Civil War: un reflejo distópico de la fragilidad democrática

Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad

(Aviso de spoiler)

@SoyJuanette

La película Civil War, dirigida por Alex Garland, es una muestra muy cruda de lo que puede pasar si desde las esferas del poder se sigue atizando el fuego de la polarización política, y se siguen socavando las instituciones democráticas.

Ambientada en un futuro cercano, el filme presenta un Estados Unidos fragmentado, donde un presidente autoritario en su tercer mandato desafía los principios fundamentales de la alternancia en el poder, irrespetando los límites institucionales (se me vienen varios ejemplos a la cabeza mientras escribo estas líneas), provocando una división nacional que culmina en una guerra civil.

Civil War cuenta la historia de un grupo de periodistas compuesto por la veterana fotógrafa de guerra Lee Smith (Kirsten Dunst), su colega Joel (Wagner Moura), la joven aspirante a fotoperiodista Jessie Cullen (Cailee Spaeny) y su mentor Sammy (Stephen McKinley).

Mientras viajan desde Nueva York a Washington D. C. para documentar el conflicto, el grupo atraviesa un paisaje devastado por la guerra. Presencia escenas de violencia extrema como ejecuciones, torturas y combates entre milicias, que van transformando gradualmente a los personajes, especialmente a Jessie, quien se vuelve cada vez más insensible.

Durante su travesía, el grupo experimenta pérdidas trágicas, como la de sus colegas periodistas Tony y Bohai a manos de una milicia xenófoba. Finalmente, el grupo se une a las Fuerzas Occidentales en el asalto a Washington D. C.

En un desenlace brutal, el grupo de periodistas presencian cómo los soldados sacan al presidente de debajo de su escritorio y lo ejecutan, no sin antes dar una declaración a Joel. La película concluye con una imagen de los soldados de las Fuerzas Occidentales posando sonrientes junto al cadáver del presidente.

Pero Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad, trayendo el caos a la sociedad.

Alex Garland, realizador británico, y quien se hiciera conocido internacionalmente por la cinta Ex Machina, es el guionista y director de Civil War. Pero Garland no solo es un sobresaliente director, pues también es un importante novelista. De hecho, una de sus obras más conocidas, La playa, fue llevada al cine en 2020 por el Danny Boyle, con un joven Leonardo DiCaprio como protagonista.

Garland también es autor de los libretos 28 días después (2002), Sunshine (2007), Nunca me abandones (2010) y Dredd (2012). Su capacidad para explorar escenarios distópicos lo ha convertido en uno de los cineastas más interesantes de su generación, capaz de transitar entre la literatura, el guion y la dirección con una versatilidad poco común.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad

(Aviso de spoiler)

@SoyJuanette

La película Civil War, dirigida por Alex Garland, es una muestra muy cruda de lo que puede pasar si desde las esferas del poder se sigue atizando el fuego de la polarización política, y se siguen socavando las instituciones democráticas.

Ambientada en un futuro cercano, el filme presenta un Estados Unidos fragmentado, donde un presidente autoritario en su tercer mandato desafía los principios fundamentales de la alternancia en el poder, irrespetando los límites institucionales (se me vienen varios ejemplos a la cabeza mientras escribo estas líneas), provocando una división nacional que culmina en una guerra civil.

Civil War cuenta la historia de un grupo de periodistas compuesto por la veterana fotógrafa de guerra Lee Smith (Kirsten Dunst), su colega Joel (Wagner Moura), la joven aspirante a fotoperiodista Jessie Cullen (Cailee Spaeny) y su mentor Sammy (Stephen McKinley).

Mientras viajan desde Nueva York a Washington D. C. para documentar el conflicto, el grupo atraviesa un paisaje devastado por la guerra. Presencia escenas de violencia extrema como ejecuciones, torturas y combates entre milicias, que van transformando gradualmente a los personajes, especialmente a Jessie, quien se vuelve cada vez más insensible.

Durante su travesía, el grupo experimenta pérdidas trágicas, como la de sus colegas periodistas Tony y Bohai a manos de una milicia xenófoba. Finalmente, el grupo se une a las Fuerzas Occidentales en el asalto a Washington D. C.

En un desenlace brutal, el grupo de periodistas presencian cómo los soldados sacan al presidente de debajo de su escritorio y lo ejecutan, no sin antes dar una declaración a Joel. La película concluye con una imagen de los soldados de las Fuerzas Occidentales posando sonrientes junto al cadáver del presidente.

Pero Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad, trayendo el caos a la sociedad.

Alex Garland, realizador británico, y quien se hiciera conocido internacionalmente por la cinta Ex Machina, es el guionista y director de Civil War. Pero Garland no solo es un sobresaliente director, pues también es un importante novelista. De hecho, una de sus obras más conocidas, La playa, fue llevada al cine en 2020 por el Danny Boyle, con un joven Leonardo DiCaprio como protagonista.

Garland también es autor de los libretos 28 días después (2002), Sunshine (2007), Nunca me abandones (2010) y Dredd (2012). Su capacidad para explorar escenarios distópicos lo ha convertido en uno de los cineastas más interesantes de su generación, capaz de transitar entre la literatura, el guion y la dirección con una versatilidad poco común.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad

(Aviso de spoiler)

@SoyJuanette

La película Civil War, dirigida por Alex Garland, es una muestra muy cruda de lo que puede pasar si desde las esferas del poder se sigue atizando el fuego de la polarización política, y se siguen socavando las instituciones democráticas.

Ambientada en un futuro cercano, el filme presenta un Estados Unidos fragmentado, donde un presidente autoritario en su tercer mandato desafía los principios fundamentales de la alternancia en el poder, irrespetando los límites institucionales (se me vienen varios ejemplos a la cabeza mientras escribo estas líneas), provocando una división nacional que culmina en una guerra civil.

Civil War cuenta la historia de un grupo de periodistas compuesto por la veterana fotógrafa de guerra Lee Smith (Kirsten Dunst), su colega Joel (Wagner Moura), la joven aspirante a fotoperiodista Jessie Cullen (Cailee Spaeny) y su mentor Sammy (Stephen McKinley).

Mientras viajan desde Nueva York a Washington D. C. para documentar el conflicto, el grupo atraviesa un paisaje devastado por la guerra. Presencia escenas de violencia extrema como ejecuciones, torturas y combates entre milicias, que van transformando gradualmente a los personajes, especialmente a Jessie, quien se vuelve cada vez más insensible.

Durante su travesía, el grupo experimenta pérdidas trágicas, como la de sus colegas periodistas Tony y Bohai a manos de una milicia xenófoba. Finalmente, el grupo se une a las Fuerzas Occidentales en el asalto a Washington D. C.

En un desenlace brutal, el grupo de periodistas presencian cómo los soldados sacan al presidente de debajo de su escritorio y lo ejecutan, no sin antes dar una declaración a Joel. La película concluye con una imagen de los soldados de las Fuerzas Occidentales posando sonrientes junto al cadáver del presidente.

Pero Civil War no es solo una película de acción, sino un potente llamado de atención sobre cómo la democracia puede desmoronarse cuando sus instituciones pierden su legitimidad, trayendo el caos a la sociedad.

Alex Garland, realizador británico, y quien se hiciera conocido internacionalmente por la cinta Ex Machina, es el guionista y director de Civil War. Pero Garland no solo es un sobresaliente director, pues también es un importante novelista. De hecho, una de sus obras más conocidas, La playa, fue llevada al cine en 2020 por el Danny Boyle, con un joven Leonardo DiCaprio como protagonista.

Garland también es autor de los libretos 28 días después (2002), Sunshine (2007), Nunca me abandones (2010) y Dredd (2012). Su capacidad para explorar escenarios distópicos lo ha convertido en uno de los cineastas más interesantes de su generación, capaz de transitar entre la literatura, el guion y la dirección con una versatilidad poco común.

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