ASÍ PARECIERA FUE LA ORDEN impartida desde Miraflores, refrendada por varios de sus enemigos en el régimen del que participó en buenos cargos, para enjuiciar a Juan Barreto, otrora consentido presidencial y Alcalde de Caracas además de diputado y dirigente socialista.
Si bien es cierto que apenas salió del cargo llovieron las denuncias de malversación de fondos y corrupción en torno a su gestión, el “gordo” Barreto había podido campear el temporal este último año y medio.
Retirado en su bunker de El Cementerio el periodista y profesor universitario fue denunciado ante la Contraloría y algunas comisiones de la Asamblea Nacional con el fin de amedrentarlo y tenerlo a raya.
Incongruente como es la acción de gobierno, similar al accionar del caudillo-comandante- presidente, hemos visto que en estos 18 meses Barreto ha sido tantas veces denunciado como corrupto que como amigo del caudillo, miembro de la cúpula chavista y hombre fiel del proceso rojo rojito.
Hoy, sin embargo, su gorda figura esta lista para ser lanzada a la hoguera de la culpabilidad y el mal comportamiento en medio de la batalla mediática que el gobierno ha emprendido para tratar de desviar la atención nacional del caso de la comida podrida y la corrupción en sus compras de alimentos.
Así, con vista a las elecciones de Septiembre, el gobierno busca “criminalizar a uno de sus más allegados colaboradores” entregando su cabeza a los cazadores de alguna denuncia que venga de las propias entrañas del régimen. Así que, aunque sabe mucho y si llegara a hablar otro gallo cantaría, Juan Barreto será noticia pronto.



