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Runrunes de Bocaranda: MEDIO – 3 MENTIRAS CLAVE DE ÁLEX SAAB

 3 MENTIRAS CLAVE

Las tres sobre la identidad, el cargo y el pasaporte del colombiano Alex Saab. El caso es que la Procuraduría General de la República (PGR) de Cabo Verde negó el 9/9/2020 que haya indicios de que Alex Saab haya sido torturado, como afirmó el empresario colombiano. Por el contrario, dijo que hallaron “fuertes indicios” de que se había estado “automutilando” dentro de la celda.

En un comunicado, la PGR manifiesta que, tomando nota de la noticia en medios nacionales y extranjeros, según la cual “el ciudadano nacional de la República Bolivariana de Venezuela”, detenido provisionalmente para extradición, denunció que “Estados Unidos tiene cuatro empleados naturales de Cabo Verde que lo están torturando en la prisión donde está detenido”, ordenó una visita sorpresa a la prisión de Sal con el fin de verificar la veracidad de los hechos denunciados. Dos fiscales y un alguacil hicieron la visita. Y, de las gestiones realizadas, se desprende que no hay constancia de que el detenido haya sido torturado.

Por el contrario, hay fuertes indicios de que se ha estado automutilando dentro del celda; lo que llevó a la dirección penitenciaria a retirar el objeto personal utilizado para tal fin”, agrega el informe.

Mis fuentes periodísticas locales en CV me dijeron que, en una de las movilizaciones del preso a una clínica local para chequearle sus repetidas bajas de azúcar, los organismos de seguridad aprovecharon para instalar una diminuta cámara en la celda. Lo grabado con ella fue lo que sirvió para comprobar la mentira del barranquillero.

Me dicen que está obstinado y muy nervioso por los temores de que lo envenenen o “suiciden”. La nota que acompaña ese texto en el diario local Inforpress-CV dice que “Alex Saab Morán, de nacionalidad colombiana y con pasaporte venezolano, fue detenido en Sal, el 12 de junio, en virtud de una orden internacional emitida por Interpol, a solicitud de las autoridades estadounidenses. Estados Unidos considera al empresario un testaferro de Nicolás Maduro. La defensa –liderada internacionalmente por el exjuez español Baltazar Garzón– y el gobierno venezolano, apuesta por la ilegalidad de la detención, ya que Saab viajaría con pasaportes diplomáticos”.

Un experto diplomático venezolano me hace una aclaratoria para desmentir la presunción de que Saab es diplomático venezolano. Esto mismo lo escribí yo aquí hace un par de meses cuando surgió tal argumento.

Para comenzar, “cualquier designación de un funcionario como diplomático debe constar en la gaceta Oficial de la RBV del día de su nombramiento.

El otorgamiento de un pasaporte diplomático también obliga al gobierno a hacerlo constar en la Gaceta Oficial de ese día. Como los números de la GORBV vienen en secuencia no puede aparecer el otorgamiento o la designación a fecha posterior al día de su emisión verdadera.

El “diplomático” debe estar acreditado ante el país donde se tiene el incidente para gozar de tal inmunidad. No a posteriori. Igualmente “un viaje en misión o servicio” también debe estar anunciado con anticipación al país donde se va a realizar.

En el caso “Saab-Cabo Verde” la misión de Saab era en Irán, no en el archipiélago. Allí habría ido con dinero en efectivo (€ y $) y oro en lingotes a comprar cargamentos de gasolina para el gobierno venezolano.

Si la misión hubiera sido en Cabo Verde, el gobierno de Maduro y su cancillería debían haberlo notificado al gobierno caboverdiano con anticipación.

En el mismo orden, el abogado defensor de Saab, el exjuez Baltasar Garzón, usó los mismos argumentos en la detención del exdictador chileno Augusto Pinochet cuando lo detuvieron en Londres, aun teniendo pasaporte diplomático chileno como expresidente de su país. Garzón alegó que no estaba acreditado en Gran Bretaña y por ello no tenía dicho fuero diplomático.

 EL CASO PINOCHET

Aquí una reseña del diario El País de Madrid hace dos años cuando se cumplieron 20 del sonado caso: “¡Ustedes no tienen ni un derecho a hacer esto, no pueden arrestarme! ¡Yo estoy aquí en una misión secreta!”, exclamó el dictador chileno Augusto Pinochet, de 82 años, cuando la noche del 16 de octubre de 1998 fue detenido en la London Clinic de la capital británica, según el libro Yo, Augusto, de Ernesto Ekaizer.

Había viajado a Europa para someterse a una operación de columna y, como en Chile era senador vitalicio, pensaba que gozaba de inmunidad diplomática. Pero era un viaje privado y no le informaron al Reino Unido. La coyuntura fue aprovechada por el juez español Baltazar Garzón, que emitió en la víspera una orden internacional de detención. Y solicitó su extradición a España por una querella criminal en el marco de la “Operación Cóndor”, que fue la coordinación de las dictaduras latinoamericanas para perseguir y eliminar opositores.

Fueron 503 días de reclusión. Y aunque el Reino Unido finalmente no autorizó el traslado a España, el caso –que este próximo octubre cumple 22 años– marcó jurisprudencia global sobre los crímenes de lesa humanidad.

El hecho es que el exjuez español tendrá ahora que tomarse una cucharada de su propia y amarga medicina.

Los expedientes del caso son públicos y notorios. Recordemos que el caso ahora está bajo la jurisdicción de la Corte Suprema de Justicia de Cabo Verde, que decidirá, o no, sobre la extradición de Alex Saab a los Estados Unidos. Las escaramuzas legales son las que han retardado esa decisión que en los niveles anteriores ya ha sido aprobada.