Dieterich aconseja a Maduro llamar a Rafael Correa para que ordene la economía

LAS PREOCUPACIONES DE HENIZ DIETERICH en torno al futuro inmediato de Venezuela siguen creciendo a pesar de que ninguno de sus otrora amigos en el gobierno de Chávez -que continúan enchufados en el gobierno de Nicolás Maduro- quiera escucharlas.

Peor aún, se sienten tan “sobrados” en sus acciones de gobierno que han pretendido bajar la inflación por decreto, ordenar las compras nerviosas de electrodomésticos hasta que “los anaqueles y los almacenes queden vacíos”, limitar las ganancias y hasta ordenar prisión y penas máximas a quienes sus seguidores consideren culpables de usura y especulación.

Hace apenas una semana el diario ecuatoriano El Universo publicó el penúltimo de una serie de artículos del profesor germano-mexicano en el que como última recomendación a Maduro y Diosdado Cabello les señala que llamen al presidente Rafael Correa y su equipo económico para que les den las claves para superar la crisis teniendo en cuenta el excelente desempeño económico que Correa ha logrado en Ecuador.

La nota de presentación al artículo de Dieterich en El Universo indica mucho:

Heinz Dieterich sugiere que Correa diseñe un rescate económico para Maduro

Heinz Dieterich, sociólogo y analista político alemán considerado el padre del socialismo del siglo XXI, ha sugerido que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asesore a su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, para salir de la crisis económica en que vive ese país.

En un artículo publicado en la página web aporrea.org, Dieterich dice: “Si Maduro y Cabello quieren salvar el proceso, tienen una solución inmediata: llamen a Rafael Correa, único presidente latinoamericano que tiene una comprensión profunda (científica) de la economía de mercado. Tráiganlo discretamente una tarde con su equipo económico, denle las estadísticas reales de la crisis para estudiarlas en la noche y pídanle para la tarde siguiente un plan de rescate. Así evitarán el colapso. ¿Quiere decir esto que Correa es un genio o que en Venezuela no hay buenos economistas? Claro que no. Entonces, ¿por qué traerlo? Porque cambiar el rumbo y salvar al Titanic no es un problema de conocimiento, sino de poder. Todo economista venezolano, bueno –keynesiano, neoliberal o marxista– sabe que hay solo dos o tres opciones posibles”.

“Pero la actitud de autosuficiencia del círculo gobernante es tal que no escucha razones científicas ni de sentido común. Solo un peso pesado como Correa o Fidel Castro pueden romper tal locura”.

Galo Mora, secretario de AP y cercano colaborador de Correa, no quiso comentar el tema aduciendo desconocerlo. Mientras que Correa no pudo ser consultado porque cumple una agenda privada en París, Francia, y mañana retomará los actos oficiales de su gira europea.

José Ayala Lasso, excanciller ecuatoriano, dijo que diplomáticamente no hay que considerar lo dicho por Dieterich en su valor literal. Ningún país, por más amigo que sea de otro, va a aceptar que un presidente extranjero le diga cómo gobernar, cree Ayala Lasso.

Señaló que lo que está diciendo Dieterich a Maduro es: “Su país está perdido, la manera en que usted ha gobernado le ha llevado a un abismo del que no le saca nadie”. No obstante, dijo: “Todos los que hemos leído Cien años de soledad sabemos que el realismo mágico existe y no debemos de sorprendernos si mañana el presidente Correa anuncia su viaje a Caracas”.

Para el internacionalista Mauricio Gándara, opositor al régimen, la sugerencia de Dieterich es un chiste porque “Maduro es el heredero de la debacle económica de Chávez y Correa ha seguido la misma práctica económica”.

 

Aquí el artículo de Dieterich publicado también en www.aporrea.org:

Cómo salvar la economía venezolana y el Bolivarianismo

Heinz Dieterich – www.aporrea.org
21/10/13 – www.aporrea.org/ideologia/a175552.html

  1. 1.      Salvación instantánea en dos díasSi Maduro y Cabello quieren salvar el proceso tienen una solución inmediata: llamen a Rafael Correa, único Presidente latinoamericano que tiene una comprensión profunda (científica) de la economía de mercado. Tráiganlo discretamente una tarde con su equipo económico, denle las estadísticas reales de la crisis para estudiarlas en la noche y pídanle para la tarde siguiente un plan de rescate. Así evitarán el colapso.

    ¿Quiere decir esto que Correa es un genio o que en Venezuela no hay buenos economistas? Claro que no. Entonces, ¿por qué traerlo? Porque cambiar el rumbo y salvar al Titanic no es un problema de conocimiento, sino de poder. Todo economista venezolano bueno –keynesiano, neoliberal o marxista– sabe que hay sólo dos o tres opciones posibles. Pero, la actitud de autosuficienca del círculo gobernante es tal que no escucha razones científicas ni de sentido común. Sólo un peso pesado como Correa o Fidel Castro pueden romper tal locura.

    2. Fin de parches económicos: necesidad de reconfiguración totalHugo Chávez realizó durante su gobierno cinco ajustes al sistema cambiario, incluso devaluaciones. Ninguno de esos ajustes ha sido suficiente para impedir el desastre actual. Esta vez se necesita una reconfiguración a fondo de todo el sistema económico-político, que abarque los aspectos monetario, fiscal, económico, social, discursivo, jurídico-penal y político. En una palabra, se necesita un nuevo paradigma de la Revolución.3. Ganar con las ciencias militares y económicasPara que la ofensiva estratégica de salvación –la reconfiguración– triunfe tiene que cumplir con tres requisitos. Dos de la ciencia militar y uno de la ciencia económica: a) toda ofensiva exitosa requiere sorpresa, objetivos claros y poder de fuego (surprise, objective, mass); b) el centro de gravitación tiene que estar definido en términos de lugar, momento y concentración de fuerzas de la batalla decisiva, para quebrar al adversario;  c) toda reconfiguración tiene que partir del valor real del Bolívar frente al dólar.4. Chávez y los precios del destino: petróleo y dólar

    El destino de la economía venezolana se rige por dos precios: el del petróleo y el del dólar. El primero lo determina el mercado mundial. El segundo lo determina exclusivamente el gobierno venezolano. Controlar estatalmente el tipo de cambio y los volúmenes de entrega interna del dólar, fue una sugerencia que Fidel le hizo a Hugo Chávez, en el 2003. Después de tres intentos de golpe de Estado de la oligarquía/Washington, la medida fue necesaria y correcta para impedir que la oligarquía colapsara el proceso mediante la fuga de capitales. Fue funcional a corto plazo para evitar una hemorragia económica inducida, pero a mediano plazo no podía funcionar en una economía de mercado abierta. La drástica devaluación del Bolívar que hizo Hugo Chávez en 2010, demostró esa verdad previsible.

    5. Chávez compra la paz interna con los petrodólares

    Si este desenlace era previsible, ¿por qué el Comandante mantuvo el sistema cambiario hasta que se convirtió en la bomba de tiempo que hoy amenaza a destruir el Bolivarianismo? La respuesta es obvia. El mecanismo se había convertido de un mecanismo de control de la burguesía en un mecanismo de su cooptación: un mecanismo de cooperación de clase. Por eso, cuando Vielma Mora y Samán interfieren con esta alianza estratégica de clase, tomando en serio los discursos “socialistas” del Presidente, tienen que irse.

    Fue el mismo Presidente que, apenas instalado los controles del dólar (2003), permitió que no se aplicó con rigor operativo el modelo. Su estratagema de comprar la paz interna a la burguesía fue un éxito político; pero se realizó al precio de corromper el Estado en la entrega fraudulenta de divisas, de despilfarrar parcialmente el plusvalor económico petrolero en la pacificación de la burguesía, y de no sanar estructuralmente a la economía, porque la burguesía venezolana nunca tuvo interés alguno en desarrollar el país. La única alternativa  a esta operación de compra-venta de los “mantuanos”  –una clase dominante antagónica– consistía en destruirla. Inmediatamente después del golpe fallido y, probablemente durante los años 2004-8, había condiciones para hacerlo. Pero, por las razones que fuesen, el Comandante optó por no hacerlo.

    Las mismas estadísticas del Estado demuestran irrefutablemente esa política desarrollista de colaboración estratégica de clases supuestamente antagónicas: la vieja clase dominante y la nueva clase política “bolivariana”. Lamentable, esa alianza fue escondida ante las masas mediante un fantasioso discurso de “socialismo cristiano y bolivariano” y una gigantesca máquina estatal de propaganda que marginaba a toda persona que pretendía revelar la verdad de lo que sucedía.

    6. La burguesía cancela el contrato de compraventa

    Fallecido el Comandante, la burguesía, encabezada por Henrique Capriles y Henri Falcón, decidió cancelar ese “contrato social” peculiar. Ante la débil política “New Age” de Maduro y Cabello, completo con karma y pajaritos reencarnados, no se contenta ya con una fracción del plusvalor petrolero: quiere el 100%, aún a precio de un trueque … con la sangre del pueblo.

    7. La batalla decisiva: el control del dólar

    El precio del dólar es el pilar de las distorsiones sistémicas de precios y flujos reales de la economía venezolana. Por lo tanto, es el centro de gravitación de la ofensiva-reconfiguración. Quitarle a la burguesía su parasitario ingreso en dólares tiene la consecuencia de volver a la situación pregolpista de antes del 2003.

    8. Operación Rescate

    Teniendo en cuenta las especificaciones del punto “3”, se debe flotar el dólar libremente para liquidar de tajo el mercado negro y la especulación. Para sustentar el valor de la moneda recuperada, todos los convenios de petróleo y minerales deben realizarse en bolívares. Paralelamente, es imperativo quebrar los monopolios privados y disolver los cuellos de botella del Estado que sólo sirven para el enriquecimiento de sectores corrompidos y privilegiados. La libre importación de mercancías es fundamental para acabar con el desabastecimiento y las corruptelas permanentes. Tales medidas generarán a corto plazo un aumento de determinados precios que el Estado tiene que compensar con subsidios directos a los consumidores y a pequeñas y medianas empresas, no con subsidios generales a la burguesía, como sucede ahora. La ventaja de estas medidas es que el sistema de precios volverá a cumplir su función cibernética de transparentar los precios relativos reales de la economía y orientar los flujos de trabajo, capital y mercancías y, al mismo tiempo, deja de servir para expoliar especulativamente a los ciudadanos.

    Una vez transparentada la estructura real de precios en el país se puede establecer un régimen de flotación sucia, de cambio fijo o un sistema del tipo que usaron Taiwán y Corea del Sur en su fase de industrialización. Para que funcione tal sistema hay que regular a los capitalistas y penalizar la fuga de capitales drásticamente, tal como hizo Corea del Sur en su momento: diez años de cárcel e incluso, la pena capital. Como éticamente no es justificable la pena de muerte, sería el equivalente de una penalización de 30 años. Iniciar una política fiscal rigurosa contra la burguesía y los funcionarios corruptos es fundamental. Y diseñar un discurso que explique a la población que la sanación de la economía pasa por esta reconfiguración y que el equipo que lo ejecute es el único garante de la paz interna y del futuro, es vital.

    9. ¿Quién salva el Titanic “bolivariano”?

    Escuchar al Ministro de Planificación (sic), Jorge Giordani, que se acuesta y se levanta con Gramsci y la “hegemonía revolucionaria”, plantear, que “El regalado se acabó, sea la gasolina, la electricidad y la vivienda bien dotada”, o cuando se ve a Maduro hablar de pájaros-reencarnación de Chávez, se asoma la duda de que esa conducción “bolivariana” haya entendido el dilema en que se encuentra y las formas de superarlo.

    Más allá de la injusticia, la idea de Giordani, de servirle durante una década a la oligarquía con la cuchara grande y plantear ahora hacerle pagar al pueblo la nefasta y costosa alianza con la clase dominante, sería suicida políticamente tocar esos servicios básicos y las Misiones Sociales. El hecho de que Giordani piense en semejante “solución”, demuestra que está totalmente desconectado de la realidad, al igual que sus colegas.

    La nueva clase política que ha generado el proceso de Chávez, hoy día ya es el hermano gemelo de la de la 4ta República.
    Si dentro de ella puede surgir una dirección colegiada y vanguardista para evitar el colapso, es dudoso. En la dicción mística de la nueva clase: ¿Cuál es el karma del Bolivarianismo? O, en buen romance: ¿Habrá un nuevo Chávez que pacíficamente termine con esta tragicomedia? Mientras esperamos respuestas a esta pregunta vital, debemos construir entre todos el modelo económico de salvación que necesitamos.

Rafael-Correa01

REACCIONA CORREA:

No fue sino hasta anoche, una semana después, que Rafael Correa reaccionó ante la sugerencia -“inoportuna” comentó entre sus colaboradores- de Dieterich.

Sin embargo, se nota la desviación subjetiva del ecuatoriano para justificar las metidas de pata de su par venezolano.

Correa, justificó las medidas aplicadas contra la especulación por su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, y tachó de “terrible” a los grupos de derecha de ese país. “De las noticias que tenemos es que hay un complot tremendo, se han encontrado bodegas completas con electrodomésticos escondidos por la derecha venezolana… Es que la derecha venezolana es terrible”, dijo Correa a periodistas en la ciudad portuaria de Guayaquil.

Lo que no dijo Correa (¿no lo sabrá o será que así se lo informó Maduro?) es que esos comerciantes han crecido bajo el apoyo del gobierno rojo de Chávez. Que por tener padrinos en el régimen los controles han podido ser obviados y por ende han conseguido ver crecer sus fortunas en medio de la crisis económica.

Correa –comprando así la propaganda de Maduro- tilda de boicot la situación venezolana: “ Si hay esa clase de boicot, entonces tiene que reaccionar el Gobierno. Lo que conocemos (?) es eso, que ha habido escasez provocada”, insistió Correa y apostilló que “la derecha venezolana es cosa seria, la oligarquía venezolana es terrible”.

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LAS PREOCUPACIONES DE HENIZ DIETERICH en torno al futuro inmediato de Venezuela siguen creciendo a pesar de que ninguno de sus otrora amigos en el gobierno de Chávez -que continúan enchufados en el gobierno de Nicolás Maduro- quiera escucharlas.

Peor aún, se sienten tan “sobrados” en sus acciones de gobierno que han pretendido bajar la inflación por decreto, ordenar las compras nerviosas de electrodomésticos hasta que “los anaqueles y los almacenes queden vacíos”, limitar las ganancias y hasta ordenar prisión y penas máximas a quienes sus seguidores consideren culpables de usura y especulación.

Hace apenas una semana el diario ecuatoriano El Universo publicó el penúltimo de una serie de artículos del profesor germano-mexicano en el que como última recomendación a Maduro y Diosdado Cabello les señala que llamen al presidente Rafael Correa y su equipo económico para que les den las claves para superar la crisis teniendo en cuenta el excelente desempeño económico que Correa ha logrado en Ecuador.

La nota de presentación al artículo de Dieterich en El Universo indica mucho:

Heinz Dieterich sugiere que Correa diseñe un rescate económico para Maduro

Heinz Dieterich, sociólogo y analista político alemán considerado el padre del socialismo del siglo XXI, ha sugerido que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asesore a su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, para salir de la crisis económica en que vive ese país.

En un artículo publicado en la página web aporrea.org, Dieterich dice: “Si Maduro y Cabello quieren salvar el proceso, tienen una solución inmediata: llamen a Rafael Correa, único presidente latinoamericano que tiene una comprensión profunda (científica) de la economía de mercado. Tráiganlo discretamente una tarde con su equipo económico, denle las estadísticas reales de la crisis para estudiarlas en la noche y pídanle para la tarde siguiente un plan de rescate. Así evitarán el colapso. ¿Quiere decir esto que Correa es un genio o que en Venezuela no hay buenos economistas? Claro que no. Entonces, ¿por qué traerlo? Porque cambiar el rumbo y salvar al Titanic no es un problema de conocimiento, sino de poder. Todo economista venezolano, bueno –keynesiano, neoliberal o marxista– sabe que hay solo dos o tres opciones posibles”.

“Pero la actitud de autosuficiencia del círculo gobernante es tal que no escucha razones científicas ni de sentido común. Solo un peso pesado como Correa o Fidel Castro pueden romper tal locura”.

Galo Mora, secretario de AP y cercano colaborador de Correa, no quiso comentar el tema aduciendo desconocerlo. Mientras que Correa no pudo ser consultado porque cumple una agenda privada en París, Francia, y mañana retomará los actos oficiales de su gira europea.

José Ayala Lasso, excanciller ecuatoriano, dijo que diplomáticamente no hay que considerar lo dicho por Dieterich en su valor literal. Ningún país, por más amigo que sea de otro, va a aceptar que un presidente extranjero le diga cómo gobernar, cree Ayala Lasso.

Señaló que lo que está diciendo Dieterich a Maduro es: “Su país está perdido, la manera en que usted ha gobernado le ha llevado a un abismo del que no le saca nadie”. No obstante, dijo: “Todos los que hemos leído Cien años de soledad sabemos que el realismo mágico existe y no debemos de sorprendernos si mañana el presidente Correa anuncia su viaje a Caracas”.

Para el internacionalista Mauricio Gándara, opositor al régimen, la sugerencia de Dieterich es un chiste porque “Maduro es el heredero de la debacle económica de Chávez y Correa ha seguido la misma práctica económica”.

 

Aquí el artículo de Dieterich publicado también en www.aporrea.org:

Cómo salvar la economía venezolana y el Bolivarianismo

Heinz Dieterich – www.aporrea.org
21/10/13 – www.aporrea.org/ideologia/a175552.html

  1. 1.      Salvación instantánea en dos díasSi Maduro y Cabello quieren salvar el proceso tienen una solución inmediata: llamen a Rafael Correa, único Presidente latinoamericano que tiene una comprensión profunda (científica) de la economía de mercado. Tráiganlo discretamente una tarde con su equipo económico, denle las estadísticas reales de la crisis para estudiarlas en la noche y pídanle para la tarde siguiente un plan de rescate. Así evitarán el colapso.

    ¿Quiere decir esto que Correa es un genio o que en Venezuela no hay buenos economistas? Claro que no. Entonces, ¿por qué traerlo? Porque cambiar el rumbo y salvar al Titanic no es un problema de conocimiento, sino de poder. Todo economista venezolano bueno –keynesiano, neoliberal o marxista– sabe que hay sólo dos o tres opciones posibles. Pero, la actitud de autosuficienca del círculo gobernante es tal que no escucha razones científicas ni de sentido común. Sólo un peso pesado como Correa o Fidel Castro pueden romper tal locura.

    2. Fin de parches económicos: necesidad de reconfiguración totalHugo Chávez realizó durante su gobierno cinco ajustes al sistema cambiario, incluso devaluaciones. Ninguno de esos ajustes ha sido suficiente para impedir el desastre actual. Esta vez se necesita una reconfiguración a fondo de todo el sistema económico-político, que abarque los aspectos monetario, fiscal, económico, social, discursivo, jurídico-penal y político. En una palabra, se necesita un nuevo paradigma de la Revolución.3. Ganar con las ciencias militares y económicasPara que la ofensiva estratégica de salvación –la reconfiguración– triunfe tiene que cumplir con tres requisitos. Dos de la ciencia militar y uno de la ciencia económica: a) toda ofensiva exitosa requiere sorpresa, objetivos claros y poder de fuego (surprise, objective, mass); b) el centro de gravitación tiene que estar definido en términos de lugar, momento y concentración de fuerzas de la batalla decisiva, para quebrar al adversario;  c) toda reconfiguración tiene que partir del valor real del Bolívar frente al dólar.4. Chávez y los precios del destino: petróleo y dólar

    El destino de la economía venezolana se rige por dos precios: el del petróleo y el del dólar. El primero lo determina el mercado mundial. El segundo lo determina exclusivamente el gobierno venezolano. Controlar estatalmente el tipo de cambio y los volúmenes de entrega interna del dólar, fue una sugerencia que Fidel le hizo a Hugo Chávez, en el 2003. Después de tres intentos de golpe de Estado de la oligarquía/Washington, la medida fue necesaria y correcta para impedir que la oligarquía colapsara el proceso mediante la fuga de capitales. Fue funcional a corto plazo para evitar una hemorragia económica inducida, pero a mediano plazo no podía funcionar en una economía de mercado abierta. La drástica devaluación del Bolívar que hizo Hugo Chávez en 2010, demostró esa verdad previsible.

    5. Chávez compra la paz interna con los petrodólares

    Si este desenlace era previsible, ¿por qué el Comandante mantuvo el sistema cambiario hasta que se convirtió en la bomba de tiempo que hoy amenaza a destruir el Bolivarianismo? La respuesta es obvia. El mecanismo se había convertido de un mecanismo de control de la burguesía en un mecanismo de su cooptación: un mecanismo de cooperación de clase. Por eso, cuando Vielma Mora y Samán interfieren con esta alianza estratégica de clase, tomando en serio los discursos “socialistas” del Presidente, tienen que irse.

    Fue el mismo Presidente que, apenas instalado los controles del dólar (2003), permitió que no se aplicó con rigor operativo el modelo. Su estratagema de comprar la paz interna a la burguesía fue un éxito político; pero se realizó al precio de corromper el Estado en la entrega fraudulenta de divisas, de despilfarrar parcialmente el plusvalor económico petrolero en la pacificación de la burguesía, y de no sanar estructuralmente a la economía, porque la burguesía venezolana nunca tuvo interés alguno en desarrollar el país. La única alternativa  a esta operación de compra-venta de los “mantuanos”  –una clase dominante antagónica– consistía en destruirla. Inmediatamente después del golpe fallido y, probablemente durante los años 2004-8, había condiciones para hacerlo. Pero, por las razones que fuesen, el Comandante optó por no hacerlo.

    Las mismas estadísticas del Estado demuestran irrefutablemente esa política desarrollista de colaboración estratégica de clases supuestamente antagónicas: la vieja clase dominante y la nueva clase política “bolivariana”. Lamentable, esa alianza fue escondida ante las masas mediante un fantasioso discurso de “socialismo cristiano y bolivariano” y una gigantesca máquina estatal de propaganda que marginaba a toda persona que pretendía revelar la verdad de lo que sucedía.

    6. La burguesía cancela el contrato de compraventa

    Fallecido el Comandante, la burguesía, encabezada por Henrique Capriles y Henri Falcón, decidió cancelar ese “contrato social” peculiar. Ante la débil política “New Age” de Maduro y Cabello, completo con karma y pajaritos reencarnados, no se contenta ya con una fracción del plusvalor petrolero: quiere el 100%, aún a precio de un trueque … con la sangre del pueblo.

    7. La batalla decisiva: el control del dólar

    El precio del dólar es el pilar de las distorsiones sistémicas de precios y flujos reales de la economía venezolana. Por lo tanto, es el centro de gravitación de la ofensiva-reconfiguración. Quitarle a la burguesía su parasitario ingreso en dólares tiene la consecuencia de volver a la situación pregolpista de antes del 2003.

    8. Operación Rescate

    Teniendo en cuenta las especificaciones del punto “3”, se debe flotar el dólar libremente para liquidar de tajo el mercado negro y la especulación. Para sustentar el valor de la moneda recuperada, todos los convenios de petróleo y minerales deben realizarse en bolívares. Paralelamente, es imperativo quebrar los monopolios privados y disolver los cuellos de botella del Estado que sólo sirven para el enriquecimiento de sectores corrompidos y privilegiados. La libre importación de mercancías es fundamental para acabar con el desabastecimiento y las corruptelas permanentes. Tales medidas generarán a corto plazo un aumento de determinados precios que el Estado tiene que compensar con subsidios directos a los consumidores y a pequeñas y medianas empresas, no con subsidios generales a la burguesía, como sucede ahora. La ventaja de estas medidas es que el sistema de precios volverá a cumplir su función cibernética de transparentar los precios relativos reales de la economía y orientar los flujos de trabajo, capital y mercancías y, al mismo tiempo, deja de servir para expoliar especulativamente a los ciudadanos.

    Una vez transparentada la estructura real de precios en el país se puede establecer un régimen de flotación sucia, de cambio fijo o un sistema del tipo que usaron Taiwán y Corea del Sur en su fase de industrialización. Para que funcione tal sistema hay que regular a los capitalistas y penalizar la fuga de capitales drásticamente, tal como hizo Corea del Sur en su momento: diez años de cárcel e incluso, la pena capital. Como éticamente no es justificable la pena de muerte, sería el equivalente de una penalización de 30 años. Iniciar una política fiscal rigurosa contra la burguesía y los funcionarios corruptos es fundamental. Y diseñar un discurso que explique a la población que la sanación de la economía pasa por esta reconfiguración y que el equipo que lo ejecute es el único garante de la paz interna y del futuro, es vital.

    9. ¿Quién salva el Titanic “bolivariano”?

    Escuchar al Ministro de Planificación (sic), Jorge Giordani, que se acuesta y se levanta con Gramsci y la “hegemonía revolucionaria”, plantear, que “El regalado se acabó, sea la gasolina, la electricidad y la vivienda bien dotada”, o cuando se ve a Maduro hablar de pájaros-reencarnación de Chávez, se asoma la duda de que esa conducción “bolivariana” haya entendido el dilema en que se encuentra y las formas de superarlo.

    Más allá de la injusticia, la idea de Giordani, de servirle durante una década a la oligarquía con la cuchara grande y plantear ahora hacerle pagar al pueblo la nefasta y costosa alianza con la clase dominante, sería suicida políticamente tocar esos servicios básicos y las Misiones Sociales. El hecho de que Giordani piense en semejante “solución”, demuestra que está totalmente desconectado de la realidad, al igual que sus colegas.

    La nueva clase política que ha generado el proceso de Chávez, hoy día ya es el hermano gemelo de la de la 4ta República.
    Si dentro de ella puede surgir una dirección colegiada y vanguardista para evitar el colapso, es dudoso. En la dicción mística de la nueva clase: ¿Cuál es el karma del Bolivarianismo? O, en buen romance: ¿Habrá un nuevo Chávez que pacíficamente termine con esta tragicomedia? Mientras esperamos respuestas a esta pregunta vital, debemos construir entre todos el modelo económico de salvación que necesitamos.

Rafael-Correa01

REACCIONA CORREA:

No fue sino hasta anoche, una semana después, que Rafael Correa reaccionó ante la sugerencia -“inoportuna” comentó entre sus colaboradores- de Dieterich.

Sin embargo, se nota la desviación subjetiva del ecuatoriano para justificar las metidas de pata de su par venezolano.

Correa, justificó las medidas aplicadas contra la especulación por su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, y tachó de “terrible” a los grupos de derecha de ese país. “De las noticias que tenemos es que hay un complot tremendo, se han encontrado bodegas completas con electrodomésticos escondidos por la derecha venezolana… Es que la derecha venezolana es terrible”, dijo Correa a periodistas en la ciudad portuaria de Guayaquil.

Lo que no dijo Correa (¿no lo sabrá o será que así se lo informó Maduro?) es que esos comerciantes han crecido bajo el apoyo del gobierno rojo de Chávez. Que por tener padrinos en el régimen los controles han podido ser obviados y por ende han conseguido ver crecer sus fortunas en medio de la crisis económica.

Correa –comprando así la propaganda de Maduro- tilda de boicot la situación venezolana: “ Si hay esa clase de boicot, entonces tiene que reaccionar el Gobierno. Lo que conocemos (?) es eso, que ha habido escasez provocada”, insistió Correa y apostilló que “la derecha venezolana es cosa seria, la oligarquía venezolana es terrible”.

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