DE NUEVO SOLICITÉ AL AMIGO y respetado Luis De Lion, editor desde París de @Webarticulista, su opinión sobre un tema noticioso internacional en menos de una semana. El anterior fue en torno a Carlos El Chacal y su juicio en la capital de Francia. Esta vez la referencia es la muerte de Kim Jong Il el dictador fallecido de Corea del Norte. Su visión global europea le permite acceder a fuentes de información diaria que aquí poco recibimos. Por ello el interés de nuestros lectores en su percepción de los temas que hoy atraen la atención del mundo.
NOTAS SOBRE EL DICTADOR NORCOREANO:
De momento con la muerte de Kim Jong Il desaparece un dictador pero no se desvanece una dictadura. Si la sucesión se produce como lo previó el caricatural líder norcoreano, debe nacer automáticamente un nuevo tirano en la persona de su hijo veinteañero Kim Jong Un.
17 años transcurrieron desde que Kim Jong Il sucedió a su dictador padre, en la época Pyongyang dependía en 100% de la ayuda soviética, hasta que en 1995, Rusia como consecuencia de la desaparición del bloque soviético decide abandonar a Corea del Norte a su propia suerte, y allí se produce la primera y terrible gran hambruna, que conoció el régimen de Kim Jong Il. Previamente en 1992, la Constitución de Corea del Norte había sido reformada y se le habían borrado los términos “Marxismo y Leninismo”. Más tarde en 2009 el propio Kim Jong Il hace su reforma constitucional y elimina los términos “Comunismo y Socialismo”.
Inspirado en el fascismo japonés, Kim Jong Il, había impuesto la doctrina no de la raza superior como pretendieron los nazis, sino la de la moral superior. Esa pretendida superioridad moral de Kim Jong Il explica en parte ciertos aspectos infantiles en su manera de gobernar.
200 gramos de cereales por habitante al día, la ración de Corea del Norte, según la ONU el mínimo soportable es de 700 gramos/día.
No obstante, el caos interior norcoreano, a partir de 1990 Corea del Norte fue logrando todo lo que exigió a nivel internacional, hasta negociar cara a cara con Washington, sin tener que renunciar al enriquecimiento del Uranio.
Hasta que el 11de febrero 2005, Pyongyang anuncia al mundo que dispone del arma nuclear y que lo hizo para defenderse de la amenazante política de Bush. La disuasión nuclear se incorporaba al ejército norcoreano compuesto de 1 millón de soldados.
Detener y revertir la industria nuclear y anticipar la sucesión de Kim Jong Il han sido las dos principales preocupaciones de la estrategia occidental. En cuanto al primer punto ha habido avances y retrocesos, Pyongyang ha jugado con la paciencia y con los temores de occidente.
En cuanto a la sucesión, el hijo mayor de Kim Jong Il, fue desplazado porque su padre lo considera un homosexual, el segundo igualmente apartado por su comportamiento díscolo, fue capturado en Japón con pasaporte falso, cuando se disponía a visitar Disneyland.
Finalmente el elegido fue el hijo menor, Kim Jong Un, cuya edad precisa se desconoce y solo se sabe que fue educado en Suiza. En los últimos dos años, desde que Kim Jong Un, fue presentado públicamente el joven General de 4 estrellas acompañó a su padre en los 5 viajes que éste hizo (siempre en tren por pánico a los aviones) a Moscú y Pekín.
“Querido Joven General”, es el título que se utiliza para presentar al nuevo tirano de Corea del Norte, Kim Jong Un. Como una manera de hacerse respetar entre ancianos militares, la inteligencia surcoreana señala que, Kim Jong Un, realizó meses atrás su primera purga en la persona del jefe de inteligencia de su padre.
Dictadura, propaganda y mal gusto.
Según el régimen, Kim Jong Il, trabajaba día y noche, por el bienestar y prosperidad de su pueblo. La propaganda norcoreana dice que Kim Jong Il murió por exceso de trabajo. Sin duda, hambrear, a su pueblo necesita empeño y ocupación.
El poderoso aparato de propaganda y comunicación norcoreano carbura esencialmente a base de Kitsch. Es así como desde que se hizo el anuncio oficial de la muerte del tirano, se han emitido una serie de videos surrealistas, donde aparecen norcoreanos llorando de tristeza.
No obstante la hambruna persistente y la represión institucionalizada, a través de al menos 12 campos de concentración, según ONGs internacionales, el régimen no ha descuidado el ciberespacio. El Kitsch 2.0 norcoreano en un país en el que sus habitantes no tienen acceso a Internet, tiene como objetivo influenciar a los internautas surcoreanos. Pyongyang tiene una cuenta Flickr y una en Facebook, también tiene cuentas en Twitter y un canal en YouTube con 2.400 videos de propaganda de Estado.
Un estudio de servicios de inteligencia EEUU sobre la estrategia norcoreana en las redes sociales revela que para nada se trata de un territorio abandonado por el poder central.
En contraposición, desde el punto de vista de las telecomunicaciones, Corea del Norte tiene 24 millones de habitantes y apenas 500 mil suscriptores de teléfonos celulares. El monopolio de telefonía celular de Corea del Norte, impide a dicho medio millón de poseedores de líneas celulares establecer comunicación con el extranjero.
En medio de la delicada situación geopolítica, Pekín es el primer interesado en el statu quo de Corea del Norte. Una hipotética reunificación estilo alemán de las dos Coreas no conviene al régimen chino. Un millón de chinos murieron en combate durante la guerra de Corea para salvar la República norcoreana y eso Pekín no lo olvida.
De igual forma, China podría nuevamente encontrar pretextos históricos (Tibet) para invadir Corea del Norte, en caso de crisis o vacío de poder. La hipótesis de una Corea reunificada, ejército enorme del Norte y sofisticación tecnológica del Sur, inquieta y con sobradas razones a Pekín.
Al tiempo que, Pekín consciente de la precaria salud mental de Kim Jong Il sabía que la amenaza nuclear norcoreana tendría como blanco, entre otros, a la propia China.
Entre tanto, la sedición castrense norcoreana (que la hubo) ha sido administrada por la China con criterio de escasez. Desde 2005, unos 300 generales norcoreanos se han asilado en China, una disidencia silenciosa, suerte de golpe de estado contra Kim Jong II.
Respecto a Corea del Sur, una guerra que técnicamente no ha terminado, Seúl luego del anuncio de la muerte de Kim Jong Il no dudó en poner bajo alerta máxima a su ejército. Japón por su parte también está alerta, aunque en menor grado.
Hoy cuando el mundo ha seguido de cerca la revolución árabe, es difícil imaginar una primavera norcoreana, en el país de Kim Jong Il, donde no hay un Vaclav Havel. Ni sociedad civil, ni disidencia, ni partidos políticos, ni intelectuales hay en Corea del Norte.
Kim Jong Il había previsto hacer la transición a su hijo en 2012 en medio de los festejos del 100 aniversario del nacimiento de Kim Il Sung.
Ante la urgencia, Kim Jong Un, tendrá la edad que la propaganda norcoreana decida ponerle.
Pero a pesar que un pequeño país, con un dictador caricatural a la cabeza, tiene a medio mundo en vilo, gracias a la amenaza nuclear, a pesar de ello y ante el contexto internacional, luchas intestinas, la juventud del nuevo dictador, en Corea del Norte los escenarios emergentes no lucen sólidos a simple vista.




