Es cada vez más palpable la indecencia de siquiera pensar en la posibilidad de una transacción con el mal. Que en las primarias estén quienes han mantenido la dignidad
No son mendigos ni pordioseros de espacios. Priorizan la verdad, respetan la libertad. Confían en la democracia e independencia de poderes, y sienten intensamente el orgullo venezolano. Los de arraigo dando pelea dentro de Venezuela, otros luchando con sacrificio en el exilio. Dirigentes, que no bajan la cabeza, ni traicionan valores y principios a cambio de bagatelas.
Que defienden la honestidad política, mantienen manos limpias y la frente en alto; cara a cara con los venezolanos para decirles con gallarda seguimos. Sin rendirnos, mantenemos posiciones y banderas, no nos doblegan ni entregamos.
No son muchos, muestra de esta Venezuela del siglo XXI que se debate entre un régimen opresor y corrupto y adversarios que disimulan hablando de la boca para afuera, que se doblan para no quebrarse a cambio de limosnas, cargos y concesiones de ninguna consecuencia para el rescate de Venezuela.
Y que hoy, en demostración grosera de impureza política, pretenden entregar al castrismo a los ciudadanos que desean un cambio, al convenir la participación entrometida del CNE en las primarias. Sinvergüenzas lanzados a cambiar alardes de legitimidad por migas de poder, posibilidades de parecer democráticos y ante un elector que no es libre.
Los traidores de la ciudadanía jamás podrán representar a la Venezuela que ha salido a las calles a protestar, a enfrentar con coraje balas asesinas, gases lacrimógenos y patadas de la tiranía. Una dictadura que somete a dignos ciudadanos, golpeándolos, torturándolos y arrestando a quienes disienten, violándoles derechos humanos elementales.
Miles de venezolanos llenaron las calles para rechazar a Chávez, y lo volvieron a hacer contra él mismo y su heredero impuesto. Solo que, a diferencia de que aquellas expresiones masivas, inmensas, era en un país que todavía no languidecía por errores chavistas, ruinoso por la ignorancia y corrupción. Nación petrolera que se quedó sin petróleo, territorio rico sin riquezas ni moneda que valga algo.
Tenemos que recordar, con mezcla de esperanza y melancolía, a los pocos que han demostrado su lucha por la libertad y recuperación del gentilicio venezolano, puede contar con ellos.
Las oscuras negociaciones, traerán arreglos envueltos en mayor control de la tiranía que, gracias a los complacientes ambiciosos, que, por repartirse el botín, jamás han rendido cuenta, recupera, al menos por omisión, la legitimidad.
Los presos políticos civiles y militares seguirán sepultados en sótanos, tirados al vacío, tradición de las tiranías. No tienen derechos, se ceban en sus necesidades más elementales. Quieren destrozar su mente (y en casos, lo logran). Además de la terrible situación de saberse víctimas de la mentira. Y los exiliados no podrán volver a su patria, negándoles el derecho al voto.
Ello hace más palpable la indecencia de siquiera pensar en la posibilidad de una transacción con el mal. Absolverlos, ofrecerles inmunidad, es parte del mal. Y del mal no sale ningún bien.
Los ciudadanos, tanto si son ingenuos y van a votar en una primaria partidista y no ciudadana, como si son dignos y no se dejan arrastrar por vendidos y serviles, seguiremos hundiéndonos en el pantano fétido, asqueroso de este fracaso sin vacunar. Y esperamos que los que siguen embanderados de dignidad echen adelante y convoquen a la ciudadanía decorosa, honorable, que por mucho es mayoría. Será más pronto que tarde, esta inmundicia llegó al hartazgo. Décadas de afrenta, intolerancia e ignominia están ahogándose en una palabra clave que es concepto de vida: ¡libertad!
Pensemos en el toro de lidia, bestia atemorizante que baja la cerviz para embestir y es ahí donde el torero aprovecha para, con destreza y arte, clavar la espada. El animal no muere por débil, sino por creer ciegamente en su poder. El lidiador no mata por vigor, sino por hábil. Torear es maestría de pericia y técnica, no de fuerza.
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es



