Trump endurece el cerco contra Maduro: ¿Qué implica el bloqueo a buques sancionados?

En un giro que evoca las políticas de su primer mandato y revive la vieja Doctrina Monroe, la administración de Donald Trump ha formalizado una orden para bloquear el movimiento de buques petroleros sancionados que operan en aguas venezolanas.

La medida busca interceptar la logística de exportación que ha permitido al gobierno de Nicolás Maduro evadir restricciones previas a través de transferencias en altamar y el uso de la denominada “flota fantasma”. También, representa una escalada drástica en su política de “máxima presión” contra el gobernante venezolano.

El 16 de diciembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un “bloqueo total y completo” de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, a través de un mensaje compartido en su red social Truth.

“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Esta fuerza militar seguirá creciendo, y el impacto para ellos será como nada que hayan visto antes, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y demás activos que nos robaron. El régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse, así como para el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro. Debido al robo de nuestros activos y a muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como ORGANIZACIÓN TERRORISTA EXTRANJERA. Por lo tanto, hoy ordeno un BLOQUEO TOTAL Y COMPLETO de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Los inmigrantes ilegales y criminales que el régimen de Maduro ha enviado a los Estados Unidos durante la débil e inepta administración Biden están siendo devueltos a Venezuela a un ritmo acelerado. Estados Unidos no permitirá que criminales, terroristas u otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación y, de igual manera, no permitirá que un régimen hostil se apropie de nuestro petróleo, tierras o cualquier otro activo, los cuales deben ser devueltos a los Estados Unidos INMEDIATAMENTE. ¡Gracias por su atención a este asunto!”, escribió el mandatario de EEUU.

Reacciones a la medida

El gobierno venezolano calificó como una “grotesca amenaza” las declaraciones de Donald Trump sobre un posible bloqueo naval para tomar control de los recursos naturales del país. Caracas anunció que llevará el caso ante la Organización de las Naciones Unidas y denunció violaciones al derecho internacional.

El documento señala que el presidente de Estados Unidos “pretende imponer de manera absolutamente irracional un supuesto bloqueo militar naval a Venezuela con el objetivo de robarse las riquezas que pertenecen a nuestra Patria”. Sostienen que esta orden de Trump desvela esas intenciones y desmonta la tesis de una supuesta “lucha contra el narcotráfico”, en alusión al despliegue militar en el Caribe.

Pdvsa también emitió un comunicado este 17 de diciembre, en el que aseguró que las operaciones de exportación de petróleo y derivados se mantienen y que “los buques petroleros vinculados a Pdvsa continúan navegando”, tras denunciar que han soportado años de “medidas coercitivas unilaterales, sabotajes, ataques cibernéticos y más recientemente, actos de piratería internacional para el robo de petróleo”. De hecho, la agencia Reuters pudo confirmar que “al menos dos buques petroleros que transportaban subproductos del petróleo venezolano, incluido metanol y coque de petróleo, partieron el miércoles desde el mayor puerto del país, Jose”, según datos de seguimiento de barcos y documentos internos de la estatal petrolera.

En el marco de las crecientes tensiones, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió también este 17 de diciembre “moderación” e instó a una “desescalada inmediata de la situación”, declaró el portavoz de la ONU, Farhan Haq, en una conferencia de prensa.

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Scheinbaum, respaldó una vez más al gobierno de Maduro y ratificó que su país apoya la política de no injerencia, además de pedir a la ONU -previo cuestionamiento- que intervenga ante el bloqueo petrolero anunciado por Trump: “No se le ha visto, que asuma su papel para evitar cualquier derramamiento de sangre” .

Del otro lado de la acera, el sindicalista petrolero Iván Freites opinó en la red social X que esta disposición es una respuesta de EEUU al “exprópiese” que, a lo largo de los años, implementó el socialismo del siglo XX.

“Son dos décadas y años de inversiones perdidas, plantas cerradas, expropiaciones de activos estadounidenses en Venezuela (y “expropiar es robar”)”, remarcó Freites, tras recordar las medidas adoptadas desde 2007 contra varias empresas de ese país en Venezuela, entre ellas ExxonMobil (Cerro Negro y La Ceiba) ConocoPhillips (Petrozuata, Hamaca y Corocoro)Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes (servicios petroleros); AES Corporation (Electricidad de Caracas); Owens-Illinois (planta de envases de vidrio); Cargill (procesadora de alimentos), ocurridas entre los años 2009-2010.

En la lista incluyó también las acciones en 2016 contra Kimberly-Clark; en 2017 contra General Motors (GM Venezuela) y en 2018 contra Kellogg’s (alimentos), Procter & Gamble / Colgate-Palmolive.

“Fueron más de 30 empresas estadounidenses afectadas. Décadas de inversión destruidas. Miles de empleos perdidos Destrucción de la capacidad productiva, corrupción y saqueo, cuyas consecuencias son demandas internacionales que hoy amenazan los activos externos (Citgo)”, agregó el sindicalista.

Andrei Serbin Point, analista internacional especializado en geopolítica, defensa, seguridad e inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), consideró en su cuenta en X que el reclamo de Trump sobre “petróleo, bienes y territorio secuestrados por Venezuela” no tienen “sustento jurídico ni fáctico”.

Pero insistió en que el punto central no es el relato, sino la acción: “La captura de tanqueros y su formalización configuran un bloqueo, y un bloqueo es, por definición, un acto de guerra. Esto coloca al régimen venezolano bajo una enorme presión estratégica para reaccionar frente a lo que Estados Unidos reconoce de hecho como una confrontación abierta. Quienes no compraron el argumento del narcoterrorismo tampoco tienen por qué creer ahora el del petróleo o los bienes ‘norteamericanos. El trasfondo sigue siendo el mismo: netamente geopolítico. Lo demás son herramientas discursivas para legitimar decisiones ya tomadas“.

Crónica de una arremetida con pausas

 La decisión de Trump de bloquear la comercialización de crudo con petroleros sancionados se anunció tras la incautación de un buque en las costas venezolanas la semana anterior -el Skipper sancionado desde 2022- que transportaba crudo venezolano y navegaba bajo bandera falsa de Guyana. El diario Tal Cual reveló que los registros marítimos ubican la propiedad del Skipper en Triton Navigation Corp., con sede en las Islas Marshall –un paraíso fiscal–, y su operación aparece a nombre de Thomarose Global Ventures Ltd., registrada en Nigeria. Detrás de esa estructura estaría un empresario ruso, Viktor Sergiyovitch Artemov, a quien refieren como controlador de esta red de tanqueros.

Pero la política de máxima presión de Trump contra las operaciones petroleras del gobierno de Nicolás Maduro comenzó en su primer mandato (2017-2021), cuando estableció sanciones financieras y petroleras contra Venezuela en respuesta a abusos de derechos humanos y la cuestionada elección presidencial de 2018, que abrió las puertas a un segundo mandato de Maduro.

En agosto de 2017, el gobierno de EEUU prohibió a ciudadanos y entidades estadounidenses adquirir nueva deuda emitida por el Gobierno de Venezuela o por la estatal Pdvsa.

Luego, en mayo de 2018, amplió el bloqueo para impedir la compra de deuda venezolana y la venta de activos en Estados Unidos, afectando acciones de filiales como Citgo. Las sanciones incluyeron al Banco Central de Venezuela y a Pdvsa.  El decreto fue firmado por Donald Trump horas después de que el Consejo Nacional Electoral confirmara la victoria de Nicolás Maduro en unas elecciones consideradas ilegítimas por Estados Unidos.

En enero de 2019, en el marco de una conflictividad política local marcada por la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino tras el desconocimiento internacional de la reelección de Maduro, la presión escaló y  Estados Unidos sancionó directamente a Pdvsa, congelando sus activos bajo jurisdicción en ese país y prohibiendo transacciones de exportación de crudo hacia territorio estadounidense.

En agosto de ese mismo año, se dictó un bloqueo total de las propiedades del Estado venezolano en EEUU y se prohibió cualquier transacción con la administración de Maduro. 

Con la llegada de Joe Biden al poder, algunas de estas medidas fueron suavizadas, para que esto funcionara como incentivo para una negociación política. En mayo de 2022, se autorizó el inicio de conversaciones entre Chevron y Pdvsa para reactivar operaciones, lo que facilitó un alivio limitado tras el reinicio del diálogo en México.

En noviembre de 2022, EEUU emitió la Licencia General 41, que permitió a Chevron retomar la extracción y exportación de petróleo venezolano hacia EEUU., aunque sin pagos directos de regalías al gobierno venezolano.

Mientras que en octubre de 2023, tras el Acuerdo de Barbados que buscaba destrabar la tensión política en Venezuela para permitir unas elecciones libres en Venezuela en 2024, el gobierno de Biden otorgó la Licencia General 44, que levantó temporalmente las sanciones al sector de petróleo y gas y permitía Venezuela vender crudo en mercados internacionales por seis meses.

Sin embargo, debido al incumplimiento de las condiciones electorales (como la inhabilitación de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras, para participar en las presidenciales, la acentuación de la persecución política y la detención de dirigentes opositores y activistas ) EEUU no renovó la Licencia 44 en abril de 2024, aunque mantuvo licencias individuales específicas (como la de Chevron) para no afectar drásticamente el mercado energético ni la migración. La licencia 44A de abril de ese año solo permitió un periodo de liquidación hasta el 31 de mayo de 2024, pero prohibió nuevos negocios con Pdvsa.

Con el regreso de Donald Trump al poder, retornó también la máxima presión. Inmediatamente después de su toma de posesión en enero de 2025, Trump anunció que Estados Unidos dejaría de comprar petróleo a Venezuela, afirmando que el país tiene reservas suficientes y “no necesita su petróleo”. Un mes después, Trump ordenó cancelar la licencia de Chevron (Licencia General 41), que permitía a la petrolera estadounidense producir y exportar crudo venezolano, tras calificar los acuerdos de Biden como “concesiones ineficaces” y dio un plazo hasta el 1 de marzo para que la compañía comenzara a retirar sus operaciones.

La arremetida continuó en marzo. El 24 de ese mes, el mandatario firmó la Orden Ejecutiva 14245, en la que estableció que cualquier país que compre petróleo o gas a Venezuela enfrentará un arancel del 25% en todas sus exportaciones hacia Estados Unidos, con la intención de castigar a socios comerciales clave de Venezuela, como China.

En mayo de 2025,el gobierno de Trump emitió una autorización limitada para el productor de petróleo estadounidense Chevron  para mantener activos en Venezuela, incluidas sus participaciones en empresas petroleras conjuntas con la estatal Pdvsa, pero se determinó que Chevron no podía operar campos petroleros en Venezuela, exportar su petróleo ni expandir actividades. Dos meses después, se reportó que el Tesoro emitió una directriz prohibiendo específicamente que las empresas mixtas de Chevron realizaran pagos en efectivo por regalías o impuestos al gobierno venezolano.

A finales de octubre de 2025, Trump afirmó públicamente que el gobierno de Maduro le había ofrecido participaciones en campos petroleros y minerales para aliviar la presión generada por el despliegue de sus militares en el Caribe.

La acentuación de las presiones se materializó el 16 de diciembre, con la orden del gobernante republicano de instaurar un bloqueo naval “total y completo” de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, con el despliegue de lo que describió como “la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. Además, designó formalmente al gobierno de Maduro como una organización terrorista extranjera. 

¿Cómo impactará a la economía venezolana?

El bloqueo físico de las rutas de exportación de petróleo hacia otros mercados internacionales busca asfixiar al gobierno venezolano, al interrumpir su principal fuente de ingresos. Expertos advierten que también impactará en la ya complicada situación económica del país.

Para el economista Luis Oliveros, un bloqueo contra Venezuela “es uno de los peores escenarios para la economía, y por lo tanto, para la población. Vienen semanas y meses que pueden ser muy duros para los venezolanos. Cuba tiene 70 años bloqueada. Desde Miami tienen ese mismo tiempo diciéndoles que aguanten, que la victoria está cerca”.

En entrevista con Román Lozinski, el socio fundador de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, habló de consecuencias “muy negativas”.

“Dentro de nuestra producción de petróleo, cerca del 30% está dirigida a Estados Unidos bajo mandato de Chevron, pero por el momento, no es objeto de esta medida (…) Del otro 70%, 40 a 45% opera con buques bajo sanción, incluso, algunos se sumaron esta semana. Si se toma a ese 70% como el todo que genera divisas, estamos hablando que esta medida puede afectar más de la mitad de las exportaciones de petróleo que generan divisas para Venezuela. y En unas condiciones como las que se están planeando, no hay incentivos para que las porciones no sancionadas comercialicen el petróleo”, explicó.

Ese 70% de la producción se vende en Asia y se cobra mayoritariamente en criptomonedas. El experto indica que el bloqueo a buques sancionados pone en riesgo ingresos equivalentes a unos $8000 – $8500 millones anuales para el país.

Alertó que la reducción en la capacidad de almacenamiento de crudo en el país en los últimos años hará que, si esto no se resuelve o escala, se deban tomar medidas de recorte de producción en los pozos petroleros del país: “Y la producción petrolera es 24/7. Cerrar un pozo es más costoso que abrirlo”.

Oliveros cuestionó a quienes indican que el dinero de ese crudo sancionado no entra a las arcas del país, y, por tanto, no habría repercusión en la población: “Al final, es el Estado el que genera las divisas. Obviamente, faltan mejores criterios de transparencias, pero esas divisas son las que alimentan el mercado cambiario, más de 90%, lo otro son los exportadores privados, y es insuficiente para sostener ese mercado. Además, parte de los criptoactivos entregados a las empresas para convertirlos en dólares para importar alimentos y medicinas vienen de ahí (…) Sí hay un efecto en la economía, y aunque estemos muy mal, en economía los niveles importan, hay grados de afectación: Venezuela tiene serios problemas cambiarios, tiene aceleración inflacionaria muy preocupante, y si esto se concreta, esos escenarios negativos se van a exarcebar (…) Una medida de esta trascendencia es claro que perfila un primer trimestre muy complejo para Venezuela”.

Otro posible impacto que detectó sería en el mercado interno de combustible, que aunque no está al 100%, había mejorado: “Se puede volver a deteriorar”.

Transparencia Venezuela también advirtió que el bloqueo de todos los buques petroleros que entren y salgan de Venezuela tendría un impacto considerable en nuestra economía: “Si en noviembre el 40% de los buques identificados en nuestros registros eran irregulares, es posible que los ingresos de Venezuela por concepto de petróleo disminuyan drásticamente, porque la tendencia es que los tanqueros se estarían retirando”.

La agencia Reuters recogió estimaciones de firmas de análisis locales y del sector financiero, según las cuales las asignaciones gubernamentales de divisas a las empresas ascendieron entre enero y noviembre de 2025 a 5000 millones de dólares, 16% menos que en el mismo período de 2024.

Expertos advirtieron a dicha agencia que las recientes medidas de Trump podrían afectar la mitad de las exportaciones de petróleo y, con ellos, disminuir aún más los flujos de divisas, lo que presionará el tipo de cambio e impactará en los precios de bienes, productos y servicios. Los ejecutivos del sector privado también alertaron su preocupación por la disponibilidad de dólares en los próximos días.

Mientras que Francisco Rodríguez, economista y profesor asociado en la Escuela Josef Korbel de la Universidad de Denver, fue más allá en sus apreciaciones y opinó que cortar todos los ingresos petroleros “conllevará una reducción masiva de las importaciones de alimentos y probablemente desencadenará la primera gran hambruna en el hemisferio occidental de la historia moderna”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La medida anunciada el pasado 16 de diciembre por el gobernante estadounidense es el clímax de un período de ocho años de cerco petrolero al gobierno de Nicolás Maduro. Expertos advierten que amenaza ingresos petroleros clave y podría agravar la ya frágil economía venezolana
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En un giro que evoca las políticas de su primer mandato y revive la vieja Doctrina Monroe, la administración de Donald Trump ha formalizado una orden para bloquear el movimiento de buques petroleros sancionados que operan en aguas venezolanas.

La medida busca interceptar la logística de exportación que ha permitido al gobierno de Nicolás Maduro evadir restricciones previas a través de transferencias en altamar y el uso de la denominada “flota fantasma”. También, representa una escalada drástica en su política de “máxima presión” contra el gobernante venezolano.

El 16 de diciembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un “bloqueo total y completo” de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, a través de un mensaje compartido en su red social Truth.

“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Esta fuerza militar seguirá creciendo, y el impacto para ellos será como nada que hayan visto antes, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y demás activos que nos robaron. El régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse, así como para el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro. Debido al robo de nuestros activos y a muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como ORGANIZACIÓN TERRORISTA EXTRANJERA. Por lo tanto, hoy ordeno un BLOQUEO TOTAL Y COMPLETO de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Los inmigrantes ilegales y criminales que el régimen de Maduro ha enviado a los Estados Unidos durante la débil e inepta administración Biden están siendo devueltos a Venezuela a un ritmo acelerado. Estados Unidos no permitirá que criminales, terroristas u otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación y, de igual manera, no permitirá que un régimen hostil se apropie de nuestro petróleo, tierras o cualquier otro activo, los cuales deben ser devueltos a los Estados Unidos INMEDIATAMENTE. ¡Gracias por su atención a este asunto!”, escribió el mandatario de EEUU.

Reacciones a la medida

El gobierno venezolano calificó como una “grotesca amenaza” las declaraciones de Donald Trump sobre un posible bloqueo naval para tomar control de los recursos naturales del país. Caracas anunció que llevará el caso ante la Organización de las Naciones Unidas y denunció violaciones al derecho internacional.

El documento señala que el presidente de Estados Unidos “pretende imponer de manera absolutamente irracional un supuesto bloqueo militar naval a Venezuela con el objetivo de robarse las riquezas que pertenecen a nuestra Patria”. Sostienen que esta orden de Trump desvela esas intenciones y desmonta la tesis de una supuesta “lucha contra el narcotráfico”, en alusión al despliegue militar en el Caribe.

Pdvsa también emitió un comunicado este 17 de diciembre, en el que aseguró que las operaciones de exportación de petróleo y derivados se mantienen y que “los buques petroleros vinculados a Pdvsa continúan navegando”, tras denunciar que han soportado años de “medidas coercitivas unilaterales, sabotajes, ataques cibernéticos y más recientemente, actos de piratería internacional para el robo de petróleo”. De hecho, la agencia Reuters pudo confirmar que “al menos dos buques petroleros que transportaban subproductos del petróleo venezolano, incluido metanol y coque de petróleo, partieron el miércoles desde el mayor puerto del país, Jose”, según datos de seguimiento de barcos y documentos internos de la estatal petrolera.

En el marco de las crecientes tensiones, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió también este 17 de diciembre “moderación” e instó a una “desescalada inmediata de la situación”, declaró el portavoz de la ONU, Farhan Haq, en una conferencia de prensa.

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Scheinbaum, respaldó una vez más al gobierno de Maduro y ratificó que su país apoya la política de no injerencia, además de pedir a la ONU -previo cuestionamiento- que intervenga ante el bloqueo petrolero anunciado por Trump: “No se le ha visto, que asuma su papel para evitar cualquier derramamiento de sangre” .

Del otro lado de la acera, el sindicalista petrolero Iván Freites opinó en la red social X que esta disposición es una respuesta de EEUU al “exprópiese” que, a lo largo de los años, implementó el socialismo del siglo XX.

“Son dos décadas y años de inversiones perdidas, plantas cerradas, expropiaciones de activos estadounidenses en Venezuela (y “expropiar es robar”)”, remarcó Freites, tras recordar las medidas adoptadas desde 2007 contra varias empresas de ese país en Venezuela, entre ellas ExxonMobil (Cerro Negro y La Ceiba) ConocoPhillips (Petrozuata, Hamaca y Corocoro)Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes (servicios petroleros); AES Corporation (Electricidad de Caracas); Owens-Illinois (planta de envases de vidrio); Cargill (procesadora de alimentos), ocurridas entre los años 2009-2010.

En la lista incluyó también las acciones en 2016 contra Kimberly-Clark; en 2017 contra General Motors (GM Venezuela) y en 2018 contra Kellogg’s (alimentos), Procter & Gamble / Colgate-Palmolive.

“Fueron más de 30 empresas estadounidenses afectadas. Décadas de inversión destruidas. Miles de empleos perdidos Destrucción de la capacidad productiva, corrupción y saqueo, cuyas consecuencias son demandas internacionales que hoy amenazan los activos externos (Citgo)”, agregó el sindicalista.

Andrei Serbin Point, analista internacional especializado en geopolítica, defensa, seguridad e inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), consideró en su cuenta en X que el reclamo de Trump sobre “petróleo, bienes y territorio secuestrados por Venezuela” no tienen “sustento jurídico ni fáctico”.

Pero insistió en que el punto central no es el relato, sino la acción: “La captura de tanqueros y su formalización configuran un bloqueo, y un bloqueo es, por definición, un acto de guerra. Esto coloca al régimen venezolano bajo una enorme presión estratégica para reaccionar frente a lo que Estados Unidos reconoce de hecho como una confrontación abierta. Quienes no compraron el argumento del narcoterrorismo tampoco tienen por qué creer ahora el del petróleo o los bienes ‘norteamericanos. El trasfondo sigue siendo el mismo: netamente geopolítico. Lo demás son herramientas discursivas para legitimar decisiones ya tomadas“.

Crónica de una arremetida con pausas

 La decisión de Trump de bloquear la comercialización de crudo con petroleros sancionados se anunció tras la incautación de un buque en las costas venezolanas la semana anterior -el Skipper sancionado desde 2022- que transportaba crudo venezolano y navegaba bajo bandera falsa de Guyana. El diario Tal Cual reveló que los registros marítimos ubican la propiedad del Skipper en Triton Navigation Corp., con sede en las Islas Marshall –un paraíso fiscal–, y su operación aparece a nombre de Thomarose Global Ventures Ltd., registrada en Nigeria. Detrás de esa estructura estaría un empresario ruso, Viktor Sergiyovitch Artemov, a quien refieren como controlador de esta red de tanqueros.

Pero la política de máxima presión de Trump contra las operaciones petroleras del gobierno de Nicolás Maduro comenzó en su primer mandato (2017-2021), cuando estableció sanciones financieras y petroleras contra Venezuela en respuesta a abusos de derechos humanos y la cuestionada elección presidencial de 2018, que abrió las puertas a un segundo mandato de Maduro.

En agosto de 2017, el gobierno de EEUU prohibió a ciudadanos y entidades estadounidenses adquirir nueva deuda emitida por el Gobierno de Venezuela o por la estatal Pdvsa.

Luego, en mayo de 2018, amplió el bloqueo para impedir la compra de deuda venezolana y la venta de activos en Estados Unidos, afectando acciones de filiales como Citgo. Las sanciones incluyeron al Banco Central de Venezuela y a Pdvsa.  El decreto fue firmado por Donald Trump horas después de que el Consejo Nacional Electoral confirmara la victoria de Nicolás Maduro en unas elecciones consideradas ilegítimas por Estados Unidos.

En enero de 2019, en el marco de una conflictividad política local marcada por la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino tras el desconocimiento internacional de la reelección de Maduro, la presión escaló y  Estados Unidos sancionó directamente a Pdvsa, congelando sus activos bajo jurisdicción en ese país y prohibiendo transacciones de exportación de crudo hacia territorio estadounidense.

En agosto de ese mismo año, se dictó un bloqueo total de las propiedades del Estado venezolano en EEUU y se prohibió cualquier transacción con la administración de Maduro. 

Con la llegada de Joe Biden al poder, algunas de estas medidas fueron suavizadas, para que esto funcionara como incentivo para una negociación política. En mayo de 2022, se autorizó el inicio de conversaciones entre Chevron y Pdvsa para reactivar operaciones, lo que facilitó un alivio limitado tras el reinicio del diálogo en México.

En noviembre de 2022, EEUU emitió la Licencia General 41, que permitió a Chevron retomar la extracción y exportación de petróleo venezolano hacia EEUU., aunque sin pagos directos de regalías al gobierno venezolano.

Mientras que en octubre de 2023, tras el Acuerdo de Barbados que buscaba destrabar la tensión política en Venezuela para permitir unas elecciones libres en Venezuela en 2024, el gobierno de Biden otorgó la Licencia General 44, que levantó temporalmente las sanciones al sector de petróleo y gas y permitía Venezuela vender crudo en mercados internacionales por seis meses.

Sin embargo, debido al incumplimiento de las condiciones electorales (como la inhabilitación de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras, para participar en las presidenciales, la acentuación de la persecución política y la detención de dirigentes opositores y activistas ) EEUU no renovó la Licencia 44 en abril de 2024, aunque mantuvo licencias individuales específicas (como la de Chevron) para no afectar drásticamente el mercado energético ni la migración. La licencia 44A de abril de ese año solo permitió un periodo de liquidación hasta el 31 de mayo de 2024, pero prohibió nuevos negocios con Pdvsa.

Con el regreso de Donald Trump al poder, retornó también la máxima presión. Inmediatamente después de su toma de posesión en enero de 2025, Trump anunció que Estados Unidos dejaría de comprar petróleo a Venezuela, afirmando que el país tiene reservas suficientes y “no necesita su petróleo”. Un mes después, Trump ordenó cancelar la licencia de Chevron (Licencia General 41), que permitía a la petrolera estadounidense producir y exportar crudo venezolano, tras calificar los acuerdos de Biden como “concesiones ineficaces” y dio un plazo hasta el 1 de marzo para que la compañía comenzara a retirar sus operaciones.

La arremetida continuó en marzo. El 24 de ese mes, el mandatario firmó la Orden Ejecutiva 14245, en la que estableció que cualquier país que compre petróleo o gas a Venezuela enfrentará un arancel del 25% en todas sus exportaciones hacia Estados Unidos, con la intención de castigar a socios comerciales clave de Venezuela, como China.

En mayo de 2025,el gobierno de Trump emitió una autorización limitada para el productor de petróleo estadounidense Chevron  para mantener activos en Venezuela, incluidas sus participaciones en empresas petroleras conjuntas con la estatal Pdvsa, pero se determinó que Chevron no podía operar campos petroleros en Venezuela, exportar su petróleo ni expandir actividades. Dos meses después, se reportó que el Tesoro emitió una directriz prohibiendo específicamente que las empresas mixtas de Chevron realizaran pagos en efectivo por regalías o impuestos al gobierno venezolano.

A finales de octubre de 2025, Trump afirmó públicamente que el gobierno de Maduro le había ofrecido participaciones en campos petroleros y minerales para aliviar la presión generada por el despliegue de sus militares en el Caribe.

La acentuación de las presiones se materializó el 16 de diciembre, con la orden del gobernante republicano de instaurar un bloqueo naval “total y completo” de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, con el despliegue de lo que describió como “la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. Además, designó formalmente al gobierno de Maduro como una organización terrorista extranjera. 

¿Cómo impactará a la economía venezolana?

El bloqueo físico de las rutas de exportación de petróleo hacia otros mercados internacionales busca asfixiar al gobierno venezolano, al interrumpir su principal fuente de ingresos. Expertos advierten que también impactará en la ya complicada situación económica del país.

Para el economista Luis Oliveros, un bloqueo contra Venezuela “es uno de los peores escenarios para la economía, y por lo tanto, para la población. Vienen semanas y meses que pueden ser muy duros para los venezolanos. Cuba tiene 70 años bloqueada. Desde Miami tienen ese mismo tiempo diciéndoles que aguanten, que la victoria está cerca”.

En entrevista con Román Lozinski, el socio fundador de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, habló de consecuencias “muy negativas”.

“Dentro de nuestra producción de petróleo, cerca del 30% está dirigida a Estados Unidos bajo mandato de Chevron, pero por el momento, no es objeto de esta medida (…) Del otro 70%, 40 a 45% opera con buques bajo sanción, incluso, algunos se sumaron esta semana. Si se toma a ese 70% como el todo que genera divisas, estamos hablando que esta medida puede afectar más de la mitad de las exportaciones de petróleo que generan divisas para Venezuela. y En unas condiciones como las que se están planeando, no hay incentivos para que las porciones no sancionadas comercialicen el petróleo”, explicó.

Ese 70% de la producción se vende en Asia y se cobra mayoritariamente en criptomonedas. El experto indica que el bloqueo a buques sancionados pone en riesgo ingresos equivalentes a unos $8000 – $8500 millones anuales para el país.

Alertó que la reducción en la capacidad de almacenamiento de crudo en el país en los últimos años hará que, si esto no se resuelve o escala, se deban tomar medidas de recorte de producción en los pozos petroleros del país: “Y la producción petrolera es 24/7. Cerrar un pozo es más costoso que abrirlo”.

Oliveros cuestionó a quienes indican que el dinero de ese crudo sancionado no entra a las arcas del país, y, por tanto, no habría repercusión en la población: “Al final, es el Estado el que genera las divisas. Obviamente, faltan mejores criterios de transparencias, pero esas divisas son las que alimentan el mercado cambiario, más de 90%, lo otro son los exportadores privados, y es insuficiente para sostener ese mercado. Además, parte de los criptoactivos entregados a las empresas para convertirlos en dólares para importar alimentos y medicinas vienen de ahí (…) Sí hay un efecto en la economía, y aunque estemos muy mal, en economía los niveles importan, hay grados de afectación: Venezuela tiene serios problemas cambiarios, tiene aceleración inflacionaria muy preocupante, y si esto se concreta, esos escenarios negativos se van a exarcebar (…) Una medida de esta trascendencia es claro que perfila un primer trimestre muy complejo para Venezuela”.

Otro posible impacto que detectó sería en el mercado interno de combustible, que aunque no está al 100%, había mejorado: “Se puede volver a deteriorar”.

Transparencia Venezuela también advirtió que el bloqueo de todos los buques petroleros que entren y salgan de Venezuela tendría un impacto considerable en nuestra economía: “Si en noviembre el 40% de los buques identificados en nuestros registros eran irregulares, es posible que los ingresos de Venezuela por concepto de petróleo disminuyan drásticamente, porque la tendencia es que los tanqueros se estarían retirando”.

La agencia Reuters recogió estimaciones de firmas de análisis locales y del sector financiero, según las cuales las asignaciones gubernamentales de divisas a las empresas ascendieron entre enero y noviembre de 2025 a 5000 millones de dólares, 16% menos que en el mismo período de 2024.

Expertos advirtieron a dicha agencia que las recientes medidas de Trump podrían afectar la mitad de las exportaciones de petróleo y, con ellos, disminuir aún más los flujos de divisas, lo que presionará el tipo de cambio e impactará en los precios de bienes, productos y servicios. Los ejecutivos del sector privado también alertaron su preocupación por la disponibilidad de dólares en los próximos días.

Mientras que Francisco Rodríguez, economista y profesor asociado en la Escuela Josef Korbel de la Universidad de Denver, fue más allá en sus apreciaciones y opinó que cortar todos los ingresos petroleros “conllevará una reducción masiva de las importaciones de alimentos y probablemente desencadenará la primera gran hambruna en el hemisferio occidental de la historia moderna”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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