Esa noche, Donald Trump no llevaba corbata. Vestía una camisa blanca y un traje oscuro mientras observaba, junto a varios integrantes de su gobierno, la operación que el Pentágono llevaba meses preparando para atrapar a Nicolás Maduro en su búnker. En una sala improvisada y cubierta por cortinas negras en su residencia de Mar-A-Lago, a más de 2000 kilómetros de Caracas, miraba en directo cómo las tropas estadounidenses bombardeaban puntos estratégicos de la ciudad hasta llegar al búnker del gobernante venezolano.
Aquella madrugada del 3 de enero de 2026 ocurrió el cierre de la llamada operación “Resolución absoluta” (Absolute Resolve), que se gestaba desde al menos cinco meses atrás. Tras su ejecución, y con el paso de los días, se han conocido más detalles de cómo fueron las explosiones y la extracción de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Por eso, Runrun.es reconstruye lo sucedido con todos las revelaciones hechas por funcionarios norteamericanos y la prensa internacional en las últimas dos semanas.
Un reportaje del New York Times (NYT) reveló que en agosto de 2025, un equipo encubierto de la Agencia de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) ingresó a Venezuela para recolectar toda la información posible sobre las rutinas de Maduro. A este trabajo de inteligencia se unió una fuente del entorno del gobernante que colaboró con la investigación, además de una flota de “drones furtivos” que volaron en secreto sobre los lugares que frecuentaba.
El medio norteamericano apuntó que la suma de todos estos aportes ayudó a saber, por ejemplo, que el gobernante “rotaba entre seis y ocho ubicaciones”, y que muchas veces no se sabía dónde pasaría la noche hasta muy tarde. Esta última parte era clave, porque el equipo necesitaba confirmar que Maduro dormiría en el búnker objetivo para ejecutar su operación.

Medio día después de los bombardeos, Trump ofreció una rueda de prensa en la que comentó orgulloso que “Resolución absoluta” fue “una gran operación militar estadounidense por aire, tierra y mar”. Allí también participó el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, quien destacó que la misión en Venezuela fue lanzada a solicitud del Departamento de Justicia, que acusó a Maduro por conspiración para narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
Caine, un general retirado que asumió el cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto en abril de 2025, es piloto de combate con experiencia en operaciones especiales como la del 3 de enero. Sabe sobre la recolección y análisis de información estratégica porque fue director asociado de asuntos militares en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de 2021 a 2024. Desde entonces, se había retirado de la vida militar e incorporado al sector privado en una empresa de seguridad. Hasta que Trump lo llamó.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, quien aseguró que “Resolución absoluta” solo la hubiesen podido hacer los experimentados militares estadounidenses, recalcó que la acción activó a todos los componentes de las fuerzas especiales de su país: soldados, marines, pilotos, guardias, en alianza con oficiales de inteligencia de la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia de Inteligencia Geoestratégica (NGA).
También afirmó que todo arrancó durante “las horas más oscuras” del 2 de enero, cuando las condiciones climáticas permitieron el movimiento de las tropas que accionaron el operativo castrense más riesgoso de su tipo desde que los Navy SEAL mataron a Osama bin Laden en Pakistán en 2011.

A las 11:43 p. m. del viernes 2 de enero, Trump autorizó la operación que incluyó a más de ciento cincuenta aeronaves despegando desde más de 20 bases terrestres y marítimas a lo largo del hemisferio. Para ese momento, el Pentágono llevaba seis horas siguiendo los pasos del gobernante venezolano que ese día, más temprano, se había reunido con representantes del gobierno chino en el Palacio de Miraflores sin saber lo que vendría.
Ceguera electrónica
Caine explicó que “una fuerza de extracción” se aproximó a Venezuela conformada por bombarderos (B-1y E-2D), drones pilotados, aviones de combate (F22 y F-35, entre ellos) y aviones de guerra electrónica (F/A-18E/F Super Hornet y EA-18G Growler de Boeing), usados para misiones de interferencia electrónica. Los bombardeos comenzaron por el oriente de la zona central del país y atacaron primero al aeropuerto de Higuerote, en Miranda, donde había artillería antiaérea.
Las aeronaves siguieron por la costa para lanzar su ofensiva en puntos clave donde, además de sistemas de defensa antiaérea, había radares, antenas de comunicación e incluso instalaciones eléctricas que sufrieron un ciberataque, según el NYT. Todo para afectar la conexión y comunicación entre las bases castrenses y causar lo que se conoce como “ceguera electrónica“, y así asegurar que los helicópteros (MH-60 Seahawk y CH-47 Chinook) que harían la extracción avanzaran protegidos y sin ser detectados.
ATENCIÓN MILITARES DEL RÉGIMEN – Calculen las bajas.
— Ulula (@Ulul4r) January 6, 2026
Así fue el ataque a Meseta de Mamo, allí atacaron al Batallón de Infantería de Marina Simón Bolívar y al 393 Grupo Misilístico de Defensa Antiaérea "Contralmirante José María García".
Vean el video, la calidad no es muy… pic.twitter.com/etfhxW8xU7
En La Guaira, hubo explosiones en Carmen de Uria, el Puerto de La Guaira y la sede Infantería de Marina en la Meseta de Mamo. En Caracas fueron al aeropuerto de La Carlota, la montaña de Altos de Irapa (El Junquito) y El Volcán, y el Comando General de la Milicia Bolivariana, adyacente al Cuartel de la Montaña, mientras que en el sur de Miranda lanzaron misiles contra el Fuerte Guaicaipuro y el distribuidor del aeropuerto Caracas de Charallave, en los Valles del Tuy.
Poco antes de las 2:00 a. m., las fuerzas estadounidenses comenzaron a bombardear Fuerte Tiuna, el complejo militar de 4500 hectáreas que alberga desde cuarteles, comandos y batallones militares, pasando por sedes ministeriales e instituciones castrenses, hasta grandes urbanismos. Allí vivía Maduro.
Según Caine, las acciones militares de sus tropas lograron aislar el área en donde estaba el búnker. Un informe militar venezolano que data de las 6:33 a. m. del 3 de enero detalló algunos de los lugares atacados en Fuerte Tiuna: la casa oficial del Ministro de la Defensa, el Batallón Juan Pablo Ayala (312 Grupo de Caballería Motorizada), 311 Batallón de Infantería Mecanizada “Libertador Simón Bolívar”, la Dirección de Armas y Explosivos (DAEX) y un telepuerto de la RED Tetra (Terrestrial Trunked Radio, por sus siglas en inglés) de la Dirección Conjunta de Comunicaciones de la FANB (DICOFANB), adyacente al urbanismo Cacique Tiuna.

El búnker
“Once helicópteros aterrizaron en Fuerte Tiuna, de todo tipo. Esa vaina fue bombardeos, drones, pum, pam, coñazos pa’ allá, pa’ acá, el que pudo salvarse, se salvó, y el que no, bueno… Donde están los tanques, el Batallón Bolívar, las casas presidenciales, toda esa vaina fue atacada”, contó un sargento mayor de segunda de la Guardia Nacional que vivió la situación en esa instalación militar. En un video que se difundió en redes sociales, dijo que él y sus compañeros habían salido de la “zona de matanza”.
Video recibido a una de mis cuentas. La persona se identifica como Sargento Mayor de Segunda de las FAN y relata presuntos hechos en Fuerte Tiuna. Comparto como testimonio no verificado; dice estar saliendo de “la zona de matanza” “se salvó el que pudo salvarse” “las grandes… pic.twitter.com/fJ5aTVwxZ5
— Alexandra Belandia R (@abelandia) January 3, 2026
A las 2:01 a. m., los helicópteros que transportaban a los Delta Force –guiados por los helicópteros (MH-60 y MH-47) modificados del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, apodado Night Stalkers (Acechadores Nocturnos)—, llegaron a la residencia. En el descenso, los estadounidenses consiguieron resistencia cuando reaccionaron los miembros de los anillos de seguridad del gobernante, compuesto por militares cubanos que estaban apostados cerca de la residencia presidencial, además de jóvenes oficiales de la Guardia de Honor Presidencial (GHP).
De acuerdo con el diario Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 32 oficiales cubanos murieron en el ataque, ya que “que cumplían misiones en representación del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas a solicitud de los órganos homólogos venezolanos”.
Los hallazgos hechos por Monitor de Víctimas y La Hora de Venezuela señalaron que al menos una veintena de miembros de Guardia Nacional y la GHP cayeron en los bombardeos a Fuerte Tiuna. Se trataba de jóvenes con rangos militares como tenientes, cabos, guardias de honor, sargentos y alumnos de la Academia Militar, que integraban unidades como el Batallón de Seguridad Presidencial Nro 6, el Batallón de Custodia Nro 3 G/B Tomás Montilla y el Escuadrón Bravo del Batallón de Seguridad Presidencial.
Dos semanas después del ataque, el gobierno chavista solo reveló que 83 personas murieron en los ataques, pero no dieron una lista oficial para identificar a los fallecidos y heridos. Según el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, la demora tiene una razón: “las explosiones fueron tan fuertes que, bueno, hay personas que no sabemos dónde están, fueron fragmentadas de tal manera que es imposible (identificarlas)”.
La administración de Trump también reveló en los días posteriores a los bombardeos que algunos de sus soldados sufrieron lesiones, pero que pronto se recuperarían. Varias veces destacaron que no hubo ni una sola baja militar estadounidense. Aunque uno de los helicópteros fue impactado, pudo salir de la zona y terminar el operativo.
En los Alpes Bávaros de Alemania Hitler tenía “el nido del águila”, pero Hugo Chávez no se queda atrás.
— Iván Simonovis (@Simonovis) August 25, 2024
El búnker llamada la “Casa los Pinos” que se construyó para Hugo Chávez pero la disfrutó muy poco, se ubica detrás del servicio de sanidad del ejército y el comando… pic.twitter.com/JqR75bJmH2
La vivienda de Maduro, compuesta por áreas subterráneas, túneles y salidas alternas que la comunican con distintos puntos de Fuerte Tiuna, estaba en una zona boscosa del complejo militar. Organizaciones estadounidenses y personalidades como el comisario y expreso político, Iván Simonovis, lanzaron teorías sobre la ubicación exacta del lugar que supuestamente recibía el nombre de “La casa de los Pinos“. Runrun.es no pudo confirmar datos precisos sobre la ubicación del búnker.
Los Delta Force detonaron la puerta de entrada para ingresar al búnker. El mismo Trump describió la edificación como una vivienda que “parecía más una fortaleza que una casa”, con puertas y un espacio seguro (una habitación del pánico) de metal sólido.


Una habitación del pánico es un espacio blindado y oculto dentro de una vivienda en donde los moradores suelen refugiarse ante robos o intrusiones. Están dotadas de paredes reforzadas, líneas telefónicas independientes, botones de pánico para comunicarse con fuerzas de seguridad e incluso un circuito cerrado de cámaras que permite monitorear las zonas externas del lugar. Además, pueden tener sanitarios y suministros básicos como bebidas, alimentos no perecederos y medicinas.
De acuerdo con Donald Trump, la del búnker de Maduro era una habitación con paredes gruesas y metálicas. Por eso, los agentes estaban dotados de instrumentos para romperlas en el menor tiempo posible. Para eso, entrenaron en una réplica a escala del búnker que se construyó en Kentucky, según el New York Times, mismo medio que asegura que tan solo tres minutos después de haber ingresado, los Delta Force dieron con el paradero de la pareja presidencial.
¿En pijamas?
Dos semanas después de los ataques, no se ha aclarado qué hacían Maduro y Flores cuando los Delta Force llegaron a la casa. Mientras que parte de la prensa internacional asegura que ambos dormían, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sonrío de forma pícara cuando Trump fue interrogado al respecto en una rueda de prensa, un gesto que rápidamente se volvió viral.
Lo que sí han confirmado las autoridades estadounidenses es que Maduro y Flores no lograron cerrar la pesada puerta de acero de la habitación del pánico. Sin embargo, en una reunión que funcionarios del Ejecutivo norteamericano tuvieron con legisladores el lunes, 5 de enero, revelaron que Maduro y Flores se golpearon la cabeza con el marco de la puerta del cuarto, que era muy bajo, cuando intentaban huir de los oficiales estadounidenses. Diosdado Cabello afirmó que Flores también tenía un golpe en el cuerpo y Maduro una lesión en una pierna.
Entre los que entraron al búnker estaba un negociador de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en ingles), listo para actuar en caso de que Maduro se negara a salir del lugar. Pero cinco minutos luego de haber entrado, los Delta Force informaron que tenían a la pareja objetivo en sus manos. Trump no confirmó la captura sino hasta las 7:21 a. m. (hora de Venezuela), con un post que publicó en su red Truth Social.

A Maduro y Flores se los llevaron en los helicópteros hacia el buque U.S.S. Iwo Jima, que según el NYT, estaba a 160 kilómetros de la costa venezolana. Hasta allí llegaron a las 4:29 a. m. (hora de Venezuela) y a bordo le tomaron la fotografía en la cual aparece con un conjunto deportivo Nike (¿su pijama?), esposado, con un antifaz y auriculares de cancelación de ruido, descritos como medidas de seguridad habituales para el traslado de detenidos de alto riesgo.

El buque llevó a la pareja presidencial a la base de Guantánamo, en Cuba, donde abordaron un avión hasta el Aeropuerto Internacional Stewart en Nueva York, Estados Unidos. De allí los trasladaron al Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una prisión federal de máxima seguridad con una área para prisioneros de “alto perfil”, donde pueden pasar hasta 23 horas de aislamiento diario.



