AYER EN ANTÍMANO, el comandante presidente volvió a ser el mismo de siempre. El que regresa a su cotidiana voracidad, groseros desplantes y avances en el cerco a la democracia y a todas las instituciones y funcionarios que controla a dedo desde Miraflores. El que le dió respaldo a los invasores de cualquier galpón que encuentren para “construir viviendas”.
Su disfraz de ovejita mansa que ofrecía diálogo a los opositores y prometía devolver la ley Habilitante a la Asamblea antes del primero de mayo se esfumó en segundos cuando mandó a “lavarse el paltó” a los que creyeron en sus palabras y su rama de olivo. Prueba irrefutable que ese mensaje era para el exterior, para Insulza, la OEA y para sus colegas presidentes que han comenzado a cuestionar sus nada democráticas actitudes.
Pues bien, repitiendo lo que ya se ha hecho costumbre en el caudillo cada vez que siente un rechazo a esas actitudes, decidió arrancar con un periplo mediático con entrevistas complacientes en aquellos programas de televisoras y radios “amigas” que no lo comprometan con preguntas difíciles o sin respuesta seria y verdadera a las inquietudes que hoy tiene rodó el país, rojo o multicolor. La Sala Situacional dirigida por cubanos, españoles y alguno que otro criollito ya se montó en esa onda.
No les extrañe ver a Chávez vestido de traje y corbata, como un estadista serio en imagen nada mas, complaciendo peticiones, saludando con cariño, transformándose en amable entrevistado preocupado por su pueblo…con frases como ” yo soy solo una brizna de paja en el viento” o “yo estaré aquí hasta que el pueblo que me eligió lo quiera”.
La contraorden a sus seguidores, militares y civiles, que ya estaban en plan de hablar del diálogo ofrecido y venían dándole el beneficio de la duda a los demócratas opositores ante el llamado del pasado 8 de enero, vuelve a colocar en la misma situación la frase, casi actuada ayer contra el diputado Julio Borges, del presidente de la Asamblea, Soto Rojas, en aquella concentración en El Silencio (¿apropiada coincidencia?) en la que ofreció “caerle a carajazos a la oposición pitiyanqui”.
Guión repetido hasta el cansancio. Sol le faltará sacar y besar el crucifijo que le regaló su padrino de elucubraciones el general Jacinto Pérez Arcay.




