LA SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE COSTOS Y PRECIOS JUSTOS (Sundecop) está moviéndose como peso pluma para tratar de evitar el enorme desabastecimiento de productos de primera necesidad que se le viene encima.
La semana pasada de la Sundecop llamaron a los supermercados y abastos ante la angustia oficial de la pronta escasez de toallas sanitarias y champús, los renglones más delicados, así como otros menos impactantes pero que ya no vendrán más del exterior. Bajo “secreto de confesión” un alto funcionario les pidió aguantar hasta el comienzo de la Semana Santa, el primero de abril, esa penuria pues para esa fecha esperan reajustar precios que reconocen fueron calculados muy mal y hasta de forma errada. Un empleado de uno de los supermercados del gobierno que participó en el encuentro le dijo a la Superintendente Karlin Granadillo que a él no le habían hecho caso cuando alertó de esos errores en los cálculos. Ahora resurgen esos temores por el año electoral donde la inflación y la escasez son mencionadas como reclamos por los ciudadanos.
Hace unos días comentamos en www.runrun.es que la industria farmacéutica, por lo sensible de su actividad, venía siendo mantenida al margen de la Ley de Costos y Precios Justos implementada, más con demagogia que racionalidad, por el gobierno del comandante revolucionario.
Menciono el aspecto demagógico pues el propio Chávez en varias de sus cientos de cadenas obligatorias nos dijo que los empresarios e industriales capitalistas tenían ganancias hasta por encima del 200% de los precios de los artículos de primera necesidad desde alimentos hasta utensilios eléctricos pasando por las medicinas y los enseres domésticos.
Dados esos aspectos el sector farmacéutico no había sido tocado ni regulado.
Sin embargo, representantes del gobierno se reunieron hace dos semanas con las principales cámaras, laboratorios y droguerías para sugerirles, aún sin la aplicación de la ley, que no deben ni pueden subir los precios en los meses pre-electorales. Una importante droguería de presencia nacional ya no aceptará aumento de precios por parte de laboratorios a partir de febrero 2012. Con esto, el gobierno hace que los policías del control de costos y precios sean los mismos integrantes de la industria, salvando su propio pescuezo en un sector estratégico y de mucho impacto político más en un año de elecciones y con la inflación más alta del mundo debido a sus erradas políticas económicas que tratan de implantar un socialismo-comunismo antiguo y trasnochado sin la actualización de los verdaderos socialismos de progreso, empleo y baja inflación como el de Brasil, Chile y hasta Perú. Con esta amenaza, nada velada, nadie se atreverá a aumentar el precio de un medicamento. El control de precios, fuera de un marco legal, se impondrá. Con las medicinas el control no lo ejercerá la Ley de CYPJ pero si la ley del miedo.



