacion

En un reporte que Econométrica envió a sus clientes se asegura que la economía venezolana inició “un largo período con inflación de tres dígitos”. El informe indica que “las cifras no oficiales de inflación para los primeros tres meses del año fueron: enero (11%), febrero (8%) y marzo (7%)”, lo que implica “un salto importante en la velocidad del incremento de los precios”.

Entre los economistas hay consenso a la hora de explicar la escalada inflacionaria: el Gobierno imprime dinero inorgánico para cubrir el déficit fiscal; Esos bolívares no tienen un respaldo en bienes y servicios, y al entrar en la economía provocan una presión hacia arriba en los precios.

Mientras ese ciclo continúe la capacidad de compra del bolívar seguirá retrocediendo velozmente y la gente buscará refugiarse en monedas con más valor, como el dólar.

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No está en marcha un proceso de “dolarización” de la economía, al estilo de Ecuador. Pero las distorsiones económicas, el déficit de divisas que enfrenta el Gobierno y la acelerada devaluación del bolívar han empujado al dólar como moneda para la compra de bienes o como refugio ante la alta inflación

El dólar se va imponiendo en la Venezuela socialista. El billete verde se ha metido en la cotidianidad de los venezolanos, bien sea porque a diario le siguen la pista a las fluctuaciones del “paralelo” o porque necesitan ese billete para comprar bienes y servicios.

Las autoridades han descartado una “dolarización” de la economía al estilo de Ecuador, donde el dólar sustituyó al Sucre como moneda de curso legal. Sin embargo, la conjunción de las distorsiones económicas que se arrastran desde hace años y el desplome de los ingresos petroleros van empujando a la moneda norteamericana en la economía nacional.

“Afortunadamente en Venezuela no va  haber, ni ha habido, ni habrá dolarización. Nuestra moneda, orgullosamente, es y será siempre el bolívar”, dijo el 26 de mayo el presidente de la República, Nicolás Maduro. Pero el mandatario no se refirió al convenio suscrito entre el Ejecutivo nacional y Ford para la venta de vehículos en dólares, ni a lo que ocurre con los pasajes aéreos, dos de las actividades comerciales donde parcialmente se va imponiendo el dólar.

Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, también descarta que las autoridades tengan un plan para “dolarizar” toda la economía, pero advierte que por la vía de los “hechos” las señales indican otra cosa. “No va a ocurrir de derecho, pero está ocurriendo en la vida real: ya las líneas aéreas pasaron a sus dólares, se les está dando un permiso a las automotrices para que dolaricen y no descarten ver que hay mucha gente pactando sus operaciones comerciales en dólares porque la verdad verdadera, y que debemos tener tristeza como venezolanos, es que nadie quiere el bolívar, porque el bolívar no vale absolutamente nada”, declaró el Roig el 27 de mayo.

El dólar gana terreno. El 24 de marzo los ministros Rodolfo Marco Torres y José David Cabello, y el Superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, firmaron un acuerdo con Ford que permite a la ensambladora vender sus carros en dólares en la red de concesionarios, como alternativa para “reactivar” el ensamblaje y obtener unas divisas que el Gobierno no puede suministrar.

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Otras ensambladoras negocian un esquema similar, con lo cual la venta de autos en dólares podría convertirse en algo generalizado, tal y como ha ocurrido desde el año pasado con los pasajes aéreos.

El economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, explica que el desplome del precio del petróleo colocó al Gobierno en una posición deficitaria que le impide otorgar las divisas que requiere la economía para funcionar. “El gobierno tiene unas limitaciones de flujo de caja muy fuerte, nosotros la calculamos en 23 mil millones de dólares. No hay dólares para abastecer a todos los sectores”.

Oliveros no descarta que en otras áreas de la economía las autoridades apliquen una solución similar a la pactada con Ford, en lo que sería una especie de “dolarización parcial” para enfrentar ese déficit de dólares. “Van a venir otros sectores que van a querer entrar ahí, como electrodomésticos”.

Pasajes, carros… Boletos aéreos y carros no son una excepción. Para comprar un teléfono celular de alta gama también hay que acudir a los dólares, ya que la oferta en el mercado local es reducida por la caída de las importaciones. Cuando se consiguen en el mercado local, sus precios en bolívares están al alcance de muy pocos, ya que están calculados a la tasa Simadi o a la del paralelo. Con repuestos para vehículos ocurre algo similar, ya que la oferta de esos productos en el mercado local es escasa.

Datos de Ecoanalítica reflejan esa realidad. El tipo de cambio promedio en el sector de equipamiento del hogar es de 219 bolívares por dólar. En vestido y calzado llega a 195 bolívares por dólar.  “El peso del paralelo viene creciendo, el dólar negro se está incorporando a las estructuras de costos de empresas”, apunta Oliveros.

El dólar como refugio. Pero también está el temor a perder patrimonio. Cada vez más las ventas y alquileres de inmuebles se tasan en dólares, como fórmula para preservar el patrimonio.

La práctica se ha extendido de tal forma que desde la Cámara Inmobiliaria de Venezuela (CIV) han lanzado advertencias. “Son cuestiones ilegales que nosotros no avalamos (…) Existe gente que se ha visto obligada a salvaguardar su patrimonio porque las leyes están fuera de las realidades,  eso ya no es una hipótesis”, declaró recientemente el presidente de la CIV, Aquiles Martini, al diario Panorama.

Economistas explican que en esos casos los vendedores buscan protegerse del deterioro del bolívar en una “moneda dura”.

El bolívar se devalúa. La inflación se ha desatado. Las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) indican que hace dos años la inflación fue de 56,2% y en 2014 se aceleró aún más y llegó hasta 68,5%. Ese organismo aún no divulga los datos relacionados con el comportamiento de los precios en el primer cuatrimestre del año, pero las estimaciones de las consultoras coinciden en que al cierre de este año la inflación superará el 100%.

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En un reporte que Econométrica envió a sus clientes se asegura que la economía venezolana inició “un largo período con inflación de tres dígitos”. El informe indica que “las cifras no oficiales de inflación para los primeros tres meses del año fueron: enero (11%), febrero (8%) y marzo (7%)”, lo que implica “un salto importante en la velocidad del incremento de los precios”.

Entre los economistas hay consenso a la hora de explicar la escalada inflacionaria: el Gobierno imprime dinero inorgánico para cubrir el déficit fiscal; Esos bolívares no tienen un respaldo en bienes y servicios, y al entrar en la economía provocan una presión hacia arriba en los precios.

Mientras ese ciclo continúe la capacidad de compra del bolívar seguirá retrocediendo velozmente y la gente buscará refugiarse en monedas con más valor, como el dólar.

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