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La corte malandra Por Víctor Maldonado C.

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Un malandro es aquel que logra imponer sus propias reglas al margen de la ley y de cualquier otra norma de convivencia. Se impone por la fuerza, controla un territorio, que puede ser una calle, un barrio, incluso una zona más grande, y tarde o temprano cae víctima de esa violencia que él mismo patrocinó entre los suyos. Su dominio, siempre brutal, concluye cuando una poblada u otro malandro acaba con su vida, pasando a ser parte de la espiral de homicidios que ya contamos por miles y que en su conjunto es una estadística que nos avergüenza a todos. Esta dinámica que termina en muerte es la demostración esencial de la advertencia que hiciera Thomas Hobbes cuando preveía que las relaciones sociales sometidas a las ganas, a la fuerza y al fraude, concluían fatalmente en una guerra de todos contra todos que se sintetizada en una vivencia pobre, solitaria, breve y brutal. Los venezolanos tenemos cerca de ciento ochenta mil muertos que pueden dar su silente testimonio de lo que esto significa.

Pero por si fuera poco estamos sufriendo una versión empoderada de los malandros que bien podrían llamarse la de “los malandros institucionales”. Nosotros estamos viviendo una situación que siempre ha sido la más temeraria posibilidad de toda la filosofía política, desde su fundación hasta nuestros días: ¿qué pasa cuando un malandro o un conjunto de ellos toman el poder y se imponen por la fuerza al resto de la sociedad? Porque el drama de los “azotes de barrio institucionales” es que ya no nos estamos refiriendo al alcance territorial de un barrio o una parroquia sino al usufructo, ilegítimo y por la fuerza, de una empresa, un poder público, e incluso todo un país. “Malandros institucionales” son, por ejemplo, los que controlan el sindicato de la Empresa EFE, obligando a una quiebra que va a acabar con ellos mismos, pero primero pasando por la oportunidad del saqueo que solo es posible con esa empresa privada transformada en parte del erario público. Pero también lo son quienes tiran por la borda la Constitución y las leyes aspirando a cobrar un peaje muy peculiar a los diputados de la alternativa democrática. Diosdado, el flamante presidente de la Asamblea Nacional, cree que él se puede parar a la entrada del hemiciclo y cobrar el tributo, además irrenunciable, de un juramento de lealtad y reconocimiento a su compinche Nicolás. Él, por lo visto, pretende obligar una situación que los votos y el manejo oscuro y mafioso de las elecciones no les dieron: que la gente crea y avale a juro unos resultados de los que todos tenemos dudas más que razonables. Esa conducta malandra es intolerable.

Pero así son los malandros. O pagas el peaje o no pasas, no hablas, no cobras y de paso, si te resistes, puedes recibir una buena ración de golpes, amenazas e insultos, administradas como ellos acostumbran, desde la emboscada, y haciendo ver a todos los que quieran enterarse que con ellos no valen fueros o condición femenina. La “coñaza” se reparte a discreción y con alevosía mientras la sonrisa avaladora de los que fungen como los principales de cada ocasión, no deja lugar a dudas de quien patrocina y permite tal ejercicio de brutalidad.

Repudio y rechazo todo ese malandréo. Va en contra de cualquier proceso civilizatorio. Es la ruta contraria. Pero también debo decir que con esas exhibiciones de brutalidad tan primitivas ellos quedan expuestos tal y como son, como parte de una “corte malandra” que tiene la pretensión de arrebatarnos el país y usufructuarlo con exclusión de la mayoría decente y pacífica que integra el pueblo venezolano.

Pero allí no termina la trama. Esa “corte malandra” nos violenta para tergiversar la verdad. Pero así son los malandros, tienen para sus peores fechorías una justificación que también intentan imponer a tiro limpio. En el caso de los “azotes de barrio” institucionales que nos han tocado, la pistola al cinto con la que imponen sus versiones viene en el formato de cadenas injuriosas que no permiten derecho a réplica, pero que si favorecen el linchamiento en forma de cascada. Un malandro siempre tiene un “villeguitas” al lado, trampeando la razón, inoculándonos su psicopatía, violando nuestro sentido de realidad y, de nuevo, cobrándonos el ominoso peaje de aceptar que los malos son los buenos y los buenos son los malos.

Parte de la impostura malandra son esa sonrisita con la que se hacen los locos, y el pasar por los peores crímenes como si no significaran nada. Confunden miedo, que es libre, con locura. En el caso que nos ocupa ambas expresiones se han llevado a niveles de osadía. Ellos creen que tapareando la verdad van a salir airosos. Ellos creen que si salen al alimón a presentar sus excusas el resto se las va a creer. Precisamente esa es la antesala del drama final. Las monstruosas estadísticas indican que los malandros mueren demasiado temprano, con la desgracia social de que son sustituidos por otros iguales o peores. Así que esa sonrisita está de más porque los malandros nunca ríen de último.

@vjmc

Crisis, postmodernismo y sus desviaciones por Leopoldo E. Colmenares

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Según Paul Copan, profesor de filosofía y ética,  para el postmodernismo todos los metarrelatos, bien sea sistemas o grandes historias, son “sospechosos”  sean éstos o no religiosos. Para esta corriente del pensamiento, expresa Copan, no existe ningún fundamento universal para la verdad, la moralidad o la dignidad humana, ya que después de las dos  guerras mundiales, la confianza en el progreso y la autonomía humana se vieron seriamente comprometidos  por escandalosos hechos como la limpieza étnica contra los judíos o los terribles  gulags soviéticos.

Así, continuando con Copan, aquellas “grandes historias” como el nazismo, el marxismo, el cientificismo o el racionalismo terminaron convirtiéndose en herramientas para oprimir “al otro”, es decir, a los judíos, a los capitalistas, etc. Dichos sistemas, entonces,  resultaron ser un total fracaso. Para el postmodernismo, ya no sólo Dios resultaba excluido como principal fundamento para dar sentido a la realidad, sino que terminante  no podemos hablar de ninguna realidad, razón o moralidad universales.

Si bien, de seguro, en este punto muchos  estarán dando hurras a esta corriente del pensamiento filosófico del siglo XX, mi atención se centra más en las nefastas ¿desviaciones? o interpretaciones  que se derivan de sus postulados fundamentales. Así, de nuevo con Copan, este recuerda que en uno de sus diálogos, Platón citaba al pensador Protágoras  señalando que cualquier cosa “es para mí lo que a mí me parece, y para ti lo que a ti te parece”. Tan consideración se ve claramente expuesta cuando escuchamos lemas que vocean cuestiones tales como  “eso es verdad para ti, pero no para mí” o “esa es sólo tu perspectiva”. Estas frases, según el autor tantas veces citado,  reflejan el modo de sentir postmodernista que afecta y moldea a la cultura occidental.

En esta turbulenta crisis  que atraviesa Venezuela, en donde la esencia del postmodernismo nos lleva a sospechar –cuestión ya confirmada- de la tremenda estafa que representa el denominado “Socialismo del Siglo XXI”, como metarrelato salvador de la humanidad, también es conveniente tener cuidado con las últimas consideraciones planteadas. Una estafa es una estafa, el robo de las elecciones es el robo de las elecciones y una máquina electrónica no es una urna de votación. Por más postmodernistas que sean las rectoras del CNE.

 Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad

Universidad “Simón Bolívar”

 Leopoldo E. Colmenares G.

@LCOLG

La primera entrevista que Nicolás Maduro concede como presidente se la dio al periódico francés Le Monde

EN LA MISMA REITERA SU POSICIÓN anti capitalista y anti Estados Unidos, su apoyo a Siria e Irán y el apego a la república de Cuba lo hace ignorar pregunta sobre los periodistas detenidos y los presos políticos en la isla.

El País

“EE UU no respeta a Latinoamérica”

El heredero de Chávez ha radicalizado el legado del fallecido comandante con más mano dura El presidente se enfrenta a una oposición que discute su elección y una política exterior abiertamente antiestadounidense

 Caracas 2 MAY 2013 – 18:10 CET

En una entrevista con Le Monde, la primera concedida a un medio de comunicación internacional desde que fue elegido presidente de Venezuela, el pasado 14 de abril, por una ajustada mayoría, el exsindicalista Nicolás Maduro, de 50 años, heredero proclamado de Hugo Chávez, sigue una estricta línea política. El que fuera durante mucho tiempo ministro de Asuntos Exteriores del comandante adereza sus declaraciones con lo que ha convertido al chavismo en radical: una política enérgica frente a una oposición que discute su elección; múltiples referencias a la gesta revolucionaria bolivariana; un soberanismo puntilloso y una postura antiestadounidense que asume todos los acercamientos a los regímenes autoritarios, desde Irán hasta la Libia de Gadafi. Sus única aperturas parecen reservadas a los inversores extranjeros, en el marco de unas “zonas económicas especiales” inspiradas en el modelo chino.

Nicolás Maduro, vestido con un chándal con los colores de la enseña venezolana, recibió a Le Monde el vestíbulo de una residencia presidencial modesta situada en una base militar que ha convertido en la sede de su poder. En un contexto político tenso, la capital, Caracas, se veía agitada por dos manifestaciones del 1 de mayo: la de la oposición y la de los chavistas, privados de su carismático líder, que ocupó el poder durante 14 años en este Estado petrolero.

Pregunta. Altercados en el Parlamento, incidentes violentos en la calle que causaron varios muertos tras las elecciones presidenciales: Venezuela es un país muy polarizado, en tensión. ¿Cómo pretende prevenir el descontrol?

Respuesta. El país no está polarizado, está movilizado. El pueblo está movilizado porque estamos llevando a cabo una revolución, una revolución contra la dependencia económica, la pobreza, la miseria y las desigualdades, una revolución contra el capitalismo que ha saqueado nuestra patria en el pasado. Tenemos un socialismo democrático. Cuando los pueblos están en lucha como nosotros —luchamos hace 200 años por nuestra independencia, y en este momento luchamos por una nueva independencia— siempre hay tensiones. Tenemos una hoja de ruta, que es nuestra Constitución y nuestras instituciones. Y funcionan. Lo que puedo garantizar es que habrá paz, habrá democracia y superaremos cualquier amenaza. Es importante que Europa lo sepa porque en el exterior la imagen que se tiene es caricaturesca. La gente piensa que en Venezuela hay una dictadura.

P. ¿Va a entablar un diálogo con la oposición?

R. He hecho un llamamiento al diálogo general, pero el liderazgo de la oposición lo ejerce un grupo de derechas muy extremista que impide que los partidos políticos se sienten a hablar. Porque ese grupo tiene un proyecto de asalto al poder. (…) Llamo a Europa a abrir los ojos. En Chile, estuvo Pinochet. Cuando Allende fue atacado, a todo el mundo le sorprendió la violencia. Aquí está surgiendo una ideología parecida. Si comparo eso con Mussolini, Franco o Hitler, dicen que exagero. Pero aquí, en Latinoamérica, doy la voz de alarma. Hay ingredientes para un proyecto de extrema derecha. Si un día esta gente llegase al poder —lo que no ocurrirá—, destruiría la democracia en Venezuela e impondría un proyecto totalitario.

P. La oposición cuenta con el 49% de los votos. ¿Puede reducirse a un grupo de “fascistas” como los califica usted?

R. No totalmente, pero lo que llamamos socialdemocracia o democracia cristiana está desapareciendo en Venezuela, y está siendo absorbida por una extrema derecha. Hemos ganado 17 de las 18 elecciones en el transcurso de los últimos 14 años. Acabamos de enfrentarnos a las elecciones más difíciles porque nos encontramos sin el comandante Chávez, que era el alma de la revolución bolivariana. Yo era candidato, partí de cero, y gané. El chavismo osciló entre el 50% y el 60%, y a veces alcanzamos el 63%. Es una corriente histórica muy fuerte, muy sólida. Lo que puedo decirle a Europa es que impediremos que surja en Venezuela un nuevo Pinochet, y lo haremos por la vía democrática.

P. Usted se describe como el heredero de Chávez. Su toma de posición en la escena internacional ha sido, durante más de una década, la de una “resistencia” frente a un supuesto imperialismo estadounidense y unas alianzas con regímenes represivos como los de Gadafi, El Asad, Lukashenko y Ahmadineyad. ¿Va a introducir algún cambio?

R. Usted dice “un supuesto imperialismo”. ¡El imperialismo existe! EE UU ha ejercido un imperialismo mundial. En el siglo XIX ya había invadido la mitad de México. El siglo XX ha sido un siglo de hegemonía total, un imperio económico, militar y político de EE UU. En el siglo XXI ha empezado una nueva era. Se trata, por una parte, de un mundo imperial unipolar, y, por otra, de la aparición de un mundo multipolar, multicéntrico y en equilibrio, que es, de hecho, la continuación de la visión de nuestro libertador, Simón Bolívar. Creemos en este proyecto de un mundo en equilibrio, sin imperio. Venezuela ha sufrido 100 años de dominio petrolífero en los que las multinacionales estadounidenses sembraron la miseria, y por eso tenemos un proyecto antiimperialista. En cuanto a nuestras amistades… Gadafi era amigo de Sarkozy y de Berlusconi. Él financiaba sus campañas. Y [Venezuela], como miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, siempre ha sido amiga de Libia. El presidente Chávez fue hasta el último día un amigo leal de Gadafi, asesinado de la forma más vulgar. Europa debería reflexionar sobre el bombardeo y la destrucción de Libia porque han infestado Libia de terroristas. ¿Quién tiene el poder militar en Libia y envía miles de hombres armados a luchar en Siria? Al Qaeda.

P. El presidente sirio bombardea a su propio pueblo con aviones y tanques. ¿Por qué no condena estas acciones si se dice usted demócrata?

R. En Siria, hay que tener en cuenta el hecho de que hay una intervención extranjera que ha creado una guerra civil. Tenemos una buena cooperación, económica, con el presidente Bachar el Asad. En cualquier caso, hay que diferenciarlo: Venezuela es un país democrático. Y en Latinoamérica, en general, cada uno busca su modelo económico después del desastre de una década de los noventa marcada por el neoliberalismo. Por lo demás, lo que ocurre en Europa en este momento recuerda a lo que vivió nuestra región en la década de 1990: todos los indicadores sociales retrocedían y eso llevó a una explosión política, a revoluciones. Es lo que ha explicado la aparición de un Chávez, de un Lula, de un Kirchner y de un Correa. Europa debería tener cuidado.

P. Habla de un mundo multipolar. ¿Quién debe ser en el siglo XXI el aliado de Venezuela: Europa, o bien China y Rusia?

R. Ha surgido un grupo que se llama BRICS. Es un bloque que, a escala mundial, puede provocar grandes cambios hacia el equilibrio. Representa a más de 3.000 millones de habitantes: China, nuestros hermanos brasileños, India, Sudáfrica… Es una gran esperanza para el mundo, como pudo serlo Europa. El problema es que Europa se ha dejado dominar por las políticas de EE UU. Europa tendría que unirse a los BRICS para favorecer una gran alianza mundial en favor de una nueva forma de coexistencia, y para que cese el intervencionismo y la guerra.

P. ¿Qué haría falta para que se normalizase la relación entre su país y EE UU?

R. Respeto. Respeto por Latinoamérica. No nos respetan. Es una vieja historia. Hay dos doctrinas. La doctrina Monroe, que decía: “América para los americanos”, es decir, para Estados Unidos de América. Y la de Simón Bolívar, que decía: “La unión de la América que antes era colonia de España”. Son dos doctrinas, una imperial y la otra de liberación. En EE UU —lo sé— hay un grupo ultraconservador y terrorista. Busque quiénes son Roger Noriega, John Negroponte, Otto Reich… Todos estos hombres están detrás de planes de desestabilización violenta en Venezuela. A veces, el Gobierno estadounidense ejerce un cierto control sobre estos grupos, a veces los deja actuar. EE UU está gobernado por un aparato militar-industrial, mediático y financiero. Obama sonríe, pera también bombardea. Simplemente ofrece una imagen diferente de la de Bush. En este sentido, representa más bien el interés de EE UU en dominar el mundo. Acabamos de enviar a un nuevo encargado de negocios. Estamos dispuestos a avanzar hacia una relación que pueda ser positiva. Ya veremos.

P. El petróleo ha sido el gran impulsor de la política regional llevada a cabo por Chávez, así como sus programas sociales. Pero la producción de su país está estancada. ¿Tiene intención de abrir este sector a las inversiones extranjeras? ¿Cómo va a diversificar una economía dominada por los hidrocarburos?

R. En Venezuela, en el cinturón petrolero del Orinoco, tenemos 27 empresas multinacionales de todo el mundo, entre ellas algunas francesas. Invitamos a todos los que todavía no han invertido en nuestro país. Son bien recibidos. Creamos zonas económicas especiales para atraer inversiones y tecnología. Hemos estudiado la experiencia china. Por otra parte, Venezuela cuenta con 33 millones de hectáreas de tierras agrícolas disponibles, y solo utilizamos 3 millones. Tenemos todos los requisitos para convertirnos en una potencia agroalimentaria. Hacemos un llamamiento a todos los que quieran producir en unas condiciones agroecológicas a venir a Venezuela. Podemos producir para el Mercosur, para Europa y para Asia.

P. Habla usted de libertad. Cuando va a Cuba para hablar con Raúl y Fidel Castro, como ha hecho recientemente, ¿habla de los prisioneros políticos y de los periodistas encarcelados?

R. Estamos orgullosos de Cuba, y vamos a seguir apoyando a ese pueblo noble y solidario. Fidel y Chávez eran como padre e hijo, una unidad profunda. Fidel Castro representa la dignidad del continente sudamericano frente a los imperios. Es un mito viviente de la lucha por la independencia y la liberación del continente.

© Le Monde

Dividir Venezuela por Laureano Márquez

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Buscándole salidas a este atolladero, una opción podría ser dividir a Venezuela en dos mitades: una mitad para los que estamos equivocados y otra mitad para los que transitan el camino correcto. Podríamos tomar como modelo la división de Alemania luego de la segunda guerra mundial. Los que estamos con el imperio nos vamos para un lado, los patriotas que no se someten a ningún país extranjero se van para el otro. El punto está en como dividirnos el territorio, para que la riqueza se reparta equitativamente. Lo bueno que tiene Venezuela es que no hay lado malo, al menos en lo que no tiene que ver con nosotros, los ciudadanos. El territorio es todo él espectacular, donde no hay petróleo hay oro, donde no, hierro, o playas maravillosas, o ríos caudalosos capaces de producir energía hidroeléctrica para exportar (a la otra Venezuela). Lo que a mí si me gustaría es que en mi lado tocara Mérida, por aquello de la “calidez del frío”. Las dos Venezuelas a deberían tener salida al mar, porque si no ese será el primer motivo de conflicto bélico. ¿Ustedes se imaginan las noticias de un conflicto bélico entre las dos Venezuelas? Sería algo así:

” …según los últimos reportes de nuestros corresponsales, ambos ejércitos se encontraron cerca del paso fronterizo del túnel de La Cabrera. Los de acá trataron de volar el puente, pero se dieron cuenta de que la ineficiencia nacional ya lo había destruido. Ambos ejércitos trabaron contacto en la zona del Campo de Carabobo, donde nació la Venezuela que acababan de destruir. Como la mayor parte de los soldados pertenecían a familias divididas por el conflicto, a escondidas de los comandantes, se reunieron para preguntarse unos a otros cómo estaban por la casa y qué era de la vida de la familia que quedó en otro lado. Ya que estaban en eso, soldados de ambos bandos llevaron unas cervecitas para salpicar el encuentro (justo es reconocer que en una de las pocas cosas en las que hubo consenso fue en el reparto de la compañía productora de cerveza, lo que muestra que por más cruentos que sean los conflictos, al final la humanidad se impone)…cuando llegó el momento de la confrontación, ambos ejércitos estaban trancados en una partida de dominó, lo que obligo a suspender, hasta nuevo aviso, la batalla”

Naturalmente, como hicieron con la ciudad de Berlín, Caracas debe ser dividida, como con el resto del país la división será este-oeste. Un muro debe construirse para separar las dos mitades y sería hermosamente emblemático que el muro divisorio pase por la Plaza Venezuela. Es justo que la Ciudad Universitaria, patrimonio de la UNESCO, aunque no lo sea nuestro, quede picada por la mitad: media Aula Magna, medio estadio de béisbol, que tendrá una reglamentación especial para que puedan ambos venezolanos disfrutar de la temporada que enfrenté al Caracas del oeste contra el Magallanes del este.

Obviamente nuestra música debe actualizarse. A la canción de Ilan que dice “voy de Petare rumbo a La Pastora”, habrá que añadírsele:

“Voy de Petare

rumbo a La Pastora

y ya saqué mi pasaporte

en mi SAIME o mi ONI-DEX”

Lo mismo, lógicamente, con nuestro himno, cuyo coro quedaría así:

“Gloria a los bravos pueblos

que los yugos lanzaron,

las leyes respetando

las virtudes y los honores”

 

¿Nos merecemos esta división? ¿Somos acaso dos Venezuelas? Triste sería que cobrara vida entre nosotros el conocido poema de Machado:

Venezolanito que vienes

al mundo te guarde Dios.

Una de las dos Venezuelas

ha de helarte el corazón.

@laureanomarquez

Venezuela, tierra de gigantes por Daniel Esparza

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Un gigante no es necesariamente violento. Al menos, no siempre lo es. Sólo hay que encontrarse con él para que lo sea. No necesariamente anda por ahí buscando pelea. En franca oposición al espíritu olímpico, civilizatorio, social, el gigante es usualmente un ser solitario, que vive alejado de los hombres, acompañado ocasionalmente por pequeños rebaños de ovejas –a las que se come de un bocado- o de animales silvestres que pastan cerca del lugar en el que el gigante duerme: laderas de volcanes o montañas, islas desiertas, cuevas en lugares remotos. El territorio del gigante es no plenamente humano en tanto se mantiene en los umbrales de lo estrictamente necesario para la supervivencia: un lugar generalmente provisto por la propia naturaleza para guarecerse medianamente de los caprichos del clima, una fuente más o menos constante de alimento –a la que se accede mediante la fuerza y no mediante el trabajo: jamás se ha visto a un gigante sembrando, por ejemplo- y el mínimo de sociabilidad necesaria. Los gigantes se agremian exclusivamente, al parecer, para hacer la guerra. Al menos es así en los relatos griegos correspondientes a la gigantomaquia. Para las tradiciones rabínicas, los gigantes son hijos engendrados por los ángeles caídos con las hijas de Caín. En todo caso, tienen el mismo carácter de los gigantes griegos o nórdicos: su origen puede ser incluso parcialmente divino –hijos de Urano y Gea, según Hesíodo-, pero son siempre inconquistables, salvajes, insolentes. Dirían las voces devotas, no tienen temor de Dios y, en tanto inconquistables, sus dominios son, en efecto, no-conquistados. Su no-humanidad (su para-humanidad) se distingue porque no hace lo propiamente humano: trabajar, modificar el medio ambiente haciendo cultura –agricultura, la forma más básica de transformación de la naturaleza-. El gigante, se entiende, es encarnación de la humanidad preolímpica, pre-neolítica. Está más cerca de la naturaleza que de lo que podemos llamar, con propiedad, específicamente humano.

La élite política dominante, heredera y continuadora de la hegemonía revolucionaria, de acción reaccionaria, represiva y violenta, sustituyó rápidamente –a menos de dos meses del deceso del soldado fundador- la épica del venezuelan dream que encarnaba la figura del arañero de Sabaneta (el niño desposeído que conquista Caracas por mil y una vías, de la armada a la mediática pasando por la electorera demagógico-oclocrática) por la entronización simbólica del gigantismo. Al gigante se le evoca para justificar -con una precisión que escapa a la vista de quienes le nombran- el panorama de la Venezuela contemporánea. Un paseo en carretera es suficiente para advertir que, en efecto, el país es territorio de gigantes: tierras no cultivadas, sembradíos abandonados –el caso de la hidroponia de los Valles de Aragua es paradigmático-, abandono del proyecto civilizatorio –las vías del tren convertidas en amasijos abandonados de concreto armado y cabilla oxidada y torcida-, rebaños cimarrones cruzando autopistas, vías convertidas en amasijos de barro y granzón, viviendas inconclusas en las que nadie habita –y que dejan ver la promesa del buen vivir en propaganda igualmente abandonada-. La imagen del gigante, en efecto, es el signo que marca la actual administración: un creciente culto por la sola fuerza sin medida, sin coto, en permanente afirmación de sí misma por sí misma, ajena al esfuerzo civilizatorio característico de lo humano. El abandono de la palabra –distintivamente humana, constitutivamente humana, fundamentalmente humana, básicamente humana- por el uso abierto y aplaudido de la fuerza en el Parlamento –devenido coliseo bajo la mirada militar, que iguala la fractura política del país con la fractura del cuerpo de los parlamentarios, en un ejercicio escalofriante de obliteración de la alteridad- es paradigma elocuente de la presencia del culto al gigante. El vino del poder mantiene ebrio a Polifemo, a quien, efectivamente –como en el relato homérico- “nadie” ha herido físicamente, pero que, con su único ojo, no ha logrado ver aún el país que tiene delante de sí. La herida del gigante sangra simbólicamente, políticamente, causada por aquel que el gigante grita que es “nadie”: medio país.

Mario Silva, la tropa y la Twitter-Guerra por Rubens Yanes @RubensYanes

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Tomo de El Universal este artículo del colega Rubens Yanes que me pareció pertinente compartir en nuestra sección de tecnología debido a que pareciera que la nueva trinchera comunicacional del cara’e’tablismo Gubernamental para lavar su cara ante el mundo son los hashtags, cosa que no es nueva, pero hoy m’as que nunca buscan posicionarse en el tope de las listas para crear su matriz de opinión y así contrarrestar los esfuerzos internacionales de la MUD a nivel internacional que buscan dejar en evidencia los atropellos constitucionales que viene sufriendo el país en pleno desde el 14 de Abril.

Efectivo o no, el posicionamiento global lo han logrado los dos bandos y pareciera que cada vez que el Madurismo logra llegar al tope de los trending topics, la tuitosfera responde naturalmente y ubica a Capriles en la misma lista, muchas veces inclusive por encima. ¿Cuando se politizó tanto el Twitter? Siempre ha sido politizado, pero desde el 14 de Abril comenzamos a ver a un Gobierno que busca bañarse de legitimidad a como de lugar, un Gobierno que ha encontrado -a punta de real, software, bots y fanáticos- una nueva trinchera global en el mundo 2.0.

Aquí el artículo:

Mario Silva, la tropa y la Twitter-Guerra

por Rubens Yanes

Hay una guerra comunicacional en la Tuistofera en pleno desarrollo, forma en que me gusta llamar a Twitter. En realidad, esta confrontación no es nueva, pero ha adquirido una sofisticación novedosa.

La guerra en la Tuistofera comenzó hace unos años, con la irrupción del hashtag “#FreeMediaVE” a nivel mundial como protesta por el cierre masivo de emisoras de radio por parte del gobierno, que las justificaba como “concesiones vencidas”.

Para ese entonces Mario Silva advirtió al primer mandatario nacional de esta amenaza y nació @Chavezcandanga, la cuenta y la misión, que se mantuvo activa hasta el pasado 18 de febrero de 2013. Vale decir que Hugo Chávez  rápidamente se posicionó en el primer lugar de Twitter y que, a pesar de la desaparición física, esta cuenta sigue creciendo inercialmente en número de seguidores.

En esta nueva etapa, el Sistema Bolivariano de Información y Comunicación a través de los distintos anclas de los programas bandera de VTV, ha asumido la tarea de mantener activa la confrontación en la tuistofera.

Mario Silva, Miguel Pérez Pirela, Carvajalino, entre otros conforman el “Star system” de la revolución y su influencia se siente en las redes diariamente. Son capaces de generar y colocar distintos lemas en los Trending Topics de forma casi inmediata y lo hacen todos los días de forma sistemática.

Quienes saben de redes que estas cosas no ocurren casualmente. Uno de las claves para un efectivo desenvolvimiento en Twitter está en el monitoreo permanente y en la identificación de temas y personajes claves, a los cuales reaccionar mediante frases certeras y con “punch”. Debe haber un meticuloso y coordinado trabajo en equipo para lograrlo.

Y algo así ha logrado armar el gobierno. Bajo el militarista apelativo de “la tropa”, diariamente se invita a los seguidores del chavismo a tuitear y retuitear usando un lema de ataque o reacción a lo que de forma aparentemente más espontánea (¿?) conversa la oposición.

En la dinámica si un día está de #1 un hashtag como #VenezuelaEsCaprilista (como ocurrió el pasado 28 de abril); esa noche Mario Silva lanza la línea de tuitear #VenezuelaesChavista y este lema aparece como TT al día siguiente. De hecho, en una inteligente movida, el “Señor de la noche” en VTV es quien suele posicionar los lemas para la mañana siguiente.

¿Qué importancia puede tener todo esto como para dedicarle estas líneas? Mejor aún, ¿qué repercusión tiene como para que se dediquen recursos públicos a azuzar una guerra en Internet?

La importancia es política, o más bien propagandística. En esta lucha feroz por evitar que nos pongamos de acuerdo en nada, es importante para gobierno y oposición hacer sentir a su gente que son la mayoría, que tienen razón, que se tiene el control. Un estúpido objetivo porque basta echar una mirada acuciosa al Twitter para darse cuenta de que refleja lo mismo que las últimas elecciones y las últimas encuestas: que somos una sociedad fragmentada en dos mitades, cada una de ellas obstinadas en querer someter a la otra mitad. Tintes de autoritarismo que buscan someter el pensamiento de la población a dos tonos divorciados entre sí.

Lo más preocupante es que desde el poder se ha asumido esto como fin político. La búsqueda de la hegemonía comunicacional es una política de Estado que ahora incluye el ciberespacio. Esta ambición no deja de resultar paradójica y hasta quijotesca, ya que de todos los espacios, el ciberespacio es el más libre, fragmentado y polifónico que existe.

@rubensyanes

Fuente: El Universal

Nuevo Call of Duty para el 5 de Noviembre: CoD Ghosts

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Activision e Infinity Ward anunciaron oficialmente el nuevo juego de la popular saga “Call of Duty”: “Ghosts”, con una fecha de salida para el 5 de noviembre.

El título fue confirmado oficialmente ayer, tras una filtración ocurrida la semana pasada. Este martes, ambas compañías empezaron a adelantar el anuncio, con pequeñas pistas en sus cuentas de Twitter y el sitio web CallOfDuty.com.

Según se confirmó en el anuncio, el juego llegará a PlayStation 3, Xbox 360, Wii U y PC, además de las consolas de nueva generación. De hecho, el primer adelanto del juego será mostrado el 21 de mayo, durante el evento donde Microsoft revelará su nueva consola en su campus de Redmond.

Infinity Ward es el estudio a cargo de los juegos “Modern Warfare”, que se han alternado durante los últimos años con la trama “Black Ops”. Si bien el estudio podría haber hecho “Modern Warfare 4”, “vimos la transición de consolas como una oportunidad perfecta para iniciar un nuevo capítulo en ‘Call of Duty’. Así que estamos construyendo una nueva marca, un nuevo motor gráfico y muchas nuevas ideas para nuestros jugadores, afirmó Mark Rubin, productor ejecutivo de desarrollo en Infinity Ward.

Tras el anuncio, se publicó el primer video “teaser”, donde se muestra retratos de varios guerreros enmascarados durante la historia, terminando con una imagen de “Ghost” tapándose la cara con su máscara de calavera. Activision anunció que la preventa para el juego ya está disponible.

Comunicado de Fe y Alegría: Necesitamos reconocernos, encontrarnos y dialogar

“En este momento necesitamos apostar por la cultura del encuentro. El diálogo no excluye la confrontación de diversos puntos de vista. No renunciemos a nuestras ideas y utopías; renunciemos solamente a la pretensión de que sean únicas o absolutas. No manejemos las ideas como armas, sino como luz” (Papa Francisco)

En estos momentos de nuestro país dolorosamente dividido, desde nuestra vocación educadora, que va más allá de nuestras aulas, queremos proclamar, con nuestra palabra, nuestro compromiso y nuestro comportamiento, la necesidad de encontrarnos como hermanos y hermanas que hacemos vida en este país. Sin el reencuentro, que implica el reconocimiento del otro y de nuestras diferencias, simplemente Venezuela no es viable.

Hacemos este llamado desde nuestra identidad y convocamos desde nuestra experiencia a:
1.     Rechazar cualquier acto de violencia, gesto de intolerancia y palabra que divida aún más a la gente de nuestra Venezuela, venga de donde de venga.
2.     Estimular la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la búsqueda de soluciones en la coyuntura que vive el país, siempre desde el respeto, y en igualdad de condiciones, a la persona humana, que es diferente y por tanto capaz de enriquecer nuestras propias posiciones. Estos son los valores compatibles con los valores humano-cristianos que están en la base de nuestra identidad de Fe y Alegría y en nuestra cultura venezolana.
3.     Poner a la orden del país, en los 541 puntos geográficos donde estamos presentes, como educadores y comunicadores populares, nuestra práctica habitual de resolver los conflictos en los centros y en las comunidades donde hacemos vida.
4.     Reafirmar nuestra convicción de que sólo desde el diálogo respetuoso y creativo que pone por encima de las posturas personales el objetivo superior de amar y servir a los pobres, que son los que más sufren con nuestras divisiones, saldremos adelante. Fe y Alegría ha sido y quiere seguir siendo un espacio de encuentro con presencia de “todas las voces”.
5.     Exigir a la dirigencia que se ponga a la altura del país que le toca dirigir. En nuestra misión de educadores, nos resulta descorazonador el efecto negativo de modelaje de no pocas de nuestras altas dirigencias políticas.
Como Fe y Alegría lo ha hecho desde 1955, renovamos de nuevo nuestro compromiso para que también este momento doloroso y descorazonador lo convirtamos en “hecho educativo”, para que crezcamos en respeto y tolerancia y fortalezcamos la formación ciudadana de los que tenemos la obligación y el derecho de construir una Venezuela más inclusiva e incluyente. Queremos ser coherentes con nuestro lema “Compromiso por la vida”.