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3 x 3 | Administración Biden usará las sanciones como arma de negociación
Analistas consideran que si bien la nueva administración estadounidense abogará más por la negociación y el diálogo, seguirá sin reconocer la legitimidad del gobierno de Maduro 

@franzambranor

Posando su mano sobre una vieja biblia, el demócrata Joe Biden se juramentó este miércoles, 20 de enero, como presidente de los Estados Unidos. En el Capitolio, que quince días atrás había sido atacado por radicales simpatizantes del mandatario saliente Donald Trump, el demócrata prometió unir nuevamente a la nación, recuperar la economía y no subestimar al coronavirus.

Anthony Blinken, nominado por Biden para ejercer el cargo de Secretario de Estado, dijo el martes 19, durante una audiencia en el Senado, que el gobierno entrante seguirá reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y a la Asamblea Nacional electa en 2015 como única institución legítima. 

“Debemos seguir con la presión hacia el régimen, liderado por Nicolás Maduro, un dictador brutal”, dijo Blinken.

El nominado por Biden sostuvo que coincide con la estrategia que trazó Trump respecto al gobierno de Maduro. “Necesitamos una política efectiva, que restaure la democracia en Venezuela”.

La internacionalista Giovanna De Michelle, el abogado Mariano De Alba y el analista político John Magdaleno coinciden en que probablemente Biden deseche la línea de confrontación que mantenía Trump hacia el gobierno de Maduro y apele a algún tipo de acercamiento que pueda generar un cambio. 

También concordaron en que eventualmente las sanciones de Estados Unidos al gobierno de Venezuela se convertirán en un arma de negociación con Maduro. 

¿Qué significa para Venezuela la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos? 

Giovanna De Michelle: Se abren posibilidades de diálogo y negociación. Probablemente se revisen algunas sanciones como las que se adoptaron en 2019 con relación al mercado petrolero; al tiempo que se acentuarán las sanciones individuales. Se revisará el estatus de la relación diplomática con la administración de Nicolás Maduro, sin desconocer la relevancia de llegar al liderazgo opositor representado por Juan Guaidó. Será una relación en varios niveles, públicos y privados. 

Mariano De Alba: Es difícil estimar los tiempos, pero yo creo que eventualmente si habrán cambios importantes con respecto a la política de su antecesor. En primer lugar, mayor disposición a un diálogo más directo con el gobierno de Maduro para explorar si se pueden concretar avances, abriendo la posibilidad de que haya concesiones de ambos lados. En segundo lugar, mayor disposición a utilizar el posible levantamiento de las sanciones económicas como herramienta de negociación. Tercero, un renovado esfuerzo para coordinar mejor la posición de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa sobre la situación de Venezuela y mayores esfuerzos para discutir cómo se puede avanzar con los países que siguen apoyando a Maduro como Cuba, Irán, China, Rusia y Turquía. 

John Magdaleno: La llegada de Biden al poder probablemente signifique importantes cambios en materia de política doméstica y exterior. En cuanto a Venezuela, la administración Biden podría estar dispuesta a reiniciar un nuevo ciclo de negociaciones, pero es poco lo que podemos saber por lo pronto acerca del momento en que ello podría tener lugar, la metodología de trabajo, los temas por abordar y los actores eventualmente involucrados que no necesariamente serían los mismos de siempre 

¿Podría la administración Biden en algún momento reconocer al gobierno de Maduro?

GM: Cualquier posibilidad de diálogo parte del reconocimiento de su control efectivo del poder en Venezuela, lo cual no implica un reconocimiento de legitimidad. Es lo que le costó mucho comprender a la administración de Donald Trump y buena parte del liderazgo opositor. Pretender ignorar que Maduro controla efectivamente el poder en el país es no comprender la complejidad de la realidad venezolana.

MA: Un reconocimiento formal es improbable, salvo que el régimen de Maduro haga importantes concesiones que encaminen al país a una elección presidencial con debidas garantías. Lo que habrá será mayor disposición a tener contactos y abrir canales de comunicación para llegar a acuerdos que permitan avanzar hacia ese escenario. Pero en este momento parece improbable que esos contactos vayan a prosperar. Con respecto a Guaidó, seguirá siendo reconocido como el líder primordial de la oposición, pero también estimo que la Casa Blanca y el Departamento de Estado buscarán hacer un esfuerzo para ampliar sus contactos con diversos sectores políticos y de la sociedad venezolana, para también escuchar y evaluar lo que está ocurriendo y cómo puede Estados Unidos ayudar a los venezolanos a acercarse a una solución. 

JM: Probablemente lo piense el chavismo, pero puede que el presidente Biden piense otra cosa muy distinta. Dudo que el gobierno venezolano obtenga reconocimiento como administración legítima por parte de la mayoría de los países democráticos pro-occidentales. Lo que puede llegar a ocurrir es el inicio de un proceso en el que a cambio de flexibilización de algunas sanciones específicas, el gobierno se vea obligado a restituir algunas garantías que ha violado sistemáticamente. No obstante, en virtud de la mala fama de diversos actores del autoritarismo venezolano, bien ganada por demás en virtud de su escasa o nula voluntad para reconocer derechos y garantizar su libre ejercicio, no será un proceso de negociación sencillo. Para que sea factible un acuerdo básico, se requiere configurar un contexto de crecientes amenazas y simultáneamente incentivos para algunos factores de poder de la coalición dominante, al tiempo de una “situación límite” que los presione. 

¿Veremos más sanciones o acercamientos entre una administración y otra?

GM: Me parece altamente probable que se restablezcan las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington lo cual permitirá un canal de diálogo directo con la administración de Nicolas Maduro. Una cosa es lo que quiere el chavismo y otra lo que esté dispuesto a dar el gobierno de Biden. Es difícil ser taxativos en las posibilidades, pero me inclino a ponderar con mayor probabilidad de ocurrencia, el escenario de más sanciones individuales que permitan precisamente abrir el espacio de negociación. No hay negociación real, sin presión real. 

MA: Creo que sí habrá encuentros, especialmente privados. Al menos en el corto y mediano plazo. Si hay avances en las conversaciones y en la compleja situación que vive el país desde el punto de vista humanitario y democratico, entonces si aumenta la posibilidad de encuentros públicos y medidas como reapertura de oficinas bilaterales. Veo factible más sanciones personales. Creo que las económicas van a entrar en un proceso de revisión y también podría haber mayor reticencia a expandirlas. Pero es fundamental tener en cuenta que todos estos cálculos dependen especialmente de lo que suceda dentro de Venezuela.

JM: Es posible que se produzcan encuentros, pero creo que las sanciones personales a funcionarios involucrados en delitos van a continuar. Quizás la administración Biden reevalúe el impacto y finalidades de las sanciones económico-financieras. Pero todavía es muy prematuro para  saber qué va hacer la nueva administración con este tipo de sanciones. Lo lógico es esperar que una nueva administración tan pronto se instale, efectúe una serie de análisis y evaluaciones de entorno, de escenarios, de repertorio de opciones estratégicas disponibles, de los impactos potenciales de determinadas decisiones y políticas públicas.