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Protestas 2017 | Mamá de Hecder Lugo: “El fiscal que lleva el caso de mi hijo se fue del país”
El joven fue una de las 31 personas que murió en manos de la Guardia Nacional durante las manifestaciones del año pasado. Aunque existen videos y testigos del asesinato, ocurrido el 4 de mayo de 2017 en San Diego, estado Carabobo, los padres de la víctima desconocen si existen órdenes de detención o imputaciones contra los uniformados que le dispararon en la frente al muchacho

 

@ashfloresm

DESDE EL 4 DE MAYO DE 2017, EN HORAS DE LA TARDE, la vida de la familia Lugo Pérez nunca volvió a ser la misma. Todo se vino abajo cuando su hijo Hecder, de 20 años de edad, ingresó mortalmente herido –sin actividad cerebral– a la emergencia del Centro Médico Valle de San Diego, luego de que el joven cayera en el pavimento caliente durante una protesta en el sector Tulipán tras el impacto de un perdigón de plomo disparado por un Guardia Nacional.

“Yo estaba haciendo unos helados y recibí la llamada del amigo que lo fue a buscar temprano y me dijo: ‘Señora Daysi, a Hecder le dieron un tiro ’. Yo me quería morir, quedé en shock y ni siquiera pude salir de la casa a buscarlo. La que salió fue mi hija. Yo no quería decirle a mi esposo porque él es diabético y está delicado, pero no aguanté y en medio de la desesperación  tuve que hacerlo”, dijo la madre del joven.

Hecder es una de las 19 personas que murió en Carabobo durante las manifestaciones del año pasado. Este, por cierto, fue el quinto estado en donde sucedió la mayor cantidad de homicidios en medio del conflicto, después de Distrito Capital, Miranda, Lara y Táchira. El nombre del joven también está entre las 31 personas caídas por ataques de la Guardia Nacional contra quienes protestaban.

El muchacho pertenece a la franja que edad en la cual se registró la más alta cantidad de muertes: 83 personas (de un total de 158), entre los 18 y 30 años de edad, perdieron la vida en las protestas de 2017.

La muerte de Hecder Lugo, al igual que los casos de Fabián Urbina y David Vallenilla, causó una gran impresión en las redes sociales. Todo quedó registrado. Dirigentes políticos y estudiantiles y medios de comunicación hicieron eco de la noticia en minutos. Pero la justicia ha sido esquiva a su caso, así como al de más de 150 personas que cayeron durante las manifestaciones del año pasado.

“¡Que te puedo decir! La Fiscalía a nosotros no nos ha dicho nada. De hecho, el Fiscal 28º del estado Carabobo, que lleva el caso de mi hijo, se fue del país. Cuando estaba Luisa Ortega nos garantizaron que se haría justicia, pero con su salida todo quedó en el limbo”, declara desde su casa, ubicada en  San Diego, Carabobo, Daysi Pérez, la madre de Hecder Lugo.

Una investigación de Runrun.es –hecha con datos recabados a través abogados, ONG, monitoreo de prensa y allegados de las víctimas– accedió a la información de 87 de los 158 procesos judiciales abiertos por los homicidios ocurridos en las protestas. Hasta marzo pasado, del total de los casos, sólo tres habían llegado a juicio. Otros 23, en los cuales ya había acusados, esperaban por la realización de la audiencia preliminar que había sido diferida en reiteradas ocasiones.

Día 34 de protesta. Aquel 4 de mayo de 2017, los estudiantes lideraban una marcha para exigir justicia por los jóvenes caídos. Un día antes había muerto en Caracas Armando Cañizales, el joven violista del Sistema de Orquestas que murió en manos de uniformados. En buena parte del país, las calles se habían llenado de gente bajo un lema: “ni un muerto más”.

Daniel Ascanio, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, hizo la convocatoria con el respaldo de más de 12 casas de estudio en todo el país. “Nuestros muertos tienen que dolernos, tienen que dejar de ser cifras y para todos tiene que ser un recordatorio de por qué estamos en las calles. Venezuela está en la calle y seguirá en la calle hasta lograr su libertad”, aseguró el dirigente estudiantil.

Valencia. Los estudiantes de la Universidad de Carabobo habían tomado el distribuidor El Trigal para que se impartiera una clase magistral abierta en rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente. Otros recintos universitarios del estado se habían unido a la protesta y exigían respuesta al ministro de Relaciones Interiores, Justicia y paz, Néstor Reverol, por los muertos, heridos y detenidos durante la represión que los cuerpos de seguridad habían ejercido en los últimos días.

Locales destrozados por saqueos en La Isabelica y Flor Amarillo hicieron que la urbe se sintiera en llamas. Los estudiantes repitían en el sector Tulipán el denominado “trancazo” y entre ellos se hbaía colado Hecder Lugo. Salió de su casa a protestar sin decirle palabra a su madre. Ella temía por su vida.

No era habitual verlo manifestar, pero ese día algo había impulsado a Hecder a ponerse en primera fila. Se escucharon detonaciones y un grito: “¡Malditos cobardes!… Hay un muerto. Vamos a recogerlo…”. Sus compañeros habían visto cuando un uniformado lo hirió en el abdomen y lo hizo caer. Luego, se acercó hasta donde estaba tendido y, poniendo su arma en la frente de Hecder, lo remató.

Los jóvenes trasladaron a Hecder a una clínica. Los médicos confirmaron heridas en el abdomen, además del tiro en la frente con orificio de entrada y salida. El muchacho luchó durante 15 horas por su vida.

El viernes 5 de mayo, los padres recibieron la noticia: Hecder murió y junto con él, ellos sintieron que también se les había ido la vida.

“Yo siempre le tenía las llaves escondidas para que no saliera. Cuando los amigos lo iban a buscar yo los corría y les decía: ‘No me vengan a buscar a Hecder que yo no quiero que esté en la calle con todos estos problemas ’, pero ese día salió y no pude hacer nada”, afirma hoy Daysi Pérez.

El 6 de mayo, los padres del joven amanecieron aferrados al ataúd de su hijo que ahora reposa en el cementerio Jardines del Recuerdo, en Valencia. El Ministerio Público designó al Fiscal 34º nacional y el 28º del estado Carabobo para llevar el caso. Fue este último quien les confirmó a los familiares que los cartuchos del arma con que mataron al joven habían sido manipulados con materiales metálicos. La autopsia reveló presencia de metal en el cerebro.

“Cuando sale Luisa Ortega y entra Tarek William Saab nos pusieron unos abogados del gobierno, pero yo no quiero saber nada de este gobierno no quiero nada de ellos porque no sé con qué propósito lo hacen y ellos son los culpables de que mi hijo no esté vivo”, asegura la madre de Hecder.

Hasta el momento, los padres de Lugo no tienen conocimiento alguno de órdenes de detención, imputaciones o algún avance con respecto al caso de su hijo. Lo único que tienen claro es el dolor que día tras día sienten por esta pérdida:

“Hoy le estaba comentando a la hija mía que mi hijo me hace mucha falta. Que extraño mucho a mi hijo. Ya ha pasado un año y un mes y eso para mí es como si fuera hoy. Lo que hago es pedirle fortaleza a Dios para que se me pase esto y haya justicia, pero no es fácil” dice, en medio del llanto, Daisy Pérez, la mamá de Hecder Lugo.

ESPECIAL | Protestas 2017: Memorias de calle, furia e impunidad

EL 1 DE ABRIL DE 2017 INICIÓ UNA OLEADA DE PROTESTAS en Venezuela, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia emitiera dos sentencias que dejaron sin poderes a la Asamblea Nacional y otorgaron nuevas licencias a la máxima corte y al presidente Nicolás Maduro. La acción, que constituyó un golpe de Estado según los expertos, propició una serie de manifestaciones para exigir la liberación de todos los presos políticos, la apertura del canal humanitario, un cronograma electoral para realizar los comicios vencidos y el restablecimiento de los poderes del Parlamento.

Pero con el conflicto llegó la muerte. La acción represiva de los cuerpos de seguridad del Estado, la participación de los paramilitares o colectivos armados y los episodios de violencia registrados en medio de las movilizaciones, trajeron consigo una serie de homicidios.

Runrun.es comenzó a llevar un registro de las personas que murieron desde el 6 de abril de 2017, cuando se reportó la primera víctima, hasta el 12 de febrero de 2018, cuando falleció en Mérida uno de los jóvenes heridos en estos hechos. En total, fueron 158 caídos.

Este especial muestra toda la información recopilada sobre cada uno de los muertos y la situación de impunidad en la que está cada caso cuando se cumple un año de haberse iniciado el período de protestas. Además, presenta un balance sobre lo que sucedió en las calles en esos cuatro meses; los personajes que protagonizaron las movilizaciones y aquellos que intentaron contenerlas a través de las armas, y la lectura sobre lo que los días por venir que hacen la sociedad civil organizada y los políticos jóvenes que estuvieron más activos en esas jornadas de lacrimógenas, detonaciones, terror y más de un centenar de víctimas fatales.

Haz clic en este enlace o en la imagen siguiente para acceder al especial.

 

 

 

[Videos] Tres miradas sobre el asesinato de Juan Pernalete

Por Grisha Susej Vera para El Pitazo

LA CAUSA DE MUERTE DE JUAN PABLO PERNALETE, joven asesinado en una manifestación en Altamira el 26 de abril, es aún desconocida. Un video de los últimos minutos de la vida de Pernalete, un informe preliminar de la autopsia, la declaración de amigos, vecinos y comerciantes de la zona, de un periodista y el acta de defunción es lo que se tiene hasta el momento. Los amigos que estaban con él dijeron a la prensa ese 26 de abril que el estudiante de la Universidad Metropolitana fue asesinado por el impacto de una bomba lacrimógena.

Debido a la opacidad que existe sobre la causa de muerte de Pernalete, El Pitazo conversó con los habitantes de la zona, los trabajadores de los comercios cercanos al lugar de los hechos, con Marco Morín, el reportero gráfico que publicó el video de los últimos instantes de vida de Pernalete, y con Juan Carlos Solórzano, fotógrafo profesional, quien realizó un análisis cuadro a cuadro del video publicado por Morín.

Medios estatales, tomando en cuenta el video de Morín y el informe preliminar de la autopsia, presentaron un análisis del asesinato de Pernalete. A la interpretación de estos medios se le sumó las declaraciones de algunos dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Diosdado Cabello, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Monagas, sin prueba alguna, dijo en su programa Con el Mazo Dando, del día 26 de abril, que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) no estaba en Altamira cuando asesinaron a Pernalete. Declaraciones de vecinos de la zona y de Marco Morín que presenció los hechos lo contradicen, pues aseguran la presencia de la GNB en Altamira y el bombardeo de gases lacrimógenos.

Asimismo, el día 28 de abril en su primera página el diario de circulación nacional Últimas Noticias publicó, que de manera preliminar la autopsia realizada por la Unidad Criminalística del Ministerio Público, reveló que Pernalete pudo haber sido asesinado con un arma de perno. Ese mismo día, en el programa La leyes del pueblo, conducido por María Alejandra Díaz y teniendo como invitado a Ricardo González, conductor del programa Zurda Conducta, presentaron un análisis del video de los últimos minutos de vida de Pernalete y señalaron que el joven fue abandonado, que todo es una táctica de la oposición para convocar a más personas y que el video evidencia que allí no había combate.

Lee también: INFOGRAFÍA Fuentes policiales aseguran que a Juan Pernalete lo habría matado el impacto de una lacrimógena

Sobre este mismo video, otro sobre cómo se encontraba la zona y los hallazgos preliminares de la autopsia, se fundamenta un reportaje de Larissa Costa publicado en la página web de Alba Ciudad 96.3 FM el 30 de abril. En el texto se plantean aspectos como: que no habían guaridas en el lugar, que el humo que se observa es de la barricada e induce a la hipótesis de que los rescatistas de Pernalete, según el video, pudieron asesinarlo en ese momento con un arma de perno.

Por su parte, Ernesto Villegas, ministro de Comunicación e Información, se pronunció el 29 de abril para indicar que Pernalete posiblemente fue asesinado por una pistola de perno cautivo y no por una bomba lacrimógena. Asimismo llamó la atención de la manera tan “ligera” en la que los medios internacionales han informado que el joven murió producto del impacto de una bomba lacrimógena.

Vecinos y comerciantes de la zona

En la segunda cuadra de la entrada a la urbanización Altamira, desde el distribuidor del mismo nombre, se encuentran negocios y residencias. Desde allí, al menos la cámara de Italcambio y tres celulares particulares grabaron los hechos del 26 de abril. Quedaron las imágenes de la represión y los últimos minutos de vida de Juan Pernalete. El Pitazo habló con cuatro habitantes y nueve comerciantes la mañana del 4 de abril, de los cuales se omiten sus nombres por seguridad.

En uno de los edificios por donde pasó Pernalete, de acuerdo con el video de sus últimos instantes de vida, al menos tres habitantes habitantes grabaron la represión de ese día aunque no así el impacto ni la atención que recibió el joven minutos antes de su muerte. “Yo todas las tardes grabó lo que aquí sucede. Mis amigas dicen que parezco una periodista”, comenta una de las residentes. Sin embargo, aclara que aunque se encontraba en su casa en esos momentos se enteró de la muerte de Pernalete por sus amigas, aquellas a las que ella siempre informa. “No grabé nada en ese momento porque estaban lanzando tantas bombas que el humo me afectaba, me picaba toda la cara, tuve que cerrar las ventanas y echarme agua porque no aguantaba la picazón”. La residente, y tres vecinos más que se encontraban con ella, aseguran que en ese momento en esa cuadra lanzaban bombas.

Dos trabajadoras del hotel La Floresta, separado de la cafetería solo por un negocio de chinos, repiten la misma historia. Hubo bombardeo de gases lacrimógenos en esa cuadra a la hora del asesinato de Juan. Ellas comentaron que no grabaron porque ya no se encontraban allí, pero que una de sus compañeras tuvo que auxiliar a varios muchachos que se estaban asfixiando por los gases. Cuentan que tuvieron que meterse en un callejón que se encuentra entre la cafetería y los chinos.

Sobre los efectos de los gases que describen los habitantes, Alberto Fernández químico que ha hecho estudios sobre las bombas lacrimógenas, explica que solo las sustancias de esos gases causan picazón y asfixia. Afirma que la quema de cauchos y la basura con gasolina, usados comúnmente en las barricadas, ocasionan mucho humo, pero no causan esos efectos, no generan picazón en la piel. Descarta así la hipótesis de que el humo en la zona correspondía a la quema de desperdicios para formar barricadas.

Otros dos comercios ubicados al lado de las residencias aseguraron no tener cámaras y no haber estado allí a la hora de los hechos. Sin embargo, la trabajadora de uno de los negocio al final de la conversación, como a modo de confesión, contó que allí había estado el Ministerio Público y se llevó todos los videos. Los habitantes del edificio de al lado aseguran que esa trabajadora estuvo allí y que ella grabó todo y también reafirman la versión de la mujer: el Ministerio Público pasó por allí buscando pruebas. “Ellos estuvieron dos días plantados acá”, advierte uno de los vecinos mientras señala la entrada del edificio.

Un trabajador de Italcambio, ubicado entre el edificio y la cafetería, comentó que la cámara sí grabó, pero que solo los de la sede principal tienen acceso y pueden permitir ver la grabación. Pero sin terminar la explicación advirtió: “Igual ya por allá pasó el Ministerio Público”.

Los trabajadores de la farmacia de la esquina de la cuadra y de una panadería de la cuadra anterior afirman que las cámaras no grabaron nada, pues solo tienen alcance hasta la entrada de los negocios. Contaron que ellos no grabaron ni vieron nada, porque no se encontraban allí, cerraron los comercios temprano para resguardarse ellos y los bienes del local. Como todos los anteriores, los trabajadores de estos negocios, también dijeron que el Ministerio Público ya pasó por el establecimiento.

Lo que vio y grabó Marco Morín

Marco Morín, corresponsal de Actualidad Radio, quien grabó y publicó un día después el video de los últimos instantes de vida de Juan Pernalete, llegó ese día a las 2:40 pm al distribuidor Altamira. Desde allí observó a unos pocos guardias, “como unos 20”, calcula nueve días después. Subió por la avenida del Ávila, con otras motos y carros y se ubicó en la estación de gasolina de la zona, al lado de la Torre Británica. Desde allí observó que el grueso de los guardias se encontraba al otro lado de la Torre Británica, en la avenida Sur de Altamira. En ese momento ve como comienzan los guardias, que estaban al principio de la avenida del Ávila, a subir y empieza el bombardeo de los gases lacrimógenos por dos lados, tanto de los pocos guardias que se acercaron como también por parte del resto que estaban en la avenida Sur de Altamira.

Las bombas eran lanzadas hacia la barricada, que se encontraba en el primer semáforo de la avenida del Ávila. Morín contó que se fue a resguardar hacia la Floresta, por la calle donde está ubicada la estación de gasolina a las 2:55 pm. También narró que el bombardeo dispersó a los jóvenes que se encontraban manifestando en la zona. Pasado aproximadamente un minuto, Morín subió otra vez a la avenida del Ávila y grabó los últimos instantes de vida de Juan Pernalete.

No publicó en ese momento el video, pues pensó que era solo un asfixiado más. Al terminar la grabación comenta que se regresó hacia las cercanías de la estación de gasolina, donde estaba la barricada y tomó otro video de cómo se encontraba la zona a las 3:00 pm de la tarde, luego de terminar el bombardeo. En su reporte aclara que los guardias se encontraban cerca de la zona.

El video que grabó Morín a las 3:00 pm fue uno de los usados por Larissa Costa para demostrar que en el momento que fallece Pernalete no había GNB en la zona.

Morín cuenta que luego de enterarse de la muerte de Pernalete se dio cuenta de que no había grabado a un asfixiado más. Verificó que se trataba de él por una foto publicada donde salía Pernalete horas antes, donde tenía la misma vestimenta del muchacho que él había grabado. También, confirmó que se trataba de él con una de sus tías, que es su alumna en la Escuela de Comercio Exterior de la Universidad Alejandro Humboldt. Luego de eso publicó el video en Instagram el 27 de abril.

Análisis del video “los últimos instantes de vida de Juan Pernalete”

El Pitazo realizó un análisis cuadro a cuadro del video presentado por el oficialismo. La observación lleva a determinar que no se ve un arma de perno y que por el tamaño (aproximadamente 30 cm) es imposible que una mano la oculte. Cuando el joven de franela anaranjada entra en escena no lleva nada en las manos, cuando sujeta a Pernalete tampoco y en el momento en que le pasa algo a su compañero, el de franela azul, tampoco logra distinguirse una arma de perno.

Asimismo, el análisis determinó que solo pasan dos segundos desde que el joven de franela anaranjada entra en escena hasta que abraza a Pernalete. Tiempo muy reducido para que haya sacado un arma sin que la cámara lo grabara.

Tras estas tres miradas sobre el caso Pernalete, surgen preguntas que deben ser respondidas por las autoridades:

Desde hace siete días el Ministerio Público tiene todas las pruebas audiovisuales y ya han interrogado a todos los amigos de Pernalete que estaban en Altamira en ese momento.

¿Cuándo el ministerio Público se pronunciará?

¿Cuándo informarán sobre el resultado definitivo de la autopsia?

¿Qué grabó la cámara de Italcambio?

¿Qué pasa con la versión de los habitantes de la zona?

¿Quién mató a Juan Pernalete?