Erdoğan mantiene en espera a Maduro - Runrun
Reyes Theis Oct 20, 2022 | Actualizado hace 1 año
Erdoğan mantiene en espera a Maduro
Expertos analizan la alianza entre Turquía y Venezuela, en la que coinciden intereses económicos y políticos

Por: @ReyesTheis

 

La visita a Venezuela del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, no se ha podido concretar. El 11 de julio pasado,  el jefe del régimen venezolano, Nicolás Maduro ,había anunciado que próximamente recibiría a Erdoğan”.

Sin embargo, diversas circunstancias lo han impedido. Imdat Oner, exdiplomático turco, explicó que, en primera instancia, la visita a Caracas fue postergada para aprovechar que en septiembre el mandatario tenía previsto venir a América para participar en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Pero algo no salió como se esperaba.

El 20 de septiembre, Erdoğan emitió su discurso en esa instancia y enfatizó que su país continuará sus esfuerzos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania con un acuerdo «basado en la integridad e independencia territorial de Ucrania». Y añadió que, «juntos», necesitaban «encontrar una solución diplomática razonable, justa y viable que le dé a ambas partes una salida honorable de la crisis».

Tras su visita a Nueva York, Erdoğan mantuvo una intensa agenda diplomática, intentando jugar un papel de equilibrio para acercar posiciones en el conflicto armado, pero Venezuela no estuvo en sus planes.

Luego de la Asamblea, el mandatario visitó la República Checa, y a Kazajistán, naciones dentro del área de influencia rusa. Tampoco es secreto que ha mantenido contacto directo con el presidente ruso, Vladimir Putin y recibió la visita del emir de Catar, Emir Sheik. En Miraflores, siguen esperando un espacio en la agenda del turco, para que realice la visita, ya que esta nación tiene importancia estratégica para los intereses económicos y políticos de Nicolás Maduro.

La alianza

¿Por qué es importante para Turquía y Venezuela esta alianza estrecha? La internacionalista Adriana Boersner explica a Runrun.es que, para entender los intereses entre estas naciones, hay que conocer cómo se generaron las afinidades entre los líderes de ambos países.

“Las relaciones culturales, políticas, y económicas entre Turquía y Venezuela no eran particularmente relevantes hasta 2015. Sin embargo, eso cambió luego de que Recep Tayyip Erdoğan sufriera un atentado. Nicolás Maduro rápidamente condenó el atentado y, desde entonces, ambos líderes han buscado afianzar lazos, particularmente en lo político y económico”, explica.

Comenta que el primer interés mutuo, además compartido, se deriva de esta relación que se empieza a fortalecer luego del año 2016 y que tiene que ver con el componente antiamericano.

“Aunque Turquía forma parte de la OTAN junto con los Estados Unidos, eso no ha sido impedimento para que Turquía estreche lazos políticos y diplomáticos con el gobierno de Nicolás Maduro. Más bien, lo que se ha visto es que ambos países han rechazado la política estadounidense implementada hacia Venezuela”, explica.

Destaca Boernser que desde el 2017, cuando Estados Unidos empezó a reforzar y a diversificar la cantidad de sanciones económicas contra Venezuela, Erdoğan criticó estas sanciones, al tiempo que cultivó un mayor intercambio de acuerdos bilaterales y varias visitas oficiales entre ambos países.

“El segundo interés tiene que ver con lo comercial”, dice la experta. Señala que Turquía «tiene ventaja para posicionarse comercialmente en varios países, algo que Venezuela no puede hacer debido a su debilitada economía”.

Añade también que ese país ha buscado desde mediados de los años 2000 posicionarse más allá del ámbito euroasiático, y América Latina y el Caribe han sido regiones abiertas a que Turquía logre invertir en varios sectores claves.

“Particularmente, con Venezuela se han firmado varios acuerdos comerciales. Sin embargo, al igual que ocurre con otros acuerdos y asociaciones estratégicas internacionales, se sabe poco del progreso de esos acuerdos, los términos de esos acuerdos, qué se ha logrado concretamente con esos acuerdos, y cuántos millones de dólares se han invertido realmente. Lo único que es público son los titulares y las notas de prensa oficiales que son rápidamente replicadas por otros medios de comunicación, sin que exista transparencia y rendición de cuentas sobre los acuerdos firmados”, abunda. 

Con motivo del fin de su misión diplomática, el embajador de Turquía en Venezuela, Şevki Mütevellioğlu, dio en julio pasado algunas luces del alcance de los nexos. Aseguró que “Turquía es el primer destino para las exportaciones venezolanas”, y cifró el intercambio comercial binacional entre 2020 y 2021 en unos 800 millones de dólares.

Oro venezolano en Turquía

Imdat Oner era oficial político acreditado en la embajada en Caracas entre 2014 y 2016 cuando se produjo el intento de golpe de Estado contra Erdoğan. “El gobierno purgó a miles de empleados públicos como parte de una represión posterior al golpe”, argumenta.

Oner dice que Turquía espera un acceso preferencial al mercado interno de Venezuela, especialmente en áreas valiosas como la minería del oro y el sector energético.

“El gobierno de Erdoğan ha negociado y obtenido empresas y contratos de inversión favorables en Venezuela. Los funcionarios venezolanos indicaron que Venezuela otorgaría concesiones, incluidas exenciones de impuestos para los productos turcos. De manera similar, Turquía está otorgando exenciones de impuestos para los productos venezolanos. Pero hay poca información sobre la naturaleza de las relaciones bilaterales. Este comercio opaco también provocó algunos rumores sobre el tráfico de drogas entre los cárteles de Venezuela y Turquía”, indicó.

Sobre el tema del oro, Oner comenta que aunque el alcance y contenido del comercio aún no está bien documentado, se sabe que los dos países han establecido el llamado mecanismo de oro por alimentos. Indica que el Tesoro de EEUU ya ha publicado información sobre los opacos tratos financieros entre Ankara y Caracas en 2019 y que según los funcionarios estadounidenses, las empresas turcas importaron oro de Venezuela y depositaron dinero en cuentas en bancos turcos, que luego se transfirió a una cuenta del Banco Central de Venezuela en Turquía.

“El oro venezolano se ha enviado a Turquía para su refinación desde 2018, con un valor de unos 900 millones de dólares en oro enviado ese año. A cambio, Turquía se convirtió en un importante proveedor de productos básicos de consumo como pasta, aceite de girasol, harina de trigo, lentejas rojas y leche en polvo para Venezuela”, indica el exdiplomático.

Por su parte, Adriana Boersner destaca que la venta de este oro es controversial. “Como lo han demostrado tanto organizaciones locales como internacionales, la extracción de la mayor parte de ese oro venezolano que se le ha vendido a Turquía (y a otros países) no ha sido legal, acarreando problemas medioambientales y de seguridad para las poblaciones locales del sur de Venezuela. De igual forma, el oro que se ha sacado del país sin ser reportado ha generado una baja considerable en cuanto a las reservas del país”.

La conexión Saab

El nombre de una compañía destaca en esta relación turco-venezolana: Mulberry Proje Yatirim, establecida en Estambul en 2017 por los socios de Alex Saab.

Imdat Oner señala que esta empresa supuestamente se ha convertido en el intermediario en las importaciones de alimentos al comprar productos de Turquía en nombre de clientes venezolanos y venderlos en Venezuela.

Recuerda que en julio de 2019, el Tesoro de Estados Unidos, impuso sanciones a Mulberry por su participación en la sofisticada red de Saab que supuestamente blanqueó millones de dólares en ganancias de contratos sobrevaluados vinculados al programa de subsidio de alimentos de Venezuela.

Saab parece estar detrás de las empresas conjuntas, que se establecieron en 2018 entre Venezuela y Turquía”, dice el exdiplomático y acota que después de 2019, las autoridades turcas anunciaron que no hay comercio de oro entre los dos países. “No sabemos si el comercio de oro ha continuado después de 2019”, declaró.

Otra área de interés comercial para Venezuela es la venta de chatarra a Turquía. Oner informa que algunas empresas turcas compraron chatarra de la empresa estatal venezolana Corpovex y que, al menos, cuatro cargamentos de chatarra de acero ha comprado Turquía en los últimos cuatro años a Venezuela.

Informe OCDE: oro de Turquía y de más de 10 países es «Hecho en Venezuela»

Intereses comunes

Los intereses que se mueven son económicos, pero también políticos. Adriana Boersner indica que desde que Maduro llegó al poder en 2013, ha sido notorio el cambio en la política exterior venezolana y uno de los cambios es la reducida exposición internacional que ha tenido Maduro con respecto a su predecesor.

“Esto se debe a varias razones, como por ejemplo, las sanciones económicas aplicadas por Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza; el poco carisma de Maduro; una producción petrolera que ya no puede financiar proyectos internacionales como solían financiarse cuando Hugo Chávez estaba en el poder, entre otros”, indica.

Otro cambio –comenta- ha sido la relación estrecha que existe entre la política exterior y la política interna.

“Muchas veces olvidamos que la política exterior es reflejo de lo que ocurre internamente en un país y en los deseos de sus gobernantes. En el caso de Venezuela, y en el contexto de una crisis humanitaria, baja producción petrolera, e hiperinflación, el gobierno ha tenido poca capacidad de continuar con proyectos que buscaban fortalecer la presencia de Venezuela a nivel regional e internacional”, indica

Debido a estos y otros cambios, Boersner piensa que Maduro ha tenido que ampararse en alianzas, particularmente con líderes autoritarios, y Erdoğan ha sido uno de ellos. “De esa relación, Maduro ha logrado beneficiarse de su asociación con Turquía en varios aspectos, como la venta del oro y lograr que Turquía abriera vuelos con Venezuela en un momento en que varias aerolíneas internacionales decidieron o debieron cancelar rutas hacia Venezuela.

Para Imdat Oner, “Erdoğan y Maduro tienen muchas cosas en común, incluidas tendencias autoritarias, permanecer en el poder a toda costa y una narrativa populista”.

La geopolítica turca Turquía es uno de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y, a pesar de ello, mantiene una relación distante con el mundo occidental. Boersner explica que aunque es un aliado importante de la OTAN, no es un socio confiable para los Estados Unidos.

“Estas dos cuestiones son distintas en naturaleza y conducen a distintas formas a través de las cuales la relación entre Turquía y Estados Unidos se hace cada vez más compleja. El problema que enfrenta la OTAN en este momento es que necesita de Turquía, y francamente, la OTAN no puede hacer nada para expulsar a Turquía de la organización. La salida de Turquía de la OTAN sólo sería posible si el gobierno de Turquía así lo deseara. Turquía se ha aprovechado de esto para poner en clara su posición, mientras incomoda a la mayor parte de los miembros de la organización, sin que estos otros miembros puedan hacer algo en contra de la línea divergente de Turquía”, comenta la internacionalista.

En ese escenario, surge entonces un interés inusitado de Turquía por América Latina. Boersner explica que estos lazos no han sido particularmente fuertes como sí lo han sido, por ejemplo, los vínculos entre Estados Unidos y América Latina.

“La clara razón de esta diferencia es la proximidad geográfica y vínculos históricos. Sin embargo, Turquía ha buscado fortalecer relaciones con países y líderes en América Latina en aras de proyectase fuera del ámbito euroasiático”, señala.

Dice que esto es evidente a partir de mediados de los años 2000, cuando se empieza a mencionar a América Latina y El Caribe como regiones en donde Turquía podría expandir su presencia global.

Brasil, por ejemplo, se convirtió en un socio estratégico, al igual que México. “Esto se concretó vía algunos acuerdos bilaterales y viajes oficiales entre los líderes de estas naciones”.

Afirma la experta que la política exterior turca ha sido pragmática. “Al igual que ha fortalecido relaciones con líderes con afinidades políticas y con discursos antiestadounidenses, también lo ha hecho con líderes en países que son más cercanos a los Estados Unidos”, agrega.

Aclara que la pretensión turca no está en afianzarse como un eje de poder dentro de América Latina, como si es el caso de China. “La intención de Turquía es mucho más modesta. La intención actual de Erdoğan es encontrar y fortalecer relaciones con socios que comparten afinidades políticas, al tiempo que cultiva intercambios comerciales bilaterales provechosos para Turquía”.

Se necesita seguridad jurídica

Nico Bora es un turco, proveniente de la minoría kurda, radicado en Venezuela y es fundador de la Cámara de Empresarios Turcos de Latinoamérica.

Explica que su iniciativa empresarial en el país se inició cuando montó un carrito de venta de shawarma en Altamira en 2008. Luego, lo que ha hecho es crecer: abrió un local en un centro comercial, luego otro local y un restaurante en el Centro San Ignacio de Caracas.

Explica que en 2010 trabajó en forma estrecha con el embajador turco en Venezuela para revisar los mecanismos para que se concretaran negocios entre Venezuela y Turquía. La intención era presentar a los empresarios venezolanos las posibilidades de negocios que ofrecía Turquía y a los empresarios turcos las posibilidades en Venezuela.

Comenta que en 2011 se plantearon darle una forma más oficial a la cámara de comercio y que no solo fuera venezolana, sino latinoamericana. Bora explica que se propusieron hacer una Expo Turquía en Panamá, para lo que trabajaron por 5 años.

«Faltando una semana para firmar el documento, porque el Estado turco patrocinaba un porcentaje importante, llegó el golpe de estado en Turquía en 2016 y toda la inversión y gastos de la Expo, que era mi inversión, se perdió porque no se dio”, lamenta.

Indica que tenía planes de reactivar nuevamente la Cámara en 2019 y esta vez llegó la pandemia del covid-19. A juicio de Bora, Venezuela podría ser un enlace importante de Turquía para el resto de la región, así como Turquía puede ser enlace para Venezuela en Eurasia.

Considera que los dos países pueden ser «grandes aliados”. No obstante, ve un factor limitante: “Los acuerdos entre los dos países no son transparentes y no están distribuidos en todos los sectores empresariales”.

Concluye afirmando que hay oportunidades y que el  capital turco que se puede invertir en Venezuela, “pero la falta seguridad jurídica, y el que los acuerdos no sean conocidos, frenan esa inversión”.