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Reuben Morales

Reuben Morales Oct 31, 2019 | Actualizado hace 1 mes
Calzar 49, por Reuben Morales

Ponerse en los zapatos de otro suele ser difícil, pero con los míos resulta muy fácil. Ni siquiera debes quitarte los tuyos. ¡Caben perfecto! De hecho, envidio cuando alguien dice: “¡Mira mis zapatos nuevos! ¡Justo los que buscaba!”. En mi caso, eso nunca pasa. De hecho, entrar a una zapatería ha sido siempre uno de mis placeres secretos:

  • Buenas, ¿tienen zapatos talla 49?
  • ¡¿CUARENTA Y NUEVE?!… ¿¿Y eso existe??
  • Sí. Es lo que yo calzo.
  • ¿En serio?… ¡Yo nunca he visto eso!… Los más grandes que tengo son 45, si quieres verlos

(¡Claro!, porque según ellos, los patones tenemos el superpoder de encoger el pie).

Lo cierto es que únicamente puedo comprar zapatos cuando un familiar o yo vamos a Estados Unidos. Allá yo calzo 14 y al entrar a una tienda de zapatos, siempre ocurre lo mismo:

  • Excuse me, do you have a 14?
  • Only those.

“Sólo ésos”, y apuntan a una pequeña repisa donde únicamente hay cuatro modelos, los cuales dejaron de estar de moda cuando existían los tamagotchis. Por ello, siempre toca conformarse con eso (irónico conocer la escasez propia del socialismo en el país más capitalista del mundo, ¿no?).

Una vez salgo de la tienda con mis zapatos nuevos, se sella un pacto: ellos y yo tendremos un matrimonio duradero, pues las oportunidades de reemplazarlos son muy pocas. Muestra de ello son mis actuales Crocs. Para estas fechas (octubre de 2019), ya son más de 12 años usando el mismo par. Las compré en el 2007 y a este punto ya no las pienso botar. Si algo he comprobado en mi rol de testigo directo, es que las Crocs son todo menos biodegradables.

Por ello, para los patones todo nuevo par de zapatos debe cumplir una condición indispensable: ser muy neutros para así mimetizarse con cualquier ocasión. Les cuento por qué. Siendo adolescente, una vez me invitaron de improviso a la fiesta formal de un club en una época en donde no tenía mocasines. Sabiendo esto, el amigo que me invitó tuvo una idea genial: “Como vas a usar flux, ponte tus Nike negros de basket y les tapas el logo blanco con un marcador negro”. Como era adolescente y todo púber se cree tan sabio como Yoda, lo hice. Llegamos a la gran fiesta y, afortunadamente, el enorme tumulto de gente no permitía bajar la vista para verle los zapatos a nadie… hasta que me dieron ganas de orinar. Entonces me separé de la multitud, agarré por un pasillo solitario que conducía al baño y en eso, de la nada, apareció una de las muchachas más bonitas de mi colegio. No había nadie a nuestro alrededor. Jamás nos habíamos visto usando ropa formal. Entonces fue inevitable vernos los atuendos. Nos escaneamos de arriba a abajo y ella me dijo:

  • ¿Y esos zapatos?
  • Mmm… son los nuevos “Nike moccasins”. ¿No los has visto?

 

Y es precisamente a esas raras interacciones con la realidad a las que debe acostumbrarse alguien patón:

“¿Tú duermes parado?”.

“Déjame tomarle una foto a mi pie al lado del tuyo”.

“¿Tú mandas a hacer los zapatos?”

“Le sirven de cuna a mi bebé”.

“Tus zapatos me sirven de neceser”.

“Ahí pueden emigrar unos cubanos”.

Y la más imprudente: “¿Es verdad eso de que el hombre con pie grande, lo tiene grande?”. Yo siempre les digo que no. Que yo no lo tengo grande. ¡Que lo tengo ENORME! ¡Que me dicen “El Blanco del Whatsapp”! Que de hecho tengan cuidado por dónde caminan, pues podrían pisármelo. Aunque una vez me arrepentí de bromear así. Fue cuando una compañera de la universidad, para comprobarlo, extendió su mano y, en pleno comedor, frente a todos, me lo agarró. Yo sentí una pena tan, pero tan grande que, para poder explicárselas, tendría que pedirles algo que suele ser difícil: Que se pongan en mis zapatos.

@ReubenMoralesYa

Guerrero ninja fronterizo, por Reuben Morales

NI UN EXAMEN DE Química Orgánica, ni uno de Ecuaciones Diferenciales fueron tan difíciles para mí como responder a esta pregunta: “¿Y dónde va a pasar mi hijo Tobías sus vacaciones?”. Pues al día de hoy, ni el sistema capitalista ni el socialista han logrado que las vacaciones de ellos coincidan con las de nosotros, sus padres.

En el caso de Tobías, decidimos que pasara un mes en Bogotá. Para ello la opción de viaje más accesible fue atravesar a pie la frontera colombo-venezolana. Una odisea que en sí misma, da para sacar un programa de televisión llamado “Guerrero Ninja Fronterizo”. Pues si creía que “Guerrero Ninja Americano” era más difícil que salirse de un grupo de Whatsapp, es porque usted jamás ha sacado a un niño de Venezuela, por la frontera, sin la compañía del otro representante. Ahí entiende que “Guerrero Ninja Fronterizo” y “Guerrero Ninja Americano” constan, exactamente, de las mismas etapas:

 

ETAPA 1: EVITE CAER EN LAS AGUAS DE LA CORRUPCIÓN.

Para sacar el permiso de viaje de menores, fuimos a una Notaría. Allí nos dijeron que el trámite se comenzaba por Extranjería. Entonces fuimos a Extranjería y nos dijeron todo lo contrario. Cuando volvimos a la Notaría, finalmente apareció un alma piadosa y nos dijo: “Claro, aquí es” (lo cual me irritó, pues ya había sacado dinero del banco para sobornar gente y ahora nadie me pedía nada).

 

ETAPA 2: FORTALEZA DE LA PARTE SUPERIOR DEL CUERPO.

Ya teníamos todo. Lo único, es que el pasaporte del niño estaba vencido, ¡pero no importa! ¡Colombia acepta pasaportes venezolanos vencidos! Entonces llegamos a la frontera y el reto de probar la fuerza de la parte superior del cuerpo comenzó. Constaba de atravesar el puente fronterizo con el tronco, el cuello y los ojos mirando hacia Colombia, como un robot, mientras repetía el mantra: “Que el Guardia no nos mire, somos invisibles, la fuerza está conmigo…”.

 

ETAPA 3: LA PRUEBA DEL AGARRE.

Justo cuando salíamos del suelo patrio y en mi cabeza comenzaba a cantar “¡Libre soooy!… ¡Libre soooy!”, escuché: “¡Epa!… ¡El del niño!”. ¡El Guardia nos había visto! ¡No éramos invisibles! Ahora debía superar la prueba del agarre: agarre bien al niño, agarre bien la maleta y agarre bien la billetera. Estábamos a punto de hablar con un Frankenstein compuesto por partes de Al Capone, Pablo Escobar y Windows 98.

 

ETAPA 4: LA ESCALADA FINAL.

El Guardia nos revisó los papeles y dijo: “Este permiso no es válido y el pasaporte está vencido. No pueden pasar”. Inmediatamente me volví más meloso que Bob Esponja y empecé la escalada de la manga de su uniforme, suplicándole nos dejara pasar, pero qué va. Me di por vencido. Entonces apareció un ser fronterizo (que ahora, imagino, debe ser amigo de Guaidó) y nos dijo: “Los paso por 60 mil pesos”. Bueno, era gastar eso o pasar una noche en un bello resort “menos 5 estrellas” de la paradisíaca Boca de Grita. Accedí al servicio y el señor inmediatamente se convirtió en la capa de invisibilidad de Harry Potter. Salimos de Venezuela y ni nos vieron. Llegamos luego al lado colombiano del puente y el policía me dijo:

  • El pasaporte del niño está vencido.
  • ¿Y no y que los aceptan así?
  • No
  • Ay, señor, por favor…
  • Bueno, usted dirá.
  • Mmm… ¿Le sirven 10 mil pesos?
  • Mmm… sí.
  • Pero tengo un billete de 20…
  • ¡Tranquilo, sumercé, tenemos vuelto!

 

¡Lo logramos! ¡Llegamos al Monte Midoriyama (conocido en “Guerrero Ninja Fronterizo” como el Monte “Aminomellama”)! Una cumbre en donde los tres mejores premios son tener agua, tener luz y tener la respuesta a una de las preguntas más difíciles de la vida: “¿Y dónde va a pasar mi hijo Tobías sus vacaciones?”.

@ReubenMoralesYa

Nadie lava los platos bien, por Reuben Morales

A LOS SERES HUMANOS se nos divide por todo: raza, sexo, clase social, grado de instrucción, tipo de sangre, tendencia política y signo del zodíaco. Sin embargo, debemos agregar una clasificación que verdaderamente nos define como humanos: el cómo lavamos los platos. Uno puede sacar muchas conclusiones de alguien con solo verle realizar este oficio. Aunque el veredicto más certero sobre el tema haya sido aquel escrito en el borrador de La Biblia (el cual fue eliminado por el editor antes de enviarlo a la imprenta de Gutenberg): “Odiarás a todo aquel que no lave los platos como tú”. Por ello hemos recopilado esta taxonomía de lavadores de platos para que sepa a quién odiar:
 
Están quienes lavan con agua fría.
Quienes lo hacen con caliente.
Quienes lavan con guantes.
Quienes lavan sin guantes.
Quienes usan jabón líquido.
Quienes usan jabón en crema (y a veces le dejan metidos restos de arroz y carne molida).
Quienes lavan con la parte dura de la esponja.
Quienes lavan con la parte suave.
Quienes saben para qué sirve cada parte de la esponja.
Quienes enjuagan la esponja al terminar de lavar.
Quienes la dejan sucia.
Quienes lavan en el fregadero.
Quienes lavan en el lavaplatos automático.
Quienes lavan apenas ensucian algo.
Quienes acumulan platos en el fregadero todo el día para después hacer una sola lavada.
Quienes le pasan la esponja a TODO el plato.
Quienes solo pasan la esponja por la parte central del plato y dejan el resto más olvidado que Leonardo Di Caprio en los Óscar.
Quienes enjuagan los platos con agua antes de pasarles la esponja.
Quienes le pasan la esponja al plato seco y terminan mezclando jabón con restos de margarina, mayonesa, kétchup y después enjuagan todo con agua.
Quienes solo lavan la parte de adentro de un vaso.
Quienes solo lavan los bordes.
Quienes lavan TODO el vaso.
Quienes luego de beber un traguito de agua, solo enjuagan el vaso un poco y lo ponen a secar así… con su gripe o mononucleosis.
Quienes enjuagan lo que luego echarán al lavaplatos automático.
Quienes echan todo sucio al lavaplatos automático.
Quienes hacen una piscina de agua y jabón en el fregadero para ahogar todo plato sucio allí (cual mafioso sacándole información a una víctima).
Quienes limpian los sartenes de teflón o cerámica con las manos (como recomiendan los fabricantes).
Quienes dejan enfriar los sartenes antes de lavarlos.
Quienes dejan los sartenes y las ollas remojando con agua jabonosa.
Quienes meten los sartenes calientes bajo el agua y disfrutan hacerse un baño de vapor.
Quienes no tienen paciencia y les pasan la esponja de alambre de una.
Quienes dejan los sartenes enfriar, al punto que los olvidan y luego se les forma una capa blanca de manteca.
Quienes limpian los tenedores con la parte de alambre de la esponja.
Quienes los limpian con la parte suave y les dejan restos de comida pegados.
Quienes lavan bien la licuadora.
Quienes le dejan restos de comida entre las cuchillas.
Quienes dejan el fregadero todo lleno de restos de comida.
Quienes colocan los restos de comida en la mallita del drenaje, pero igual los dejan ahí.
Quienes son valientes y sacan los restos de comida de la mallita (¡pero con la mano pelada!).
Quienes ponen a secar los vasos boca abajo.
Quienes los ponen a secar boca arriba.
Quienes ponen a secar los cuchillos con la punta hacia arriba.
Quienes los ponen con la punta hacia abajo.
Quienes secan todo apuradamente y lo guardan húmedo en los gabinetes.
Quienes usan el lavaplatos automático como escurridor de platos.
Y quienes secan todo dejándolo escurrir (y más tarde agarran los platos, otra vez desde allí, para volver a comer).
 
Por ello, si quiere ser amado por todos, convertirse en el Premio Nobel de la Paz de esta fauna y salir eximido de dicha clasificación, solo le recomendamos hacer una cosa. Llegue a la cocina, reúna a todos los presentes y diga en voz alta: “Hoy no se lava. Hoy pedimos pizza”.

Jun 23, 2019 | Actualizado hace 6 meses
Workshop “Aprendo Stand-Up” con Reuben Morales

TRAS SU EXITOSA GIRA POR CHILE, ARGENTINA Y URUGUAY, vuelve a Caracas el taller de stand-up comedy que ha formado a más de 500 alumnos en 7 países.

Si quieres ser comediante, meterle humor a tus conferencias o explotar tu creatividad, la formación ocurrirá el 17, 18, 19 y 20 de julio. Un taller por donde han pasado famosos talentos que hoy brillan, como Ismaelito, El Gordo Napoleón, La Titi, Rey Vecchionacce, Domingo Mondongo, La Nadia María y Deivis Correa.

“En este workshop aprenderemos stand-up comedy haciendo stand-up comedy. Conoceremos las técnicas y los secretos para crear material rápidamente y cómo conocer tu yo escénico para desenvolverte mejor en tarima”, afirma Reuben, quien fuera escritor de “Radio Rochela” y actor de “Misión Emilio”, en Televen.

Los estudiantes se pasearán por los estadios que vive un comediante en su profesión: preparación de material y técnicas creativas, manejo de los nervios, técnicas escénicas y autoevaluación de sus presentaciones. Al final, contarán con una muestra ante el público.

Para todos aquellos interesados en participar, pueden comunicarse ya por el WhatsApp +58-414-2647783 o por el correo [email protected]

 

Reuben Morales
www.ReubenMorales.com 

Mi arbolito es el Grinch, por Reuben Morales

TOCA MONTAR EL ARBOLITO DE NAVIDAD. Es noviembre y ya se escucha en la casa: “¿Cuándo montamos el arbolito?”. “Este fin trabajo”, dice uno. “Yo quiero descansar”, dice otro. Entonces se escucha el grito de la jefa del hogar: “¡Si nadie puede, entonces no hay arbolito!”. Mágicamente, ahora todos pueden.

Toca buscar el arbolito. Siempre está guardado en un depósito, bajo un montón de maletas. Eso significa algo: mucho polvo. Por tanto uno se amarra un trapo húmedo a la cara para ir a sacarlo. Menos mal el arbolito está dentro de la vivienda. Si tocara buscarlo afuera, nos confundirían con un manifestante y acabaríamos presos.

Toca agarrar el arbolito. El depósito es un escenario de oscuridad, telarañas y polvo. No parece navidad, sino halloween. Apenas agarras el arbolito, éste se venga por tantos meses de claustro. Te pincha con una rama. Sin embargo lo sometes y te lo llevas. Al llegar a casa, estás tan sucio como si hubieses ido tú mismo a cortarlo en el bosque.

Toca sacar el arbolito de la caja. Uno de inocente se quita el trapo de la cara, como si ya pasó lo peor. Lo sacas y una estela de polvo invisible se esparce por toda la sala (y por nuestras fosas nasales). Si alguien presenciara la escena desde afuera, juraría ver una emotiva y sentida tradición familiar. Adentro todos estamos claros: moqueamos y lagrimeamos es de alergia.

Toca armar el arbolito. Éste nos lanza el primer regalito. Le faltan ramas y una pata de la base. Parece un arbolito digno de pedir la silla azul en el metro. Ante esto, los hombres de la casa siempre tenemos una gran solución basada en la ingeniería: “Si lo giras y lo recuestas de la pared, no se nota”. Pero sale la jefa de hogar: “¡Me encuentran la rama y la pata ya!”. Uno no es tonto. Uno las busca de inmediato. Uno prefiere un regaño único ese día a todo un diciembre escuchando que la navidad no es lo mismo porque el arbolito está choreto.

Toca buscar las piezas perdidas. Mágicamente aparecen dentro de un pliegue de la caja del arbolito que nadie quiso revisar por evitarse otro ataque de alergia. ¡Finalmente el arbolito está de pie!

Toca decorarlo. Todos nos ponemos a guindar los adornos, cual familia feliz de comercial de TV. De repente se escucha a la Decoradora de Interiores graduada summa cumme laude en Pinterest: “¡Distribuyan bien esos adornos, que se ve feo!”. Dos minutos después dice: “¡Ay, quítense! ¡Lo hago yo! ¡Para que las cosas salgan bien, tiene que hacerlas una!”. El arbolito queda femeninamente bello.

Toca montarle las luces. Al hacerlo, el arbolito se tambalea varias veces. Uno aprieta el esfínter para que no se caiga. Uno jura que cuanto más lo apriete, más se endereza el árbol. ¡Lo peor es que funciona! Luego enchufamos las luces y el arbolito se enciende, pero cual mapa de Venezuela: luz en una parte y apagón en otra.

Toca comprar un juego de luces. Déjele eso a la Decoradora de Interiores con PhD en Discovery Home and Health. La variedad de luces de arbolitos es tan grande como los tonos de maquillaje de un catálogo. Las hay led de colores, led blancas, led sin patrones, led con patrones, led sin patrones y musiquita, led con patrones y musiquita, de 3 metros, de 10 metros… El tiempo que tardas en escoger el juego de luces es el mismo que tardas en cazar luciérnagas, meterlas en frascos de compota y guindarlas en el arbolito. Afortunadamente, las luces llegan.

Toca vigilar el arbolito. Ahora debemos estar toda la navidad pendientes: que el gato no se encarame en el arbolito, que los niños no jueguen pelota cerca del arbolito, que nadie fume cerca del arbolito, que no dejes las luces prendidas toda la noche porque se queman… Una vez internalizadas estas normas, finalmente llegan las anheladas noches de paz… noches de amor… hasta que termina la navidad.

Toca guardar el arbolito. Él lo sabe y desde ya comienza a defenderse. Vas a guardarlo en la misma caja donde lo trajiste, pero no cabe. Ahora se repite la misma historia, pero a la inversa.

 

A veces voy por la calle y veo hombres que aún se juran adolescentes. Los observo cortejando a una mujer en un café y llevan ese cabello engominado y peinado hacia adelante, tapando unas entradas tan profundas como una mina chilena. Dichos peinados suelen tratarse de un mechón de cabello totalmente escurrido hacia la frente. Terminan viéndose como el capó medio abierto de un carro. Y uno, que ya es un calvo totalmente asumido, con el tiempo termina desarrollando un ojo clínico lo suficientemente agudo como para entender que se trata de un calvo de clóset.

Por eso yo, como ese gay cuya misión es sacar a los indecisos del clóset, traigo un test para evaluar si eres calvo. Es muy fácil. Solo debes leer cada pregunta e ir respondiendo “sí” o “no”. Al final daremos los resultados. He aquí los cuestionamientos:

¿Cuando tienes la cara grasienta y te la vas a lavar, la enjabonada llega hasta la mitad de la cabeza?

¿Has bajado dos segundos tu tiempo en carreras 10K por ser más aerodinámico?

¿Cuándo entras a una universidad los estudiantes te dicen “señor”?

¿El pote de champú te dura dos meses?

¿Cuándo se te acaba el champú todo sigue tranquilo porque te puedes enjabonar la cabeza y no te sale caspa?

¿Te causan envidia los viejos que tienen toda su cabellera completa?

¿Crees que esos viejos nos hicieron trampa sometiéndose a un injerto de cabello?

¿Cuándo vas a la playa tu bronceado más espectacular es en la cabeza?

¿Puedes entrar tranquilo a un preescolar porque sabes que ningún niño te pegará los piojos?

¿Tu toalla de baño se seca rápido porque ya no la mojas tanto?

¿Has pensado en dejarte una barba larga de esas que están de moda para al menos tener algo de pelo en tu extremidad superior?

¿Te sientes más inteligente porque ahora tienes más de cuatro dedos de frente?

¿Si te dejas el cabello largo comienzas a parecerte al Doc de “Volver al Futuro”?

¿Tus actores favoritos son La Roca, Vin Diesel y Bruce Willis?

¿Tu personaje favorito de comiquitas es Homero?

¿Cuándo vas a la playa tu traje de baño consta de dos piezas? ¿Short y gorra?

¿De vez en cuando alguien te llama “orejón”?

¿Cuándo llegas a un aeropuerto el oficial de inmigración duda de tu identidad porque en la foto del pasaporte sales con cabello?

¿Descubriste un lunar en tu cabeza que jamás habías visto?

¿Envidias a todos los indigentes porque tienen cabello?

¿Cuando estás en una fiesta te sales de la pista de baile cuando colocan las canciones “Y me solté el cabello” o “Voy a traer el pelo suelto”?

¿Uno de tus regalos más anhelados en navidad sería una máquina para cortar pelo?

¿Ahora tu diseñador favorito es Calvin Klein?

¿Extrañas tener conversaciones con tu barbero?

¿Cuándo pones una foto vieja en tus redes sociales siempre alguien comenta “¡Ja, ja, cuando tenías pelo!”?

¿El cabello de la parte de arriba de tu cabeza parece pelusa de secadora?

¿Cuando te hablan de “acondicionador” y “gel para el cabello” es como si te hablaran de piezas expuestas en un museo de arqueología?

¿Los piojos emigran de tu cabeza diciendo “vámonos, que esto parece Venezuela”?

Si respondiste “sí” a la mayoría de las preguntas, eres calvo. Si tienes mitad y mitad, estás en vías de ser calvo y aún no te has asumido. Si respondiste “no” a la mayoría, eres mujer. Y si respondiste “no” a todas, por favor Chewbacca… deja de estar leyendo artículos en internet.

 

@reubenmorales

OPINIÓN La nueba Contitusion, por Reuben Morales
consti
Si a la constitución que piensan hacer no le aplican el diccionario de Word, podría quedar así:

 

 

Estabano sesionando en la asanblea nasional cóntituyente obrera y del pueblo hasta ke finalmente yegamo al mejor de los tecstos contitsionales produsidos en el múndo y la galacsia. Una contitusion acta a los nuevo tienpos. En onor a ti, comandante suprémo. A 4 años de tu ciembra, aki qeda plasmado tu legado.

 

Contitusion de la Republica Volivariana de Benesuela.

 

Lei del estao: se conforma un estao central (así como Sentral Madirence).

 

Lei de sinbolos patrio: el igno nasional ofisial será el ke esta grabado cantádo por Chiabe. A la bandera se agregan nueva estreyas. Una por cada sentro penitensiario, que ya son independensia federales.

 

Lei de hidrocalburo: Pedebésa acministra todo lo relatibo al petrolio. Ademas esta facultao pa bende y comercialisar estensiones de cabeyo, selulares, moringa y espíner de luces.    

 

Ley de sugsuelo: Los llacimiento minero y de idrocalburo no pertenecen a nádien. Son automatikamente de Pedebésa.

 

Lei del precidente: Puede se precidente o precidenta todo aqel q halla nasido. No inpórta donde porke todos somos conpatriotas porqe nasimos y bibimo en la pacha mama de Tupac Amaru.  El priodo presidencial es de 10 año pa ke de chance de ahorra rial para otro proséso eleptoral. Es q son mui karo y no keremo kel puevlo se sienta obligao a bibi oras de cola bajo el sol pa bota.

 

Ley de educasion: lo jóvenes y las jovenas tienen derecho a educálse, pero si lo asen son rolo e bruja. Pa que ba a etudia, menol?… gana má bachaquiando. Ademá… etudiante ke ande po la caye de voleta, ba prézo.

 

Lei de lo pueblo originario: los indijena son bulde vonitos y alludan al turizmo. De toda folma, ban a se mudao de su casas a una Mizion Vibienda pa qe ucemo sus tierra pal harco minero.

 

Ley de segurida: en la caye ay malandro y eso es ley de bida menol. Sera responsabilida de cada kien anda mósca pa ke no lo roben. Si llegase habe alguien al ke lo roben, es culpa de el o de eya por anda de chiwire y no cuidáse. El ke kiera segurida y kiera ebitase un beta, qe le page bacúna a los convives de los colectibo o q ande con su Yerri Rribera en la sintura pa ke no lo godan.

 

Ley de la dibision de poderes: Lo podere publico ahora son como la comikíta de Ven 10. Todos se reúnen en el tecejóta. La asanblea y la fiscalia no bolberan.

 

Ley del depolte: Todo benesolano tiene derecho a ejelsitase pa vese rallado y guenóte o guenota esplotá. Puede practika chapita, pelotica e goma, paltidera e coco en semana santa, sosbol, fuolito o aerovis.

 

Ley de inpuesto: Lo inpuestos lla no los rekoje el Seniá. Ahora lo semo má fasil polke se lo puede paga tu mismo o tu misma a un gualdia en cualkie alcavala. Yeba efectivo q no ay púnto.

 

Ley de la papa: Nada de eso que el puevlo este jaltando aliméntos del inperio como pixa, anburguesa, cre de nuteya, dona, ni suchi. Con ke el puevlo coma caja cla o enpana acompaña de un baso de awa y de postre una téta e tisana, es sufisiente.

 

Diposision final:

Este tecsto es la única bia pa qe logremos se un país potensia. Aki están dadas toa la condisiones para que surga el onbre nuevo. Un ombre y una mujer ke grasia a este tecsto podra tene una consiensia activáda y bulde intelijensia. ¡Qe Viba Benesuela!

 

Epilogo:

Sabemos que este es el tecsto contitusional mas cabiya que se halla escrito jámas. Aora, yyega a habe otro peo de guarimba y esa baina y bolbémos a cambiala pa escribi otra mejor y ma rogusta. Todo pa garantisa la pás, el mio.

 

@reubenmorales

Reuben Morales Jun 22, 2017 | Actualizado hace 2 años
Despacito, por Reuben Morales

internetlento

 

Certificarse como master coach y ser de luz en otros países, puede costar miles de dólares. En Venezuela es gratis. Solo debes hacer algo: ser usuario de nuestro internet. El solo tratar de hacer una transferencia bancaria en línea, por ejemplo, ya te coloca en el aquí y en el ahora… te hace maestro del “slow life”… te enseña a dominar tu respiración y elevar tu estado zen al zen por zento. Ahora, si logras registrar en tu banco la cuenta destino de la transferencia, automáticamente obtienes tu certificado de Master Coach PNL Ontológico Internacional. Pero si en efecto eres el elegido iluminado que logró completar una transferencia en línea, ya tienes tu pasaje al Tíbet. Eres el nuevo Dalai Lama.

Navegar en el internet venezolano es como ser un capitán de barco. Antes de sentarte frente a la computadora, debes contemplarla, cual océano, y leer sus señales: “¿Qué horas es?… ya va… a esta hora navega bastante gente… además, un chavista se acaba de pronunciar en contra del gobierno… todo el mundo debe estar buscando la noticia… a ver… ¿cuánta gente está pegada al wifi de la casa?… ok… a eso súmale dos personas que seguro se robaron la clave… ¿Me habrán mandado un correo muy pesado?… y mi computadora que está lenta porque tiene la memoria full… ¿cuáles lucecitas le están parpadeando al router?… ¿será que solo abro mi correo para irla calentado?… ¡¡¡Coño!!!… ¡Se fue la luz!”.

En otros países, ese circulito animado que indica que una página se está cargando es solo una rápida imagen apenas registrada por el cerebro. En Venezuela, ese circulito ES la página. Uno ve ese circulito y no ve solo el circulito. Uno ve una puerta a miles de posibilidades. El circulito te hace terapia porque aprendes a descargar toda tu rabia con una cantidad de groserías en tan solo segundos. Te hace ingeniero de redes, porque puedes calcular cuán visitada está siendo una página en ese momento. Te hace Doctor en Derechos Humanos, pues recuerdas que estás siendo privado del derecho a la información y te haces conocedor de la lista de la ONU donde aparecen las velocidades de internet de los países del mundo. Te hace sociólogo, porque comienzas a conocer el comportamiento de tu sociedad con el internet. Te hace mercadólogo, pues empiezas a entender los patrones de consumo de medios digitales de tu cuadra. Te hace técnico en computación, porque reactivas tu internet desenchufando y enchufando el módem, conectando tu computadora a los datos del celular o pidiéndole a Windows “solucionar problemas” de la conexión. Y por último, el internet venezolano te hace un ser de familia, pues nunca falta un papá gritando: “¡Reuben!… Arréglame el internet”.

¿Eres de otro país y no estás entiendo cuán lento es nuestro internet? ¡No importa, te ilustro! ¡El internet también me hizo profesor! En Colombia –nuestro país vecino- alquilan habitaciones con wifi de 25 megas. En Venezuela, las velocidades de internet ofrecidas en el mercado son: 1 mega, Luis Fonsi, Maickel Melamed y “empleado-público-del-Saime”. Si aún no lo entienden, nuestro internet es tan lento como la repetición en cámara lenta de unos caracoles corriendo los cien metros planos. Es como una pereza haciendo tai chi. Es tan lento, que uno está frente a la computadora y cree escuchar el antiguo tono de los módem: “piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii rruuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu rriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ruriuiuiuiuiu”. Es tan lento, que mandar algo con un motorizado es más rápido. Es tan lento, que es mejor hacer una transferencia bancaria en el mismísimo banco. Es tan lento, tan lento, que los adolescentes prefieren masturbarse con revistas pornográficas impresas.

Ahora, si lees esto desde Venezuela más bien te doy las gracias por tomarte el trabajo de conectarte para ello. Si me vas a comentar algo abajo, por favor no esperes te conteste inmediatamente. Mudé mi horario de trabajo de 12 de la noche a 6 de la mañana. A esa hora nadie se conecta.

 

@reubenmorales