#NotasSobreLaIzquierdaVenezolana - II serie (y X) | Nuestro querido Pablo, por Isaac López* - Runrun
#NotasSobreLaIzquierdaVenezolana – II serie (y X) | Nuestro querido Pablo, por Isaac López*

Pablo Milanés a dúo con nuestra Soledad Bravo. Foto: archivo Isaac López.

Con la muerte de Pablo Milanés a finales de noviembre de 2022 se va uno de los mejores compositores de América Latina. En sus discos Querido Pablo y Pablo querido la amplitud que su arte alcanzó
En su discografía su creencia y militancia por lo que fuera uno de los movimientos políticos más importantes en el mundo contemporáneo, pero también sus composiciones que le salvarán más allá de militancias

 

@YsaacLpez

«Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló, Fidel la dignificó para andar por estas tierras»; «La vida no vale nada si no es para perecer porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. La vida no vale nada si yo me quedo sentado después que he visto y soñado que en todas partes me llaman…»

Esas canciones nos hicieron también. Fueron parte de un encuentro con las creencias, el pensamiento, la política, el compromiso. Una ética que debía tener emparejada la palabra.

«Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes.» «Si el poeta eres tú, como dijo el poeta. El que ha tumbado estrellas en mil noches de lluvias coloridas eres tú, qué tengo yo que hablarte Comandante…». «Los caminos, los caminos no se hicieron solos, cuando el hombre, cuando el hombre dejó de arrastrarse los caminos fueron a encontrarse. Cuando el hombre, cuando el hombre ya no estuvo solo… Hay caminos que conducen a una sola dirección, ese camino lo escojo como única solución: rompiendo montes, ciudades, cambiando el curso a los ríos, bajando hasta mi montaña, subiendo el mar a los míos. Haciendo un camino largo, largo hasta ver el mañana, toda esa tierra temprana que se quiere levantar, mañana va a despertar sin ver sus días amargos…«

Esas fueron las canciones de una época en la obra de un cantor latinoamericano. Canciones políticas, de efervescencia, convocatoria, llamado a la insurgencia.

El rompimiento de Pablo Milanés con el decadente proyecto de la que un día fuera fervorosa épica de la Revolución cubana fue tardío. A mediados de los ochenta, cuando grupos como Monte de Espumas o intérpretes como Carlos Varela, Donato Poveda y Frank Delgado cuestionaban el estancamiento y el fracaso, Milanés y Silvio Rodríguez –oficializados embajadores de la Nueva Trova cubana– preferían cantar El Necio. «…Me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no pierda, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda… Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la revolución se venga abajo… Yo me muero como viví«. El coro lo hacían miles de jóvenes de la clase media latinoamericana, que nunca habían enfrentado el cotidiano vivir en la isla de José Lezama Lima y Delfín Prats.

Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, junto con Sara González, Vicente Feliú, Noel Nicola, Amaury Pérez o Virulo habían llevado a hombres y mujeres de América y el mundo el mensaje libre, renovador y contestatario que supuestamente blandía en «el territorio libre» que era Cuba.

NotasSobreLaIzquierda - II serie (y X) Nuestro querido Pablo, por Isaac López
Pablo Milanés con Chico Buarque, Caetano Veloso, Sara González y otros. Fotos: archivo de Isaac López. Comp. Runrunes.

El Pablo Milanés que unía la proclama amorosa de Yolanda, El breve espacio en que no estás o Para vivir con el panfleto político de Pobre del cantor, Ho Chi Minh y Amo esta isla, era la fiel estampa del cantor comprometido estatuido en las discusiones sobre la nueva canción latinoamericana o la canción protesta promovidas por Casa de las Américas a inicios de los setenta. De allí su cercanía al poeta nacional Nicolás Guillén y a ese emblema de la revolución llamado Haydée Santamaría.

Aunque vino a Venezuela en tiempos del chavismo, se cuidó de no tocar la guitarra para el comandante de aquí, como lo había hecho Silvio Rodríguez. Falsarios e hipócritas, oportunistas y aprovechadores de ambas orillas se colgaron de supuestas gestas y banderas. La guitarra levantó la mano, pero no vio la sangre ni el dolor de un pueblo. De este país, al cual vino muchas veces, hizo discos con Lilia Vera y con Soledad Bravo, dos voces situadas hoy en los extremos que somos.     

Desdecirse es de las cosas más difíciles cuando se ha abrazado un credo, cuando se ha hecho uno sacerdote de una doctrina. Eso fue Milanés, como también lo es quien fuera su pareja de trova durante mucho tiempo.

Pero Pablo Milanés también dijo no. Y se diferenció de aquel proyecto político que por tantos años defendió. Criticó represión, encarcelamientos, censura. Se pronunció contra un régimen colapsado en lo económico y lo social sostenido únicamente en la opresión. Los días de gloria habían pasado y el tiempo, implacable, solo dejó una huella triste de nostalgia.

Todo parece pasar en nuestros juicios y apreciaciones de hoy por el nefasto presente en el cual nos movemos. Por el espacio y tiempo degradados llamados Venezuela.

Asunto que a todo sirve también. Para decir verdades y para encubrir despropósitos. Para ubicarnos en los bordes del tablao. El presente nuestro, que tanto le debe al «proyecto» que ellos defendieron, nos marca en apreciaciones y juicios. Hubo un encantamiento que duró décadas, y del que ellos fueron en gran parte artífices. Buena propaganda. No se quiso escuchar ni a Heberto Padilla, ni a Virgilio Piñera, ni a Reynaldo Arenas. A tantos. Eran inconsecuentes con lo trascendente. La soberbia que fuimos nos cegó a muchos. El romanticismo también. Muchos siguen fieles al credo, allá y aquí. Comprender debería ser la mejor vía. Un debate necesario que no damos, pues nos vencen la pasión y las dicotomías.

Constreñir el mundo a dicotomías: capitalismo o socialismo, occidente neoliberal o formulaciones liberadoras sin fundamento, es también hablar de la superficialidad en la cual se ha convertido cualquier debate. Cultural, político, ideológico. El mundo, la vida, debería ser mucho más que dicotomías cerradas.

Con la muerte de Pablo Milanés a finales de noviembre de 2022 se va uno de los mejores compositores de América Latina. Renovador del discurso romántico en la canción popular, tal como lo reconocen voces diversas como Ilan Chester o Santiago Cruz, Ricardo Arjona o Yordano Di Marzo, Juanes o Franco De Vita.

En su discografía su creencia y militancia por lo que fuera uno de los movimientos políticos más importantes en el mundo contemporáneo, pero también sus composiciones que le salvarán más allá de militancias. En sus discos Querido Pablo y Pablo querido la amplitud que su arte alcanzó.

Nada ni nadie podrá hacernos renegar de lo mucho que le debemos. Con él y como él también cambiamos. Pero no borramos la memoria ni el afecto. La transparencia de lo que fuimos. El compromiso en el cual creímos.

Su canto es de todos, gracias por tanta sensibilidad hecha canción, gracias siempre, querido Pablo.

isaacabraham75@gmail.com

*Profesor. Universidad de Los Andes. Mérida.

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